La siguiente historia es una traducción del fanfic I Leave You, My Pride de la autora Wild Rhov, todo el crédito le pertenece única y exclusivamente a ella, yo sólo pedí su autorización para traducirlo al español
Hiro Mashima es el dueño de Fairy Tail. Todo esto es por mero entretenimiento.
Capítulo 12: La Leona y Su Maestro
Muchos años después... pero sólo unos pocos meses en el Mundo de los Espíritus
Lucy batallaba con dos agujas de tejer. – ¿De esta forma? –
Aries, que tenía su propio tejido de punto en su regazo, se inclinó para ayudar a la rubia leona. – No, de esta manera. Por aquí, a lo largo, y... –
Lucy dejó caer la aguja. – ¡Oh, mierda! Nunca voy a conseguir terminar esta bufanda para antes de la fiesta de Erza. –
Virgo se adelantó. – Líder, me he tomado la libertad de hacer un regalo que puedes darle a tu amiga. – Ella sacó de detrás de su espalda una bufanda escarlata preciosa hecha con hilo de seda brillante y salpicado con destellos de plata como polvo de estrellas.
La boca de Lucy se abrió de la sorpresa. – ¿Cómo...? No, no importa. – De alguna manera u otra, Virgo siempre parecía ser capaz de hacer cualquier cosa. – Creo que simplemente no tengo talento para esto. –
– Oh, Leo, – Aries soltó una risilla. – Apenas estás aprendiendo. –
Lucy todavía se encogía por dentro cuando alguien la llamaba así. Sólo escucha ese nombre en el plano Espiritual. En Earthland la llamaban Lucy. Ese fue el nombre que su madre y su padre le dieron. Leo era la identidad que tenía que asumir como castigo. El escuchar ese nombre siempre le recordaba al anterior Leo.
... a Loke.
Había días en los que todavía lloraba por él. Ella suponía que ninguna cantidad de tiempo sanaría completamente la herida. Recordaba su sonrisa, su voz, sus flirteos en broma, el potente brillo de sus ojos que sus lentes oscuros apenas y opacaban; esos recuerdos eran como ácido para su corazón. Miró hacia los anillos en sus dedos mientras seguía las indicaciones de Aries sobre cómo hacer una puntada. Los anillos estaban hechos con tal delicadeza, que hacían juego con sus menudas manos, pero ella todavía pensaba en ellos como sus anillos.
Todos menos un anillo: una banda de oro en su mano izquierda, con un diamante brillante en la parte superior. No era realmente un anillo de bodas, ya que tenía algunas propiedades mágicas particulares que resultaban útiles contra los enemigos, pero el sentimiento era el mismo. El hombre que amaba le dio ese anillo mágico a ella, deslizándolo en su dedo discretamente mientras la besaba. Su promesa de fidelidad estaba en su corazón. No necesitaban una ceremonia, no había necesidad de romper las reglas que separaban las dos dimensiones. Ella había llevado ese anillo de diamantes durante meses.
¿O habían sido décadas?
Mientras pensaba en ese vínculo, apareció un destello de oro delante de ella y un arco tomó forma.
– Ah, me tengo que ir, – dijo apresuradamente, haciendo de lado la bufanda fallida. – Virgo, voy a utilizar tu bufanda. Muchas gracias. –
– Es un honor, Líder. – dijo la doncella con una inclinación.
– ¡Diviértete, Leo! – Aries gritó. Entonces Lucy pasó a través de la puerta y desapareció. El Carnero dejó escapar un largo suspiro. – Y allá va otra vez. Es igual a cómo era el anterior Leo, gastando todo su tiempo en el mundo de los humanos y nunca aquí. –
– El Leo anterior a mi Hermano* hacía lo mismo. – recordó Virgo. – Puede ser que sea parte de su naturaleza. –
– Ella rara vez está en este mundo por estos días. –
Virgo se sentó y continúo el tejido de Lucy. Realmente era un desastre. – Líder se está castigando a sí misma. –
Capricornio llegó hasta ellas con una bandeja de refrescos para ambas. – Leo-sama sabe muy bien que su tiempo con Gray-sama es breve, de una sola vida, por lo que hace todo lo posible por estar con él. – Dejó la bandeja a un lado y contempló la magia aún latente de la Puerta del León. – La admiro por eso, y realmente admiro a Gray Fullbuster-sama. A pesar de las reglas que nos separan de los seres humanos, se ha mantenido fiel a ella todo este tiempo. –
Aries hizo un puchero. – Sin embargo, es un romance trágico. –
Capricornio tenía una sonrisa misteriosa. – No creo que vaya a ser trágica por mucho tiempo. –
En Earthland
Lucy sintió el tóxico mundo a su alrededor. La magia estaba tan concentrada en el mundo de los Espíritus, que sentía como este mundo chipaba tosa esa riqueza fuera de ella desde el momento en que entró. Incluso ahora, no tenía ni idea de cómo sobrevivió Loke aquí durante años. Ella quería aprender el secreto, cómo reducir al mínimo la pérdida de magia. Esa hazaña por si sola, mostraba cuan poderoso él había sido. Ella aún tenía un largo camino por recorrer.
Y el tiempo no era amable. No aquí, en este mundo que corría más rápido que ella.
El hombre que tenía delante había envejecido considerablemente. Gray se acercaba a los sesenta años. Su cabello era más plata que negro. Líneas grabadas de sonrisas y preocupaciones habían marcado su piel. Aun así, su cuerpo era fuerte. Sus ojos brillaron al ver a Lucy de nuevo y la fuerza del abrazo que le dio fue la misma de cuando eran meros adolescentes.
– Lucy. – Susurró mientras besaba su mejilla y mordisqueó un camino hacia abajo a un punto sensible en su cuello.
Le encantaba cuando decía su nombre. Siempre, cuando él la llamaba, la primera cosa que hacía era decir "Lucy". Esto la alegraba. Era su forma de decir "Bienvenida a casa". Era un nombre que hacía a un lado los deberes de ser Leo el León. Aquí, ella podía ser simplemente Lucy Heartfilia. Esa palabra, su propio nombre, le recordaba su humanidad, a esas personas que tanto amaba, este mundo en que nació... un mundo y una vida que tenía que dejar atrás para cumplir con sus deberes.
Cuando él se retiró y la miró, ella vio la melancolía en los ojos de Gray. Esa mirada comenzó hace unos veinte años, cuando su cabello comenzó a teñirse de plateado. Estaba envejeciendo tan rápido, sin embargo, todavía se veía igual que siempre. Ella sabía de sus temores a que lo deje y vaya en busca de alguien más joven, más guapo, un hombre joven y fornido, tal vez uno de los nuevos miembros de Fairy Tail. El cielo sabe que hay muchos magos jóvenes que la miran con algo más que amistad cada vez que se presenta en el gremio.
Sin embargo, en su mente, no había hombre tan guapo como Gray. Ella solía bromear acerca de que él era como el vino, se pone mejor con los años. Tenía que reafirmar su devoción cada vez que lo veía. En realidad, era un poco molesto. Deseaba que solo confiara en ella, pero por otra parte, la fama de Leo el león era conocido por ser... promiscua.
Ese fue otro de los legados de Loke.
– El ascenso de Erza es hoy. – dijo, explicando por qué la llamó.
Lucy le mostró el pañuelo escarlata. – Tengo un regalo, pero no lo envolví. –
– Lucy, es precioso. – dijo admirado, tocando los hilos de seda. Ella decidió no decirle a nadie que fue Virgo quien lo tejió. – No tenías que hacerlo. He comprado un regalo por los dos. –
– Erza es mi amiga. Por supuesto que debo darle algo. –
– Pero no habrás tenido mucho tiempo. –
Eso era cierto. Fue hace dos semanas que Gildarts anunció su retiro y nombró a Erza como la siguiente Maestra del gremio. En su mundo, eso sólo le dio unas pocas horas, y claro que no aprendió a tejer en ese momento, mucho menos hacer algo así como una bufanda.
– Está bien. – ella sonrió. – Hay que ponerlo en una bolsa de regalo. No tiene por qué ser muy elegante. –
Él asintió y se volvió para buscar una bolsa adecuada para la bufanda. Vio como las líneas en su rostro se profundizaban.
– ¿Todavía estás enfadado? – preguntó, abordando el tema con cautela. – Sé que Natsu y tú querían el cargo. Pelearon por él durante meses. – Más como que ella luchó junto con la magia de hielo de Gray. Hacían un buen combo que sobrepasaba el fuego del Dragon Slayer todo el tiempo, para gran disgusto de Natsu.
La sonrisa de Gray era triste, pero gentil. – Erza es mejor para el trabajo. Todos lo sabíamos desde que éramos niños. Aunque me da más miedo que Laxus ahora sí se vaya. Él realmente pensó que heredaría el gremio después de Gildarts. –
Ella fue a la cocina para hacer té. – Pero él está un poco ocupado con el Consejo de Magia y su título como miembro de Los Diez Magos Santos. –
– Sí, es por ello que Gildarts escogió a Erza. Laxus tiene las manos llenas, y los maestros de gremio no pueden servir en el Consejo de Magia. Lo necesitamos allí, así Fairy Tail no se meterá en más problemas. –
Lucy rio entre dientes suavemente. – ¿El hijo de Natsu todavía causa problemas? –
– ¡Oh Dios!, debiste haber visto lo que ese chico hizo la semana pasada. – gimió Gray. – Lo juro, él es peor que su padre. –
– Pero él es tan lindo. – dijo Lucy con una sonrisa.
Gray tenía una bolsa de regalo en sus manos, pero se congeló cuando dijo eso. – ¿Tan lindo, eh? – él murmuró.
La rubia desvió su vista de la tetera y vio la tensión en su frente. – Oh Gray, – suspiró – no lo hagas. No empieces con eso. –
– ¿Por qué te quedas conmigo? Después de todo este tiempo... –
– Por supuesto que me quedo a tu lado. – Ella trató de reírse del tema. – Eres mi maestro. – bromeó.
Vio que su habitual respuesta en broma no funcionó esta vez. Gray se dejó caer en una silla y giró la vista enfadado. Lucy suspiró, puso las hojas de té en la tetera y se acercó a él. Se sentó en su regazo y le acarició la cara.
– Por supuesto que me quedo a tu lado. – Repitió en un susurro de ardiente lealtad. – Eres mi amante. No quiero a nadie más. Siempre te querré a ti. –
– Siempre es mucho tiempo para ti. – se quejó el moreno.
– Créeme, lo sé, – murmuró con un poco de tristeza – ¿Crees que tengo tiempo, o deseos, de querer a otra persona cuando veo como tu vida se desliza más allá de la mía tan rápido? Quiero ver cada segundo de tu vida, Gray. Los seres humanos sólo tienen una oportunidad en este mundo. Estoy empezando a darse cuenta realmente... cuán breve y preciosa cada vida humana es. – Dijo, deteniéndose brevemente para controlar sus emociones. – No voy a desperdiciar nuestro tiempo juntos. – Frotó la nariz contra la suya y una lágrima caía por su rostro. – Si no me crees, Gray. Por favor... confía en mí. –
Sus tormentosos ojos azules la miraban a la cara. – Sabes que eso quiero, – dijo con una voz dura, pero baja. – pero luego me miro en el espejo, y me pregunto lo que ves de mí. Estoy casi de sesenta años, Lucy. Incluso nuestra vida amorosa no es lo que solía ser. No puedo... tanto como antes... –
– Gray. – Lo silenció, acariciando sus mejillas y deseando poder aliviar sus preocupaciones.
Él estalló con ella. – ¿Qué puedes querer de un cuerpo como este? –
Ahora el rostro femenino adquirió una expresión de enojo. – ¿Crees que quiero tu cuerpo? Quiero tu alma, Gray, y esa nunca envejecerá. Tu alma es eterna. Tu corazón... – Le puso la mano sobre el pecho. – Es el mismo que cuando los dos éramos jóvenes y salvajes. Todavía me amas, ¿verdad? –
– Por supuesto que sí. – le profesó con seriedad.
– Entonces eso es todo lo que necesito. Tu corazón, tu alma y tu amor. –
– Pero no puedo darte amor como antes. –
– Gray, no. – Lucy le echó los brazos alrededor y le acarició el cuello. – Tú eres más que suficiente, créeme. Incluso si sólo puedes hacerme el amor una vez al mes, siguen siendo tres veces al día para mí. Cualquier chica sería feliz con una vida amorosa así. – Bromeó ella, mordiendo su oreja. – Ahora de verdad, deja de desperdiciar nuestro tiempo juntos pensando en que voy a dejarte. No lo haré, y eso es definitivo. Un Leo es una persona muy terca, lo sabes. –
Gray rio suavemente. – ¡No lo sabré yo! – La besó, y ella vio que sus preocupaciones se desvanecían.
– Voy a preparar té, después deberíamos irnos a la fiesta. – Se levantó y se dirigió hacia la cocina meneando las caderas, sabiendo que él estaba viendo su trasero mientras caminaba.
Este era su ritual. Ella venía, él se deprimía, ella reafirmaba su amor, se besaban y la vida seguía. Lucy sólo deseaba que él dejara de preocuparse. Ni una sola vez había sido desleal. Incluso cuando el hijo de Natsu comenzó a interesarse en ella (y el pequeño Igneel realmente era guapo), ella no tenía ningún interés en él. Tenía un hombre en su vida, y amaba a Gray más de lo que él pudiera imaginar.
Bebieron té y charlaron acerca de cosas mundanas, incluyendo acerca de cómo había intentado tejer, aprendiendo de Aries (siguió sin admitir que la bufanda fue hecha por Virgo). Poco después, se dirigían hacia el gremio. Era un día caluroso de principios del otoño, y no habían dado siquiera diez pasos fuera de su casa, cuando la camisa de Gray había salido volando. Lucy la recogió, pero la conservó ella. Este era otro ritual de los suyos. Gray se quitaba la ropa, Lucy la recuperaba y la cuidaba hasta que alguien se quejaba de la desnudez de su pareja.
Efectivamente, algunas chicas jóvenes clamaron, – ¡Eww, un anciano caminando sin camisa! –
Al parecer ese comentario golpeó a Gray más de lo habitual. ¡Un hombre viejo! Le arrancó la camisa de las manos cuando ella se la entregaba, y él se la puso de nuevo de manera tosca.
– Apuesto a que es su hija, – una de las chicas dijo en un susurro. – ¡Oh Kami sama!, ella debe de estar tan avergonzada. Yo estaría mortificada, paseando con un viejo como ese. –
Lucy sintió ganas de golpear a esas chicas. Debieron de causar un impacto en Gray, porque no volvió a desnudarse en todo el camino hasta el gran salón del gremio.
Dentro había una fiesta para celebrar a la nueva maestra del gremio de Fairy Tail, Erza Scarlet-Fernandes. Ella y Jellal sonreían mientras que el gremio, y magos de otros gremios, celebraban su promoción. Lucy vio a muchos viejos amigos alrededor. Hibiki, Eve y Ren estaban allí, los tres dieron sus disculpas en nombre del Maestro Ichiya, que no pudo asistir ya que el anciano se lesionó la espalda al intentar hacer una pirueta al escuchar que Erza había sido nombrada Maestra igual que él. Baco ya estaba borracho con Cana. Juvia y Lyon se presentaron como rey y reina. El anciano mago de hielo saludó a Gray con un abrazo fraternal y algunas burlas con respecto a su edad, a lo que Gray hábilmente le recordó que él era aún más viejo.
Sí, esos siete años que perdieron ahora eran una pequeña bendición, ya que algunos miembros de Fairy Tail parecían mucho más jóvenes que sus amigos.
Wendy y Romeo trataban de mantener cierto control sobre los Exceed bebé que volaban alrededor del gremio, dando vueltas y tirando de los sombreros en las cabezas de la gente, hasta que Pantherlily adquirió su tamaño completo y regañó a todos los gatitos, para después regañar a Happy y a Charle, acerca de tener más responsabilidad como padres.
Los hijos de los magos estaban allí también. Lucy sonrió en torno a la nueva generación de magos. Incluso Asuka estaba allí con su nuevo bebé, aunque Bisca y Alzack cargaban más al infante, eran unos abuelos orgullosos.
– Hey, Lucy. –
La voz era como la de Natsu, así como el pelo rosa, pero la cara tenía ojos azules y su constitución no era tan musculosa como su padre lo había sido esa edad. Aun así, Igneel Dragneel era tan famoso como su padre... y por todas las razones equivocadas. Era como un tornado, y la gente lo apodó Tormenta de Fuego Igneel por una buena razón. Él era notoriamente destructivo... como su padre.
Sin embargo, a diferencia de Natsu, que había sido un despistado para el romance, Igneel era un coqueto insaciable.
Se acercó lo suficiente para invadir el espacio personal de Lucy, y esos ojos azules se veían listos para comérsela.
– ¿Cuándo vas a dejar al viejo glaciar y encontrar a alguien que realmente te haga entrar en calor por las noches? –
Ella lo empujó suavemente hacia un lado. – No en tu vida, Igneel. –
– Fuiste elegida como la maga más bella de Fiore y yo fui elegido como el hombre más sexy y caliente. Incluso la revista de El Brujo Semanal dijo que seríamos una buena pareja. –
– Ese artículo tiene tu firma por todos lados. –
– Lucy, – dijo en voz baja, acariciándole el brazo con sus dedos cálidos. – Tu belleza se desperdicia con ese abuelo canoso. Necesitas a alguien joven, alguien que pueda satisfacer tus necesidades. –
– Mis necesidades son muy diferentes de las chicas a las que estás acostumbrado, Igneel. –
– Acepto el desafío. – sonrió. – Apuesto a que el viejo necesita utilizar hielo sólo para ponerse duro. –
Ella le dio una palmada en la mano. – Estás siendo un mocoso insensible de nuevo. –
– Oh, yo soy muy sensible, si sabes cómo hacer las cosas bien. – ronroneó lascivamente.
– Estoy hablando en serio, Igneel. Páralo o lo diré a tu tía Mira. –
Eso lo hizo retroceder rápidamente. Si había una persona que infundía temor a esta Tormenta de Fuego, era el Demonio de Fairy Tail.
Luego Natsu se acercó. – Retrocede muchacho. – Gruñó a su hijo e Igneel se alejó a toda prisa. Natsu había madurado, y su pelo ahora era de largo, blanco y con sólo algunos toques de rosa. Todavía llevaba su bufanda y su sonrisa seguía tan brillante como siempre, incluso si le marcaba grandes líneas en sus mejillas. – ¿Todavía te está molestando Lucy? –
– Está bien. – Aseguró ella. Luego abrazó a Natsu, pues era uno de sus amigos más queridos y cercanos. – ¿Cómo has estado viejo cerebro de llamas? –
Hizo un puchero y miró hacia donde Erza y Jellal estaban recibiendo una lluvia de elogios. – Todavía disgustado por no ser elegido. ¡Estúpido vejete senil! Gildarts no puede ver quién es el más fuerte por aquí. –
– Ya sabes que un maestro de gremio no puede salir en misiones y participar en los Grandes Juegos Mágicos. Tú todavía puedes hacerlo. –
– Sí, supongo. Sting siempre se queja de lo aburrido que es ser Maestro. Sin embargo... Creo que me estoy haciendo viejo. – se rio. – La semana pasada estaba peleando con Gajeel y ambos casi colapsamos, jadeando de agotamiento, después de tan sólo veinte minutos. En otros diez años, creo que tendré que retirarme. Eso apesta. No me gusta envejecer. –
Lucy sintió un pequeño pinchazo. Todos sus amigos estaban envejeciendo, y allí estaba ella, joven y tan fuerte... no, más fuerte de lo que había sido cuando todos ellos luchaban juntos de adolescentes.
Natsu se dio cuenta demasiado tarde de lo que dijo. – Ah, cielos, Lucy, no quise decir nada con eso. Yo solo... –
– No, está bien. – Ella sonrió con fuerza y le dio un ligero encogimiento de hombros, juguetona. – Es algo a lo que tengo que acostumbrarme. Podrías pensar que, a estas alturas, ya debería de haber aceptado esto. –
– Hey, – sonrió, y fue esa sonrisa de los viejos tiempos. – escucha, sigues siendo familia, sin importar tu edad. –
Eso la animó. Natsu tenía ese efecto en ella.
Entonces escucharon gritos, choques y una pequeña bola de fuego se elevó hasta el otro extremo de la sala.
– ¡Ah mierda! – Natsu se quejó. – Gajeel, deja de besuquearte con Levy y ayúdame a separar a Igneel y Metalicana. Ya vuelvo, Lucy. – dijo antes de salir corriendo para hacer frente a su hijo.
Lucy fue hacia Levy, que se veía al límite de su paciencia con su hijo igual de destructivo.
– Lucy, tienes suerte de no tener hijos, en serio. –
Lucy sabía que su amiga tenía buenas intenciones, pero comentarios como ese todavía le dolían. Ella solía desear formar una familia. A veces se preguntaba qué aspecto hubieran tenido los hijos de Gray. Miró en su dirección. Se veía tan distinguido con ese pelo plateado, pero había veces en que quería ver una versión más joven, un pequeño hijo que luciera mitad Fullbuster y mitad Heartfilia.
Era un deseo que nunca podría suceder.
Los ojos de color Gray encontraron los de ella, y le sonrió. Se obligó a devolver la sonrisa, pero su corazón todavía dolía.
Si Gray estaba preocupado de que ella lo dejara por un hombre más joven, Lucy tenía el temor de que Gray pudiera querer niños antes del final, de transmitir su legado. Ya era grande de edad, pero no era viejo todavía, no tanto. Incluso si fuera algo puramente sexual para tener descendencia, ella temía que el deseo de una familia lo sobrepasara y la engañara, simplemente para tener un hijo al cual poder entrenar antes de morir.
– ¿Lucy? – Levy cuestionó, tocando su brazo con arrugas de preocupación.
Incluso esto, mirar la cara de su mejor amiga, era difícil. Todo a su alrededor eran recordatorios de que sus amigos estaban envejeciendo, y ella no. En unas cuantas décadas más, todos ellos habrían desaparecido.
Y ella seguiría.
Eterna.
Maldita.
Castigada.
– Debería irme. – dijo. – Sólo le diré algo a Erza antes. –
– ¿Ya estás debilitada? – La ex peli azul le preguntó con preocupación.
– Sólo un poco cansada es todo, – dijo ella, lo que no era realmente una mentira. El efecto sanguijuela de este mundo la cansaba rápidamente, aunque había construido una tolerancia alta para durar en el mundo de los humanos durante doce horas antes de que el verdadero dolor la golpeara.
– ¿Oh? – Levy bromeó con astucia. – ¿Tú y Gray han...? –
– ¡Levy! – Miró a su alrededor, luego se inclinó y le susurró. – ¿Gajeel y tú todavía... ya sabes? –
– Todo el tiempo. – Levy se rio. – Sobre todo porque no puedo volver a tener hijos nunca más. En cualquier momento y en cualquier lugar. –
– Joder, es un milagro que ustedes dos sólo hayan tenía tres hijos. –
– Créeme, después de Metalicana, tres fueron suficientes. –
En ese momento, Gajeel regresó con su salvaje hijo adolescente de pelo azul a rastras, siendo jalado por la piel del cuello. – Tu hijo rompió cinco mesas, y Mira nos está cobrando por los daños. –
– ¿Mi hijo? – Gritó Levy. – Bien podría ser sólo tuyo, sabes. Si fuera puramente mi hijo, él sería un ratón de biblioteca como nuestras hijas. –
Lucy se deslizó lejos de la familia Redfox antes de tener que ver una disputa doméstica. Se abrió paso entre la multitud y finalmente llegó a Erza, dándole un gran abrazo.
– Felicidades, Erza. Vas a hacer una gran Maestra para el gremio... si logras mantener a Igneel en línea. –
– Me las arreglé para enderezar a Natsu, ¿no? Me alegro de que hayas podido venir, Lucy. – la matriarca de pelo rojo y plateado le sonrió suavemente. – ¿Dónde está Gray? –
– Por ahí en alguna parte, – se encogió de hombros. – ¿Ya te dio mi regalo? –
– ¿La bufanda? Es preciosa. Nunca he visto hilo como ese. –
– Es una seda que sólo se encuentra en el Mundo de los Espíritus. –
– ¿Tú la hiciste? –
– Tuve un poco de ayuda, – se encogió de hombros. – Aries me está enseñando a tejer. –
– Tal vez puedas hacer una azul a juego para Jellal. Dicen que va a ser un invierno muy frío. –
– Uh, claro. – Lucy rio algo tensa.
Faltaban poco menos de tres meses para que llegara el invierno, lo que significaba que tendría sólo un día en su mundo para tejer una bufanda. No había manera alguna de tejer una tan rápido. Esperaba que a Virgo no le importara hacer otra. Tal vez ella aceptara la tarea como un castigo.
– De todos modos, me tengo que ir. Sólo quería darte un abrazo por los viejos tiempos. –
– ¿Ya estás cansada? – Una vez más, ahí estaba esa mirada de preocupación. Todos sus amigos se preocupaban por ella cada que los venía a visitar. Todos sabían que este mundo era doloroso para ella. Eso hacía que sus visitas fueran aún más valiosas para ellos.
– Volveré pronto. – prometió. – Jellal, sigue velando por ella. –
El hombre sonrió gentilmente. – Más que nunca, Lucy. Ten cuidado. –
Cuando se alejó de la multitud, Gray se precipitó a su lado.
– ¿Te sientes bien? –
– ¿Podrían dejar de hacer eso? – espetó ella.
Él parpadeó confundido y sorprendido por su reacción. – ¿Dejar de hacer qué? –
– Sé que soy un Espíritu Celestial, sé que este mundo drena mi magia, pero todos me tratan como si fuera a morir si paso más de una hora con ustedes. –
– Lo siento, – murmuró, todavía aturdido por su cólera. – sólo estoy preocupado. No quiero hacerle daño a cualquiera de mis amigos, sobre todo a mis Espíritus. Sobre todo a ti Lucy. –
Ella suspiró y se alejó. – Lo sé. –
La siguió mientras salía del atestado y ruidoso edificio. El mundo exterior era más tranquilo, y cuando Lucy alzó la vista, el cielo se veía tan vasto en su bóveda de infinito azul.
– Se está volviendo doloroso venir aquí. – murmuró.
Gray pasó un brazo alrededor de ella. – Asumo que no estás hablando de la magia. –
– Siento... que me dejan de lado. – susurró.
La apretó con más fuerza, sin ser un abrazo por completo. – Lucy... –
– Tú te preguntas lo que veo en ti. – lo miró con lágrimas empañando sus bellos ojos. – Yo me pregunto lo que todos ustedes piensan al verme. Me pregunto si se sienten disgustados de que luzca tan joven, si la gente te molesta como me molestan a mí, si te sientes avergonzado cuando la gente piensa que soy tu hija, o si deseas una familia…–
– ¡Lucy! – La agarró y forzó un beso, allí mismo, en el patio donde cualquiera podía verlos. Cuando se alejó, sus ojos brillaban como si hubiera tormentas en su interior. – Todo lo que quiero es a ti. Para la eternidad, si pudiera. Me gustaría poder seguirte al Mundo de los Espíritus si pudiera. Amo Fairy Tail, pero dejaría todo esto atrás si pudiera tenerte conmigo para siempre. –
Sus ojos se abrieron ampliamente. – ¿De verdad quieres eso? –
Se rio burlonamente. – A veces me pregunto qué Espíritu debería matar para poder ser castigado y pasar la eternidad contigo. –
Lucy se echó hacia atrás con ira y le dio una bofetada en la cara con un fuerte golpe. – Ni siquiera bromees sobre eso. –
– Es broma, es broma. – se rio, frotando su cara enrojecida. ¡Maldición, ella podía golpear duro! Tanto que casi le dislocó la mandíbula.
– Gray, eso es lo peor que podrías hacer nunca. ¿Tienes alguna idea de la culpa que siento a cada momento porque perdí a Loke? –
– Lucy, era una broma. –
– Jamás vuelvas a bromear sobre eso otra vez. –
– Está bien, lo siento. –
Ella apartó la mirada, tratando de dejar que su ira se enfríe. El toque helado de Gray tirando de ella ayudó. Ella dejó escapar un suspiro de cansancio y dejó que la sostuviera desde atrás.
– ¿Tú... realmente quieres eso? – preguntó en un murmullo cauteloso. – ¿Ser un Espíritu Celestial? ¿Dejar Earthland y todos tus amigos atrás? –
– Por estar contigo, sacrificaría mi humanidad, pero te lo juro, no voy a matar a ninguno de mis Espíritus. Ustedes son demasiado valiosos para mí. –
Lucy apartó la vista de la ciudad que se veía más allá de este patio, y escuchó como Gajeel se puso a cantar una canción. – Hay un Espíritu que desea ser humano. Esta oportunidad se presenta en muy raras ocasiones, sólo unas pocas veces en toda la historia humana. Para que pueda convertirse en humano, uno debe tomar su lugar. Es un intercambio perfecto. Tendrías que tomar su lugar como el Espíritu de una constelación y él tomará tu mortalidad, tu magia y heredara tus llaves. –
– ¿En serio? – preguntó Gray quedándose con la boca abierta.
La rubia se giró para poder verlo. – No quería decírtelo todavía. Sé que te postulaste para ser Maestro del gremio. Aún te quedan muchas más décadas de vida... –
– Podría ser asesinado por un mago oscuro, o sufrir un accidente y tener muerte cerebral o algo así, o diablos, podría resbalar en la bañera y morir. Cuanto más pronto pueda ser inmortal como tú, es mejor, antes de estirar la pata por algún accidente estúpido. –
– Te advierto, él sólo es una llave de plata. –
– No me importa. – Gray se detuvo por un momento. – ¿Puedo al menos lucir como un humano? No voy a convertirme en algo así como Plue o Horologium, ¿verdad? –
Ella asintió de forma tímida. – Tendrías orejas peludas y una cola. –
Gray parecía perplejo, pero astutamente preguntó – ¿Te gustaría verme con una cola? –
La chica se mordió el labio ligeramente al pensar en ello. Si no estuvieran en público, podría hacer algunos comentarios obscenos sobre lo que realmente pensaba. En cambio, dijo – Te amaría igual aún si fueras un reloj o una brújula. –
El moreno le dio un casto beso. – Ahora estoy contento de que Gildarts eligiera a Erza sobre mí. Puedo dejar esto atrás y estar dedicado enteramente a ti. ¿Cuándo podemos hacer esto? –
– En este momento, si así lo deseas. ¿Deberías despedirte? –
– Nah. Las despedidas son problemáticas. Tengo la sensación de que voy a verlos de nuevo de todos modos. –
– Te voy a dar tres días. Has los arreglos, ten una última pelea con Natsu. – Ambos se echaron a reír. – En tres días, nos encontraremos junto a la cascada en el bosque del este. Puede que me tomé un poco de tiempo organizar todo. Voy a venir por mi cuenta cuando estemos listos. – Ella extendió la mano y le acarició la mejilla con la preocupación. – ¿Estás realmente seguro de esto? No hay vuelta atrás. –
– ¿Para estar a tu lado por la eternidad? – Él puso su mano sobre la de ella. – Absolutamente. –
* ¿Recuerdan que Virgo suele llamar Hermano a Loke?
Uno más y terminamos, por fin! Aunque me gustó esta historia, ya estoy desesperada por terminarla. No queda mucho, sólo el cierre.
Como pueden ver, en especial jpas9304, no será Lucy quien regrese a Fairy Tail, si no lo contario, Gray irá con ella. Esto me parece aún más raro que el hecho de que ella tuviera que ocupar el lugar de Loke O.o pero bueno, respeto las ideas de la autora, y me gustan jajaja, si no nunca lo habría compartido con ustedes.
Cuídense
