Capítulo 9
Hasta aquí hemos llegado
Nunca pensé que volvería a llorar como lo hice cuando me enteré que mi madre murió. En ese sentido me sorprendí a mí misma volviéndolo a hacer de nuevo, pero esta vez por Betty. ¿Por qué tenía que morir? Ella no tenía nada que ver con todo lo que había pasado, pero aun así eso no detuvo a Starlight de hacer lo que hizo. Algo dentro de mí quería culparla a ella, ya que después de todo había ordenado a ese hombre matarnos a las dos. Pero no podía evitar pensar que yo era la responsable. Si no me hubiera juntado con la Comisión, probablemente nada de todo esto me hubiera acabado salpicando; me dieron una oportunidad de pensarlo, de decir que no, pero aun así acepté ayudarles. Y eso condenó a Betty.
-Es culpa mía… yo la he matado…
-No, Sunset, no, no digas eso, aquí la única culpable es esa tal Starlight, no tú…
-¡Si no hubiera aceptado ayudar a la Comisión nada de esto hubiera pasado! ¡Es culpa mía, Flash!
-Sunset, sé que es duro, pero…
-¡No, no lo sabes, no sabes lo que es perder a alguien tan querido, y encima dos veces! ¡No es justo, joder! ¿Por qué no puedo ser feliz? ¿¡Por qué?!
Tras eso me aparté de él y lloré en silencio, pero el chico me abrazó al poco rato por la espalda, murmurando de seguido.
-Mira, ahí tienes razón, tal vez no llegue a comprender del todo cómo te sientes. Pero no estás sola, Sunset. Me tienes a mí, y yo siempre voy a estar ahí para ti. Porque te quiero, Sunset.
Ante eso no pude evitar emocionarme de más, cogiéndole de las manos y dándome la vuelta para abrazarle con todas mis fuerzas.
-Yo también te quiero… por favor, no te vayas jamás. Te necesito, más que nunca…
-No me voy a ir a ninguna parte, Sunset.
Apreté un poco más fuerte, para asegurarme de que no se iría, y seguí llorando en su hombro, soltándolo todo. Si no fuera por él me sentiría aún peor, sin embargo el chico lograba mitigar de cierta forma el dolor. Aun así la ausencia de Betty era muy grande como para poder soportarla sola, por lo que su apoyo fue vital para mí en tan duros momentos.
Los siguientes días pasaron lentamente, durante todo ese tiempo Flash no se despegó de mí, y yo tampoco me separé de él en ningún momento. Cada noche, cuando me despertaba presa del pánico tras una espantosa pesadilla recurrente en la que volvía a rememorar la muerte de Betty, él estaba allí para abrazarme y calmarme. Y no fue el único, puesto que también llegué a recibir la visita de Alfonso, con el cual hacía tiempo que no hablaba.
-Sunset, cariño ¿estás bien? Hace tiempo que no sé de ti…
-Alfonso… perdona, es que… no estoy bien…
-¿Qué ha pasado? Cuéntame…
En un principio preferí no decirle nada de lo que realmente había pasado para no involucrarle, después de todo ya había perdido a alguien importante, no me podía permitir perder a nadie más. Alfonso era lo más parecido a un padre que había tenido, me enseñó todo lo que sé, y si no hubiera sido por él probablemente no hubiera llegado a sobrevivir. Le debía mucho, y no podía ponerle en peligro así sin más.
-No te preocupes, Alfonso, es que he estado enferma últimamente, eso es todo…
-¿Tanto tiempo? Llevaba varias semanas sin saber de ti…
-Eh... sí, es que me había pegado fuerte, apenas me podía mover…
-¿Qué? Pero si me dijeron que te habían visto hace poco por Polígono Industrial…
Ante eso no supe bien qué decir, ya había quedado en evidencia, y por mucho que me currara algún tipo de excusa, no sería creíble. Por su parte Alfonso frunció el ceño e inquirió.
-Sunset, en serio ¿qué ocurre? Me preocupo por ti, eres lo más parecido a una hija que tengo. Si tienes problemas, los que sean, cuéntamelos y veré cómo te puedo ayudar. Sabes que los Spanish Lords están de tu parte…
-No me puedes ayudar, Alfonso, es algo que debo hacer sola…
-¿Por qué no? ¿Te están chantajeando, hay alguien que te extorsiona? Enviaré a mis chicos y ellos se ocuparán.
-¡No, no son simples matones, no lo entiendes, Alfonso! Son demasiado poderosos…
-¿Quiénes son entonces? ¿Los jamaicanos de Broker? ¿Los dominicanos de Northwood?
-¡No, no son ninguno de esos! ¡Alfonso, por favor, no quiero ponerte en peligro, dejémoslo ahí!
-Pero Sunset, déjame ayudarte, por favor…
Aun así me mostré inflexible en ese aspecto, negándole cualquier tipo de información. Me costó un poco disuadirle, pero al final lo dejó estar, muy a regañadientes.
-Sabes que me tienes aquí para lo que haga falta, Sunset. Si al final te lo piensas mejor, llámame.
Ante eso tan solo ahogué un sentido suspiro, dejándole marchar. Me dolía por el hecho de que Alfonso era importante para mí, pero ¿qué otra cosa podía hacer? Me negaba a ponerle en peligro, eso por descontado, yo empecé todo esto y debía de ponerle fin por mi cuenta. Pero por ahora no estaba de humor, por lo que Starlight tendría que esperar, muy a mi pesar.
Los siguientes días pasaron muy anodinamente, sin noticias de los rusos ni de la propia Comisión, la cual parecía haber enmudecido. Por mi parte se refiere permanecí igual de parada, ya que aún no conseguía levantar cabeza tras la muerte de Betty. Al menos tenía a Flash conmigo, el cual lograba consolar mi roto corazón, y en ese sentido el chico resultó ser fundamental. La gran mayoría de veces mi existencia se reducía a simples abrazos con él mientras permanecíamos tumbados en la cama o sentados en el sofá viendo la tele. Él me rodeaba entre sus brazos y yo los asía con fuerza, temerosa de que los fuera a apartar. Nunca pensé que me llegaría a sentir tan débil y vulnerable. La muerte de Betty me supuso tal mazazo que ni siquiera yo lo vi venir, llegándome a afectar hasta tal punto de hacerme sentir vacía e indefensa.
Por su parte Flash siempre trataba de animarme con palabras suaves y conciliadoras, pero había veces en las que yo no estaba tan receptiva y me hundía en una espiral de negatividad que me impedía mirar hacia delante.
-Vamos, Sunset, sé que es duro, cielo, pero tienes que salir adelante, no puedes pasarte todo el día metida en casa sin hacer nada…
-¿Y para qué? ¿Para recordarme que Betty ya no está aquí conmigo? Paso, es inútil…
-No hagas eso, Sunset, tan solo conseguirás hundirte aún más. Además, piensa que esa asesina sigue por ahí suelta ¿en serio vas a permitir que se salga con la suya así sin más?
-Ya lo ha hecho…
-Sí, pero piensa que todo delito tiene su castigo ¿en serio prefieres que siga libre por ahí y dispuesta a cometer más atrocidades en vez de estar entre rejas por lo que ha hecho? No lo permitas, cielo, tenemos que hacer justicia, por Betty…
No pude evitar arrugar el gesto, pensando en ella. Traté de no volver a llorar, pero resultaba muy complicado. Sin embargo no podía evitar pensar que, en parte, tenía razón. Era triste de por sí, ya que desde siempre me había considerado una chica fuerte, dura e inflexible, pero verme así, todo el día en pijama y agarrada a Flash, viéndome débil y vulnerable, era de cierta forma deprimente. Y, aun así, en el fondo no me importaba, el dolor era demasiado grande y apenas me dejaba pensar con claridad, y me aferraba a Flash en un intento desesperado por no perderle a él también.
Por su parte el chico me prometió desde el principio que no se iba a separar de mí. Sin embargo esa misma noche recibió una llamada que le apartó de mí un momento, volviendo al cabo de un buen rato con gesto preocupado.
-¿Qué pasa?-inquirí yo, inquieta.
-Era McReary, me acaba de citar en los muelles del norte de Northwood, al parecer quiere hablar conmigo…
Eso me puso en alerta enseguida, inquiriendo de seguido.
-¿Te ha dicho para qué?
-No realmente, pero parecía tener prisa. Tal vez me pase un momento…
Fue entonces cuando mis instintos me alarmaron al instante, mascullando.
-No vayas.
-Sí, lo he pensado, pero… ¿y si se trata de algo importante?
-¿Importante? Ese tío te tiene cogido por los huevos, Flash, podría ser peligroso ¿y si es una trampa?
Ante eso el chico se quedó pensativo, sopesando las posibilidades y evaluando la situación en sí.
-Podría serlo, sí, pero… no puedo estar cien por cien seguro. Además ¿y si luego toma represalias por no haber ido? Será mejor que vaya, sólo por si las moscas.
-¿¡Qué?! ¡Pero eso es ridículo! ¡Por favor, Flash, no vayas, tengo un mal presentimiento!
-Tranquila, tendré cuidado.
-¡Pero eso no es suficiente! ¡Déjame al menos ir contigo!
-No, tú quédate aquí, te llamaré cuando haya terminado.
-¡Flash, por favor!
Aun a pesar de mi insistencia no pude persuadir al chico de hacer lo contrario, prometiéndome que me llamaría. Sin embargo algo dentro de mí se revolvía inquieto, como si esa fuera la última vez que volvería a verle. Antes de que se fuera me lancé sobre él y le besé con todas mis fuerzas, susurrando de seguido en cuanto me separé de él.
-Vuelve conmigo, por favor…
-Lo haré, lo prometo.
Nos cogimos de las manos hasta que finalmente le dejé marchar. En su lugar esa ominosa sensación se quedó conmigo, haciéndome compañía, y convirtiendo a la espera en una auténtica tortura. Traté de distraerme viendo la tele, en ese momento estaban emitiendo en la CCC la serie The Science of Crime, una famosa serie que relataba las peripecias de una unidad forense especializada de la policía que resolvía crímenes de todo tipo, habiendo multitud de spin-offs ambientados en Liberty City, Vice City o Las Venturas, aunque la serie original empezó ambientada en esta ciudad de San Andreas.
Sin embargo apenas la presté atención, ya que estaba más preocupada por lo que le pudiera pasar a Flash que por cómo habían matado a la más reciente víctima encontrada junto al famoso cartel de bienvenida de Las Venturas. Quedarme allí sin hacer nada tampoco ayudó, arrepintiéndome de no haber desoído a Flash y seguirle al poco rato de haberse marchado. Sin embargo él mismo me dijo que me llamaría, por lo que preferí esperar a dicha llamada.
Al cabo de unos larguísimos minutos finalmente me llamó, cogiéndolo de seguido.
-¿Estás bien, Flash?
Sin embargo en vez de oír su voz, oí otra muy distinta que parecía estar dirigiéndose al chico, al tiempo que comentaba.
-¿Sabes? No es nada personal, pero los negocios son negocios, ya me entiendes…
-Yo sólo entiendo que te puedes ir a tomar por culo, tú y ese puto poli corrupto bueno para nada.
-Hablas demasiado, blanquito, pero me temo que eso no va a cambiar nada. Ya ha tomado su decisión, y me ha pedido que me encargue de ti…
-Por encima de mi cadáver.
-Como quieras.
-¿Flash? ¡¿Flash?! ¿¡Qué está pasando, me oyes?! ¡Flash!
Sin embargo en ese momento una balacera ensordecedora me respondió en su lugar, alejando de golpe el móvil de la oreja y alarmándome de seguido.
-No… ¡no! ¡Flash!
Tras eso no me lo pensé ni dos veces, levantándome de seguido y echando a correr en dirección a mi habitación; me vestí a velocidad record, cogí las llaves del coche, mi pistola y fui a por él sin más tardar. No podía permitir que le pasase nada, necesitaba mi ayuda y sabía dónde estaba, por lo que me dirigí allí lo más rápidamente posible.
-Joder, joder, joder, lo sabía, si es que lo sabía… aguanta, Flash, por favor…-mascullaba por lo bajo mientras esquivaba el tráfico.
Por suerte no tardé mucho, ya que Northwood estaba prácticamente al lado de Bohan, pero nada más llegar a la zona norte que recorría toda Grummer Road no oí ningún tiroteo en las inmediaciones, lo que me preocupó un poco más.
-No… no, no, por favor…
Aparqué el coche en un pequeño parking cerca del puente de Cerros Northwood y a partir de ahí fui andando arma en mano, mientras iba inspeccionando uno a uno los viejos almacenes y muelles abandonados de por allí, llamando a Flash.
-¡Flash! ¿Dónde estás? ¡Por favor, dime algo! ¡Flash!
La búsqueda fue algo extensa y bastante angustiosa, ya que no veía a nadie por las cercanías, el lugar parecía desierto, y Flash no me respondía. Finalmente llegué a un depósito de chatarra casi al otro lado de la alargada calle y allí encontré restos de casquillos por todo el lugar, aunque me llamó la atención la figura de alguien apoyado en los restos de varios autobuses escolares y una desvencijada grúa. Al acercarme vi entonces quien era.
-Flash… ¡Flash!
Eché a correr hasta quedar a su lado, quedándome horrorizada; y es que su estado era lamentable, tenía heridas por todo el cuerpo que sangraban profusamente, pero por fortuna seguía vivo.
-Flash… oh, dios mío, Flash…
-Sunset… ¿qué haces aquí?-masculló el chico.
-¿¡A ti que te parece, joder?! Oh, dios santo, resiste, por favor, te llevaré a un hospital, no está lejos…
Y era cierto, al menos no era como con Betty, que el hospital más "cercano" estaba en la otra punta del distrito, a pocas calles de distancia se encontraba el hospital central de Holanda Norte. Traté de cargar con él, pero casi como un peso muerto.
-Por favor, Flash, ayúdame a salvarte, por favor…
-No… puedo… eran muchos, me acorralaron. Traté de defenderme, pero…
-No hables, vamos, tenemos que irnos…
-Debí… haberte hecho caso. Lo siento… siento todo esto…
-Ahora no hay tiempo para eso, vamos, Flash, por favor, no me hagas esto…-mascullé, llorosa.
-Yo… sólo quería… hacer las cosas bien. Hacer justicia. Pero… no hay nada de eso en esta ciudad. He fracasado. Como policía y como persona…
-No… no, no, Flash, no digas eso, saldremos de esta juntos…
Ante eso el chico esbozó un triste y a la vez rabioso gesto, musitando de seguido.
-Si hay… algo… de lo que me arrepiento… es tener… que dejarte sola. Lo siento… lo siento…
No pude evitar pensar que esa era la última vez que lo vería con vida, y mi interior comenzó a desgarrarse como un delicado velo, sin poder evitar empezar a llorar.
-No… no… por favor, Flash… te necesito… más que nunca… prometiste que no te irías…
-Lo sé… y es lo que más me jode... lo siento… sé fuerte… sigue adelante… por favor…
-No… no puedo… no sin ti…-musité entre sollozos.
Sin embargo el chico no dijo nada, mirándome con gesto agonizante y llegando a musitar entrecortadamente.
-Te… quiero… Sunset…
Esas palabras terminaron de desgarrarme por completo, sin dejarme siquiera respirar o responder apropiadamente. La única forma que encontré de expresarme fue inclinarme sobre él y besarle suavemente. El chico me correspondió débilmente hasta que dejó de hacer fuerza. Me separé de él y vi que había quedado inmóvil, apoyado en la carrocería del autobús y con los ojos cerrados. Parecía que sólo dormía.
Me quedé ahí durante unos breves minutos que me parecieron una eternidad, mirándole fijamente con lágrimas en los ojos, como si estuviera esperando a que se despertara. Sin embargo no lo hizo. Traté de llorar, traté de chillar, de decir algo, de hacer algo, pero no salió nada de mí. Permanecí inalterable, estoica, inmutable. Totalmente bloqueada. Sin sentir nada.
Al poco rato comenzaron a oírse las sirenas de policía acercándose desde la distancia, y eso me hizo reaccionar. Me levanté, lanzando una última mirada a Flash, y me fui de allí sin mirar atrás y conservando en todo momento una expresión vacía e inmutable en mi cara, con restos de lágrimas en ella. Volví a mi coche y conduje de vuelta a casa.
Entrar de nuevo en el apartamento donde había pasado tanto tiempo con él hasta ahora fue extraño. Se suponía que debía de haber sentido algo, sin embargo no lo hice. Tan solo me tumbé en la cama, haciéndome una bolita y mirando a la nada con una expresión en blanco grabada en mi cara. Y, en esa pose, dejé pasar el tiempo hasta quedarme dormida sin apenas darme cuenta.
-¡Weazel News, dando las verdaderas noticias! A falta de atentados, bien viene algo de sucesos en la ciudad de los sucesos. Ha sido hallado el cadáver de un oficial de policía del distrito de Bohan en un solar de Northwood, el oficial respondía al nombre de Flash Sentry y había sido recientemente cesado debido a unas causas que no están del todo claras. El comisario jefe de la subdivisión de Bohan no ha hecho declaraciones al respecto, sin embargo fuentes policiales han afirmado que se encuentran investigando el caso, y no descartan algún tipo de ajuste de cuentas.
Por otro lado se sigue conservando el nivel de alerta por atentado terrorista, incluso se sigue evaluando la posibilidad, cada vez menos remota, de cerrar temporalmente los puentes con el fin de proteger la ciudad. El comisario jefe de la policía de Liberty City, Mitt Fitzsimmons, ha aprovechado para ofrecer declaraciones al respecto.
-Por ahora los ánimos de los terroristas parecen haberse enfriado, pero no por ello bajaremos la guardia. Es el momento de contraatacar y contrarrestar estas penosas acciones que tanto daño han hecho a la ciudad, no descansaremos hasta meter a esos criminales entre rejas o bajo tierra si es necesario. Protegeremos y serviremos a esta ciudad con todas nuestras fuerzas.
En la misma tónica, destacan los esfuerzos de un notorio miembro de la policía por contener y erradicar el crimen que parece estar haciendo méritos propios para escalar en la pirámide de poder del departamento; y es que el detective de la policía Francis McReary se lo está tomando muy en serio. Por lo que nos ha comentado en una reciente entrevista, está dispuesto a todo con tal de erradicar la lacra de la delincuencia en la ciudad.
-Esta ciudad necesita héroes que la defiendan, necesita que pongan orden en las calles, y necesita sobre todo paz y estabilidad en estos tiempos tan difíciles que corren últimamente. No es fácil para mí ni para ningún otro de mis compañeros, pero por mi parte se refiere haré todo lo que esté en mi mano por hacer de este mundo un lugar mejor.
Este reporte de Weazel News ha sido patrocinado por eCola ¡deliciosamente infecciosa!
Los siguientes días fueron extraños y muy surrealistas. Por más que traté de llorar la muerte de Flash, no lograba derramar ni una sola lágrima, lo cual en parte me molestaba, ya que me hacía ver como una insensible, pero por otro lado realmente no conseguía sentir nada de nada. Era como si todas mis emociones y sentimientos hubieran decidido abandonarme, haciendo completamente imposible expresarme, convirtiéndome en poco más que una carcasa vacía, desprovista de alma. Si alguna vez llegué a querer a Flash, que realmente lo hice, no lo parecía.
Por otro lado todo lo demás parecía diluirse, como si nunca antes hubiera existido. Recibí algunas llamadas, entre ellas las de Jacob, Patrick o Alfonso, pero no respondí a ninguna de ellas. De hecho las borré de mi teléfono y luego añadí sus números a la lista negra, para no recibir ninguna otra llamada suya. Hice lo mismo con el resto de contactos, exceptuando a Gravelli, María Valvona y el contacto del U.L. Paper. Con estos tres me interesaba seguir en contacto, ya que después de todo Gravelli iba a ser el único que me iba a poder ayudar a encontrar al asesino de mi madre, lo único que todavía tenía algún tipo de sentido en mi vida. El resto se había ido para siempre junto con Betty y Flash. Nada más me quedaba excepto la venganza. Tanto por parte de mi madre como por la de Betty y Flash.
Mi comportamiento también se vio de cierta forma afectado, y ni siquiera me importó lo más mínimo. En uno de mis tantos paseos nocturnos por la calle sin ningún destino en concreto, un matón callejero me abordó en un callejón mientras trataba de atajar, encañonándome con una pistola.
-¡Muy bien, preciosa, hagamos esto por las buenas, dame todo lo que tengas!
Lejos de ponerme nerviosa o algo parecido, le miré con cara de póker, lo que le descolocó un tanto, ya que probablemente se esperaba otra reacción por mi parte, pero entonces se enervó de más.
-¿¡No me has oído?! ¡Dámelo todo, joder, la cartera, las llaves y el peluco si no quieres que te pegue un tiro!
Aun así permanecí impasible, dejándole un poco más desconcertado, aprovechando entonces y cogiéndole del brazo que sostenía la pistola; el hombre reaccionó a tiempo, tratando de zafarse de mí, sin embargo saqué fuerzas de algún lado, logrando hacerle recular y haciendo que se apuntara a la cabeza con su propia arma. El forcejeo continuó un poco más hasta que finalmente logré forzarle a disparar, cayendo fulminado al suelo. Me recompuse la ropa y me fui de allí caminando lentamente, como si nada hubiera pasado. Después de todo poco me importaba ya lo que me pasase o dejara de pasar, pero aun así debía de seguir con vida para poder vengarme de todos aquellos que me lo arrebataron todo. Era lo único que me quedaba.
-Espero que sea bueno…
-Más que bueno, tengo noticias, podremos contraatacar muy pronto, pero antes tenemos que hablar. Ven a verme al mirador del piso ochenta y dos de la torre Rotterdam.
Colgué sin decir nada más, ya que no había mucho más que comentar, y me puse en movimiento enseguida. No era para menos, puesto que desde la última vez que me puse en contacto con él, no había vuelto a saber nada del hombre. Nunca antes había conocido a alguien tan elusivo como este contacto del U.L. Paper, aunque a efectos prácticos daba un poco igual, puesto que lo más importante en esos momentos era dar caza cuanto antes a Starlight. Y, aparentemente, parecía que las cosas por fin iban a concretarse, dándome una razón más que suficiente como para ponerme en movimiento.
La torre Rotterdam destacaba por ser el edificio más alto de toda la ciudad con sus trescientos ochenta y un metros de altura, además de por su inconfundible estilo art decó que lo diferenciaba del resto de rascacielos que coronaban la inmensidad de Algonquin. Recibía multitud de visitas al año, y el mirador del piso ochenta y dos era bastante transitado debido a esto, aunque en ese momento apenas había gente cuando llegué. Las vistas desde allí eran impresionantes, se podía observar la ciudad desde casi todos los ángulos, incluyendo gran parte de Alderney y la estatua de la Felicidad, la cual se veía enana desde allí arriba.
En la cara sur del mirador me encontré entonces con el contacto del U.L. Paper, aunque para mi sorpresa estaba junto a Gravelli, el cual me saludó al verme.
-Ah, querida, aquí estás…
-Bien, ya estamos todos, pongamos las cartas sobre la mesa-murmuró el contacto, tirando su puro al vacío.
-Dígame que tiene a Starlight-murmuré con voz queda.
-No pero casi, el discurso de Jefferson ha cumplido con su cometido y eso nos ha permitido acceder al resto de recursos que necesitábamos, ya tenemos el permiso para asaltar su escondite en Beachgate, será entrar y salir.
-¿Y ya está? ¿Así de fácil?-inquirí, escéptica.
-No, obviamente, después de todo no se rendirán sin luchar, pero replegaremos un equipo táctico de la NOOSE que hará el trabajo.
-Ya ¿y dónde entro yo en todo eso?
-Usted nos acompañará para asegurar la operación, nos vendrá bien toda la ayuda posible, no creo que las cosas se tuerzan, pero mejor prevenir que curar.
-Espero que todo esto resulte, no quiero tener que rendir cuentas después-murmuró en ese momento Gravelli, con gesto serio.
-No te preocupes, Jon, saldrá bien.
-¿Y qué hay de Starlight en sí? ha estado muy quieta últimamente, pero eso no significa que vuelva a intentar algo…-comenté en ese momento, igual de seria que Gravelli o incluso más.
-Ciertamente, la hemos estado vigilando desde el último atentado, pero no parece estar preparando nada, por lo que no tenemos por qué preocuparnos.
-¿Seguro? No me fío de ella-murmuré secamente.
-Seguro, no se preocupe señorita Shimmer, esto acabará pronto.
Ante eso no dije nada, mirando a la nada con gesto vacío y perdiéndome en mis propios pensamientos. Gravelli me quiso decir algo, pero el contacto le interrumpió.
-Sea como sea capturaremos o eliminaremos a esa cerda comunista, así que no os preocupéis. Cuando estemos listos para atacar se lo haremos saber. Jon, nos vemos.
-Hasta luego…
El contacto fue el primero en irse, yo por mi parte no dije nada, dejándolo estar con actitud pasiva. Sin embargo en ese momento Gravelli se dirigió a mí.
-¿Está todo bien, querida? Te noto como… distante.
Ante eso me quedé callada, sin muchas ganas de hablar al respecto. Aunque el hombre se hubiera interesado por mí un par de veces y mantuviéramos una relación cordial, eso no lo hacía para nada un confidente, y en ese sentido no me apetecía tener que explicarle mis intimidades a alguien que, a efectos prácticos, no era un amigo o un conocido cercano. Tan solo era el que me iba a sacar las castañas del fuego y nada más.
-Sí, no se preocupe, señor Gravelli-murmuré con voz queda.
-¿Segura? Sabes que puedes contar conmigo, querida, después de todo has hecho mucho por nosotros…
Ante eso permanecí impasible, conservando el mismo gesto anodino que llevaba arrastrando los últimos días y mirándole de forma queda. Gravelli no quiso escarbar más, dejándolo ahí.
-Bueno, pues… nos vemos, querida.
-Hasta otra.
Gravelli se retiró enseguida y yo me quedé allí un rato más, apoyada en la barandilla de piedra y observando la ciudad desde las alturas. Aunque las vistas eran impresionantes, para mí se veía pequeña e insignificante, sobre todo en esos momentos, cuando todo parecía perder el sentido. Poco me importaba ya lo que la pudiera pasar, lo único que quería era vengarme de los que me lo habían arrebatado todo. Y no pararía hasta haberla culminado. Eso por descontado.
-¿Está todo preparado?
-Sí, señora, las cargas ya están colocadas y listas para ser detonadas.
-Bien, bien, estupendo… ¿y qué hay de las molestias?
-No hay problema, aunque vengan no podrán hacer nada, se encontrarán de lleno con un callejón sin salida.
-Perfecto, en ese caso no hay nada de lo que preocuparse, es la hora de la ofensiva final. Haré que esta patética ciudad se incline ante mí, sembraré el terror en sus corazones y destruiré su felicidad. De esta forma, seremos todos iguales.
-Oh, señora, qué maravilloso futuro nos aguarda…
-Por supuesto que sí, Party Favor… por supuesto que sí.
Me desperté de golpe y porrazo en cuanto oí mi teléfono vibrar encima de la mesilla; dejé escapar un gruñido contrariado, hecha una mierda y sintiéndome muy cansada aún a pesar de haber dormido varias horas seguidas. Alcé la mano y lo cogí sin mirar quien era, murmurando de seguido.
-¿Sí?
-Es la hora-anunció en ese momento la voz del contacto del U.L. Paper.
-Pues vale…
-La estamos esperando aquí abajo, dese prisa.
Antes de que dijera nada más el hombre colgó y me levanté de mala gana, vistiéndome lo más rápido posible y cogiéndome al menos una magdalena, ya que tenía hambre y no había tiempo para hacer un café. Nada más salir a la calle me encontré de frente con Bon Bon, la cual murmuró.
-Aquí estás, por fin. Vamos, la operación comenzará en breve.
Me subí a otra furgoneta con publicidad aparcada justo enfrente y me sorprendí al ver al contacto en ella.
-Muy bien, pues aquí estamos ¿está preparada, señorita Shimmer?
-Sí, aunque… me sorprende verle aquí.
-Sí, bueno, no suelo ser un hombre de acción, pero cuando es necesario siempre estoy dispuesto a luchar. El país nos agradecerá esta valiosa contribución.
-Sí, seguro que sí…-murmuré con sorna.
Ante eso ni él ni Bon Bon dijeron nada, al tiempo que nos poníamos en movimiento a no más tardar. El viaje hasta Beachgate no se prolongó mucho, llegando en tres cuartos de hora y aparcando a pocos metros de la entrada de la urbanización. Nada más llegar Bon Bon anunció por su pinganillo.
-En posición y a la espera de la llegada del equipo táctico.
-Bien, todo el mundo a sus puestos, me voy a adelantar. Señorita Shimmer, mantenga su posición hasta nuevo aviso.
-Muy bien.
El contacto se bajó de la furgoneta y se acercó a pie a la entrada; por mi parte me quedé en la parte trasera de la furgoneta con gesto anodino y muerta de sueño. Aún no entendía por qué estaba allí si el equipo táctico se iba a encargar de todo, pero aun así hice de tripas corazón y estuve esperando.
Los siguientes minutos pasaron lentamente hasta que una furgoneta policial blindada de la NOOSE hizo acto de presencia; nada más verla Bon Bon anunció por su pinganillo.
-Equipo táctico preparado y listo para la operación.
-Muy bien, mantened posiciones-indicó el contacto.
En el interior de la furgoneta todo el mundo se puso en alerta por lo que pudiera pasar, sin embargo yo apenas me inmuté, quedándome justo al lado de las puertas con gesto cansado; sin embargo algo afuera me llamó la atención, girando la cabeza hasta que lo vi. Otra furgoneta al otro lado de la calle se alejaba de nuestra posición lentamente, como si no quisiera llamar la atención; me fijé en ella, tratando de averiguar quién la conducía, hasta que finalmente lo vi.
-Party Favor…-mascullé para mis adentros.
Aparentemente iba él sólo y nadie más se encontraba en las inmediaciones, lo cual me pareció medianamente sospechoso; miré hacia el resto del equipo, el cual estaba concentrado en ver cómo los geos de la NOOSE se preparaban para el asalto, sin ni siquiera prestar atención a nada más. Fruncí el ceño, pensando en una posibilidad, hasta que finalmente decidí.
-Ah, a la mierda.
Bajé de la furgoneta sin que nadie se percatase y eché a correr para tratar de alcanzar la que huía; sin embargo, en cuanto se alejó lo suficiente aceleró, lo que me obligó a acelerar a mí también.
-¡Mierda!
Por un momento estuve a punto de perderla en cuanto giró en la siguiente curva, pero entonces me topé de lleno con un tipo que se encontraba limpiando una lustrosa moto NRG-900 de color verde lima intenso. No lo dudé ni un instante y me subí a ella, arrancándola de seguido.
-¡Eh! ¿¡Qué coño haces?! ¡Es mi burra!-masculló el chico.
-¡Lo siento, la necesito!
Antes de que pudiera decir o hacer nada más aceleré de golpe y la moto petardeó, saliendo disparada y dejándole atrás rápidamente. Logré localizar la furgoneta a tiempo y vi entonces que se dirigía hacia Algonquin, puesto que se encontraba cogiendo la salida hacia el puente de Broker.
-Te tengo-mascullé entonces, acelerando de golpe.
Encaré la rampa de acceso hacia el puente, pero tuve que frenar de golpe en cuanto llegué al ver que el tráfico en el mismo era bastante denso al ser primera hora de la mañana, y encima la furgoneta de Party Favor estaba varios metros más adelante. Pensé en pasar entre el tráfico, pero la gran mayoría de vehículos enfrente de mi eran de servicios y ocupaban casi toda la totalidad de los estrechos carriles de ese puente.
-¡Maldición!
Vi entonces desde donde estaba el paseo peatonal elevado que discurría por el centro del puente y decidí rápidamente, aunque me vi obligada a volver por donde había venido y bajar un par de calles, puesto que el acceso al mismo se hacía desde el nivel inferior al pedestal del lado de Broker. Me llevó unos pocos minutos, pero en cuanto vi las escaleras las encaré mientras aceleraba de sopetón y comenzaba a subirlas. La gente que allí había se apartó al oírme y tuve vía libre para atravesar el puente de forma más rápida.
Se había movido unos cuantos metros y estaba a punto de entrar a Algonquin por el Barrio Chino, pero finalmente pude relocalizar la furgoneta de Party Favor.
-Ahí estás…
Sin embargo las escaleras de acceso a ese lado del puente bajaban hacia el nivel inferior, directamente bajo el puente en Lonja Sur, lo que me hizo perderle de vista de nuevo.
-¡Oh, mierda, no!
Giré enseguida para volver lo más rápidamente posible a través de dos accesos a Barrio Chino, pero no la vi en las inmediaciones.
-No… no, no, vamos, aparece…
Empecé a dar vueltas por todo el Barrio Chino tratando de localizarla de nuevo, pero no la llegué a ver entre el denso tráfico y los anuncios publicitarios en chino. Opté por rodearlo a través del Bajo Easton y Centro Financiero, callejeando rápidamente y atajando por callejones hasta que finalmente logré interceptarla a la altura de Amethyst Street.
-¡Sí, por fin! ¡Te tengo, cabrón!-mascullé, acelerando.
Guardé las distancias y seguí su estela, llevándome hasta Castle Gardens y rodeándolo rápidamente a través del tramo sur de Union Drive, pasando por encima del túnel del Castillo a través de un carril de acceso y dirigiéndose hacia el norte. Desde allí se podía ver la figura de la estatua de la Felicidad recortándose entre los árboles del paseo de Castle Garden City, tan absorta estaba con la vista que, por un instante, perdí de vista a la furgoneta.
-¡Mierda! ¿¡A dónde ha ido?!
Seguí todo recto por si por un casual la veía, pero antes de seguir hacia el norte decidí desviarme por Castle Drive, recordando entonces la última persecución y provocándome un extraño déjà vu que me hizo parar de golpe.
-Qué raro…
Y no era para menos, puesto que una extraña sensación se apoderó de mí, como si un mal presentimiento me estuviera reconcomiendo por dentro. Recordé entonces trazos de aquella conversación que llegamos a captar, comentando que era un buen lugar.
-¿A qué se refería exactamente? ¿Al paseo?-me pregunté, mirando al susodicho.
Decidí detenerme por completo, aparcando la moto y acercándome a pie hasta el mismo; a esas horas de la mañana no había mucha gente, pero la suficiente como para hacer al lugar bastante concurrido. Las vistas eran espectaculares, se podía ver casi todo Alderney sur desde allí, y la figura de la estatua de la Felicidad alzándose sobre el West River y mirando a la ciudad con su característico gesto feliz era del todo impagable. Tenía que admitir después de todo que Liberty City tenía cierto encanto que no lograba pasar desapercibido por mucho que lo intentara.
-Qué será… esta extraña sensación…
-¡Policía de Liberty City, tiren las armas, las manos donde pueda verlas!
La irrupción del equipo táctico de la NOOSE en la casa de Beachgate fue rápida y contundente, entrando como un elefante en una cacharrería y poniéndolo todo patas arriba a su paso, con sus armas de asalto en alto y dispuestos a todo con tal de detener a los terroristas. El contacto del U.L. Paper iba con ellos con su pistola de combate preparada y lista para disparar.
Sin embargo no vieron a nadie durante todo el asalto, estuvieron registrando todo el lugar de arriba abajo y no llegaron a encontrar a nadie.
-¡Señor, hemos registrado casi todo y no hemos encontrado a nadie!
-No puede ser… ¿habéis mirado en el sótano?
-No, aún falta eso.
-¿A qué esperáis entonces? ¡Vamos!
Entre dos agentes de la NOOSE encararon la puerta de acceso a ambos lados y, a la señal del contacto, la abrieron de una patada.
-¡Policía, todo el mundo quieto o disparamos!
De la misma forma el sótano fue invadido y registrado, pero se encontraron prácticamente con el mismo escenario, todo vacío y sin nadie a la vista. Esto descolocó al contacto, el cual masculló.
-No, esto no puede ser, hay algo mal… ¿dónde se han metido?
Comenzó entonces a registrar él mismo el lugar por si se habían dejado algo, pero entonces en un corcho cercano vio algo que le llamó la atención. Y es que estaba lleno de fotos paisajísticas, aunque no eran unas fotos cualesquiera, ya que en todas ellas se podían ver partes del paseo de Castle Garden City, pero lo que más se repetía era una figura muy familiar en medio de la desembocadura del West River. Bajó la vista y vio entonces bajo una mesa restos de piezas de armas y dinamita, comprendiéndolo casi al instante.
-Dios santo bendito… ¡retirada, vamos, vamos, contacten con el equipo de artificieros, que evacúen la isla de la Felicidad!
-¿Por qué? ¿Por qué este lugar? ¿Qué tiene de especial?
Aun a pesar de las veces que me hacía esa pregunta, no conseguía sacar una respuesta apropiada. El extraño presentimiento seguía ahí conmigo, haciéndome compañía, y aumentando a cada minuto que pasaba. Miré entonces a mí alrededor, contemplando el paseo y viendo a la gente pasar. Los propios iban de aquí para allá hablando por sus móviles, mientras que los turistas se hacían fotos desde la barandilla y hacia la isla de la Felicidad. Contemplé su figura desde allí, observando a la estatua con gesto inquisitivo. Y entonces, en ese momento, lo comprendí.
-No… no puede ser… no será capaz…
En ese momento el pinganillo que llevaba conmigo se encendió, al tiempo que una voz conocida se oía de improviso, dándome un susto de muerte.
-¡Shimmer! ¿¡Dónde coño está, qué es eso de desaparecer así de repente?!
-¡Joder! ¡Usted perdone, señor mío, pero estaban demasiado absortos como para ver que esta gente se largaba delante de sus narices!
-¡Eso es lo de menos, cambio de planes, Glimmer sí que estaba planeando algo! ¡La estatua, va a por la estatua, quiere destruirla!
Abrí mucho los ojos, confirmando mis sospechas y comprendiendo entonces al instante aquellas palabras que, en aquel momento, sonaron vagas e inconexas.
-Oh, dios, no…
-¿Dónde está? ¡Tenemos que movernos, hemos de evitarlo, si lo consigue provocaría un daño psicológico tremendo a toda la nación!
-¡Estoy en Castle Gardens City, buscaba la furgoneta en la que Party Favor huía, pero no la localizo!
-¡Trate de dar con ella, rápido!
Eché entonces a correr, bordeando el paseo hasta llegar al puerto deportivo que había justo enfrente del WTF Center. Al otro lado, y justo al lado de los alargados muelles del ferry que llevaba hasta la isla de la Felicidad, la vi aparcada y solitaria, sin nadie en su cabina.
-¡La tengo!
-¡Mire a ver si hay algo en ella!
Tuve que rodear rápidamente el puerto hasta que finalmente llegué hasta ella; forcé las puertas traseras y las abrí, descubriendo entonces algo en su interior que me descolocó. Una especie de caja negra se encontraba en medio de la estancia, estoica y expectante.
-¡Aquí hay algo!
Me esperé algún tipo de contestación, pero sin embargo el pinganillo enmudeció de repente.
-¿Me oye? ¡Aquí hay algo! ¿Qué hago con ello? ¡Oiga!
Sin embargo la nada me contestó en su lugar, lo cual me extrañó bastante; opté entonces por llamarle al móvil, pero descubrí al sacarlo que no había cobertura.
-¿¡Sin cobertura?! No puede ser, si estoy al aire libre…
Miré entonces al aparato de marras, pensando entonces en una posibilidad.
-Espera… ¿y si…?
Busqué entonces algún tipo de botón o interruptor que sirviera para apagarlo; no parecía ser ninguna clase de bomba, ya que ni siquiera tenía temporizador, por lo que en ese sentido estuve tranquila. No vi nada parecido, sin embargo sí vi que tenía dos cables en la parte posterior que sobresalían de una placa extraña. Sin dudarlo en ningún instante, saqué una navaja que siempre llevaba conmigo y los corté.
Al segundo siguiente la voz del contacto volvió a sonar desde el otro lado.
-¡Shimmer! ¿¡Me oye, Shimmer?! ¡Shimmer!
-Ah, lo sabía…
-¿¡El qué sabía?! ¡Llevo varios minutos llamándola y no contestaba!
-Sí, eso es porque había aquí un inhibidor de frecuencia, pero… ¿para qué querría tener esto aquí?
Ante esa nueva información el contacto se quedó pensativo por un momento, pero en un momento dado comentó.
-Oh, pues claro, eso significa que planea detonar las cargas por control remoto y no quiere interferencias. ¿Ha desactivado el inhibidor?
-Sí, está inoperativo…
-Bien, en ese caso todavía tenemos una oportunidad, Glimmer debe de tener el detonador, pero ahora podremos hacer algo por evitarlo. Encuéntrela y entreténgala, necesitamos ganar tiempo, haga lo que sea para que no detone las cargas.
-Vale, entendido.
Miré entonces hacia delante, viendo la isla a escasos metros de distancia. Si había algún sitio donde pudiera estar Starlight en ese momento, la misma isla era la mejor opción, casi siempre estaba llena de gente, normalmente turistas, y sería especialmente sencillo pasar desapercibido entre la multitud. Además, estar en el mismo lugar donde iba a cometer un atentado semejante sonaba muy a ella, por lo que las opciones apuntaban al mismo sitio.
Sin pensarlo mucho más me puse en movimiento a no más tardar, cerré las puertas de la furgoneta y eché a correr. Volví entonces al puerto deportivo que estaba justo enfrente del WTF Center y vi en uno de los muelles más cercanos a mí una lancha rápida Jetmax de color azul marino atracada, un hombre joven se encontraba quitándola las amarras y con las llaves puestas en el contacto. Sin ni siquiera pensarlo me dirigí directamente hacia ella y la abordé de un salto, justo cuando el hombre terminaba de retirar la última soga.
-¡Eh, oiga! ¿Qué hace?
-¡Lo siento, es una emergencia!-exclamé, arrancando de seguido y acelerando.
Dejé atrás al hombre y puse proa hacia la isla de la Felicidad, paliando rápidamente la distancia y llegando a la isla en poco menos de cinco minutos. No me molesté en acercarme a los muelles laterales, encallé la lancha entre las rocas y salté hasta la barandilla; varias personas me vieron llegar, eran todas turistas, unos chinos me sacaron un par de fotos incluso, pero los dejé estar y me centré en encontrar a Starlight.
El paseo frontal que bordeaba la antigua fortaleza que albergaba el pedestal de la estatua estaba bastante concurrido, un buen montón de turistas se encontraban allí sacando fotos y admirando las vistas, con algún que otro vendedor de perritos calientes haciendo caja con ellos. Busqué a Starlight o a algunos de los suyos entre la multitud, pero no la vi, por lo que estuve recorriendo el paseo mientras la buscaba.
-¿Dónde estás, cerda?
A mano izquierda había una larga hilera de árboles y matorrales que separaban el paseo de los jardines frontales, sin embargo me pareció ver a alguien familiar tras estos y me encaramé. Fue entonces cuando vi a Starlight, la cual se encontraba de espaldas a mí y contemplando la estatua junto a la base del fuerte. Saqué mi arma por precaución y me acerqué a ella, en un momento dado habló.
-Bonita ¿verdad? Es curioso cómo un simple pedazo de metal puesto de pie puede llegar a despertar tanto patriotismo y xenofobia al mismo tiempo. Resulta extraño, y aun así… es el mayor símbolo de decadencia en este mundo moderno gobernado por la mediocridad y el consumismo exacerbado. Da asco.
-Lo que tú digas, Starlight, me da igual.
-¿De veras? ¿Te da igual? ¿No te importa lo que la pase?-inquirió ella con condescendencia.
-A mí lo único que me importa es que pagues por lo que has hecho.
-Oh ¿de veras? ¿Y qué he hecho? ¿Qué has hecho tú?
Ese comentario me encendió un tanto, apreté los dientes con furia y la espeté.
-Sabes perfectamente lo que has hecho, hija de la gran puta, no te hagas la tonta conmigo…
Ante eso Starlight tan solo se rió tontamente, como si se esperara esa reacción por mi parte. Finalmente se dio la vuelta y me miró con gesto condescendiente.
-Oh, Sunset Shimmer, eres tan predecible… ni siquiera enfadada consigues ponerte seria. ¿Eso es todo lo que tienes para mí? ¿Insultos verbales y poco más?
-¿Quieres ver todo lo que tengo para ti? Te dejo si quieres…-mascullé, apuntándola a la cabeza.
Aun así la mujer tan solo esbozó una desdeñosa sonrisa, murmurando de seguido.
-No sabes lo que quieres realmente… ¿Quién dirige tu vida, Sunset Shimmer? ¿Tú misma o cuatro viejos achacosos vestidos de negro? No eres más que un pelele para ellos, un juguete de usar y tirar, y cuando se cansen de ti, te dejarán de lado. No malgastes así sin más tu vida. Puedes tener algo mejor…
-¡Lo tenía! ¡Tenía algo mucho mejor, pero tú me lo arrebataste! ¡Ella no te hizo nada!-grité entonces, dejando escapar la furia y rabia que sentía.
-Así es, no me hizo nada, pero era valiosa para mis planes. ¿Sabes? La mejor forma de manejar a una persona es tener el control total de la otra persona que más valor tenga para ella. La pobre Betty tuvo la desafortunada casualidad de conocerte a ti…
-¿¡Insinúas que fue culpa mía que muriera?! ¡La mataste tú!
-Bueno, no fui yo exactamente…
-¡Pero tú ordenaste a ese matón de tres al cuarto matarla! ¡Eres una cobarde y una miserable, incapaz de luchar por si misma su propia lucha, y encima tienes el valor de echarme en cara tus actos! ¡Y luego hablas de que si igualdad, que si comunismo, que si Marx, Lenin y su puta madre! ¡Me da igual, me la suda tu planteamiento, me la suda tu ideología, vas a pagar por lo que has hecho!-chillé, sintiéndome más rabiosa que nunca.
Aun y con todo Starlight permaneció calmada, esbozando una medio sonrisita condescendiente y murmurando de seguido.
-Oh, pobre, pobre Sunset Shimmer… está tan cegada, tan ofuscada, que no es capaz de ver lo que realmente importa. Tu odio por mí es minúsculo en comparación con el mío. Crees saberlo todo, pero en realidad no sabes nada. Te controlan fuerzas que no comprendes y te dejas llevar por lo que te rodea sin orden ni concierto… es realmente triste.
Ante tamaña palabrería tuve que cerrar los ojos con fuerza para evitar estallar ahí mismo; mis ganas de coserla a tiros aumentaban a cada segundo que pasaba, pero sabía que no me podía precipitar así sin más. Con toda seguridad debía de tener el detonador consigo, y si la daba la oportunidad de usarlo, sería el fin para la estatua. La miré por encima de mi visión, viendo que aún seguía en pie. Por un lado me daba igual el monumento, pero por otro lado no quería que esa malnacida se volviera a salir con la suya.
En ese justo momento el contacto del U.L. Paper me habló, sacándome de mi ensimismamiento.
-No la escuche, Shimmer, está tratando de liarla la madeja con palabrería barata, pero ahora mismo es lo mejor que tenemos; el equipo está haciendo todo lo posible para desactivar las cargas usando señales de largo alcance mediante un sistema de inhibición que obstaculice la señal del detonador principal, hágala hablar, que no use el detonador.
Ante eso cerré los ojos con gesto rabioso, y sin ninguna otra salida. Por lo que, haciendo de tripas corazón, murmuré.
-Todo eso es muy poético, Starlight… pero ¿qué pretendes sacar de todo esto, qué te beneficia destruir un pedazo de hierro puesto de pie?
-No lo entiendes ¿verdad? Es por el miedo. El miedo te hace débil y vulnerable, hace que personas fuertes y seguras de sí mismas se tambaleen, se vuelvan dóciles y manejables. Haciéndoles ver que tengo el control destruyendo uno de los símbolos de su sistema hará que caigan bajo mi control total. Y, de esta forma, podré controlar toda la ciudad con tan solo apretar un botón. La Comisión se verá afectada por las protestas populares, y aprovecharemos ese momento de debilidad para que la bratvá gane fuerza y poder en la ciudad, alzándose sobre las demás. De esta forma el señor Petrovic consolidará su poder aquí, y será el hombre más poderoso de la costa este. Nada ni nadie nos hará sombra.
-Qué sarta de chorradas, pero que siga así, ya casi tenemos el control del sistema de inhibición-indicó el contacto.
-Gracias por contarme todos tus planes, qué cliché es todo…-murmuré con sorna.
-Sí ¿pero sabes cuál es la diferencia? Que yo voy a ganar-anunció en ese momento, sacando el detonador.
Eso me puso en alerta, sin dejar de apuntarla en ningún momento, aunque en ese instante el contacto me volvió a hablar.
-Mierda, necesitamos un poco más de tiempo, casi lo tenemos…
Mi mente comenzó a trabajar a toda velocidad, buscando algo que decir para que Starlight no activara el detonador.
-Pues sí que te tomas muchas molestias si lo que quieres es asustar a la gente… ya lo habías hecho antes ¿qué puede significar ahora?
-Parece que aún no lo entiendes… aunque es normal, después de todo eres americana. Pero es precisamente por eso si lo piensas ¿no crees? ¿Qué significa para ti? ¿Qué representa?-inquirió entonces Starlight, señalando a la estatua.
-Pues… la felicidad de los pueblos libres… o eso es al menos lo que recuerdo de lo poco que aprendí en el colegio-murmuré por decir algo.
-No, eso son estupideces, significa poder, es el símbolo capitalista por excelencia. Y destruyéndola, destruiré ese asqueroso concepto que los americanos adoráis tanto.
-Pues qué bien… por mí hazlo, la estatua me la suda después de todo…
-Claro, por eso estás aquí ¿no?-inquirió ella, con desdén.
-Bueno, estoy más por la oportunidad, tan solo quiero matarte si tengo la ocasión…
-Qué graciosa que eres, Shimmer… se acabó.
Fue en ese mismo instante cuando la mujer alzó el detonador, al mismo tiempo oí al contacto comentar.
-Estamos a punto de hacernos con el control en tres… dos… uno…
Acto seguido Starlight accionó el detonador. Y, al segundo siguiente, se hizo el silencio. No hubo nada. La chica se quedó en el sitio con cara de circunstancia, volviendo a accionar varias veces seguidas el aparato, comprobando así que no funcionaba.
-¿Qué? ¿¡Cómo, por qué?!
Esbocé entonces una sonrisa, viendo que lo habían conseguido, por los pelos, pero al menos ahora la estatua estaría a salvo. Llena de rabia, Starlight tiró el detonador y fue a atacarme, pero yo fui más rápido y disparé de seguido. El ruido del arma resonó por todo el lugar, asustando a la gente en las inmediaciones, la cual echó a correr despavorida, dejando vacío el lugar rápidamente. El impacto fue directo, Starlight se derrumbó hacia atrás con una sangrante herida en el pecho y entre estertores de agonía. Sin soltar el arma me acerqué a ella para verla mejor, la chica me miró con un gesto asesino mientras se retorcía de dolor.
-Vaya, Starlight, no te veo muy bien…-murmuré cargando de odio cada palabra.
Ante eso la mujer arrugó el ceño, mirándome con gesto furioso y musitando de seguido.
-Poshel ty, amerikanskiy musor…
-No te entiendo, tía…
-¡Que te jodan, basura americana!-gritó entonces ella.
Sin embargo el exabrupto tan solo sirvió para empeorar su situación, tosiendo sangre en el proceso y estando un poco más cerca de la muerte. Llegados a ese punto vi innecesario seguir en alerta, por lo que me relajé y la observé atentamente, negando con la cabeza en el proceso.
-Tienes lo que te mereces…
Ante eso Starlight no dijo nada, tan solo siguió mirándome con infinito odio mientras se moría. Como no me apetecía seguir allí me di la vuelta para marcharme. Sin embargo por un instante oí algo que me puso en alerta, viendo por el rabillo del ojo cómo la chica hacía uso de sus últimas fuerzas para apuntarme y dispararme. Sin embargo, yo fui más rápida. Me di la vuelta rápidamente y disparé. Esta vez el impacto fue directo a la cabeza, derrumbándose en el suelo sin volverse a levantar, esta vez de verdad.
Me quedé allí en esa pose, con el arma en alto y mirando fijamente a Starlight, la cual yacía muerta en el suelo y manchando el césped de rojo sangre. Ya está. Había acabado. Betty había sido vengada. Sin embargo mi estado anímico era de todo menos bueno. No me sentía mejor conmigo misma, al contrario, me sentía igual o peor que en los últimos días. Y eso no me ayudó en absoluto.
Los siguientes minutos pasaron rápidamente hasta que finalmente hizo aparición un helicóptero de la policía que aterrizó a mi lado; de él bajaron varios policías acompañados del contacto del U.L. Paper, el cual se dirigió a mí.
-Buen trabajo, Shimmer, ha evitado una tragedia.
-Hurra-murmuré sin ganas.
-Sí, desde luego que sí, es motivo de celebración, la podrían condecorar por esto…
-Paso…
-Como quiera, aunque tampoco hace falta que se lo tome tan a pecho, es su victoria al fin y al cabo, ha ganado.
-¿Ah, sí? pues me siento como si hubiese perdido…
El contacto me miró de arriba abajo con gesto inquisitivo hasta que finalmente murmuró.
-Es usted una persona extraña, señorita Shimmer…
-Si usted lo dice…
-Sí, sí lo digo. Pero bueno, del resto nos encargaremos nosotros, no tiene por qué preocuparse, ya me encargaré yo de dar a nuestro amigo en común las buenas nuevas.
-Maravilloso.
-Bien, ya puede marcharse, y evite meterse en líos.
-No le prometo nada.
La policía se quedó allí, llegando a acordonar la zona, y yo por mi parte se marché rápidamente por dónde había venido, dejando atrás la isla y sumiéndome en mi propia miseria.
Mientras tanto, Liberty City respiraba tranquila.
Bof, lo que me ha costado... y no es porque no estuviera inspirado ni nada parecido, es que apenas he tenido tiempo, pero por fin ha terminado, al menos esta parte de la historia. Aún queda un cabo suelto, el cual será atado y bien atado en el siguiente capítulo, pero al menos he podido cumplir mi pronóstico y podré terminar esta historia en diez capítulos justos. Posteriormente habrá un corto epílogo para cerrar del todo la historia, pero no contará como capítulo, sino más bien como recapitulación final.
Por otro lado la conclusión del "arco" de Starlight se salda justo como lo había planeado, con un intento de atentado al monumento patrio por excelencia: la estatua de la Felicidad. Lo cierto es que como símbolo funciona bastante bien, su homólogo real, la estatua de la Libertad, posee un valor muy similar, aunque siguiendo la tónica típica de Rockstar aquí se convierte en una versión paródica y retorcida de la misma, con un extraño y coincidente parecido físico con Hillary Clinton, que en su día llegó a cargar contra la saga GTA tras el descubrimiento del mod Hot Coffee de GTA San Andreas. Su inclusión le da más realismo a la ciudad en su conjunto, y la isla que la alberga es de mis sitios preferidos en todo el juego.
Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
