Por cuestiones personales me retrasé con el capítulo, pero ya está aquí. Comenten que les gusto y que no, !hasta la próxima¡
Disclaimer: Pokémon y sus personajes no son míos, son de su respectivos dueños.
Eco sacó a Feraligtr, le ordenó usar 'Surf'. El lagarto invocó una gran ola, de tal fuerza y magnitud que destruyó las puertas del edificio. Eco se había subido a la espalda del Pokémon y entraron, los guardias junto con sus Pokémon estaban tirados en el suelo, sobre las escaleras y sobre los escritorios de recepción. No se detuvo a verlos y continuó.
Bajó de la espalda de Feraligtr, lo guardó antes de lo demás Rocket bajaran. Con gran agilidad sacaba a Espeon, le ordenaba usar 'Psíquico', los guardias bajaron y fueron expulsados de donde llegaron, Espeon y Eco subieron, algunas personas estaban amarradas en la cabina de radio.
Antes de entrar, fueron interceptados por los guardias, estos atacaron cuerpo a cuerpo contra Eco. Él intento esquivarlo pero había sido demasiado tarde, un puño golpeó su rostro y las chicas que estaban amarradas en la cabina, chillaron. Ese golpe lo había aturdido, tiempo suficiente que aprovechó uno de los guardias para sostenerlo por la espalda. Varios golpes comenzaron a caer en el estómago del entrenador propinados por el otro Rocket.
Espeon no podía soportar ese escena, él no hubiera querido ver para huir después, esto sería lo contrario. Sin pensarlo mucho, usó 'Psíquico' y los arrojo al otro lado del cuarto, cayendo al suelo Eco. Espeon se acercó preocupado y comenzó a restregarse contra el brazo del chico diciendo su nombre característico. Eco colocó una mano sobre la cabeza del Pokémon.
—No te preocupes, estoy bien, Espeon — Le daba un sonrisa ladina, cuyas orillas de sus labios resbalaba una gota de sangre. Comenzó retorcerse en el suelo del dolor—. Ayuda a los que están amarrados... rápido.
Espeon obedeció y acudió a los gritos de las personas amarradas, usaba sus poderes psíquicos para des amarrarlos. El grupo de personas fueron hasta él en el pasillo e intentaron levantarlo.
— ¿Puedes continuar? —Pregunto un hombre de gafas y camisa verde—.
— ¡Yo me haré cargo de él! Todos ustedes bajen. —grito la chica peli rosada al comienzo del pasillo.
Eco intentó darse la vuelta para verla, sin embargo no tenía la fuerza suficiente para hacerlo. El grupo hizo caso pues tenía el uniforme del equipo Rocket, habían pensado lo peor; bajaron presurosos sin decir nada. Sería el fin del héroe de ciudad Trigal. De nuevo intento levantarse, era inútil el esfuerzo. La chica lo agarro de sus brazos y lo volteó para hacerle una pregunta.
— ¿Tú eres Eco?
Eco asintió.
— No sé qué hice para que me salvaras, pero gracias. Fue sorprendente lo que hiciste con ellos allá afuera —se arrodilló, y con un pañuelo limpiaba su sangre de la boca—. Lo único que quiero ahora es venganza por haberme humillado y ser golpeada hasta estar inconsciente. Esos malditos no tienen vergüenza de nada, es por eso que te vine ayudar. No te creas especial, mocoso.
Eco volvió a intentar levantarse mientras la chica se separaba de él.
— ¿Cuántos años tienes? —pregunto extrañado. Su rostro se veía muy joven como para ser una adulta.
— ¡¿Eso qué te interesa?! —vociferó colorada.
—Bueno, ¿Cómo te llamas?
Se quejaba un poco por el dolor Eco. Carol se sentía obligada, pero tarde o temprano lo diría. Aunque era lo único de ella misma que se sabía.
— Carol. Y no preguntes más. Vamos.
Carol puso de pie a Eco, él se recargó en la pared y vio continuar a Carol. Ella se dio media vuelta para verla algo irritada.
— ¿Ahora qué sucede? —pregunto con hastío.
— Deja tomar un respiro.
—Que sea rápido.
Espeon se acercó a él, Eco puso una mano sobre su cabeza y luego un aura comenzó a emerger de Espeon para después traspasársela a Eco. Estaba utilizando 'Recuperación'. Él se lo agradeció y lo guardo en su pokéball. Alzó su mirada para encontrarse a una Carol extrañada.
— ¿Se puede hacer eso? —Lo señalaba con un dedo—.
— Claro, hay que continuar. Vamos
Continuaron por las escaleras hasta subir al cuarto piso. No había nadie ahí, por alguna razón. Eco comenzó a sospechar y buscó alguna señal de ellos. Ninguna trampa, emboscada o Pokémon que quisiera detenerlos. Carol por su parte, mientras miraba a Eco, un recuerdo vago venía a ella, como si se tratase de un sueño. Veía una entrada secreta con botón secreto en el cuarto. Gritó.
— ¡Busca un botón en las paredes!
— No creo que se encuentre un botón escondido en la pa... — Era interrumpido por la peli rosada.
— ¡Tú solo hazlo!
Eco cerró sus ojos por el tono de voz de Carol, encontrándose con un expresión de súplica. Continuó con su búsqueda. No encontró nada por su parte. Palpó todos lo que veía plano y nada, o esa era su forma de buscar; Apresurada y sin importancia. Carol vio lo inútil que fue encomendarle esa tarea y caminó hasta él, lo agarró del hombro, para después apartarlo.
— ¡Yo lo haré! — Dijo y buscaba dicho botón con desesperación—. Mientras tanto tú, ve allá arriba y ve que puedes encontrar.
Eco hizo caso y subió, dejando sola a Carol. Intentaría no preocuparse por ella. Mientras él buscaría alguna pista u objeto que pudiera ser de ayuda, no vio nada útil y se retiró al siguiente piso.
Al llegar un tipo con gabardina, camisa blanca y sombrero se dio media vuelta de la silla en donde estaba recostado; Se observaba con cabello y bigote canoso. Se puso de pie.
— Eco, Eco, tal vez lo que te diga puede ser cliché, pero eres más molesto que un piedrita en el zapato. Derrumbaste los planes en pueblo Azalea, interrumpiste nuestros negocios en pueblo Caoba y ahuyentaste ese recluta de ciudad Iris. ¿No te cansas de ser entrometido? solo tienes 15 años. Has algo de provecho, como unirte al Team Rocket, llegarías muy lejos. Estarían protegidos tus seres queridos y tendrías mucho dinero ¿Qué dices?
—Quiero ser campeón, pero ustedes no me lo permiten. Así que tendré que apartarlos de este mal camino.
—Me conmueves chiquillo. Puede que sea anciano pero tengo experiencia en batallas. No dejaré que interfieras más.
El hombre lanzó a Koffing y ordenó utilizar 'Ácido' sobre Eco. Él por su parte sacó a Onix a batalla y contraatacó con 'Lanza rocas'. Al aparecer las rocas enfrente de él al contacto con la sustancia, comenzaron a desmoronarse. Dicho hombre al ver su fallido ataque se desesperó y envió a 2 Koffing y un Weezing.
—Me harté niño. Sabes algo, yo no soy el verdadero dueño de la Torre radio —se quitaba todas la prendas que ocultaba su uniforme y delgado cuerpo—. ¡Sino Petrel! Él está en el almacén resguardado por nuestros guardias.
Eco había quedado anonadado ante la actuación de Petrel. Había caído en ese truco que era viejo. No podría creerse lo que observaba.
El chico dejó de pensar en ello y envió un ataque contra los Koffing y Weezing. Esta vez utilizó 'Fuerza'. Onix o como él le gustaba decir "Temblores", se hinchaba para después lanzar una embestida con una gran fuerza desmedida y poco procurada contra los Pokémon rival, lanzándolos contra las paredes de la oficina ocasionando un gran estruendo en el edificio.
—Me sorprendes mocoso, pero terminaré esto de una vez por todas— Lanzó una risa maquiavélica en todo el cuarto y una mirada perturbada hacia el vació como si una voz le ordenara que hacer dentro de su cabeza— ¡Usen Explosión!
Los Pokémon hicieron caso a las órdenes de Petrel. Un brillo emanaba de los Koffing y Weezing inmolándose en una conjunción de explosiones continuas. Eco contaba con muy tiempo para resguardarse, tiempo en que Onix aprovecho para protegerlo, enroscándolo con todo su cuerpo.
Una densa cortina de humo se difuminaba al contacto del viento, mitad de la oficina había desaparecido al instante junto con Petrel. En el suelo, se encontraban aquellos pobres Pokémon derrotados por aquel movimiento casi suicida y Onix también había caído a la magnitud de la explosión, quedando protegiendo a Eco, que comenzaba a salir de los escombros que cayeron del techo, quitaba lo que estorbaba y salía del cuerpo de "Temblores"para luego observar aquel horrido panorama. Tosía por el humo, miró a Onix con lamentación y lo guardo, «Perdóname» se decía en sus adentros. No podía hacer nada para revitalizarlo por el momento. Siguió indagando en el lugar, encontró a los causantes de aquella explosión y los amontonó en un rincón, así descansarían un poco mejor.
Los rayos del astro rey se filtraban de las nubes negras, dando un brillo en el rostro de Eco que reflejaba a un objeto pequeño. Se acercó más hasta llegar a tal objeto. Era una llave con un colgante y este a su vez decía "Almacén".
— ¡¿Qué demonios sucedió aquí?! —Llegó gritando Carol.
—Hubo una explosión —Recogía la llave con enorme tranquilidad.
—Eso ya lo sé. Lo que pregunto es ¿Por qué pasó?
—El ejecutivo se volvió loco y decidió explotar el lugar para detenernos. Tenemos que continuar ¿Encontraste alguna pista?
Salieron del lugar. Algunos rasguños habían en su chaqueta y rostro, eso lo notó Carol, sin embargo no dijo nada. Quería limpiar sus heridas, no lo dejarían continuar. Pero su estoicismo era más grande como para dejarse caer.
— Sí, pero necesitamos una tarjeta especial y no sé dónde buscar. ¿Qué harás con esa llave?
—Vamos a dirigirnos al Almacén —Dirigía su mirada hacía bajo. La altura de Carol provocaba eso, por pocos centímetros.
— ¿Para qué? —decía contundente con brazos cruzados.
—Ahí se encuentra el dueño de la Torre radio.
— ¿Para qué salvar a un viejo? no nos ayudará en nada —vociferó Carol.
Eco le dio una mirada seria, se volvió hacía las escaleras y Carol la siguió.
Bajaron hasta el tercer piso donde se encontraba dicha compuerta. Una pared se había movido y dejó observar una puerta de metal y a lado una ranura para una tarjeta. Eco se acercó hasta ahí y comenzaba a observarla.
—Dime, ¿De qué nos ayudaría?
—Él se sabe todos los pasillos y cuartos y de la Torre, incluso secretos —dejó de observar y dirigió su mirada a Carol—. Creo que sería de más ayuda. Además, todos tenemos derecho a ser libres, a una segunda oportunidad. Deberías ser un poco más considerada.
— ¡Tú qué sabes de mí! Será mejor que te calles.
—No, si eres tan madura ¿Por qué no actúas como tal?—Ponía su dedo índice en su frente.
—Eres... ¡Eres un idiota!
Alejó su dedo de un manotazo, se cruzó de brazos y se volteó. Eco se apartó del lugar para luego bajar al otro piso, Carol lo vio con el rabillo del ojo después, bajó. Lo buscó y apenas estaba saliendo del edificio.
— ¡Hey! ¡Te olvidas de algo!
—Pokéball, gorra, mochila, dinero, credencial, hmm... no, nada se me olvida. Ah sí, curar mi equipo. Nos vemos.
—Ah mí, pedazo de… ven aquí.
Lo persiguió hasta él, cerca de llegar al casino. Y era así como todavía no se acostumbraban el uno al otro, pero era solo el comienzo, aunque largo el camino. Aún falta por descubrir que pasará hasta llegar en donde estaban.
—Eco, por fin sé dónde estás. Mi equipo es imparable. No importa lo que diga ese tipo de capa doma dragones iré por ti.
Continuará...
