Tsuna y Kyoya conocieron a Gokudera cuando, al mudarse, lo integraron al salón de Tsuna. El peliplata tenía 7 años en aquel entonces. Semanas atrás su mamá había muerto y se había mudado con su tío G. Hasta el día de hoy, Hibari insiste que ese no es su verdadero nombre. Él no formo parte del grupo de amigos de Tsuna inmediatamente, pasó mucho tiempo para que eso pasará y solo se logró por el noble corazón del castaño, quien sin querer, también se ganó la lealtad del chico. Para molestia de Kyoya.
Esto se debe a cómo fue su vida antes de conocerlos. Su padre es un hombre casado con una hija de ese matrimonio, en aquel momento no conocía a ninguno de ellos. Su madre daba clases particulares de piano antes de morir, pero por su tío G, Gokudera sabe que antes de nacer fue una verdadera pianista. Sus padres se conocieron tras una presentación de su madre y tuvieron una aventura, el resultado de ello fue él.
Mientras estuvo viva, ellos vivieron bien, no les faltaba nada realmente. Aunque no sabía que era en parte al constante apoyo de G. Sabía que su madre le costaba mantener a sus alumnos después de que los chismes llegaran a sus oídos. En la calle solían señalarlos y murmurar a sus espaldas. A él le molestaba, pero su madre siempre le decía que debía ignorarlos con una gentil sonrisa. Por ello, también, le costó relacionarse con él resto. Los niños eran apartados de él y al ir creciendo los niños aprendieron a molestarlo. Termino involucrado en muchas peleas e intentaba que fueran un secreto para su madre, sin mucho éxito.
Ella murió en el hospital, con su hermano e hijo a su lado. Había sufrido un accidente y mientras estuvo ingresada por ello, los doctores descubrieron que se encontraba enferma. G la obligo a seguir en el hospital para curarse, pero poco se pudo hacer, su enfermedad se encontraba demasiado avanzada y termino muriendo meses después.
Durante ese tiempo, Gokudera pasaba todo su tiempo libre junto a su madre. Durante ese tiempo G iba a visitarla cuando tenía oportunidad, dos o tres veces al mes. Durante ese tiempo muy pocos fueron a visitarla y rara vez regresaban.
Al llegar a Nanimori había decidido no relacionarse con nadie más, pues de esta forma evitaría que lo molestaran cuando descubrieran sobre su madre. Yamamoto siendo un niño tan social intento hacerse amigo del recién llegado, pero este solo lo ignoro y se alejó de todos.
Un día, mientras esperaba a Kyoya que terminara con el aseo del salón, Tsuna escucho el sonido de un piano, sabía que en salón de música había uno, pero no que alguien además de la profesora tocará. Movido por la curiosidad y maravillado por el sonido fue a descubrir quien tocaba. Con cuidado abrió la puerta del salón para no interrumpir, por eso Hayato no se dio cuenta de su presencia y siguió tocando. Desde la entrada el castaño escucho la melodía, encantado por la música. Al terminar aplaudió con fuerzas sobresaltando al peliplata.
−¿Qué haces aquí? –le pregunto sonrojado, había estado seguro que nadie podría escucharlo al ser después de clases. Desde la muerte de su madre se había negado a volver a tocar el piano, principalmente porque su tío había traído el piano de su madre a su casa y para él era demasiado doloroso. Pero meses después de ello y su necesidad de volver a tocar lo hicieron tocar en la escuela, así el tocar no se relacionaría al, aún doloroso, recuerdo de su madre.
−Escuche la música y quise venir quien tocaba –contesto en voz baja que apenas si pudo escucharlo el otro niño. Tsuna se encontraba sonrojado, pensando en que tal vez no tuvo que ir y ahora estaba en problemas.
–¿Quién? Te enseño a tocar –pregunto curioso el castaño después de varios segundo de silencio
–Mi mamá –contesto en un murmullo, apenas lográndose darse a escuchar, apartando la mirada como si de esa forma pudiera lograr escapar del dolor que sentía al pensar en ella
–¿De verdad? Tu mamá debe ser fantástica, y tú también, yo soy algo torpe y aunque quisiera no lograría tocar tan bonito como tú. Tu mamá debe estar muy feliz que puedas tocar así –comento Tsuna sin darse cuenta de como afectaban sus palabras a Hayato. El peliplata abrió los ojos sorprendido por esas palabras y con la última frase sintió que algo en su interior se rompió, logrando que finalmente llorará todo lo que se guardó desde el accidente de su madre.
Tsuna, al verlo llorar, pensó que dijo algo malo y pidió disculpas, pero solo logró hacerlo llorar más- Desesperado fue en busca de Kyoya, seguro que este sabría que hacer.
Cuando los niños regresaron, Gokudera se encontraba mejor y secándose las lágrimas. Al ver a Tsuna sonrió.
–Gracias, ¡eres increíble!, desde hoy siempre te seguiré –declaro Hayato con los ojos ilusionados.
Aunque Tsuna nunca logró entender del todo como habían afectado sus palabras al pequeño que fue uno de sus mejores amigos y con ellas había logrado ganarse su lealtad y amistad.
¡Sigo Viva! Si lo sé, tarde mucho en actualizar pero me bloque en la última parte. Pero me encanta esta parte, aunque salió más largo de lo que había esperado.
No sé cuando vuelva a actualizar este fic, pues estoy liada con el fin de semestre. Pero sigo actualizando Actuando en Consecuencia. Espero que mañana tenga el capitulo corregido.
Nos vemos.
