Capítulo 8
Pasarse de la raya
Tras el último atentado las cosas parecieron calmarse repentinamente, para el desconcierto de todos nosotros y la propia ciudad. Cualquiera se hubiera esperado que Starlight volviera a mover ficha, pero para nuestra sorpresa no lo hizo, lo cual fue un alivio para la gran parte de la ciudad. Aun así la población seguía enfadada y un tanto recelosa, agriando aún más el normalmente huraño humor de la gente en esta ciudad. Por su parte la policía siguió manteniendo el nivel de alerta y los controles en puentes y lugares con mayor densidad de población.
Por mi parte aproveché esta inusitada calma para tener más tiempo para mí misma, saliendo con Flash de vez en cuando y con Betty también. Ésta en concreto había cambiado muchísimo, las últimas semanas estando de dieta y haciendo ejercicio la habían cambiado por completo, convirtiéndola en una chica esbelta y bastante atractiva. Gracias a esto triunfaba allá donde íbamos, llegando a ligar con más de uno en la gran mayoría de clubes.
-Caramba, Betty, estás que te sales…
-Ya ves, tía, no me lo creo ni yo, arrastro a todos los tíos que quiero, es increíble, si me dices que haría esto hace varios meses atrás me hubiera reído en tu cara.
-Pues ya ves, nunca es tarde para cambiar.
-Sí… y todo gracias a ti. Gracias, Sunset, de verdad, me has ayudado tanto…
-Oh, no es nada, en serio, mientras tú estés bien contigo misma es más que suficiente para mí.
Nunca antes me había sentido emocionalmente unida a nadie más salvo a mi madre. Perderla me afectó lo indecible, y eso hizo que me volviera fría y distante con los demás. Pero ahora todo parecía cambiar, tomar forma por primera vez en mucho tiempo. Tenía no sólo a una maravillosa amiga a la que había ayudado a cambiar, sino también a un chico que me quería tanto como yo lo quería a él, lo que era aún más extraordinario si cabía. Nunca antes llegué a pensar que llegaría a sentir algo así por otra persona. Y ahora que era real, todo adquiría una nueva dimensión.
Esa misma tarde había quedado con ella para ir a tomar algo en Algonquin, concretamente en el Club Liberty, un nightclub de cierto caché situado en Northwood al que solía ir de vez en cuando, ya que aparte del Triangle Club en Bohan no había muchos garitos donde ir a tomar una copa, básicamente porque solían cerrar temprano para evitar robos a mano armada. Y tampoco iba a ir a mi lugar habitual de trabajo sólo para tomar algo.
Nada más llegar estuve esperando a Betty al lado de la entrada, viendo a la gente pasar y haciendo tiempo trasteando con mi móvil. En un momento dado alguien pasó a mi lado y una voz conocida murmuró.
-¿Sunset?
Alcé la vista y vi entonces quien era, exclamando de seguido.
-¡Flash, cielo!
Sorprendida le saludé dándole un beso en los labios e inquiriendo de seguido.
-¿Qué estás haciendo aquí?
-Vengo de un encargo del caballero de brillante armadura Sir Francis McReary…
-Anda ¿y qué hay de sus heroicas gestas y hazañas?-inquirí con sorna, siguiéndole el juego.
-Pues ahí van, combatiendo el fuego con fuego, y todo ello con sombras de puto gris.
-Oh, sí, porque evidentemente no hay ninguna otra opción…
Nos miramos por un instante hasta que finalmente nos reímos con confidencia. Por mi parte murmuré.
-Menudo ingenuo… espero que cumpla con su parte.
-Más le vale, estoy hasta el gorro de que me dé largas, no hace más que cargarme con sus mierdas, yendo a por tipos que, según él, son malos como el demonio. Al menos paga, pero no veo que me acerque a lo que busco.
-En ese caso córtale el grifo y se acabó, no hagas lo que te pide.
-Lo haría si no fuera porque me tiene fichado, la última vez que le presioné me amenazó con mandar mi ficha a central con algunos cambios, según lo puso él.
-¿¡Qué?! Será cabrón…-mascullé yo, enervada.
-Ya ves, y lo peor es que no puedo hacer nada al estar suspendido de empleo y sueldo. No sé qué hacer…
Ante eso me quedé pensativa, rumiando la situación; no estaba del todo claro si McReary cumpliría su palabra o tan solo estaba jugando con Flash. Aun así no iba a permitir que ese cabrón con ínsulas de grandeza jodiera así sin más a mi chico.
-No te preocupes, veremos lo que podemos hacer al respecto.
En ese momento Betty hizo acto de aparición.
-¡Ya estoy aquí! Oh, hola…
-Hola, Betty. Mira, te presento a Flash, mi novio; Flash, esta es Betty, una amiga de la infancia.
-Encantado.
-Igualmente. Así que tú eres el famoso Flash, Sunset me ha hablado de ti…
-Oh, bien, asumo.
-Claro que sí, tonto…-murmuré yo, dándole un leve toque en el hombro.
Ante eso los tres nos reímos con confidencia, aunque en ese momento comenté.
-Habíamos quedado para tomar algo ¿quieres unirte, Flash? No me importa en absoluto.
-Oh, está bien, me vendrá bien distraerme un poco…
Tras eso los tres entramos en el club, pidiéndonos algo para beber y relajándonos mientras bailábamos un poco.
Mientras tanto Liberty City trasnochaba, como era usual.
Los siguientes días pasaron sumidos en una calma chicha inusual que nos dejó a todos un tanto confusos, ya que no nos esperábamos que Starlight dejara de atacar así sin más. De cierto modo nos habíamos acostumbrado a ello, y ahora era raro que no moviera ficha, ya que de por sí era algo esperable por su parte.
Ni la Comisión ni el contacto del U.L. Paper volvieron a hablar conmigo, aunque sí lo hizo Pegorino, llegando a llamarme una mañana, un tanto azorado.
-¡Tenemos que hablar, ven aquí ahora mismo!
Fue una sola frase, pero la forma en la que lo dijo y cómo lo dijo me dejó un tanto preocupada, por lo que fui para allá a no más tardar. El viaje hasta Alderney me llevó al menos media hora, aunque nada más llegar Pegorino me dio la bienvenida encañonándome con una escopeta de corredera y gritándome entre medias.
-¿¡Qué coño has estado diciendo sobre mí?! ¡Contéstame, ahora!
-¿¡Qué?! Pero si yo no…
-¡Vamos, cuéntamelo, no te cortes!
-¡Señor Pegorino, no sé de qué coño me habla, he venido tan rápido como he podido!-exclamé, con las manos alzadas.
Por un instante el hombre me sostuvo la mirada con el arma aún en alto, pero al final la bajó, exclamando de seguido.
-¡Joder! ¡No puedo con esta mierda, te juro que no puedo! ¡Me han estado presionando, y por un momento pensé que me habías vendido!
-Ya le dije que no diría nada y eso he hecho-murmuré con voz queda.
Ante eso Pegorino se terminó de relajar, soltando el arma y mascullando de seguido tras un hondo suspiro.
-Dios, esta tensión me está matando. Después de encargarme de que esos imbéciles no vendieran nada más a los rusos traté de tapar mis huellas, cerrando el almacén, pero ahora otros proveedores de Upstate Liberty me han estado presionando, diciendo que no les he pagado lo que les debo. ¡Y una mierda! ¡Bastantes problemas tengo ya poniendo orden por aquí! ¿Seguro que no has dicho nada?
-No, claro que no…
-Bien, bien. Perdona por lo de antes, es que estoy algo nervioso, son muchas cosas…
-No pasa nada.
El hombre quiso decir algo, pero en ese momento comenzó a sonarle el móvil, cortándome de seguido.
-Dame un momento. ¿Sí? ah, eres tú, dime… sí… ya… sí, lo entiendo, yo también estoy liado. Sí, claro, lo que necesites… vale, vale. Yo no puedo ir, pero te enviaré a alguien de confianza. Venga, hasta luego. Necesito que hagas algo por mí-anunció Pegorino en cuanto colgó.
-Lo que usted necesite…
-Tengo bajo mi protección a un viejo amigo mío que me hizo un par de favores, aun a pesar de que no tenía por qué hacerlo. Está aquí pasando desapercibido tras un encargo para los suyos, pero ahora necesita que le reubiquen. Tengo un piso franco en Mahesh Avenue en Alderney City, ve allí a recogerlo y llévalo a otro piso franco que hay en Tudor, cerca del almacén donde estuviste la última vez.
-Bien.
-Coge el coche de ahí-indicó Pegorino, señalando a un PMP-600 aparcado junto al garaje.
En ese momento comenzó a sonar en el interior de la casa un teléfono fijo, al tiempo que una voz de mujer gritaba.
-¡El teléfono!
-¡Voy! ¡Anthony, cógelo!
-¡No está, le mandaste a hacer algo! ¿Recuerdas?
-¡Oh, por todos los…! ¡Pues cógelo tú, mujer!
-¡Paso, seguramente sean tus amigos federales!
-¡Agh, esta mujer! ¡Ve a hacer eso!
Sin decir nada más acaté la orden, sin muchas ganas de seguir allí. Este hombre era de todo menos formal, no era de extrañar que en la Comisión no quisieran tener nada que ver con él. Aun así pagaba, por lo que me subí al coche, el cual tenía las llaves puestas, arranqué y me puse en movimiento a no más tardar.
Desde donde estaba no tardé mucho en llegar al lugar, tuve que tirar del GPS incorporado dentro del propio coche ya que apenas me conocía el lugar. Nada más llegar toqué el claxon y entonces un hombre algo mayor, de pelo lacio y algo canoso, ojos oscuros, mirada intimidante y porte inflexible se acercó al coche. Le eché unos sesenta y pico años más o menos.
-¿Vienes de parte de Jimmy P?-me preguntó con voz profunda.
-Sí ¿es usted a quien tengo que llevar?
-Así es.
-Bien, suba.
El hombre se subió a los asientos traseros y, tras eso, me puse en camino al otro piso franco tirando de nuevo del GPS. En un momento dado, el hombre se dirigió a mí.
-Así que tú eres la nueva chica de los recados de Jimmy P…
-Sí, algo así…
-Se ha labrado su propia reputación aquí en Alderney. Una lástima que no se le tome en serio en Algonquin, podrían hacer muchas cosas juntos si la Comisión se lo permitiera.
-No sé, yo sólo soy una mandada-comenté al respecto, fingiendo ignorancia.
-Oh, pues como todos en algún momento. Yo también soy un mandado, por así decirlo.
-Entiendo.
-Aunque por ahora me mantengo oculto. Normalmente no me hubieran ayudado así sin más, pero Jimmy P es un viejo conocido y se ofreció a hacerlo. Es un buen hombre, volcado en su causa. No todos podrían llegar hasta dónde él ha llegado.
-¿Usted cree?
-Desde luego, es por eso por lo que es triste que la Comisión le ignore pudiendo llegar a ser grandes aliados.
-Parece conocerle bien…
-Así es, aunque es algo que no todo el mundo sabe. Es por eso por lo que estoy aquí.
Me quedé callada, sin decir mucho más al respecto, aunque había algo en ese hombre que no me terminaba de convencer del todo. Quizás fuera su edad, ya que no le daba aspecto de ser ningún tipo de amañador; o tal vez fuera otra cosa que se me escapaba. Aun así lo dejé estar, llevándole hasta el nuevo piso franco a no más tardar.
El viaje hasta allí no fue muy largo, ya que apenas había tráfico acortando por las calle interiores, llegando al cabo de unos cortos veinte minutos. Me detuve frente a un alto edificio de apartamentos, justo al lado de una pequeña estación de bomberos.
-Es aquí. Gracias por traerme.
-No ha sido nada, sólo he hecho lo que Pegorino me ha mandado, nada más.
-Ah, la eterna encrucijada de los que realmente hacemos algo, ya sea por alguien o por nosotros mismos. Todo el mundo tiene su papel en el complejo entramado que es la vida, y debemos estar agradecidos por lo que tenemos. Recuerda esto siempre.
-Está bien…-murmuré un tanto extrañada y sin saber muy bien a qué venía todo eso.
El hombre se despidió de mí con un rápido gesto y se metió rápidamente en el edificio; por mi parte llamé a Pegorino para avisarle de que ya estaba hecho.
-Su hombre ya está asegurado.
-Bien, bien, un problema menos, ahora sólo queda el resto. Estoy ocupado, pero te he dejado lo tuyo en el porche de mi casa, ve a recogerlo cuando puedas.
-Vale.
Volví un momento allí para recoger el pago, el cual estaba en un sobre apoyado en la barandilla del porche y dejé allí el coche, volviendo al mío mientras contaba el dinero, saliendo un total de cinco mil dólares.
-Bueno, no es nada boyante, pero menos da una piedra-pensé, guardándomelo enseguida.
Aunque había sido un recado bien sencillo aun así se notaba extraño, sobre todo por el comportamiento y las palabras de ese hombre. Había algo en él, un no sé qué, que se sentía como algo lejano pero cercano al mismo tiempo, como si de repente fuera algo relevante. No le conocía de nada, y era la primera vez que lo veía, sin embargo había algo en él que no me terminaba de convencer.
Aun así lo dejé estar, puesto que había otras cosas que requerían de mi atención, volviendo rápidamente a Liberty. Aunque Starlight hubiera decidido pasar desapercibida, se hacía necesario estar más atento que nunca, por lo que pudiera pasar.
-¿Y qué hay de nuestro querido amigo Pegorino?
-Ahí va, al parecer la influencia de Starlight incluso llega a Alderney, está tratando de poner orden en sus propios asuntos.
-Normal, al menos no es tan tonto, y por ahora el metomentodo de Ray no nos ha vuelto a dar el coñazo. Algo es algo.
-Por ahora tan solo me ha encargado unos pocos recados, nada serio en realidad, parece haber aparcado por el momento el tema de entrar en la Comisión.
-Mejor para nosotros, tenemos otros asuntos que atender ahora mismo…
-Sí, ciertamente…
Hacía ya un tiempo desde la última vez que había hablado con María Valvona, aunque debía de admitir que la señora tenía su gracia, y hablar con ella era casi tan edificante como hablar con Gravelli. Éste último destacaba sobre todo por su sentido del humor y campechanía, lo cual contrastaba con Valvona, siendo en ese sentido más seria y formal. Como la última vez, me citó en el hotel Majestic y nos encontrábamos hablando en la terraza de la suite del ático, contemplando las vistas del Middle Park.
-No ha cambiado nada…-llegó a comentar la mujer en un momento dado.
-¿A qué se refiere?
-A la ciudad… parezca que siga igual que hace veinte o treinta años, al menos en cuanto al negocio se refiere. Urbanísticamente hablando ha cambiado mucho, pero la forma de trabajar en este mundo sigue inalterada después de todo este tiempo. Da que pensar ¿no crees?
-Supongo…
-Probablemente tú no notes mucho la diferencia, pero después de todo este tiempo es cuando más lo percibo. Quizás sea por esto por lo que se hace tan vital combatir amenazas como la de los rusos. Y gente como Pegorino tan solo estorba.
-Es un pobre diablo, no es nada formal, no me extraña que no les inspire confianza, tal vez sí que tenga algo de poder en Alderney, pero aquí sería un don nadie.
-Alderney no nos interesa, al menos de momento, tenemos problemas más importantes. Aun así siempre viene bien saber en qué está pensando ese mentecato de Pegorino. Mantenme informada en todo momento.
-Por supuesto, señora Valvona.
Aunque hacer recados para Pegorino me consumía más tiempo al final salía a cuenta, ya que me pagaba él por hacérselos y, al mismo tiempo, ella me pagaba por contarla información acerca del infrascrito, por lo que en ese sentido era aún mejor.
Por otro lado Gravelli también me llamó para hablar conmigo sobre todo el asunto que nos atañía.
-Es extraño que esa cerda comunista haya dejado de moverse. Tanta tranquilidad me inquieta, si te soy sincero…
-Sí, a mí también, no sé qué pretende ¿tal vez está esperando algo por nuestra parte?
-Tal vez sí, tal vez no, la especulación es muy probable, pero eso no nos garantiza nada. Por ahora prefiero andar con pies de plomo y vigilar nuestras espaldas, no sabemos con qué nos puede salir ahora.
-Sí, cierto…
Por un momento quise preguntarle acerca de lo de mi madre, pero preferí quedarme callada a riesgo de parecer una interesada; sin embargo en ese justo momento Gravelli comentó.
-Por cierto, querida, he estado haciendo progresos acerca de lo tu madre…
-¿De veras?-inquirí, con gesto impaciente.
-Sí, y de hecho he conseguido hacer algunas averiguaciones. Dices que tu madre murió en una emboscada ¿no?
-Así es, durante una reunión entre los Spanish Lords y los albaneses.
-Ya veo… por lo que sé, todo apunta a que alguien externo quiso inmiscuirse en el mercado de Bohan, pero hasta ahora no he podido averiguar quién estaba por aquel entonces interesado en ese distrito. Actualmente hay una especie de tregua, por así decirlo, entre nosotros para no interferir, aunque nos permite pasar por allí de vez en cuando.
-Espere ¿tregua?-repetí, extrañada.
-Sí, verás, Bohan es un caso complicado, dado que la gran mayoría de bandas callejeras se reparten los barrios allí, como tú bien sabrás. En su día decidimos hacer un pacto por el cual dejábamos tranquila a la gente de por allí a cambio de un poco de músculo…
Esas palabras me dieron qué pensar, recordando entonces cierto detalle para con los albaneses que me ayudó a comprenderlo casi al instante.
-Ah, ya veo ¿los contratan como refuerzos?
-Exacto, así les damos un trabajito extra y dejamos que las cosas sigan a su ritmo en esa parte de la ciudad.
-Claro, como con los albaneses y los Ancelotti…
-Mismamente, evidentemente no todo el mundo los contrata, pero bueno, el pacto está ahí y se respeta, al menos en teoría. Trataré de averiguar quien quiso inmiscuirse de esa forma en el distrito, claramente es una violación del pacto en toda regla.
-Se lo agradezco, señor Gravelli.
-Es lo menos que puedo hacer, has hecho mucho por nosotros recientemente, querida.
Dado que Starlight no volvió a dar muestras de querer seguir atentando contra la ciudad aproveché entonces para dedicar un poco más de tiempo para mí misma, ya que las últimas semanas habían sido un no parar. Después de todo me merecía un descanso.
-Hey ¿qué pasa, rasta?
-Ah, hola Jacob ¿qué te cuentas?
-Te llamo porque tengo noticias de nuestros "amigos" los rusos y tal…
-¿Ah, sí? ¿Qué has averiguado?
-No mucho, pero mis chicos les han estado siguiendo, observando sus movimientos y tal. Parecen estar preparando algo ¿ves?
-¿De veras? ¿Sabes qué puede ser?
-Ni idea, rasta, pero por lo que me han comentado mis colegas han estado pasándose mucho por una antigua fábrica abandonada en el extremo sureste de Polígono Industrial en Bohan, en Lompoc Avenue.
Ese dato me dejó un tanto extrañada, ya que no me esperaba para nada que fueran a remolonear por Bohan, dándome un extraño pálpito al respecto. No tenía mucho sentido que se pasaran por aquí si su objetivo era hacer el mayor daño posible a la ciudad, siendo en ese sentido Algonquin un lugar mucho más estratégico.
-Ya veo… siempre puedo pasarme a echar un vistazo…
-Ve con cuidado, rasta, no sé qué les puede llevar a Bohan, pero sea lo que sea no puede ser bueno ¿ves?
-No, eso desde luego, gracias por avisarme, Jacob.
-No ha sido nada, respeto y tal. Si me entero de algo más te llamaré.
-Vale.
Tras colgar estuve pensando detenidamente el hecho en sí, valorando las opciones. Como bien decía Jacob, no entendía qué les podía llevar a un lugar como Bohan, sin embargo, si algo había aprendido tras todos esos años era que rara vez había coincidencias en la vida, y si las había, debía de desconfiar al respecto. Eso era algo que Alfonso me enseñó bastante bien, y en ese sentido prefería confiar en mi instinto, por lo que no me lo pensé más y fui a echar un vistazo al lugar que me comentó Jacob.
Dicha fábrica se encontraba situada en una de las calles más apartadas y solitarias de todo Polígono Industrial, apenas pasaban coches y gente por allí, sobre todo de noche; debido a esto ni siquiera las putas se acercaban, lo que lo convertía en un lugar ciertamente interesante si se quería pasar desapercibido.
En cuanto a la fábrica en sí su estado era deplorable, estaba construida con viejas y oxidadas planchas de hierro con algún que otro soporte de piedra; un anexo al edificio principal se encontraba separado de esta y hacía de puente sobre la calzada, la cual apenas estaba cuidada, estando llena de baches y socavones,
Aparqué el coche junto a un acceso lateral y me di una vuelta por el complejo por si veía algo o a alguien; el lugar se veía desierto, y los sonidos de la ciudad apenas se oían en la distancia, evidenciando lo apartado y solitario que era el lugar. Quise entrar en la fábrica, pero su andrajoso aspecto me echó atrás, ya que tenía pinta de ir a caerse de un momento a otro.
-Este sitio está muerto… ¿estás seguro de que vieron algo aquí tus chicos, Jacob?-me pregunté para mis adentros, no muy segura al respecto.
No es que pusiera en duda sus palabras, después de todo su ayuda y apoyo habían sido inestimables hasta el momento, pero visto lo visto no parecía que hubiese nadie por allí, al menos en ese momento.
Como no sacaba nada en claro estando allí, finalmente lo dejé estar, volviéndome rápidamente a Fortside, aunque con la duda aun persistiéndome. ¿Realmente estaban por allí Starlight y los suyos? No podía saberlo con seguridad, aun así preferí andarme con pies de plomo, por lo que pudiera pasar. Después de todo, aunque hubieran dejado de atacar, seguían por ahí en alguna parte. Y debíamos estar alerta.
-Oye, Sunset ¿puedo hacerte una pregunta?
-Claro, dispara.
-¿Has pensado alguna vez en tener hijos?
Escupí entonces por la nariz la eCola que en ese momento estaba tomando, llegando a sobresaltar a Flash, el cual me ayudó con el estropicio.
-¡Ostras! ¿Estás bien?
-Sí, sí, es sólo que… me has pillado con la guardia baja…-mascullé, tosiendo un poco.
-Lo siento, no era mi intención…
-No, a ver, no pasa nada, es sólo que…
Por un momento hubo un breve silencio entre los dos, Flash quiso decir algo, pero en ese momento me adelanté.
-Nunca lo he pensado realmente. Aunque si te soy sincera, no me vería siendo madre, sobre todo teniendo en cuenta lo que hago. Y más aún después de lo que pasó con la mía.
-Entiendo, lo siento, no pretendía hacerte sentir mal…
-No te preocupes-murmuré rápidamente y regalándole una sonrisa.
Flash me devolvió el gesto e, inmediatamente después, compartimos entre los dos un suave y delicado beso. Esa cita estaba yendo mejor de lo esperado aún a pesar de su simpleza, ya que tan solo consistía en un paseo por Welham Parkway, en El Bulevar. No había mucha gente, y en ese momento el lago se encontraba vacío, ayudando en ese sentido a la cita.
En cuanto Flash se separó, comentó de seguido.
-Aunque lo cierto es que ha sido divertido verte expulsar eCola por la nariz…
Ante eso rodé los ojos, murmurando de seguido y dándole un toque en el hombro.
-Serás idiota…
Flash se rió y, al final, yo también lo hice, abrazándole de seguido y quedándonos en esa pose durante unos buenos minutos. Se estaba tan bien allí. Parecía que nada podría perturbar la paz y la felicidad que sentía en esos momentos.
Sin embargo en ese momento el móvil me sonó, indicándome un mensaje entrante, concretamente un MMS; lo primero que me llamó la atención de éste fue el remitente, que me salía como desconocido, seguido inmediatamente después por un breve texto que decía:
Me he encontrado con alguien que parece conocerte, estamos teniendo una agradable y distendida charla ¿Qué te parece si te pasas tú también y te unes?
Inmediatamente después vi entonces algo que me aterró y me alertó a partes iguales; y es que, adjuntada, había una imagen en la que se podía ver a una amordazada y maniatada Betty, un tanto apaleada y con el cañón de una escopeta de corredera apuntándola directamente a la cabeza. Comencé a sentir una incipiente ira crecer en mi interior, llegando a mascullar de seguido.
-Has cruzado la línea, Starlight…
-¿Qué pasa?-inquirió Flash.
Por un momento no quise decirle nada, pero entonces el chico echó un rápido vistazo a la pantalla, viendo entonces la foto.
-Espera ¿¡esa no es Betty?! ¿¡Qué hace así?!
-Está en peligro… y es por mi culpa…-mascullé, rabiosa.
-¿Pero qué ha pasado?
-Es una larga historia… una rusa cabrona va tras de mí y ahora quiere hacerme daño haciéndoselo a Betty…
-¡No se lo podemos consentir! ¿Dónde la tiene?
-¡No lo sé, no lo…!
Sin embargo en ese momento algo se encendió en mi cabeza, sabiéndolo casi al instante y murmurando de seguido.
-No, espera… sí, sí que lo sé…
-En ese caso dime dónde y vamos a rescatarla.
-Sí, pero antes vamos a pasarnos por casa, tengo allí un poco de arsenal que nos vendrá bien.
Conservaba desde entonces las armas que le llegué a comprar a Jacob, junto con unas cuantas más de mi propiedad; algo me decía que íbamos a necesitarlas, ya que probablemente no nos iban a recibir con los brazos abiertos ni mucho menos, por lo que en cuanto estuvimos listos nos dirigimos allí a no más tardar.
De alguna u otra forma supe al instante dónde podían tener a Betty, y fue precisamente esa misma sensación de inseguridad que me dio al enterarme de que estaban por allí lo que me ayudó a llegar a esa conclusión. Además de que pude verlo por mí mismo la última vez que estuve, el lugar era perfecto para esconder a alguien, y no podían estar en ningún otro sitio.
Llegamos enseguida, el exterior de la fábrica se veía solitario y bastante tranquilo, a simple vista no parecía que hubiera nadie, cosa que Flash señaló.
-¿Segura que están aquí? Este sitio parece desierto…
-Sí, del todo, estuve aquí hace un par de días tras recibir un chivatazo, no vi a nadie, pero es por eso mismo, es un sitio perfecto.
-Está bien, vamos allá-murmuró Flash, amartillando la escopeta de combate que llevaba consigo.
Por mi parte tan solo asentí, aferrándome a mi AK, y sin perder mucho más tiempo. Vimos un acceso lateral tras varias columnas de piedra y fuimos agachados, nada más entrar en el edificio principal oímos varias voces hablando en ruso entre ellas. Nos asomamos levemente para ver la situación, un buen montón de matones ocupaban gran parte del espacio, llegando a ver uno al fondo del todo junto a una columna y un bidón de gasolina. Al verlo, Flash comentó en susurros.
-¿Has visto eso? Podemos usarlo como distracción…
-Sí, nada mejor que una explosión para pillarles desprevenidos. Vale, a la de tres-indiqué.
Los tres segundos siguientes condicionaron todo lo demás, en cuanto llegué a tres me descubrí rápidamente, apunté y disparé. Fue todo tan rápido que ni me vieron cuando me levanté, la explosión pertinente sacudió todo el lugar, mandando a volar al tipo que estaba al lado, y reventando parte de la columna. Todos los demás se quedaron de una pieza, cosa que aprovechamos para atacar a saco. Flash peinó a los que más cerca estaban con su escopeta, mientras que yo comenzaba a extender una lluvia de balas por todo el lugar que dejó en jaque a la gran mayoría de rusos que se encontraban allí abajo.
-¡Está aquí, está aquí, a por ella, vamos!
-¡Mierda, tiene compañía!
-¡Atrás, atrás!
Aprovechamos ese momento para movernos, adentrándonos un poco más y cubriéndonos tras dos columnas mientras seguíamos presionando desde ellas.
-¿¡Dónde está, cabrones, dónde la tenéis?! ¡Betty, estoy aquí, ya voy!-exclamaba mientras disparaba.
El estruendo causado por las armas se mezclaba con los gritos tanto de los rusos como con los míos, conformando así una extraña cacofonía que reverberaba por todos los rincones de la andrajosa fábrica. En cuanto tuvimos vía libre Flash indicó.
-¡Delante, las escaleras!
-¡Vale, cúbreme!
Eché a correr mientras subía las escaleras de tres en tres, al tiempo que Flash me cubría desde abajo; nada más llegar al descansillo disparé en dirección hacia un pequeño grupo que se escondía tras unos barriles vacíos y me cubrí tras una barrera de piedra mohosa. En ese momento Flash apareció, cubriéndose a mi lado.
-¿Dónde puede estar?
-¡No lo sé, igual la tienen más arriba!
Alcé la mirada y vi en lo más alto de la fábrica una vieja sala de control dominándolo todo.
-Tal vez la tengan ahí...
-Vale, nos iremos abriendo paso poco a poco, voy a adelantarme, cúbreme.
-No, déjamelo a mí.
-Sunset, sé que quieres salvar a tu amiga, pero no te expongas así, podrías acabar muy malherida en el mejor de los casos…
-¿Crees que no lo sé? No es nada que no sepa ya, tú cúbreme por detrás y así avanzaremos.
Antes de que el chico me pudiera decir nada más, me adelanté y me lancé hacia delante, rodando por el suelo y comenzando a disparar a los que más cerca estaban de mí. Tras eso eché a correr tras recargar, disparando cuando más lo necesitaba mientras Flash iba tras mis pasos, cubriéndome desde detrás.
-¡Betty! ¿¡Dónde estás?! ¿¡Cómo os atrevéis a llevaros a mi amiga?!-gritaba todo el rato, furiosa, mientras disparaba.
Seguimos subiendo por esa parte de la fábrica hasta llegar al nivel superior, parte del tejado estaba hundido y varios rusos me tenían encañonada desde allí, sin embargo yo fui más rápida y les disparé en las piernas, causando que se resbalaran por el tejado hasta caer por el boquete. Avanzar hacia el otro lado de la pasarela fue sencillo, aunque iba con tanta prisa que no me di ni cuenta de que dejaba atrás a Flash.
Finalmente llegué a la sala de control, donde había varias consolas y paneles de mandos totalmente oxidados e inutilizados; sin embargo no había nadie allí, ni siquiera Betty, lo cual me dejó un tanto confusa y enfadada a partes iguales.
-Qué… ¿dónde…?
Sin embargo en ese momento algo me golpeó en la espalda, haciéndome soltar el fusil y cayendo de rodillas al suelo, presa de un agudo dolor en la parte superior de la cintura.
-Te tengo, pajarillo. Has caído en la trampa-murmuró en ese momento una grave voz con un acento marcadísimo tras de mí, encañonándome de seguido.
-Agh… ¿dónde está Betty?-mascullé, ignorando el dolor
-¿Qué parte de es una trampa no has entendido, estúpida? Estos americanos no tienen ni dos dedos de frente. La señorita Glimmer dijo que vendrías, y así ha sido. Me pidió que me encargara personalmente de ti…
-Sí, es propio de ella ser ruin y cobarde al mismo tiempo…
-Sí, también dijo que eras una bocazas impertinente. Pero eso se acabó-masculló entonces el matón, amartillando su arma.
Traté de alcanzar la mía, pero había caído demasiado lejos, y probablemente un movimiento en falso le haría disparar; cerré entonces los ojos, esperando el final, y finalmente se oyó la detonación. Sin embargo no sentí nada, oyendo tan solo el ruido de algo cayendo secamente tras de mí.
Al darme la vuelta vi entonces al tipo que me amenazaba tirado en el suelo con un disparo en la espalda y parte de la cabeza, y con Flash apuntándole desde el umbral de la puerta.
-¡Joder, Sunset, te dije que te esperases!-exclamó el chico.
-Oh, menos mal, gracias Flash…
-Sí, suerte que he llegado a tiempo… ¿y Betty?
-No está aquí, este bastardo me dijo que era una trampa, pero la foto no parecía estar manipulada…
En ese momento el móvil del matón ruso comenzó a sonar, alertándonos a los dos al mismo tiempo; lo cogí y miré su pantalla, viendo que estaba llamando la "Jefa". Sin dudarlo lo cogí y la voz de Starlight sonó al otro lado diciendo.
-¿Y bien, Andréi? ¿Ya está muerta esa sucia capitalista metomentodo?
-Odio decepcionarte, Starlight-murmuré yo, con tonito.
La aludida se quedó repentinamente muda, seguramente por la sorpresa, pero justo después se recompuso y masculló.
-Vaya, vaya, pero si es mi querida amiga Sunset Shimmer. Qué agradable sorpresa…
-La sorpresa es no verte por aquí, Starlight, nos lo hubiéramos pasado muy bien las dos juntas…
-Oh, no lo creo, sin embargo yo sí que me lo estoy pasando bien, tu amiga es todo un encanto ¿verdad que sí, querida?
Antes de que pudiera decir nada más oí entonces los gruñidos ahogados de Betty al otro lado de la línea, enervándome un poco más.
-¿¡Qué?! ¿¡La tienes tú!?
-Por supuesto ¿qué te creías, que soy tonta? Yo no dejo ningún cabo suelto…
-Déjala ir, ahora…
-Oh, me temo que no funciona así, querida. La fábrica tan solo era un cebo para atraerte y matarte…
-Pero no te funcionó, Andréi ya no está aquí para lavar tu mierda, entrégamela y te dejaré estar, por ahora.
-¿Crees que estás en disposición de darme órdenes? Yo mando aquí… y te recuerdo que tengo a tu amiga. Si no quieres que la mate, harás lo que yo te diga.
Ante esa tesitura no dije nada, quedándome callada; después de todo tenía razón, no podía permitir que hiciera daño de ninguna forma a Betty, y si a esta la pasara algo por mi culpa nunca me lo perdonaría. Tras mi silencio Starlight murmuró.
-Así está mejor, buena chica…
-Está bien, Starlight, juguemos a tu juego ¿qué quieres a cambio de Betty?
-Oh, es bien simple, te quiero a ti.
Esa petición me pilló desprevenida, mirando a Flash con gesto preocupado y él devolviéndomelo con igual o mayor preocupación.
-Espera, espera ¿a qué te refieres?-inquirí, tratando de desviar la conversación.
-Me has entendido perfectamente, si quieres que deje ir a tu amiguita, cámbiate por ella, simple y sencillo. Y, si no lo haces, pues atente a las consecuencias.
Me quedé callada, sopesando las posibilidades y viendo que no había casi ninguna realmente. No podía permitirlo. Simplemente no podía. Y si tenía que entregarme para que Betty huyera, lo haría sin dudar. Acorralada, y sin mayor remedio, finalmente acepté.
-Está bien, lo haré.
-¿¡Qué?! No, no, espera…-masculló Flash en ese momento en voz baja, sin embargo le acallé rápidamente.
-Perfecto, en ese caso ven a verme dentro de treinta minutos al muelle de la playa de Firefly Island, allí realizaremos el cambio, ven sola.
-Está bien, allí estaré.
-Muy bien, te veo allí. Do svidaniya.
Tras eso colgó sin decirme nada más, en ese momento Flash aprovechó para opinar al respecto.
-¡No pienso permitir que te entregues a ella así sin más!
-Es tarde, ya lo he hecho…
-¿Por qué? ¡Tiene que haber otra forma!
-No la hay, Flash, he de hacer esto, no puedo permitir que la haga daño…
-¡Y yo no puedo permitir que te expongas así sin más al peligro! ¡Entiendo que quieras rescatarla, Sunset, pero esto no…!
Antes de que dijera nada más, me abalancé sobre él y le abracé con fuerza, cosa que calmó al chico de golpe. Aproveché entonces para hablar.
-Sé que lo dices porque te preocupas por mí y no quieres que me pase nada, pero he de hacer esto, Flash. Betty es la única y verdadera amiga que he tenido desde hace mucho tiempo, ya la perdí una vez, y no puedo perderla otra vez, y menos para siempre. No te preocupes por mí, estaré bien.
Ante eso el chico no dijo nada, tan solo me abrazó con fuerza durante unos buenos segundos hasta que finalmente murmuró.
-Está bien, pero al menos déjame estar a una distancia prudencial, por lo que pueda pasar.
Aunque no las tenía todas conmigo, ya que Starlight me dejó bien claro que fuera sola, al final acepté y los dos nos dirigimos a Playa de Hove a no más tardar, aparcando a una distancia prudencial de la playa para que no nos vieran venir juntos; nos separamos al lado de un diner que había en Bart Street.
-Bueno, el muelle está todo recto por Mohawk Avenue…-comenté en ese momento.
-Yo me quedaré un poco atrás, veré si puedo vigilar desde el paseo.
-Está bien…
Por un momento no dijimos nada, mirándonos fijamente y diciéndonoslo todo en nada; los dos nos movimos a la vez, encontrándonos en un suave beso que habló por nosotros.
-Ten cuidado.
-Tranquilo, siempre lo tengo.
Flash me dio la mano y yo se la solté en cuanto comencé a andar. Estaba siendo más duro de lo que yo misma pensé que sería, quizás fuera el miedo a la muerte lo que me hacía dudar, pero en esos delicados momentos no me podía permitir ese lujo. Sin mirar atrás crucé el resto de la avenida hasta llegar al paseo de la playa que bordeaba el viejo parque de atracciones, yendo todo recto hasta el final del muelle que empezaba justo en el medio del paseo.
Al fondo del todo vi entonces algo inusual. Sentada en una silla maniatada y amordazada se encontraba Betty, sola, sin nadie más que la acompañara. Fruncí el ceño, un tanto extrañada, y sin comprender del todo la situación. Pensaba que Starlight estaría allí con ella, sin embargo esa nueva situación me descolocó por completo. ¿Quizás era otra trampa? ¿Starlight sería capaz de jugar sucio otra vez?
Aun así dejé de lado esas preguntas y me acerqué a ella, nada más verme la chica negó con la cabeza vigorosamente, como si me quisiera decir algo. La desaté y desamordacé, nada más hacerlo ella masculló.
-¡No, Sunset, es una trampa!
Fue entonces cuando la chica vio algo tras de mí, dándome cuenta casi al instante de lo que ocurría. Sin embargo Betty fue más rápida, poniéndose tras mi espalda. Al segundo siguiente se oyó una fuerte detonación, propia de un fusil de precisión de gran calibre, y tras eso Betty gritó de dolor.
-No… ¡No! ¡Betty, no!
La sostuve en mis brazos, al tiempo que una gran herida en su pecho comenzaba a sangrar profusamente. La adrenalina invadió entonces mi cuerpo y mi mente al instante, alcé la vista y vi entonces un francotirador apostado en una de las cestas inferiores de la noria Liberty Eye, apuntándonos con una mira láser.
-Mierda…
Hubo entonces otra detonación, pero me moví a tiempo y me eché al suelo junto con Betty, errando de esta forma el tiro y ocultándonos medianamente tras un banco de madera cercano.
-Maldita cobarde… aguanta Betty, por favor, te sacaré de aquí-musité, tratando de encontrar una salida.
El problema es que estábamos muy expuestas y apenas había coberturas salvo varios tejadillos repartidos a lo largo de casi todo el muelle que apenas cubrían gran cosa, sin apenas haber puntos ciegos desde donde estaba apostado el francotirador. La única salida que veía era ocultarnos bajo el propio muelle, lanzándonos al agua desde allí.
-Vamos, Betty, tenemos que saltar…
-¿Por qué has venido, Sunset? Sabías que era una trampa…-masculló la chica, entre estertores de dolor.
-¿Bromeas? No podía dejarte a merced de esa loca…
-No debiste venir, ahora nos matarán a las dos…
-No, no lo permitiré… vamos, hay que saltar, iré yo primero, así te cubriré-la indiqué.
-No, iré yo primero, a mí ya me han disparado…
-¡Razón de más entonces! ¡Yo primero!
No me apetecía discutir en esos complicados momentos, por lo que sin decir nada más me levanté para distraer al francotirador.
-¡Sunset, no!
-¡No me discutas y haz lo que te digo, salta!
En ese momento el rayo láser apuntó directamente a mi pecho, fue entonces cuando Betty, reuniendo fuerzas, se echó sobre mí; una nueva detonación rasgó el aire y la chica volvió a gritar con fuerza, al tiempo que más sangre brotaba de su nueva herida en la espalda.
-¡No! ¡Betty!
Fue entonces cuando decidí echar el resto, tomé a mi amiga en brazos, eché a correr y nos tiramos por la barandilla; la caída se sintió como si hubiera sido una eternidad, el choque contra el agua no fue muy duro, ya que tampoco había mucha altura. Dado que Betty estaba herida tiré de ella hasta alcanzar la superficie, justo debajo del muelle y en un ángulo completamente muerto para el francotirador.
Nadé hasta la orilla y apoyé a Betty en el suelo, echando un vistazo a sus heridas y viendo que había perdido mucha sangre, tiñendo las frías aguas del Atlántico de rojo.
-No… tengo que llevarte a un hospital…-mascullé, nerviosa.
El más cercano allí era el centro médico Schottler, y cercano no se aplicaba del todo, ya que estaba prácticamente en la otra punta del distrito. Traté de cargar con ella, pero Betty apenas se movía.
-Betty, por favor, ayúdame a salvarte…
-No, Sunset… sálvate tú… sigue por aquí… si te quedas, te atrapará…
-¡No me iré sin ti! ¿Me oyes? ¡No voy a abandonarte!
Los siguientes minutos pasaron rápidamente, como si el tiempo hubiera pegado un acelerón inexplicable, o al menos a mí me dio esa sensación. Betty no quería moverse, y yo sentía cómo mis fuerzas flaqueaban. Mi mejor amiga se moría delante de mí sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo.
Sin embargo en ese justo momento alcé la vista y vi al francotirador acercándose a nosotras con paso lento pero firme; llevaba el rifle a su espalda y portaba consigo una pistola semiautomática. Me puse en pie y le apunté con mi desert eagle, insegura de si funcionaría o no al haberse mojado.
-¡Atrás! ¡No te acerques a ella!
-Esa desert eagle no funcionará si se ha mojado el mecanismo. Ha sido una mala idea realmente, no tenéis escapatoria, la jefa os quiere muertas a las dos, y eso haré-anunció el hombre, con un marcado acento.
-Dile a tu jefa de mi parte que es una cobarde de mierda y una puta desgraciada-mascullé, con furia.
-Eso crees, pero realmente no tienes ni idea. La jefa es un genio, y hará que esta ciudad se arrodille ante ella, incluyendo a los carcamales de la Comisión.
Apreté los dientes, sintiéndome más impotente que nunca y con la sangre hirviéndome de pura rabia. Traté de dispararle, pero como bien dijo el mecanismo se había mojado, encasquillándola. El ruso esbozó una satisfactoria sonrisa y alzó el arma, dispuesto a dispararme. Cerré los ojos, esperando al impacto, y entonces disparó. Pero, como la última vez, no sentí nada; abrí los ojos y el ruso cayó al suelo de frente, con Flash detrás de él con su pistola estándar en alto. Suspiré, aliviada, pero en ese momento los gemidos de dolor de Betty me hicieron reaccionar, agachándome a su lado.
-¡Flash, ayúdame a cargarla!
-¡Voy!
Entre los dos tratamos de llevárnosla sin éxito, ya que la chica había perdido demasiada sangre y apenas tenía fuerzas ni voluntad para sostenerse sobre sí misma.
-¡Betty, por favor!-mascullé, con tono lloroso.
-Sunset… déjalo… has hecho lo que has podido, y te lo agradezco. Al menos tú estás bien, eso es lo único que importa…
-¡No! ¡No, no estoy bien! ¡Mi mejor amiga se muere, y es por mi culpa!-grité entonces, comenzando a llorar.
Sin embargo Betty me sonrió, negando con la cabeza y susurrando de seguido.
-Tú no tienes la culpa de nada, Sunset. Eres mi mejor amiga, y siempre lo serás. Recuérdalo…
-Betty…
La chica quiso decir algo, pero entonces dejó escapar un seco jadeo y dejó de moverse. Cerré los ojos, con gesto torcido, hasta que no pude más y lo dejé escapar. Mi grito resonó por toda la playa, seguido por mis incontrolables sollozos mientras me echaba sobre ella. Me sentía tan impotente, tan vacía, tan rota por dentro… Mi mejor amiga había muerto delante de mí, sin ni siquiera hacer nada por impedirlo. No podía evitar sentirme terriblemente culpable, mis intentos por salvarla habían resultado ser un completo fracaso, y yo y solo yo había sido la que lo había provocado.
-¡Lo siento! ¡Lo siento, Betty, lo siento, perdóname!-musité mientras lloraba sobre ella.
Los siguientes minutos fueron particularmente duros, Flash se arrodilló a mi lado y me trató de confortar, al tiempo que me echaba sobre él y descargaba toda mi ira y tristeza.
Sin embargo en ese momento comenzaron a oírse en la lejanía las sirenas de la policía, acercándose rápidamente; Flash reaccionó de seguido, indicándome.
-Sunset, sé que ahora mismo estás pasándolo mal, pero tenemos que irnos, no pueden vernos aquí.
Me costó bastante moverme, ya que no quería separarme de ella, pero finalmente me levanté y me dejé hacer por el chico, saliendo de ahí rápidamente y dejando el cuerpo de Betty atrás. Conmigo me llevaba un dolor inmenso en el pecho y más lágrimas cayendo de mis ojos. En cuanto la policía llegó, nosotros ya nos habíamos ido de Playa de Hove. Al tiempo unos densos nubarrones comenzaron a cubrir el cielo de Liberty City.
¡Por fin! ¡Dios, lo que me ha costado! Y no es que no estuviese inspirado ni mucho menos, después de todo ya sólo quedan dos capítulos, pero por alguna extraña razón me ha llevado más tiempo escribir este. Pero bueno, ya está aquí, y como consecuencia de todo lo que ha ido pasando hasta el momento, alguien querido para Sunset se va. Dado que la Sunset de aquí es de un estado previo a la Sunset que se ve en Crónicas de Los Santos, hago una inferencia mostrándola de cierta forma feliz. Tal vez pueda parecer un tanto cruel hacerla esto, y creedme, yo también lo he sentido, pero es necesario para comprender mejor su actitud y comportamiento posterior en el siguiente crossover. A partir de aquí la trama se resumirá y, para el siguiente capítulo, cerraré el arco de Starlight, que no el arco general de la historia, la cual terminará en el décimo capítulo. En ese sentido los detalles de este capítulo han sido particularmente importantes, y tal vez pueda justificar un poco la razón por la que he tardado tanto en escribirlo.
Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
