Antes de la adolescencia, y después de conocer a Kyoya, fueron contadas las ocasiones en que Tsuna se encontraba solo.

Hibari siempre ha sido protector con el castaño, pero principalmente en aquella época, cuando no se encontraba con él, se aseguraba que alguien más estuviera a su lado, incluso si solo se trataba de acompañarlo de la escuela a su casa.

Pero aquel día fue una de esas pocas ocasiones.

Tsuna tenía 11 años y se encontraba en quinto de primaria, mientras que Hibari ya con 13 años, se encontraba en la secundaria. Ahora que se encontraban en distintas escuelas Hibari rara vez lo acompañaba después de la escuela. Para molestia del pelinegro, pero como Gokudera y Yamato siguen estando en su misma clase, ellos son los que lo acompañan, ya sea uno o los dos.

Pero ese día no podía ninguno. Yamato tenía entrenamiento, mientras Gokudera tenía otro compromiso. El peliplata no les había querido decir de que se trataba, cosa que preocupaba a Tsuna, pues el chico lleva actuando extraño desde hace varios días. El castaño no insistió mucho sobre el tema porque sabía que tarde o temprano su amigo le explicaría todo.

Tras disculparse mucho ambos chicos dejaron a Tsuna.

En aquel entonces, a pesar de la torpeza de Tsuna y su dificultad para aprender, nunca sufrió burlas por ello, debido a sus amigos, quienes siempre lo protegieron de ellas. Si lograba escuchar alguna lograba tomarlo como una broma y se reía igualmente. Pero eso cambiaría a partir de ese día.

Estando solo, los bravucones vieron una oportunidad que no podían dejar pasar. La personalidad y apariencia del chico lo convertían en un blanco perfecto, pero con sus cuidadores a su alrededor, nunca habían tenido una verdadera oportunidad de divertirse con él. Y esta es una la oportunidad que no podían perderse. Se sentían como si finalmente pudieran disfrutar de un dulce por mucho tiempo anhelado.

Lo siguieron un par de cuadras hasta que lograr llegar a un sitio poco concurrido, lo acorralaron en un callejón donde nadie podría verlos o no les prestarían atención.

En un principio Tsuna no entendía lo que ocurría, pero al verse rodeado y acorralado, se sintió nervioso y temeroso. No entendía lo que pasaba y eso lo asustaba más. Ni siquiera es capaz de imaginar el motivo por el cual ellos quisieran algo de él.

-Así, que finalmente tus protectores se hartaron de ti Dame-Tsuna –declaro uno de los bravucones, el más alto de todos y quien parecía el líder del grupo

-No se de que hablas –susurro nervioso

-Jajaja es tan dame que ni siquiera se ha dado cuenta que Hibari-san y los demás están con él por pura lastima

-¡No es cierto! -grito

-¿Seguro? ¿De verdad crees que todos ellos estarían con alguien tan torpe e inútil como tú solo porque les agradas?

-Eres una molestia para todos

-No es cierto –volvió a insistir, pero ahora su cabeza estaba llenándose de dudas, no quería, pero sus palabras se filtraban en su corazón

-Les causas lastima y por eso están contigo

-¿Todo bien? -pregunto un policía acercándose a los chicos

El líder rodeo los hombros de Tsuna y con una sonrisa encantadora le contesto al oficial.

-Nuestro amigo se siente un poco enfermo, pero ahora lo llevamos a su casa

-¿Es cierto? -pregunto el adulto, aun no convencido del todo

Tsuna asintió cuando noto como el agarre alrededor de sus hombros se volvía más fuerte.

El policía, a pesar de sus dudas los dejo ir, no podía hacer más si el chico se negaba a pedir ayuda.

Cuando estuvieron lejos de la vista del oficial, los chicos finalmente lo dejaron, no sin antes decirle

-Vámonos antes que nos pegue lo Dame -comento el líder seguido de las carcajadas de sus amigos

En el momento en que se quedo solo, Tsuna dejo libre sus lagrimas. No le importó encontrarse en medio de la calle para agacharse, hacerse un ovillo y llorar en silencio.

Era de noche cuando el castaño regreso a casa.

-¿Dónde has estado Tsu-kun? -pregunto Nana antes de dejar a su hijo subir las escaleras –Kyo-chan lleva horas esperándote –como si quisiera comprobar sus palabras Hibari apareció detrás de la mujer

-¿Estas bien? -pregunto Kyoya preocupado, aunque no es algo que se viera inmediatamente. Ninguno de los niños noto el momento en que se quedaron solos

El menor, quien en ningún momento levanto la mirada, negó con la cabeza.

Hibari se acerco más, no parecía tener ninguna herida física, ni se veía mal, pero había algo en su actitud por lo cual podía asegurar que algo pasaba a su amigo. Con una mano en su mejilla, lo obligo a levantar su mirada, frunció el ceño ante lo que se encontró.

Sus ojos castaños estaban rojos del llanto.

-¿Quién te hizo llorar? -pregunto, notándose en su voz la furia que empezaba a crecer en su interior.

-No es nada –contesto apartando su mirada

-¿Seguro? -volvió a insistir, no es como si desconfiara del menor, pero no le parecía lógico que por nada su amigo llorara de esa forma

Tsuna asintió, aun sin mirarlo, Hibari tuyo que resignarse a esa podre respuesta, con sus suspiro abrazo al menor. Tarde o temprano descubrirá la razón de sus lágrimas y cuando lo descubriría alguien seria mordido hasta la muerte. Aun así le dolía que el castaño no confiara en él.

Tsuna se aferraba a Hibari, preguntándose si siempre hacía preocuparse en vano a Kyoya, si eso lo convertía en una molestia para el pelinegro. A pesar de sus intentos de olvidar las palabras de esos bravucoes, no podía evitar cuestionarse si era cierto. Mientras se aferraba a Kyoya en un abrazo se prometió que haría lo posible para no molestar a su amigo.

Después de ese día, una pequeña brecha nació entre ambos. No es nada para que alguien lograra notarlo a la primera y si lo hacía, suponía que se debía a que ambos empezaron a ir a escuelas distintas y junto con la adolescencia, empezaron a cambiar.


¡Estoy viva! Primero que nada. Perdonen la larga ausencia, han pasado tantas cosas... y aunque escribir siempre me ayuda, no lograba continuar con lo que ya había empezado, creo que empecé con al menos tres historias, lo malo ninguna la termine. Aunque mi hermana casi me obligó escribir un fic de Assessination Classroom que seguramente por eso lograré terminar... algún día

En fin, espero les guste este capítulo. Espero pronto continuar con mis otros fics.

Nos vemos.