Capítulo 3

Conexiones

Amanecí envuelta entre las sabanas, las cuales las tenía enrolladas entre las piernas y sintiéndome particularmente descansada. Bostecé suavemente y eché un rápido vistazo al reloj, viendo que me había quedado dormida, cosa que rara vez me pasaba, aunque por esta vez no me importó demasiado. Rodé en la cama hasta acabar en el otro lado de la misma, aspirando con fuerza el olor de la colonia de Flash, el cual no estaba allí.

Me levanté lentamente y, tras acicalarme un poco, me dirigí a la cocina, comprobando enseguida que el chico no estaba en ningún lado. No era como si realmente me importase, simplemente era para tenerle un poco controlado, aunque supuse enseguida que se había marchado a trabajar, confirmándolo al poco rato gracias a una nota que me había dejado colgada en la nevera.

Me he tenido que ir corriendo ya que llegaba tarde y encima no llegué a fichar anoche para el fin de turno, por lo que probablemente me caiga una bronca de campeonato. Ven a verme cuando tengas tiempo, quiero proponerte algo.

Esbocé entonces una sonrisita satisfecha, ya que lo tenía donde quería. No hacía falta más que un poquito de persuasión y un buen revolcón para tener encandilado a cualquier tío que se preciara, y Flash, por muy policía que fuera, no era ninguna excepción.

Sintiéndome bastante animada desayuné tranquilamente y, tras eso, me dirigí a verle como él bien me pidió. Había un total de dos comisarías de policía en Bohan, una pequeña en Fortside, no muy lejos de mi apartamento, y otra, la más grande y principal, en Northern Gardens. Se encontraba situada en un amplio edificio, compartiendo además espacio con el centro médico y dental de Bohan y un pequeño 24/7. Me acerqué hasta allí en mi coche, aparcando al otro lado del edificio y al lado de una ambulancia, y me acerqué a la comisaría andando. Tenía un pequeño parking donde se encontraban estacionadas la gran mayoría de patrullas, un pequeño grupito de varios policías se encontraba además junto a la puerta, con varios de ellos fumando y mirando sus móviles. Vi a Flash entre ellos y le llamé la atención, nada más verme se excusó y se acercó a mí.

-Espero que el castigo no haya sido muy severo...

-No mucho, no es como si lo hubiera hecho más veces…

-¿Llegar tarde o meterte en mi cama?-inquirí entonces.

Ante eso el chico rodó los ojos, con gesto de desdén, a lo que yo me reí divertida.

-¿Qué? Me lo has puesto a huevo…

-Ya, ya… en fin, quería proponerte algo.

-Tú me dirás, soy todo oídos.

Antes de decirme nada Flash se aseguró que nadie nos iba a oír, apartándonos un poco más, hasta que finalmente habló.

-Vale, lo he estado mirando un poco esta mañana y creo estar del todo seguro de que existen algunas irregularidades referentes al caso de tu madre.

-¿En serio? ¿Qué tipo de irregularidades?

-Conciernen sobre todo a las pruebas, parece ser que algunas de ellas forzaron a que el juez dejara el caso sobreseído para que se pudiera cerrar lo antes posible, y el comisario de por aquel entonces las dio el visto bueno, archivándolas él mismo de forma que sólo un fiscal pudiera acceder a ellas tras varios años de asueto.

-Déjame adivinar, ya se puede acceder a ellas.

-Exacto, aunque es necesario ser fiscal para ello.

Ante eso me quedé pensativa, rumiando todo lo que me había contado; si era cierto que había habido corruptela en el departamento eso eran palabras mayores, aunque por otro lado tampoco me extrañaba para nada, incluso me daba cierta idea de quién podría estar detrás de todo eso.

-Si quisieron ocultar pruebas es porque algo debía de haber en ellas que no se quería que se supiera…-supuse en voz alta.

-Sí, yo también lo he pensado. Aunque todo esto de por sí es bastante serio, y hasta que no tenga pruebas contundentes no voy a poder hacer gran cosa. Te voy a pedir un poco más de tiempo mientras consigo reunir las suficientes pruebas, mientras tanto intenta no meterte en más líos ¿vale?

-No te prometo nada. Pero bueno, en ese caso confiaré en tu criterio y esperaré, aunque no me decepciones, Flash, por favor, esto es importante para mí-pedí entonces con gesto serio.

El chico notó enseguida que realmente iba en serio y tan solo asintió sin decir mucho más. Nos miramos un momento con gesto de circunstancia hasta que al final murmuré.

-Bueno, pues si no hay nada más yo me voy yendo ya.

-Está bien, te mantendré informada.

Me despedí de él secamente y volví a mi coche con gesto igual de serio que antes. Realmente era algo serio para mí, puesto que se trataba de mi madre, y estaba claro que esas pruebas tenían la clave para encontrar al que la mató, como siempre sospeché. Debido a esto Flash se volvía más importante que nunca para la consecución de mis planes, por lo que me convenía tenerle aún más cerca, por lo que pudiera pasar. Aunque por ahora sólo restaba esperar.


Durante los siguientes días la vida se siguió dando con total normalidad, por mi parte seguí haciendo encargos para Alfonso y no volví a saber nada de Elizabeta hasta después de un par de días, cuando recibí una llamada suya.

-¡Sunset, nena!

-Ah, hola, Elizabeta ¿qué tal estás?

-Pues estupendamente, hemos estado vendiendo la heroína que nos ayudaste a introducir, aunque hemos estado teniendo algunos problemas recientemente…

-¿De veras? ¿Qué ocurre?

-Rifirrafes con algunas bandas afincadas en Broker y algunos contactos que han estado tratando de sacar tajada, especialmente los jamaicanos. Dios, esos rastafaris fumetas me desesperan, en serio te lo digo…

-¿Algo en concreto?

-Sí, el segundo al mando de la banda me ha estado increpando cosas que ni siquiera pillo porque no hay dios quien les entienda cundo hablan, se ponen a balbucear con esa mezcla entre inglés y jamaiquino y sólo ellos se enteran, es desquiciante…

-Bueno, si tantos problemas te dan puedo intentar hablar con ellos…

-Te lo agradecería, Sunset, no son malos tíos a la hora de negociar, pero es que son tan cuadriculados a veces que consiguen enervarme cosa mala. Debido a esto no hemos podido vender toda la heroína y tenemos parada la distribución por allí.

-Vale, lo capto, déjamelo a mí.

-Estupendo, esa es mi chica, el tipo este vive en Dillon Street, Schottler, se llama Little Jacob, dile que vas de mi parte y te atenderá.

-Está bien.

Aproveché que tenía la mañana libre para hacer ese recado y me dirigí hacia allí a no más tardar.

Schottler era uno de los tantos barrios del distrito de Broker, el cual destacaba por tener una renta media tirando a baja, siendo bastante residencial y con algunos negocios y servicios dispersos aquí y allá. La población allí era bastante diversa, aunque destacaba sobre todo por la afluencia de jamaicanos debido a la cercanía con Beechwood City, que era el barrio jamaicano por excelencia de esa parte de la ciudad.

Dillon Street era una alargada calle que se partía en dos justo a la mitad, ya que no era lineal, habiendo un pequeño cruce y continuando un poco más hacia abajo, cerca de la línea de tren elevado. Aparqué en el otro extremo y, siguiendo las indicaciones de Elizabeta, ubiqué el apartamento del tal Little Jacob justo en la acera de enfrente, llamando al telefonillo junto a la puerta. Al cabo de unos pocos segundos de espera una voz al otro lado respondió, inquiriendo con un acento cerradísimo.

-¿Sí, quién es?

-Esto… me llamo Sunset Shimmer, vengo de parte de Elizabeta Torres.

-¿Elizabeta? ¿Tan ocupada está que me envía a cualquiera antes que venir ella a hablar conmigo? Mal rayo la parta a esa rasta y tal...

-Eh… sí, bueno, estaba ocupada y me ha pedido por favor que viniera, quiere hablar.

-Hablar, hablar y tal… está bien, ahora bajo.

Esperé unos pocos minutos hasta que finalmente la puerta se abrió, apareciendo un hombre joven, de unos veintipocos años, de tez morena y de pelo moreno, el cual destacaba por estar compuesto de largas rastas recogidas en una corta coleta y con una perilla de candado en su cara. Vestía con una ropa algo holgada y un tanto ajada, y llevaba puestas unas gafas de pasta negras.

-Ya estoy aquí. Así que tú eres la chica de Elizabeta y tal…

-Sí, bueno, me pidió que la hiciera un par de favores y aquí estoy.

-Ya veo, aunque déjame decirte algo, ten cuidado con ella y tal.

-¿Y eso? Pensaba que era una buena inversión…

-Y lo es, no me malinterpretes, es muy buena haciendo negocios, pero aun así debes ir con cuidado y tal, es muy temperamental ¿ves? Aun así me parece bien que la ayudes, respeto, me gusta eso. Soy Little Jacob.

-Encantada. Pues bueno, Elizabeta me comentó que habíais tenido problemas…

-No como tal, el problema es la gente con la que hace tratos ¿ves? Lo malo es cuando la gente decide ir por su cuenta, ahí sí que empieza a haber problemas y tal, y en cuanto lo tienes hecho ya te da igual ¿ves? Pero bueno, mi problema no es con ella, sino con otros rastas que me están jodiendo a mí y a Real Badman ¿ves? Se creen que pueden venir aquí con todo el morro y exigirnos mierda y tal, pero ni por esas. Que les jodan. Necesito a alguien que me cubra las espaldas y me ayude a lidiar con ellos ¿te apuntas, hermana?

-Claro, si eso te ayuda a saldar cuentas con Elizabeta entonces te ayudaré.

-Genial, eres buena tipa, me gusta, respeto. Viven en un apartamento en Cuestas del Sur, llévanos allí.

Le guie hasta mi coche y nos montamos en él, nada más subir Jacob se sacó un canuto bien grande de la manga de su sudadera al tiempo que inquirió.

-¿Te importa que fume y tal?

-Ah, no, no…

-Genial, aunque eso sí, deja las ventanillas cerradas, como un submarino ¿ves?

Accedí a sus peticiones y enseguida un denso humo blanco invadió el interior del coche, quedándose allí encerrado y haciéndonos compañía. El viaje hacia Cuestas del Sur no fue muy largo, llegando enseguida, ya que era un barrio adyacente. Al contrario que en Schottler la renta era algo más elevada allí, con unos edificios más saneados y mejores comunicaciones y puntos de acceso, así como la presencia de una comisaría que aseguraba algo más de seguridad dentro del ambiente confuso y caótico de la ciudad.

Me dejé guiar por Jacob, el cual me dijo dónde estaban los tipos con los que teníamos que lidiar, llegando a un callejón cercano junto a la autopista.

-Es aquí, deben de estar arriba con sus cosas y tal, podemos entrar por la puerta trasera de ese edificio ¿ves? Sorprenderles de improviso.

-Bien, suena como un buen plan, sencillo y directo.

-Pues ya ves, vamos a por esos rastas, quien jode a Badman me jode a mí, respeto. Vamos allá.

Salimos del coche y nos adentramos en el callejón, comprobando primero la puerta antes de entrar, la cual daba a un estrecho descansillo al lado de unas escaleras que subían al piso superior.

-Ojito, estate alerta ¿ves? No sabes quién te puede salir por aquí, es como una jungla-comentó en ese momento Jacob.

-Dímelo a mí, toda esta ciudad es como una jungla…

Al punto los dos nos armamos rápidamente, yo con mi sempiterna Desert Eagle y él con un microsubfusil. Tras eso comenzamos a subir los pisos con mil ojos, en un momento dado inquirí.

-¿Sabes dónde están?

-Sí, arriba del todo, pero estos rastas siempre tienen a muchos más vigilando por los pasillos y tal, prepárate para la acción.

-Bien.

En cuanto llegamos al último piso vimos entonces a un par de jamaicanos vigilando una puerta, al verlos Jacob les increpó directamente.

-¡Eh, oye, rastas! ¿Qué es eso de apropiaros de lo que no es vuestro y tal?

-Jacob, Jacob, Jacob, tenemos que darle una lección a Badman y tal… y de paso a ti.

-¡Ni muerto! ¿Ves? ¡Sunset, cárgate a esos putos rastas!

Al punto la refriega comenzó a darse y estuvimos presionándoles desde las escaleras, ya que apenas había sitio desde el que cubrirse; un par de disparos bien dirigidos sirvieron para ponerles fuera de combate, dándonos vía libre al apartamento.

-¡Esta es la nuestra, vamos allá y tal!

Los dos nos pusimos a ambos lados de la puerta, preparados para presionar desde fuera hacia dentro.

-¡Voy a abrir la puerta, prepárate!

-¡Yo nací preparada!

Jacob dio un buen patadón a la puerta, abriéndola de golpe; al punto una buena balacera nos presionó desde dentro, esperando entonces a que se detuviera para atacar nosotros. Fue entonces cuando Jacob localizó mobiliario cercano desde donde estaba.

-¡Hay un sillón justo enfrente, adelántate, yo te cubro!

-¡Vale!

Aproveché el momento justo para rodar hacia delante y cubrirme, al tiempo que Jacob me cubría desde la puerta; una vez allí me asomé y comencé a disparar a los que más cerca tenía, llegando a alcanzar a un par de ellos, mientras que los demás se parapetaban en la cocina.

-¡Se atrincheran en la cocina! ¿Ves? ¡Malo, tenemos que hacerles salir!

Miré a mi alrededor, buscando algo no muy segura, y viendo entonces una granada al lado del bolsillo de uno de los que llegué a eliminar antes. Sin dudar hice mano de ella, quitándola la anilla y lanzándola hacia la cocina en el momento justo. Por un instante no hubo nada, hasta que al final se oyó un grito decir.

-¡Granada! ¿¡Veis?!

-¡Al suelo!

La explosión pertinente hizo temblar toda esa parte del apartamento e incluso llegó a derribar una pared, causando un buen estropicio que llegó a alcanzar a un par e hizo salir al resto. En cuanto los tuvimos a tiro Jacob y yo les acribillamos hasta vaciar los cargadores, y en cuanto se disparó la última bala el silencio se echó sobre el apartamento.

-¡Ole, esa Sunset, cómo lo peta y tal! Hemos acabado con ellos ¿ves?-murmuró Jacob, recargando su arma.

-Sí, ha sido particularmente sencillo-asentí yo, haciendo lo mismo.

-¡Qué mañosa! Eres la bomba, muy capaz, gracias por tu ayuda, tía, Badman se pondrá muy contento y Elizabeta se quedará más tranquila ¿ves?

-Lo que es bueno para ti es bueno para ella y bueno para todos.

-Eso mismo y tal. Llévame al Homebrew Café en Beechwood City.

Nos fuimos de allí para no llamar más la atención y me puse en camino hacia el lugar, aprovechando que estábamos justo al lado de la autopista Broker-Dukes para llegar antes. Por el camino Jacob y yo estuvimos hablando mientras él se volvía a fumar su canuto.

-No me paso mucho por aquí ya que vivo en Bohan, aunque me extraña ¿normalmente suele ser así? Esos también eran jamaicanos ¿no?

-Así es, pero el problema era que esos rastas no eran leales ¿ves? No hacían más que tirar mierda sobre Badman y tal, y eso no se hace. Se creían mejores que nosotros, los muy estúpidos… y ahora son unos estúpidos muertos ¿ves? Con Badman no se juega.

-Ya veo, ya…

-La gente olvida muy rápido respetar y tal. Respeto, tía, es lo más importante. Si respetas, te respetan a ti ¿ves? Es simple, sin embargo hay rastas que no se lo toman en serio y te venden a las primeras de cambio y tal. Que les jodan. Hay que enseñarles a respetar.

-Sí, aunque esos ya no van a respetar más…

-Tienen lo que se merecían ¿ves? Gracias por tu ayuda, tronca, hubiera sido más difícil sin ti.

-No ha sido nada.

-Le hablaré a Badman sobre ti y tal, seguro que te devolverá el favor. Y recuerda, respeto.

Yendo todo recto por la autopista llegamos enseguida al café, parando justo al lado; Jacob se despidió de mí.

-Genial, gracias por todo, si alguna vez te pasas ven a verme, casi siempre estoy por aquí y tal. Respeto ¿ves?

Tras eso salió del coche y se metió en el café, sin volverle a ver de nuevo; por mi parte me puse en movimiento para volver a Bohan y aproveché para darle un toque a Elizabeta e informarla de la situación.

-¡Mi chica preferida, Sunset! ¿Qué tal con Jacob?

-Bien, le he ayudado con uno de sus asuntillos, al parecer había unas ratas que le habían estado molestando, de ahí a que no se pudiera vender nada.

-Oh, bien, me alegro que hayáis podido resolverlo… ¿te has apañado bien con él, has podido entenderle?

-Sí, al principio era un poco confuso, pero en cuanto te haces al tono no es difícil entenderle.

-Bien, bien… pues con esto podremos vender lo que queda de heroína, genial, podremos formalizar el trato con Alfonso muy pronto. Estaremos en contacto.

Tras esa confirmación me quedé un poco más tranquila, ya que el aviso de Little Jacob me había preocupado un poco, siendo un tanto alarmista en ese sentido. Sin embargo parecía dispuesta a hacerlo, lo cual era lo mejor para todos.

Tras ese recado mantuve de cierta forma el contacto con Jacob, puesto que éste realmente llegó a hablar de mí a ese tal Badman, llegándomelo a presentar un día como el líder de los jamaicanos. Aunque a veces costaba pillar algunas de sus expresiones, conseguía entender más o menos a Jacob y seguir el hilo de sus conversaciones; sin embargo eso no pasó con Badman, cuyo acento era incluso aún más cerrado que el de Jacob, por lo que me resultó imposible entenderlo cuando me habló, teniendo que hacer el propio Jacob de intérprete. Resultó que Badman quedó tan satisfecho con nuestra intervención con esos jamaicanos traidores que decidió confiar en mí para repartir algunos paquetes de la marihuana con la que suelen traficar; no pagaban mucho, ya que después de todo la maría no era una droga particularmente valiosa, pero el dinero siempre me venía bien por lo que acepté de todos modos. Además siempre venía bien tener cuantas más conexiones mejor, ya que ayudaba mucho a la hora de expandirse y ganar más dinero. Hice unos cuantos repartos que dejaron bastante satisfecho a Badman, además de a Jacob, con el cual también hablaba de vez en cuando.

-Eres una tía legal, Sunset, respeto, y yo con mis amigos y conocidos siempre me llevo. Además de los repartos también vendo armas rebajadas, dame un toque cuando necesites algo de artillería y te proveeré.

-¿Sí? vaya, muchas gracias, Jacob…

-De nada, respeto ¿ves? Los que respetan siempre obtienen beneficios y tal.

Lo cierto era que no me esperaba que Jacob confiara tan rápidamente en mí, ya que tampoco hice tantos repartos como para merecerme un privilegio semejante, pero no dije que no a la oferta, ya que después de todo siempre viene bien tener acceso a armas rebajadas, sobre todo en una ciudad como esa. El alcalde Ochoa ha estado poniendo a la cadena de armas Ammu-Nation en su punto de mira, y todo apuntaba a que iría a por ellas tarde o temprano, ya que parte de su plan electoral se basaba en erradicar el mercado de armas en la ciudad. Por ahora no había ningún problema, pero igualmente esa cadena destacaba por ser un tanto cara, así que si podía comprar munición para la pistola a precio rebajado pues mejor que mejor. Después de todo sobrevivir en esta ciudad era el último objetivo, y para ello protegerse era vital.

Mientras tanto Liberty seguía a su ritmo.


El tiempo siguió pasando algo lento, como si no quisiera hacerlo, aunque un buen día, y durante una tarde de asueto, llegué a recibir una llamada de Alfonso bastante brusca.

-Dime, Alfonso.

-¡Dardan, cierra la puta boca, no te lo vuelvo a repetir!

-¿Dardan? Oh, no, no me digas que…

-¡Que cierres la boca te digo, estoy hablando! ¡Sunset, te necesito conmigo, sé que te hablas con Dardan, será mejor que te pases por aquí antes de que cometa una estupidez!

-¿Qué ha pasado esta vez?-inquirí con tono cansado.

-¡Tú ven aquí y ya te cuento toda la historia, estamos en Bahía Chica! ¡Agh, cállate ya!-exclamó Alfonso, antes de colgar.

Por mi parte me puse en movimiento enseguida, principalmente para evitar que se mataran entre sí. Y es que, tras lo sucedido en aquel fatídico trato en el que perdí lo que más me importaba, las relaciones entre los Spanish Lords y los albaneses habían estado bastante tensas desde entonces, sin apenas volverse a hablar como tal, aunque los contactos seguían estando ahí después de todo. Mi contacto común con Alfonso era Dardan Petrela, un lugarteniente albanés y usurero con el que suelo trabajar muy de vez en cuando, haciendo algún que otro recado con sus deudas y llevándome una pequeña parte del total. Me lo presentó el propio Alfonso un tiempo atrás para que tuviera más contactos, aunque en comparación con otros Dardan apenas tiene trabajo que ofrecerme.

El viaje hasta el lugar fue rápido, llegando enseguida y dirigiéndome directamente hasta el apartamento de Dardan; como su propio nombre bien indica Bahía Chica era el barrio más pequeño de todo Bohan, estando situado en el extremo este del mismo y siendo un barrio eminentemente residencial, igual de pobre o incluso más que el resto. Gran parte de mi infancia transcurrió allí, por lo que volver a pasear por sus calles me traía multitud de dolorosos recuerdos; debido a esto tendía a evitar pasar por allí, pero en ese caso era necesario, por lo que hice de tripas corazón y me centré en lo que había venido a hacer.

El apartamento de Dardan se encontraba situado justo enfrente de la gasolinera, subí hasta allí y entré directamente, puesto que la puerta se encontraba entreabierta. Nada más entrar oí entonces los gritos de ambos hombres provenientes del salón y traté de mediar en cuanto llegué.

-A ver, haya paz…

-¡Oh, Sunset, ya estás aquí! ¡A ver si consigues hacer entrar en razón a este matoncillo del tres al cuarto!

-¡Cuidadito con lo que dices, Vásquez, que tengo contactos!

-¡Huy, sí, porque hay tanta gente en poco más de veintiocho mil kilómetros cuadrados!

Dardan quiso contestar, con gesto rabioso, pero en ese momento volví a mediar poniéndome en medio.

-¡Suficiente! ¿Se puede saber qué tripa se os ha roto ahora?

-¡La culpa es suya!-exclamó Alfonso.

-¡No, la culpa es de este panchito que nos toma por sus chachas particulares!

-¡Ja, y lo dice una de las chachas particulares de los Ancelotti, qué gracia tiene!

Ante eso esbocé un gesto hastiado, al tiempo que mascullé.

-Alfonso ¿me vas a decir qué coño ha pasado u os lo tengo que sacar a tortas? Elige, a mí no me importa.

Por un momento el aludido se recompuso, siendo el primero en explicar su versión.

-Verás, el caso es que le pedí que me guardara algunos kilos de sedante para hacer un poco de stock, ya que estamos reorganizando el almacén, y ahora me los ha perdido así sin más cuando había invertido de mi bolsillo en parte de ese cargamento. ¡Quiero que me lo devuelvas!

-¡Pero ya te he dicho que no puedo, melón, además, no es culpa mía, no nos dedicamos a esa mierda, y en cuanto los jefes lo vieron, pues claro, nos lo exigieron!

-¿¡Pero tú para qué les das nada, joder?! ¡Ese sedante no era tuyo!

-¿¡Qué querías, que me mataran?! ¡Tengo un negocio que mantener!-exclamó Dardan.

-Esperad, esperad un momento, entonces ¿Quién tiene el sedante?-inquirí entonces, ya que no me enteraba del todo.

-¡Los antipasti esos de los Ancelotti! ¿¡Quienes si no?!

-Vamos no me jodas…-murmuré, alucinada.

-¡Exacto, ahora a ver quién es el guapo que les pide nada! ¿Sabes?-inquirió Dardan.

-Puto lameculos de mierda…

A eso Dardan le respondió dedicándole un rápido corte de mangas, sin decir nada al respecto; y realmente no podía, ya que desde hace un tiempo los albaneses eran sicarios a tiempo parcial de los Ancelotti, y debido a esto les debían lealtad, aunque no hasta el punto de tomar unas drogas que no eran suyas. En ese sentido Alfonso tenía razón, y por mucha Comisión a la que pertenecieran eso no les daba derecho a coger las drogas ajenas de otros.

-¿Y ahora qué? Deberías ser tú el que recuperara ese sedante-le espetó Alfonso.

-¡Pero ya te he dicho que no puedo, y sabes muy bien por qué!-hizo lo propio Dardan.

Claramente ni él ni ninguno de los suyos podían exigirles nada, ya que eran prácticamente sus jefes. Por su parte Alfonso podría reclamarles, pero conociendo cómo funcionaban las cosas entre los italianos dudaba mucho de que le fueran a hacer caso. Tan sólo quedaba una única opción posible. Suspiré y anuncié.

-Está bien, yo lo recuperaré.

Eso tomó por sorpresa tanto a Dardan como a Alfonso, el cual inquirió.

-¿Tú, Sunset? Pero… ¿es eso prudente?

-No lo sé, pero es mejor que nada, además, me han tocado las narices robándote así sin más ¿Qué se han creído que son esos antipasti? No lo pienso tolerar ¿dónde están?-inquirí entonces, dirigiéndome a Dardan.

-Ah, en un almacén en la isla de Carga, aunque…

-Sé lo que me vas a decir y me da igual, además, yo no soy albanesa, así que no te salpicará después de todo. Voy para allá, ahora vuelvo.

-Sunset, por favor, ten cuidado…-murmuró Alfonso, visiblemente preocupado.

-Tranquilo, siempre lo tengo.

Me despedí rápidamente y me dirigí al coche, una vez allí saqué el móvil e hice una rápida llamada a Jacob.

-Sunset, tronca ¿qué puedo hacer por ti y tal?

-Hola, Jacob, necesito esas armas que me prometiste ¿puedes ayudarme?

-Claro ¿dónde estás?

-En Bahía Chica, aunque ahora mismo me dirijo a isla de Carga.

-Estás de suerte, no estoy muy lejos, nos vemos ahora en el parking al lado de la depuradora de aguas.

-Bien.

Colgué y me dirigí hacia allí a no más tardar.

La isla de Carga destacaba por no tener nada destacable en ella, salvo una planta depuradora de aguas, un pequeño muelle, un almacén náutico, un viejo campo de beisbol y poco más. No vivía nadie allí prácticamente, por lo que era un buen lugar para hacer tratos de todo tipo, aunque lo malo era que para entrar se debía de pasar por el peaje primero.

Dado que tampoco era tan caro me paré y pagué para luego continuar y desviarme hacia la derecha para coger la salida que llevaba directamente a la propia isla, teniendo que dar casi toda la vuelta para llegar hasta donde estaba Jacob. Por el camino llegué a ver el almacén y pude ver al pasar que estaba custodiado por varios guardias, además de otros tantos que había ahí dentro, haciéndolo de por sí complicado para mí. Pasé de largo y rodeé el campo de beisbol hasta llegar finalmente al citado parking, viendo a Jacob junto a su coche al otro lado del lugar. El chico me saludó al verme llegar y aparqué a su lado.

-Hey, esa Sunset cómo rola… así que necesitas de mi artillería…

-Así es, tengo un asunto del que ocuparme aquí al lado y necesito prepararme.

-¿De veras? ¿Quieres que te ayude y tal? No me importaría un poco de acción, estoy algo aburrido…

-Gracias por tu ofrecimiento pero no, prefiero hacer esto sola, espero que puedas comprenderlo.

-Claro, no pasa nada, aunque eso sí, vas a flipar con lo que tengo aquí y tal…

Al punto Jacob abrió el maletero, comprobando que tenía un surtido de lo más variado; y es que tenía consigo casi todas las clases de armas que se podían conseguir, al menos en esta parte del estado, desde pistolas, microsubfusiles, fusiles de asalto y hasta un lanza cohetes.

-Uauh, menudo arsenal tienes aquí montado…

-Te mola ¿verdad? Dime qué es lo que necesitas y tal…

Al pasar llegué a ver que algunos guardias dentro iban fuertemente armados con fusiles de asalto AK-47, por lo que iba a ser necesario igualarse a su potencia de fuego si quería tener una oportunidad.

-Vale, dame esta AK con unos cuantos cargadores.

-Oh, esa Sunset que se pone seria…

Jacob me lo dio todo y guardé los cargadores en los bolsillos traseros de mis vaqueros, haciéndolos fáciles de llevar y acceder para cuando los necesitara; normalmente entre el arma y la munición se podría llegar a pagar en una sucursal de Ammu-Nation más de tres mil dólares sólo por el arma, mas cien dólares más por cada cargador extra, pero Jacob me lo dejó todo por tan solo mil quinientos dólares.

-Muy bien, muy bien ¿qué más, figura?

-Sí, dame unas cuantas granadas.

-¿Cuántas?

-Seis.

-Vas a causar una buena ¿eh? ¡Bam!

Sonreí divertida ante el comentario jocoso del chico, guardándomelas esta vez en los bolsillos interiores de la chaqueta de cuero. Normalmente en Ammu-Nation me cobrarían mil pavazos sólo por una granada, pero Jacob tan solo cobraba setecientos por unidad, por lo que se me quedó en poco menos de cuatro mil quinientos.

-¿Qué más, qué más? Estás que ardes, tía…

-Sí, probablemente haya mucho jaleo y las balas volarán más de la cuenta, dame un chaleco antibalas por si las moscas.

-Así que además de fiera previsora y tal… me gusta, me gusta.

Normalmente los chalecos eran los objetos más baratos de cualquier tienda de Ammu-Nation, estando allí a quinientos dólares la unidad, aunque con Jacob se quedó tan solo en trescientos dólares, por lo que en total junto con todo lo demás el ahorro era bastante considerable. Me puse el chaleco por debajo de la ropa, la cual me quedaba un poco holgada, por lo que no hubo muchos problemas de movilidad al respecto.

-Bueno, pues ya estoy lista para lo que me echen-murmuré en cuanto terminé de prepararme.

-¿Segura que no quieres que te ayude?-inquirió en ese momento Jacob.

-Sí, tranquilo, estaré bien, gracias de todos modos, Jacob.

-Vale, cuídate y tal, dales fuerte por mi ¿ves?

-Descuida, lo haré.

Me despedí de él y Jacob se marchó en dirección contraria para salir de la isla, al tiempo que por mi parte eché a andar hacia el almacén, ya que no estaba muy lejos desde donde estaba y se podía ir andando.

Crucé el campo de beisbol, el cual estaba bastante descuidado, y observé el almacén desde unos arbustos cercanos; esta vez tan solo había una persona vigilando la entrada y el resto de italianos se encontraban repartidos por todo el interior del almacén, algunos más armados que otros. Vi que los más armados se encontraban apostados en una pasarela elevada y al otro lado del complejo, claramente protegían algo, por lo que el sedante debía de estar allí. Sostuve mi AK con fuerza y, en cuanto estuve lista, me descubrí y me lancé al ataque, disparando de seguido al que guardaba la puerta, cogiéndolo completamente desprevenido, y echando a correr para llegar hasta la entrada. Nada más llegar me cubrí y una marea de balas rugió tras de mí, estando bastante complicado en ese sentido. Me asomé un poco y vi que muchos de ellos estaban muy juntos, lo que los hacía peligrosos.

-Tengo que dispersarlos… ya sé.

Rápidamente hice mano de una granada, la quité la anilla con los dientes y la lancé hacia dentro; los italianos vieron lo que se les echaba encima y exclamaron.

-¡Granada!

-¡Atrás, atrás!

La explosión pertinente causó un buen estrépito y sirvió para lo que yo quería, dispersarles; al segundo siguiente me asomé desde mi cobertura y comencé a disparar, extendiendo hacia delante una buena ráfaga que peinó a gran parte del grupo, presionándolos un poco más. Sin embargo no vi que los que estaban arriba me apuntaban y una bala me llegó a golpear en el costado izquierdo del estómago, cayendo al suelo de espaldas; por suerte el chaleco antibalas detuvo la bala, pero el golpe no, el cual dolió horrores. Por un instante me quedé tirada en el suelo, totalmente expuesta, pero actué rápidamente y rodé hacia la derecha, evitando así que me volvieran a disparar. Me levanté atropelladamente y con el costado algo adolorido.

-Mierda, tengo que ocuparme de esos o seré un blanco fácil-pensé.

Ignorando el dolor volví a cubrirme junto a la esquina y, en cuanto los tiros cesaron, me asomé y vi que había un contenedor un poco más adelante, echando a correr y cubriéndome tras él; desde allí los tiradores no podían alcanzarme y pude ocuparme de unos cuantos que se escondían tras una carretilla elevadora cercana, un disparo bien centrado a la bombona de butano que solían tener detrás bastó, explotando de seguido y olvidándome rápidamente de ellos. Una segunda balacera proveniente de arriba volvió a presionarme desde donde estaba, pero en cuanto los tiros cesaron me asomé y disparé dos veces, un tiro a la pierna de cada tirador. Ambos trastabillaron hacia atrás, soltando sus armas en el proceso y cayendo al suelo desde lo alto, dándose una buena costalada contra el suelo.

Desde los muelles que había al otro lado del almacén surgieron más italianos, disparando de nuevo otra ráfaga que hizo estragos en ellos, sin darles tiempo a reaccionar; acto seguido lancé otra granada que les hizo retroceder, causando un poco más de caos al ya existente. En un momento dado uno de ellos exclamó.

-¡Joder, atrás, atrás, retirada!

Comenzaron entonces a replegarse, yendo entonces tras ellos, pero nada más salir afuera me tropecé de lleno con una bolsa de deporte que habían dejado caer, viendo de lo que se trataba.

-Ah, los sedantes de Alfonso…

Cogí la bolsa, comprobándola rápidamente, y me la puse a la espalda, yendo a por los demás antes de que huyeran, sin embargo abordaron un par de lanchas jetmax, alejándose rápidamente de allí; traté de alcanzarles lanzando otra granada, pero ya estaban demasiado lejos y ésta cayó al agua, explotando y quedándose el intento en nada.

-Mierda…

Que escaparan podría ser malo en cierto sentido, pero por lo menos había recuperado los sedantes de Alfonso. Sin embargo en ese mismo instante varias sirenas comenzaron a resonar en la distancia, cada vez más cerca, haciéndome reaccionar.

-Mierda, la pasma…

Probablemente los policías del peaje les habían llamado, por lo que preferí no estar allí cuando llegaran, echando a correr en dirección hacia mi coche. Guardé los sedantes y mis armas en el maletero, quitándome además el chaleco antibalas y mirándome el sitio donde la bala me había golpeado; el fuerte golpe me había dejado una marca en la parte inferior del lado izquierdo del abdomen, ya no me dolía tanto como antes, aunque aún podía notar un leve dolor como de pinzamiento en la zona afectada.

-Agh, joder, mañana me dolerá…-pensé, algo magullada.

En ese momento vi entonces que varias patrullas de policía se personaban al otro lado de la isla, parando junto al almacén, y aproveché para arrancar rápidamente e irme de allí aparentando normalidad. Regresé al apartamento de Dardan rápidamente y le di la bolsa a Alfonso.

-Ya está, te la he recuperado.

-¡Vaya, muchas gracias, Sunset! Espero que no te haya sido muy complicado…

-Un poco de esto y aquello, pero nada muy serio.

-Vaya, te debo una bien gorda… pásate mañana por el almacén y te pago como es debido ¿vale?

-Está bien…

-No te habrán reconocido ¿no?-inquirió en ese momento Dardan, preocupado.

-No, Dardan, no me han reconocido, ni siquiera sabían quién era, relájate un poco.

No dije nada acerca de los que habían conseguido huir ya que no quería preocuparlos, después de todo no creía que fuera nada serio ya que apenas llegaron a verme del todo bien, probablemente tan solo les habría espantado y poco más.

-Bueno, pues esto ya está, os dejo solos ¿creéis que podréis pasar sin mataros y tal?-inquirí entonces.

-¿Y tal? Eso no ha sonado muy inglés que digamos…-murmuró Alfonso, extrañado.

Contuve entonces un respingo, ya que ni siquiera me había dado cuenta, comentando de seguido.

-Perdón, es que he estado juntándome hace poco con unos jamaicanos y se me ha pegado un poco su forma de hablar…

-Oh, ya veo…

Finalmente me despedí de ellos y regresé de vuelta a casa, principalmente para tratarme un poco el golpe del costado y asegurarme de que todo estaba bien, aunque probablemente me saldría un buen moratón que podría desentonar bastante a la hora de trabajar en el club. Me di una pomada calmante para el dolor ya que mucho más no podía hacer en una situación así, relajándome entonces en lo que quedaba de día y viendo un poco la tele. Afuera Liberty trasnochaba.


Durante los siguientes días se fueron sucediendo diferentes acontecimientos que aumentaron drásticamente el volumen de trabajo; por un lado tuve que dejar de trabajar en el club por un tiempo, ya que de cierta forma se cumplieron mis sospechas y me salió un moratón bastante grande en la zona del impacto que me duró sus buenos días. Al verlo los Trúnchez dijeron que arruinaba mi estética, lo cual alejaría a potenciales clientes, y me mandaron a casa para que se terminara de curar del todo, dándome unos días de asueto, lo cual de cierta forma no me importó mucho. Cuando me preguntaron acerca de cómo me lo había hecho lo excusé rápidamente argumentando que fue un golpe contra la encimera de la cocina, funcionando bastante bien como tal.

Por otro lado finalmente conseguimos formalizar el trato entre los Spanish Lords y el cártel de Torres y comenzamos a trabajar juntos, haciendo repartos por toda Bohan y parte de Dukes y Broker, encargándome yo misma de algunos de esos. Aparte también seguí repartiendo para Jacob y Badman, complementando de esta forma el cupo y saliéndome bastante bien económicamente hablando, ya que con lo que sacaba repartiendo tanto para ellos como para Elizabeta y Alfonso conseguí cubrir los gastos de varios meses seguidos, incluso me llegó a sobrar para darme algún que otro caprichito para mí.

También llegué a tener noticias acerca de Flash y sus pruebas, con el cual llegué a reunirme una tarde en El Bulevar, quedando en Welham Parkway para hablar del asunto que nos atañía. Nada más verle comencé a coquetear de nuevo con él para molestarle un poco y provocarle a partes iguales, algo que personalmente me encantaba hacer con él.

-Tengo noticias, por fin he podido reunir las suficientes pruebas, creo que podré hacer una denuncia formal ante la fiscalía…

-Oh, mira qué bien, ya sabía yo que podrías conseguirlo. ¿Y qué hay de lo que a mí me interesa?

-Sí, te cuento, el plan consistiría en que, en cuanto formule la denuncia, el fiscal del distrito tendrá que revisar las pruebas del caso, y ahí es donde entrarías tú, puedo hacerte pasar por la fiscal del distrito para que tengas acceso a las pruebas y puedas verlas sin levantar sospechas.

-Oh, estupendo, hagámoslo entonces… el plan, me refiero, pero si quieres hacerlo igualmente ya sabes que a mí no me importa-añadí entonces, guiñándole un ojo seductivamente y riéndome entre medias.

Ante eso Flash rodó los ojos, sin poder ocultar un leve sonrojo en sus mejillas, pero aun así me ignoró y siguió hablando.

-No tan deprisa, antes tengo que formular la denuncia y ésta se tiene que tramitar, por lo que pasará un tiempo hasta que puedas acceder a las pruebas, te mantendré informada, aunque mientras tanto te aconsejo que vayas consiguiéndote ropa algo más formal que te ayude a hacerte pasar por fiscal.

-Oh, está bien, puedo pillarme algo bonito en Perseus… pagas tú ¿no?

-¿Perdón? ¿Qué te crees que soy, el Bank of Liberty?

-Ah, no sé, pensaba que me invitarías, además, Perseus no es precisamente barato…

Flash me miró entonces con gesto molesto y yo le puse una carita mona que finalmente logró ablandarlo, accediendo a pagarme la ropa nueva.

-Está bien, está bien, deja de ponerme esa cara de cordero degollado…

-Oh, vamos, sabes que en el fondo te gusta…

-Sunset, déjalo ya.

-Jo ¿por qué eres tan seco conmigo? Yo creo que después de todo este tiempo ya hay algo de confianza entre nosotros…

-Ése es el problema precisamente, no sé si lo habrás oído, pero se suele decir que la confianza da asco.

-Algo así me suena, sí…

-Pues eso mismo.

Por un momento los dos nos quedamos callados, sin decir nada al respecto, aunque por un lado me quedé un tanto intrigada debido a esto, inquiriendo de seguido.

-¿Lo dices por algo en concreto?

-No, no es nada, olvídalo…

Aunque nuestra relación era meramente casual y nada más, de alguna forma había llegado a conocer a Flash después de todo ese tiempo, sabiendo que realmente algo le molestaba; sospechaba lo que podía ser, pero en ese momento no estaba la cosa como para desviarse por terrenos más pantanosos. Después de todo yo era una simple y burda criminal, y él un agente de la ley, y no es como si realmente hubiera algo entre nosotros ni nada parecido, que no había nada como tal, salvo sexo, favores mutuos y poco más. No deseaba tener ningún otro tipo de relación con él salvo la actual, que era la que más me interesaba. Por lo que decidí cortar por lo sano antes de que la cosa fuera a más.

-Bueno, Flash, pues si no tienes nada más que contarme me voy a ir ya, tengo cosas que atender, avísame cuando sea.

-Ah, sí, vale…

Sin decir nada más me fui de allí, dejando al chico un tanto cortado, ya que realmente no me apetecía hablar con él respecto a esos detalles en concreto. Si por algo estaba con él era para llegar hasta esas pruebas y así averiguar quién mató a mi madre. Eso era lo más importante para mí en esos momentos. Y, por ahora, tan solo restaba esperar.


Edit: Parece ser que hubo un error durante la subida y la alerta no saltó ni a mi ni a nadie, por lo que lo vuelvo a subir

La inspiración es una zorra, con eso creo que lo digo todo. Con eso dicho, paso a hablar del capítulo. Little Jacob es, quizás, uno de los mejores personajes de GTA IV junto al protagonista y unos cuantos más; es un personaje polifacético, bastante cómico y serio a partes iguales, y con una vibra filosófica-existencialista que de buenas a primeras parece que no le pega, pero conforme le vas conociendo ves que realmente sí le va verse así y tal. Y hablando de tal, tiene la particularidad de hablar en inglés jamaiquino, lo cual ha sido un tanto complicado de reflejar en sus diálogos, usando principalmente dos interjecciones que repite mucho cuando habla: and ting, corrupción del inglés "and thing" y que traduzco como "y tal", y "seen?", que es más sencillo y traduzco directamente como "¿ves?". Aparte meto otros informalismos varios aquí y allá para complementar el resto y que no quede tan soso. Su aparición tendrá cierto peso en la trama, aunque no demasiada para no robar protagonismo a Sunset.

Por otro lado tenemos a Flash, con el cual he ahondado un poquito en sus sentimientos, muy por encima, pero más adelante incidiré un poco más; la relación entre él y Sunset es algo que también tendrá cierta relevancia en la historia, y puede que condicione un poco a Sunset como personaje.

El golpe a los Ancelotti tendrá sus consecuencias, por supuesto, y moverá de cierta forma la trama también.

Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!