La siguiente historia es una traducción del fanfic I Leave You, My Pride de la autora WildRhov, todo el crédito le pertenece única y exclusivamente a ella, yo sólo pedí su autorización para traducirlo al español

Hiro Mashima es el dueño de Fairy Tail. Todo esto es por mero entretenimiento.


Capítulo 4: Belo y Harto

Gray ahora era un hombre con una misión. Le dio la noticia al Gremio y se quedó sólo el tiempo suficiente para ver sus reacciones. Razonablemente, Levy rompió a llorar al oír el destino de su mejor amiga. Natsu enloqueció furiosamente hasta que Erza tuvo que detenerlo antes de que destruyera toda la casa en la Calle Fresa. Entonces el Dragon Slayer corrió al cuarto de baño con lágrimas en los ojos, gritando que él iba a recuperarla de alguna forma. Se quedó encerrado allí por un tiempo, y los demás simplemente fingían no escuchar a Natsu sollozando maldiciones. Dolió aún más cuando Gray vio al Maestro Makarov girar lentamente en la distancia, pero no antes de ver una lágrima que quedó atrapada en una arruga al lado de los ojos del anciano. Además Juvia casi los bañó con un diluvio de sollozos.

Gray se quedó a un lado. Incluso dejó que Juvia se colgara de su brazo, pero no la consoló mientras rogaba – Por favor, Gray-sama, sostenga a Juvia – Pero sin empujarla lejos tampoco. No podía mirar a nadie, pero sus reacciones, las lágrimas, los gritos y juramentos que de alguna manera, de alguna forma, Fairy Tail recuperaría a Lucy, reafirmaron en su corazón que él tenía que dar lo mejor de sí.

Entonces, finalmente, fue Mirajane quien tuvo el sentido de preguntar: – ¿Quién tiene las llaves de Lucy? –

En ese momento, Gray se apartó de la pared, deslizando las manos de Juvia fuera de él, y caminó hacia adelante. Metió la mano a una bolsa de cuero que ahora colgaba a su lado – Ella me las dio. Al parecer, de alguna manera terminé como propietario de Lucy –

Juvia gritó – ¿Lucy posee a Gray-sama? ¡Juvia no aceptará eso! –

– Ella no me posee a mí – Le espetó Gray. Él gruñó cuando se dio cuenta de que le había gritado ferozmente a la pobre mujer, así que trató de frenar sus emociones – Yo... Tengo su llave – Sacó la llave de la Puerta del León – Como ella explica en sus cartas, ella es el Espíritu del León ahora. De alguna manera, terminé haciendo un contrato con ella –

La boca de Natsu cayó – ¿Eres dueño de su llave? Mierda, nunca vamos a ver a Lucy de nuevo –

– ¡Hey! – Gray reclamó – ¿Crees que voy a dejar que esto se quede así? –

– Tú no eres un mago celestial, ojos caídos –

– Lo sé – le gritó Gray – Así que voy a aprender –

Erza parecía preocupada – ¿Aprender una forma completamente nueva de magia? Tal vez sería mejor encontrar un mago celestial poderoso y amable y... –

– ¡No! – Gray gritó – Yo no me voy a rendir. Encontraré a alguien que me enseñe. Voy a entrenar para poder utilizar esta llave –

Happy rió suavemente – Eso sólo si puedes entrenarte para no perder los pantalones y las llaves con ellos –

Gray sabía que alguien iba a mencionar eso – No hay manera en el infierno que vaya a perderla – gritó.

La gente a su alrededor lo miró con sorpresa, y Juvia se tragó sus sollozos.

– Quiero decir... quiero decir, perder su llave – se corrigió en voz baja, pero sabía que era inútil ocultar las emociones que se reflejaban en su cara – Ya lo verán. Voy a aprender y voy a traerla de vuelta –

Con ese juramento, Gray salió corriendo por la puerta y corrió de vuelta a casa llorando.


Al día siguiente salió de Magnolia. Tenía que hacer una investigación, y sólo contaba con pocos de los documentos personales de Lucy como referencia. Desafortunadamente, ella tomó casi todos sus diarios con ella, pero hubo un nombre que encontró en una libreta de direcciones. Había oído hablar a Lucy de él antes. El abuelo Belo*: el hombre que enseñó a Lucy cómo utilizar magia Celestial. Si alguien podía entrenar a Gray, ese era este hombre.

Él fue a la dirección indicada, pero el abuelo Belo se había mudado. Siguió algunas conjeturas vagas, que lo llevaron al norte, luego hacia el oeste hasta el mar. Después de semanas de viaje, llegó a una pintoresca ciudad costera que apestaba a pescado y algas secas. Las calles estaban llenas de barriles de sal para la industria pesquera, que apenas sostenía a la ciudad. Los muelles tenían una mezcolanza de barcos pequeños con marañas de redes que colgaban en cualquier lugar que quedara libre, como si cientos de arañas hubieran tejido sus telas.

El dueño del primer local con el que habló fue quién supo con precisión lo que quería y le dio las indicaciones para llegar a la casa del abuelo Belo. Gray pisoteó a través del barro y grava de la carretera que llevaba desde la costa salada a un monte alto. Allí vivía la gente que se había retirado del duro trabajo de pescador, y unos pocos que escaparon a la costa por una vida más tranquila. Esa era una de las personas que él estaba buscando, alguien retirado que ahora quería paz, una vida lenta y la tranquilidad del océano.

La casa era muy colorida, azul marino con estrellas doradas pintadas en las paredes. Si Gray hubiera estado incierto de que casa buscaba, eso lo habría dicho todo. Se acercó a la puerta de arco de oro y le dio un golpe firme. Esperó un minuto, luego volvió a llamar. A pesar de que había llegado sin anunciarse, todavía parecía decepcionante haber viajado hasta aquí sólo para encontrar la casa vacía.

Se volvió y miró hacia atrás, colina abajo. Desde el porche de la casa, podía ver el mar y la niebla de plata que colgaba en el aire. También era capaz de ver a cualquier persona procedente de la colina, de esa manera él sabría el instante en que el abuelo Belo regresara. Gray se sentó en los escalones y apoyó la barbilla en las manos. Él era impaciente, pero no tenía otra opción más que esperar.

Después de una media hora de estar sentado allí, se aburrió. Sacó las llaves de Lucy y pasó a través de ellas. Se rió entre dientes mientras se preguntaba cuánto tiempo le tomaría para dejar de pensar en ellas como pertenencias de Lucy y admitir que ahora eran sus llaves. Probablemente nunca. Siempre serían de Lucy.

Sostuvo la llave del León fuertemente y se preguntó si había algún tipo de conexión entre él y ella. Loke solía decir que él podía sentir cuando Lucy lo necesitaba, y en ocaciones Lucy consiguió hacer comunicaciones telepáticas con sus espíritus mientras estaban todavía en el mundo de los espíritus. Eso paso con Loke y Crux.

¿Podía sentir sus emociones ahora?, ¿y lo mucho que la quería?

Acarició la llave tiernamente y trató de verter todos sus sentimientos en ella. Él quería que ella supiera que estaba pensando en ella.

– ¡Vaya, vaya! ¿Me dejas mirar eso? –

Gray brincó por la voz y se dio la vuelta rápidamente. Un hombre pequeño se había deslizado de alguna manera fuera de la casa, sorprendentemente silencioso para su avanzada edad, sobre todo teniendo en cuenta donde estaba, apoyado en un bastón de madera nudosa. Su nariz y sus orejas colgaban sobra la barbilla, sorprendente más largos que el bigote blanco que lucía. Vestía la túnica azul de un erudito con el sombrero de un mago de color rosa marcado por un corazón amarillo. Sus ojos medio cerrados se centraron en la llave de oro ubicada en la mano de Gray.

– Llave de la Puerta del León. Nunca pensé que llegaría a verla. Usted debe ser un buen mago para estar en posesión de ella –

– ¿Es usted el abuelo Belo? – preguntó Gray.

– Sí, ese soy yo. ¿Y tú quién eres, hijo? –

– Gray Fullbuster. ¿Usted estaba aquí todo este tiempo? –

– Bueno, claro. Lo siento por no responder a la puerta. Pensé que eras uno de los chicos locales que vienen a venderme pescado. Vienen alrededor de esta hora del día, tienen la idea de que un ex empleado del Emporio Heartfilia debe ser rico. Definitivamente, me sobreestiman – se rió entre dientes, medio tosiendo mientras lo hacía – Así que eres un mago de Espíritus Celestiales, ¿eh? ¿Cuántas unidades? –

– ¿Huh? Unidades ¡Oh! – Recordó a Lucy diciendo que los magos celestiales se daban a notar por sus unidades, el número de llaves que poseían, de oro y plata. Sacó el anillo de llaves y comenzó a contar.

– ¿Tienes que contarlas? Aunque ciertamente, eso es un montón de llaves – La boca del abuelo Belo de repente se abrió cuando Gray empezó a contar las llaves de oro. Suavemente, él exclamó – ¡La llave de la puerta del Toro Dorado! – Entonces su cara arrugada subió con un brillo en sus ojos entrecerrados – Hijo, o eres amigo de alguien que yo concibo como familia, o eres un enemigo mío –

Gray hizo una pausa en el conteo. El anciano hombre de repente parecía furioso – Ah, claro, usted conoce algunos de sus espíritus. Estos... pertenecían a mi amiga, Lucy Heartfilia. Ella es... no está aquí – Se preguntó si el hombre le creería si le decía que Lucy era el nuevo Leo el León – Ella me dio las llaves para cuidarlas, pero quiero hacer algo más que protegerlas. Ella me habló de usted, es por eso que vine hasta aquí para encontrarlo – Gray trató de parecer tan humilde como fuera posible – Abuelo Belo, señor, esto podría parecer bastante repentino, pero, ¿me puede entrenar para convertirme en un mago de Espíritus Celestiales? –

El hombre se quedó en silencio por un momento, mirando las llaves mientras sopesaba la solicitud – Pareces ser de edad avanzada. Para aprender magia a estas alturas... –

– Soy un mago de alquimia de hielo de Fairy Tail –

– Ah, ¡Fairy Tail! Lucy-chan se unió a ellos, por lo que recuerdo. ¿Tú marca? –

Gray se quitó la camisa, revelando el símbolo del gremio en el pecho.

– Te pedí que me la mostraras, no que te desnudaras hijo. Muy bien, entonces debiste de haber conocido realmente a Lucy-chan. Y ella te dio las llaves, ¿eh? Lamento oír sobre ella. Ella es como una nieta para mí. Yo la quiero mucho –

– Como lo hago yo – Gray murmuró, sintiendo que sus ojos comenzaban a picar por el dolor de su desaparición.

– Te puedo enseñar, pero el entrenamiento es largo y duro. Incluso si ya eres un mago, aprender una nueva forma de magia no es poca cosa –

– Es algo a lo que estoy dispuesto a dedicar el resto de mi vida – dijo Gray rotundamente.

El abuelo Belo tarareó y asintió lentamente – Bueno, pasa, puedo darte un poco de té y sacarte de este frío húmedo –

El anciano se volvió y sacudió mientras lentamente se tambaleaba hacia delante, su bastón chasqueando con cada paso. Gray se preguntó cómo rayos pudo no escuchar al anciano salir de su casa, a menos que sus pensamientos lo hubieran distraído mucho. Mientras Gray seguía al abuelo Belo, apretó la llave del León.

Voy a traerte de vuelta, Lucy. Te lo juro, te voy a llevar a casa, a Fairy Tail.

El diminuto anciano era sorprendentemente ágil alrededor de su desordenada casa. Se movía entre pilas de libros y modelos de constelaciones. Gray miró a su alrededor, sin saber si sentirse disgustado por tal desorden o asombrado por el vasto conocimiento del pequeño tutor que debió de haber dado lugar a una impresionante -aunque caótica- colección.

Mientras sus ojos se centraban en un modelo de estrellas con la misma forma que el símbolo en la llave del León, de repente pisó algo blando. Gray saltó hacia atrás, por temor de haber pisado una mascota, y derribó una de las pilas de libros. Entonces oyó – Puun – Dónde había pisado estaba una diminuta criatura con cabeza redonda y nariz en forma de cono.

– ¿Plue? – Cuando entrecerró los ojos, vio que el diminuto Nikora era rosa, no blanco, y la nariz era de color amarillo, lo que lo hacía lucir un poco similar al sombrero puntiagudo rosa y amarillo del abuelo Belo.

– Su nombre es Harto – el anciano dijo mientras hacía sonar algunas sartenes en la cocina – Fue mi primer Espíritu Celestial, ha permanecido a mi lado durante décadas –

– Puun-Puu – Harto asintió con la cabeza.

– ¿Tienes una llave para el Can Menor, Gray Fullbuster? – el Abuelo Belo preguntó mientras ponía una tetera en la estufa.

– Sí, Lucy lo nombró Plue –

– Entonces consiguió una, ¿eh? Cuando esa chica era una niña, le encantaba jugar con Harto. Cada año, en su cumpleaños, ella pedía una llave del Can Menor, y cada año el señor Heartfilia se negaba a comprarle una. Él decía que una dama de su clase debía de tener un perro de raza pura, no un Espíritu Celestial como mascota. La entrené con Harto. Voy a tener que utilizar el mismo enfoque contigo, si debes aprender a hacer un contrato –

– ¿Contrato? – Gray murmuró, una y otra vez su mano se desviaba a la llave del León – Pero ya tengo un contrato con... con Leo – Todavía no estaba seguro de si este hombre le iba a creer acerca de Lucy.

– Con Leo, ¿eh? ¿Lo llamaste? –

– N-no – murmuró – El contrato fue hecho mientras que Leo estaba en el mundo de los humanos –

– Eso pasa a veces – El abuelo Belo asintió, vertiendo el agua hirviendo para el té – Es el mayor dilema en la formación de un mago de Espíritus Celestiales: Para utilizar una llave, el aprendiz debe llamar primero a su Espíritu y hacer un contrato; para llamar al Espíritu, el aprendiz debe saber primero cómo convocar a un Espíritu Celestial. La invocación inicial es siempre la más difícil, ya que no hay relación entre el Espíritu y el propietario. Es más fácil llamar a un Espíritu que uno ya conoce, y con el tiempo, incluso el encantamiento se vuelve innecesario. Por lo tanto, ¿cómo puede un estudiante aprender una sencilla invocación si no se tiene un Espíritu contratado? Por eso Jude Heartfilia me contrató para entrenar a su hija. Su madre, bendita sea su alma, había poseído tanto llaves doradas como plateadas, sin embargo, ella no tenía un Nikora, el Espíritu más fácil de invocar. Entrené a la pequeña Lucy con Harto, desde que llegó a conocerlo primero, Harto confiaba en ella. Eso es lo más importante para un dueño: la confianza. Si tú tienes la confianza de Leo el León, es probable que tengas la confianza de cualquier otro Espíritu del Zodíaco, ya que él es su líder –

– ¿Eso lo hará más fácil? – Gray preguntó ansiosamente.

– Más fácil, sí. ¿Serías capaz de hacerlo ahora? ¡Cielos, no! Se necesitan muchos años antes de que un mago de Espíritus Celestiales pueda pasar de las llaves de Plata a llaves de Oro. El cambio en el consumo de la magia es como la noche y el día, hijito. La pequeña Lucy tenía diez años de edad cuando comenzó sus lecciones conmigo, y aun así ella tenía muchos años de entrenamiento bajo la guía de su madre, bendita sea su alma. Layla la hizo usar sus llaves menores casi tan pronto como la niña pudo hablar, todo a espaldas de Jude, por supuesto. Lucy hizo su primer contrato con el Espíritu Crux cuando tenía diez años. Ella no pudo abrir una puerta de los Espíritus del Zodiaco hasta los quince años. ¡Cinco años hijo! – Abuelo Belo recalcó – ¿Estás dispuesto a dedicar tanto tiempo a esta búsqueda? –

Los ojos de Gray se mantuvieron firmes y su determinación no vaciló en lo más mínimo – Juré que dedicaría toda mi vida a ello, y yo no me retracto de mis promesas. Ya se trate de cinco años o cincuenta, la voy a traer de vuelta –

Los ojos entrecerrados del anciano se entornaron aún más – ¿Traer a quien de vuelta? – preguntó con suspicacia.

Gray se congeló cuando se dio cuenta de que había hablado demasiado. Los dos se miraron el uno al otro, mientras que un reloj en algún lugar en la distancia marcaba los segundos.

– Dime, ¿qué es exactamente lo que le sucedió a Lucy? – El Abuelo Belo preguntó con cautela.

Gray dio un pequeño suspiro – Es una larga historia –

El anciano se encogió de hombros y colocó una bandeja de té – Tengo todo el tiempo del mundo. Tú eres el único que parece tener prisa. Así que dime... ¿qué pasó con Lucy Heartfilia? ¿Cómo es que tú, un alquimista de hielo, llegó a poseer todas sus llaves? Lucy no habría hecho una cosa así sin pensar, a menos que supiera que su tiempo era corto y no tenía otra opción. Además, una persona normal simplemente buscaría a un dueño para esas llaves, no estaría tan decidido a usarlas. Así que antes de que yo te enseñe algo, quiero escuchar toda la historia –

Gray tomó un sorbo del té débilmente elaborado. Supuso que ser honesto con el abuelo Belo era lo mejor de todos modos. Incluso podría hacer que el anciano estuviera más dispuesto a ayudarlo – Todo comenzó cuando estábamos en una misión... –


* Este personaje no es inventado, de verdad existe. Es uno de los miembros del servicio de la Familia Heartfillia, aparece en el capítulo donde Lucy va a su casa y él le pregunta si ella siguió con sus estudios de magia. Harto si es OC, su nombre se deriva del apellido de Lucy.

Vamos avanzando y el entrenamiento de Gray esta por comenzar, pero además veremos un poco como le va a Lucy en el otro mundo, porque ella también tiene que entrenar.

Gracias por leer, a quienes se toman la molestia, ojala y me den mas opiniones. Las aprecio :)