La siguiente historia es una traducción del fanfic I Leave You, My Pride de la autora Wild Rhov, todo el crédito le pertenece única y exclusivamente a ella, yo sólo pedí su autorización para traducirlo al español

Hiro Mashima es el dueño de Fairy Tail. Todo esto es por mero entretenimiento.


Capítulo 8: Determinación y Depresión

Muchas semanas después

Natsu se sentó en el bar del gremio. A su alrededor, las conversaciones se mezclaban en un murmullo de voces. La conversación en Fairy Tail parecía un ser vivo, palpitante, turgente, menguante, parte de lo que hacía al gremio un gran lugar para pasar el rato entre misiones. El dragon slayer ignoró la mayor parte de ellas mientras observaba Mira preparar una bebida. Entonces, una voz sobresalió a través de todo el ruido monótono y llamó la atención de sus oídos.

– Hoy vi al mago de hielo afuera en uno de los campos. Me pareció que estaba entrenando, pero estaba gritando algo acerca de un león. ¡Me dio un susto! –

Natsu inclinó su oído un poco en esa dirección. Se trataba de una de las nuevas chicas que se habían unido al gremio. Ya que llevaba con ellos unos seis meses, nunca había llegado a conocer a Gray hasta su repentina vuelta a Magnolia.

– Oh, un león – dijo la amiga de la chica. Natsu reconoció a la dueña de la voz como Chico*. Había estado en el gremio mucho antes que Lucy, aunque era más una cara en el fondo. – Debe ser Lucy Heartfilia. –

– ¿Quién? Oh, he oído hablar de ella. Ella es la chica que se convirtió en un Espíritu Celestial, ¿verdad? –

– Es por eso que Gray se fue, para aprender a traerla de vuelta. Fracasó, pero todavía está intentando. –

Natsu se dio la vuelta en su silla. – ¡No fracasó! –

Su grito hizo que las dos chicas se sobresaltaran y algunos de los demás miembros guardaron silencio.

– Gray es cada vez más fuerte – Natsu insistió con lealtad. – En nuestra misión de ayer, llamó a Escorpio. Es un espíritu de lucha bastante fuerte. Apuesto a que traerá a Lucy de vuelta antes del verano. –

En ese momento, Mira colocó la bebida de Natsu delante de él. – ¿Y cómo fue su misión? – preguntó con la intención de calmar a Natsu antes de que él hiciera algo para asustar a los otros miembros del gremio. Acercó un encendedor a la bebida alcohólica y esta de repente se incendió.

– Fue fácil. – Natsu bebió las llamas en lugar del alcohol. – No fue clase S. Erza quiere que Gray fácilmente retome la costumbre de las misiones. Lo hizo bien, pero no utilizó el hielo en absoluto. Sólo a Escorpio. Yo esperaba ver qué tan fuerte es su magia de hielo ahora. –

– Probablemente quiere centrarse en la invocación de Espíritus durante las misiones para volverse lo suficientemente fuerte como para llamar a Lucy – razonó Mira.

– Sí – el pelirrosa murmuró entre dientes, mirando fijamente a la llama azul parpadeante. – Simplemente llamar a Escorpio lo drenó. Él no quiere admitirlo, pero vi cómo lucía después. Y eso que sólo fue un Espíritu. –

– Fue un Espíritu del Zodiaco. –

– Pero Lucy podía llamarlos sin ningún problema – se quejó Natsu.

Mira le sonrió. – Eso sólo demuestra lo fuerte que era Lucy, ¿no? –

Natsu se quedó mirando la copa mientras pensaba en esa declaración. Él sabía que Mira tenía razón. Natsu siempre había sabido que Lucy era fuerte con la magia, sintiendo la gran cantidad que fluía dentro de su cuerpo. Físicamente, ella seguía siendo una delicada dama nacida en una familia rica, sin embargo, su aptitud mágica era muy amplia.

Las dos chicas seguían hablando, aunque ahora en voz baja.

– ¿No te parece Gray Fullbuster es lindo? –

– ¿Lindo? ¡Es un dios del sexo! Cada vez que se quita los pantalones... –

– Ah, ya sé lo que quieres decir. ¡Rawr!

– ¡Oh, Chico, eres hilarante! Es una pena que esté tan obsesionado con esa chica Lucy. –

– Él debería seguir adelante. –

– Espero que sí. Tengo muchas ganas de invitarlo a salir, pero Cana me dijo que lo olvidara, que se está reservando a sí mismo para Lucy. Además está tan obsesionado con esas llaves... –

Natsu hervía por dentro mientras permanecía en tenso silencio y bebió la copa llameante rápidamente. La colocó con un sonoro tintineo y pagó. – Me voy – murmuró a Mira. – ¿Sabes a dónde fue Gray? –

– No ha pasado por aquí, así que está entrenando o sigue en casa de Jellal. –

Natsu le dio una inclinación de cabeza y se fue. Se imaginó que Gray debía de estar entrenando de nuevo, y no quería interrumpirlo. A pesar de que Natsu realmente deseaba enfrentar a Gray en una pelea, fuego contra hielo, por los viejos tiempos, también quería que Lucy a volviera a casa. Si Gray necesitaba paz y tranquilidad, entonces Natsu podría contenerse... por ahora.


Mientras tanto, en el otro lado de la ciudad, Gray estaba meditando en un jardín de rocas detrás de la casa de Erza y Jellal. El matrimonio discutía detrás de una puerta corredera de cristal, capaces de verlo sentado en posición de loto, con los ojos cerrados y los dedos juntos.

En voz baja, dijo Jellal – Su obsesión es un poco seria. Está empezando a preocuparme. –

– Él sólo está tratando de hacerse más fuerte – defendió Erza, a pesar de que también tenía tensa la frente.

– Tratar de aprender varias formas de magia no es fácil, ¡créeme! – el peliazul dio un suave suspiro, pensando en el tiempo en el que había aprendido numerosos tipos de magia hasta convertirse en uno de los Diez Magos Santos. – El problema no es tanto aprender nuevas formas. Muchos magos saben un poco de diferente magia, al igual que tú con Re-equipamiento* así como la Telekinesis. El problema se produce cuando alguien se centra en una y descuida su magia primordial: En el caso de Gray, la Creación de Hielo. Me dijiste que en la misión de ayer sólo utilizó sus llaves celestiales. –

– Llamó a Escorpio. Era todo lo que necesitaba hacer, de verdad. Además, – Erza confesó preocupada – creo que fue lo único que fue capaz de hacer. Realmente lo drenó. –

– La Invocación Celestial es un tipo de magia que puede drenar fácilmente a un mago. Para alguien como Gray, no es ideal en batalla. Como respaldo para su magia de hielo, seguro, pero no como su objetivo primordial. –

– Sólo está centrado en hacerse más fuerte, Jellal. –

– Lo sé, pero también aquí, nunca usa la magia de hielo. Si continua descuidándola, cuando se presente una ocasión en la que tenga que utilizar un hechizo de hielo, el flujo de magia estará demasiado confuso. Él sabrá el hechizo en su mente, pero su corazón no estará en el lugar correcto. La magia podría salirse de control y puede ser peligroso para él. Él necesita centrarse por igual en ambos tipos de magia, o mantener una como respaldo. –

– Tal vez debería motivarlos a él y a Natsu para que luchen más, en vez de regañarlos todo el tiempo. –

Jellal tuvo que reírse. – ¡Eso serviría! –

– Le diré a Natsu que lo desafíe, y luego tú esconderás las llaves de Gray para que no pueda utilizarlas. Lo obligaremos a usar la magia de hielo de nuevo. Por ahora, déjalo que medite. Seguirá obsesionado hasta traer a Lucy de vuelta. Ya sabes cómo somos de testarudamente leales los magos de Fairy Tail cuando se trata de nuestros nakamas. –

Jellal le sonrió. – ¡Definitivamente sí! Me casé con quien se negó a renunciar a mí, incluso en mi peor momento. – Se inclinó y la besó en la boca.

En ese momento, Gray salió de su meditación y gritó. – ¡Lucy!–

Se separaron abruptamente mientras observaban a Gray pisotear alrededor del jardín de rocas en estado de pánico.

– ¡Lucy! – volvió a gritar. Él tomó una llave de oro. – ¡Abre la puerta del León, Leo! – Hubo un silbido de aire, pero se extinguió antes de que ocurriera nada. – Vamos, maldita sea. ¡Abre la puerta del León! Mierda, sé que te puedes abrir. ¡Leo! ¡Leo! ¡Lucy! – Agarró la llave con las dos manos y gritó. – ¡Abre la puerta del León!

De repente, Gray se derrumbó sobre los guijarros debajo de él, jadeando y agarrándose el pecho, encontrando que incluso respirar era doloroso. Erza y Jellal corrieron en su ayuda.

– ¡Gray! – gritó Erza.

– Insuficiencia mágica. Deja de usar tu magia, Gray – advirtió Jellal y le quitó la Llave de Oro del puño. –Aún es demasiada magia. Tienes que ir despacio con algo tan avanzado. Forzarlo no va a ayudar. –

– Yo la sentí, – jadeó, sintiendo una intensa disminución en su magia. – Lucy... Yo la sentí. Casi pude verla. –

El matrimonio compartió una mirada de preocupación. Sabían que Gray estaba obsesionado, pero... ¿alucinando?

– No lo estoy inventando, – Gray gruñó, vislumbrando las miradas silenciosas entre ellos. – ella debió de haber tratado de abrir la Puerta del León, pero falló. – Se tapó los ojos llorosos con su brazo, aun así sonreía. – Ella es cada vez más fuerte. Lo sentí. ¡Está realmente convirtiéndose en el León! –


En el Mundo de los Espíritus

Lucy se derrumbó de rodillas. Inmediatamente, Aries y Virgo corrieron a su lado.

– Eso estuvo más cerca, Lucy-sama, – Capricornio alabó – Invocó la puerta usted misma y la abrió un poco. –

– Pero no pude pasar por ella. – La rubia jadeaba pesadamente – Maldita sea, eso fue agotador. Creo que necesito dormir ahora. Pero... pero yo lo vi. Vi a Gray, sólo por un momento. Escuché su voz que clama por mí. Él... él debió de haberme percibido allí. –

Capricornio le dio una mano para ayudarla a levantarse y Virgo cuidadosamente acomodó en su lugar la falda negra que Lucy llevaba, mientras que Aries le alisó el pelo dorado... aunque el cabello de Lucy había tomado una apariencia mucho más salvaje en los últimos días en el Mundo de los Espíritus.

– ¿Qué es exactamente lo que viste? – preguntó la Cabra.

– Lo vi sentado, meditando creo. No es un lugar que conozca, pero parecía estar en Magnolia. Había un jardín y una casa, y... ¡oh! Erza estaba allí con Jellal. Parecían estar viéndolo, excepto... – Ella se sonrojó de repente.

– ¿Excepto? – Capricornio la instó.

– Ellos... umm... se besaban – murmuró Lucy. Erza y Jellal se veían tan felices, tan cómodos alrededor uno del otro. Gray tenía el mismo aspecto con el que con frecuencia a Géminis le gusta a aparecer, burlándose de Lucy con la visión de su rostro, un hombre un poco mayor con el cabello más corto, pero los mismos ojos azules tormentosos. – Yo lo extraño mucho. –

Capricornio sonrió con simpatía. – El amor de ambos la está fortaleciendo más rápido de lo que puede imaginar, Lucy-sama. Sin embargo, no debe excederse o no será lo suficientemente fuerte para hacer la conexión si él trata de llamar. –

– Podría usar ese descanso – admitió, y con mucho gusto siguió a los otros de vuelta a la mansión del León.


En Earthland

Gray estaba en el mismo lugar, siendo desgarrado emocionalmente por su encuentro cercano. Aunque detectar a Lucy le dio esperanza, también lo atormentaba con una sensación de anhelo.

– Erza, Jellal, – susurró, – ¿Podrían chicos... déjame solo por un tiempo? –

–No más magia por hoy. – advirtió Jellal. – Acabar agotado no te ayudará en absoluto. Si Lucy lo intenta de nuevo, debes de ser lo suficientemente fuerte como para ayudarla a hacer esa conexión. Trabajo en conjunto podría cerrar la brecha entre los mundos. –

– Voy a mantener eso en mente, – Gray asintió con cansancio – pero creo que ambos hemos tenido suficiente por hoy. –

Se recluyó en una zona aislada dentro de la propiedad de Jellal. Era un pequeño claro con una pared de bambú que lo aislándolo del resto de la casa. Gray sabía que Jellal y Erza utilizan este lugar apartado para besarse y abrazarse secretamente mientras vivía con ellos - una vez salió al jardín y los oyó en medio de un intenso intercambio afectivo - así que sabía que estaba completamente bloqueado de la vista. Había un banco ubicado bajo un árbol de cerezos. A pesar de que todas las flores se habían ido, todavía era un lugar oscuro y encantador para sentarse y relajarse.

Gray se derrumbó débilmente en el banco y apoyó la cabeza contra el tronco del árbol. Por lo general trataba de evitar pensar muy profundamente en Lucy, pero ahora las memorias estaban en su máximo esplendor. Esa noche juntos, su primera y única vez haciendo el amor, era algo que Gray nunca olvidaría. Recordó el ardor de sus besos, sus dedos arañándolo y sus gritos salvajes mientras él le mostraba cuán profundamente la amaba.

– Lucy...– susurró.

Había una razón por la cual nunca se permitió pensar en estas cosas. Eso lo excitaba, y se sentía culpable dándose placer a sí mismo sin Lucy alrededor. Cana ya lo había molestado con que debería aliviar sus ganas saliendo con algunas de las nuevas chicas del gremio, pero quería seguir siendo fiel. Sólo había una mujer que podía aliviar la ansiedad que sentía. ¡Ella era una mujer que besaba y hacía el amor como una leona salvaje!

Su mano fue hasta su rostro y con sus dedos rozó los labios. Intentó recordar cuán cálidos se sentían esos besos, pero era difícil. Habían pasado más de dos años. Él estaba olvidando los detalles.

– Sé que le prometí a Jellal, pero... – Gray sacó el llavero y tomó una de las llaves doradas. No era la que él realmente quería utilizar, pero por ahora, al menos, era lo más cercano que podía conseguir. Con un suspiro de decepción, llamó: – ¡Abre la Puerta de los gemelos, Géminis! –

Las dos criaturas de cabeza redonda aparecieron con un puff delante de él, flotando en el aire y bailando alrededor de una manera despreocupada e infantil.

– Es Gray de nuevo – animó Gemi.

– ¡Gray de nuevo! – Mini repitió.

– ¿Qué podemos hacer, Gray? –

– ¡Hacer! ¡Hacer! –

Con voz temblorosa, les pidió: – Lucir como ella. –

Al unísono, tanto Gemi y Mini inclinaron sus cabezas a un lado con confusión.

– Transfórmense en Lucy, – susurró, como si eso fuera un tabú preguntar. – yo sólo... Necesito verla. Necesito recordarla mejor. – Tenía los puños apretados mientras su cabeza caía con angustia. – Después de dos años de estar separados, yo... necesito recordar. –

Los dos se transformaron y de repente la exuberante rubia se paró frente a él. La respiración de Gray se atascó. Ella se veía... diferente. Lo único que sabía era que un par de días habían pasado en el Mundo de los Espíritus, sin embargo, se dio cuenta de que esta debía ser la nueva Lucy , con el pelo salvaje esponjado alrededor de su cabeza como una melena lanuda de oro. El brillo de sus ojos era más intenso. Llevaba una falda negra diminuta, una chaqueta también negra sobre una blusa blanca con los primeros botones desabrochados para mostrar escote, una corbata suelta de rayas atigradas colgando de su cuello en un estilo informal y seductor. En sus dedos estaban los anillos de oro y plata.

– ¿Lucy? – susurró con asombro.

– ¿Ha sido tan difícil para ti Gray? – La cálida voz de Lucy habló con un dejo de tristeza. – ¿Ya has olvidado esta cara? –

Él la miró, y por una vez, sólo un momento de debilidad, decidió fingir. – Te extraño tanto, Lucy. Te quiero conmigo. –

Esas manos suaves tomaron su rostro, y un pulgar suave borró una de sus lágrimas rebeldes. – Su amor arde tan brillantemente. Todos estamos inspirados por él, Gray. –

– Lucy – sollozó. La tomó por la delgada cintura, tirando de ese cuerpo curvilíneo hacia él. – Te necesito – se estremeció. – ¡Dios, te extraño! –

– Llora todo lo que necesites – le susurró tiernas palabras al tiempo que delicadas manos acariciaban su cabello negro. – Estoy aquí para ti, Gray. Yo sé cuán profundamente fluye tu amor. –

Se permitió a si mismo acurrucarse en esos brazos. Hundió la cara en su estómago, abrazando alrededor de su pequeño cuerpo, tirando de ella entre sus rodillas mientras lloraba por el dolor y la felicidad en ese banco de dura madera. El tacto de los dedos que se movían a través de su pelo le hizo estremecerse con euforia.

Gray levantó la mirada, su rostro hecho un lío húmedo, y contempló los rasgos del rostro de Lucy, recordando todo. Se puso de pie, elevándose sobre ella. Esos suaves ojos marrones se volvieron hacia él, capturando la luz del sol filtrándose a través de las hojas del árbol de cerezos. Le tocó la cara, sintió las mejillas suaves y el calor de la piel enrojecida. La cara de Lucy se inclinó en su mano, y un zumbido sensual sonó a través del aire de finales de primavera. Casi podía dejarse sucumbir por completo en la fantasía de que ella estaba allí con él. Él quería... tanto... sólo...

– ¿Realmente necesitas ser besado con tanta desesperación Gray? – los gemelos preguntaron.

De repente se echó hacia atrás. Apenas se había dado cuenta de que su rostro se había acercado tanto de los labios rosas.

– Oh... l-lo siento. – tartamudeo de vergüenza.

La mano con la marca rosa tomó su mejilla y la volteó. Miró dentro de esos ojos chocolates mientras su corazón luchaba entre el deseo y el conocimiento de que esto era una mera fantasía.

– Robamos un beso de Lucy. – comentaron los gemelos.

Los ojos de Gray brillaron con ira. – ¿Ustedes la besaron? ¡Géminis! – reprendió con dureza.

– Lo hicimos para poder darte ese beso a ti. ¿Aceptas el beso robado de Lucy? –

El corazón de Gray ahora quemaba. Lo quería... demasiado. Necesitaba sentir esos labios, sólo una vez. Y esa cara se veía tan... atractiva. ¡Casi rogando! Él sabía que no era más que un sustituto, pero... necesitaba algo. ¡Cualquier cosa! En silencio, sintiéndose culpable, asintió en respuesta.

Géminis acunó su rostro. – Este es el beso de Lucy para ti. –

Esos labios suaves presionaron contra su boca. Gray se mantuvo inmóvil, tratando de recordar los besos del pasado. ¡Se habían sentido exactamente como este!, después de todo Géminis era una copia perfecta. El modo en que esas manos flotaban por su pelo y le hacían cosquillas en la nuca, era precisamente cómo Lucy lo había besado.

Luego, perdió el control. Se agarró a ese cuerpo y tiró de ella hacia él. La voz de Lucy hizo una exclamación de sorpresa y su lengua se metió en esa cálida boca. En lugar de apartarse, un gemido suave vibró de su boca en la suya. Su lengua se batió en duelo dentro de una cálida y acogedora entrada. ¡Incluso su sabor era el mismo! Le trajo recuerdos de pasión y lujuria.

– Lucy – se quejó.

– G-Gray – habló con un gemido estremecedor.

Avanzó un paso más, y esas botas negras de tacón dieron un paso atrás hasta que Gray presiona a la rubia contra el árbol, enjaulándola con sus brazos. De repente dos manos lo sujetaron de sus caderas para tirar de él aún más cerca, hasta que sintió los suaves pechos apretados contra el suyo desnudo y sintió su ingle chocar con su cuerpo. Puramente por instinto, sus caderas dieron un empuje, sujetando el cálido cuerpo contra el árbol.

Los zumbidos y jadeos suaves, los gemidos que se filtraban hacia fuera de una garganta tensa, incluso los sonidos de respiraciones huidizas entre besos, la captura de aire suficiente antes de sumergirse de nuevo para otro profundo y húmedo beso, eran como él los recordaba. Hizo otro lento empuje, deliberadamente contra esas caderas bien formadas, dejando que su endurecida longitud se frotara contra el borde de la cadera. Gray escuchó el gemido estremecedor vibrar en su boca. Escuchar el gruñido hambriento de Lucy le hizo sonreír. Sus manos bajaron hasta el dobladillo de la blusa. Poco a poco, sus helados dedos se deslizaron hacia arriba, deslizándose debajo de la camisa, sobre una caliente, suave y tierna piel. Sus manos seguían deslizantes hacia arriba hasta que sintió el aro de un sujetador de encaje.

Hubo un grito más fuerte, y dos manos de repente lo empujaron hacia atrás. Gray estaba sorprendido por el rechazo. La cara de Lucy lo miró atónita, pero también intensamente ruborizada. Las hebras rubias estaban aún más despeinadas y sus labios y la barbilla eran brillantes y húmedos.

– No cruzamos la línea de las caricias – Géminis advirtió agudamente.

Le tomó un momento a Gray comprender lo que significaban esas palabras. Cuando cayó en cuenta, exclamó con asombro y se cubrió la boca húmeda, limpiándose la saliva.

– Oh Dios, Géminis, lo siento mucho. No era mi intención molestarte ni nada. ¿Estas... estás bien? – preguntó con verdadera preocupación, mirando sobre el cuerpo copiado. – No te hice daño, ¿verdad? Maldita sea, yo... No era mi intención... Sabes que yo nunca haría eso a uno de mis espíritus. –

– Casi deseamos que lo hicieras, – Géminis confesó en voz baja – pero tú perteneces al León. No podemos robarte de ella. Bueno, ese fue el beso de Lucy. Lo robamos, y ahora te lo dimos a ti. No volveremos a robar a ella o a ti de nuevo. –

– Géminis – suspiró, viendo finalmente más allá de los cabellos rubios y ojos castaños. – Dios, lo siento mucho. Me siento tan terrible. – No sólo se sintió culpable por dejarse llevar con alguien que no sea la misma Lucy, sino por usar a uno de sus espíritus en un acto tan abominable. A pesar de que había sido idea de Géminis, aun así Gray se sentía como el peor de los dueños en la historia de Earthland.

Esos labios gruesos, más rojos ahora por los besos apasionados, sonrieron suavemente. – Eres un dueño muy gentil Gray. No te sientas culpable por esto. Fue nuestra culpa por tentarte. Sabíamos que no debíamos, pero sentimos muy fácilmente el amor que existe entre tú y Lucy. Conocemos sus pensamientos, su pasión, y lo desesperadamente que los dos quieren estar juntos de nuevo. No debimos tomar ventaja de eso. Les deseamos felicidad a ambos, de verdad. Ahora, no más besos, pero podemos sentarnos contigo. Dinos todo lo que ha pasado desde que regresaste a Fairy Tail. Lucy ha estado preguntando. Le diremos todo. Eso la hará feliz. –

Gray asintió, todavía sacudido por el beso. Se sentó en el banco de nuevo y Géminis se sentó a su lado, tan cerca que sus muslos se tocaban. Ahora esa piel cálida hacía sentir a Gray un poco incómodo.

Sin embargo, sintió una determinación más firme. La pasión de hace dos años no se había atenuado en lo más mínimo. Ahora sabía en su corazón, aunque le tomara dos años más, o veinte, ese ardor inicial nunca se enfriara. No le hacía falta un encuentro casual o cualquier chica para aliviar su necesidad. Sólo necesitaba – y sólo quería – a Lucy.

Si podía hacer feliz a Lucy y pensar en casa, pensar en él, le daban la misma clase de objetivo para continuar, entonces le diría a Géminis todo acerca de lo que había estado ocurriendo en Fairy Tail, desde el compromiso Juvia y Lyon, a Erza esperando un bebé. Tal vez escuchar sobre su hogar y la gente esperando por ella, también haría el amor de Lucy más fuerte.


* Chico es un personaje real de FT, era miembro hasta antes del salto de los 7 años, fue de las que dejaron el gremio. Como la describe Natsu, era un personaje de fondo u.u

* Re-equipamiento, no me gusta como suena, en inglés es Requip, pero no encuentro otra forma de llamarlo, Re-equipar no suena mejor. Si alguien tiene una mejor idea, con gusto lo cambio.

Buuu no hay comentarios, de verdad quisiera saber su opinión. Ya no falta tanto para el final y quisiera saber si les gusta o simplemente la odian (sin ofensas por favor).

En fin, Si al menos llegaron hasta aquí, agradezco que leyeran. Y si tienen tiempo y les gusta el NaLu, ya empecé a publicar dos historias más (traducciones), Another (de misterio) y Las Llaves de Fuego (escuela de ninjas, pero no estilo Naruto, si no época y mundo actual). Ambas han recibido muy buenas críticas, y la segunda es la historia (finalizada) con mayor número de comentarios, lo cual me parece buena referencia.

Cuídense