4. I wanna be sedated - Ramones
Definitivamente Rose tenía una fijación con las especias. A petición - gritos insistentes- de ella, terminaron en un restaurant indio y como si ya no tuviera suficiente curry en su guiso, le asestó todos los condimentos que estaban sobre el mesón antes de engullir y manifestar que estaba delicioso. Maddeleine quiso probarlo, pero su gesto de asco y posterior tos fueron prueba para Alfred, de que había quedado imposible de comer.
Fueron a un bar de música electrónica al que Maddie había insistido y Alfred supuso que estaba bien, porque Rose no se opuso e incluso la animó a que se divirtiera. Una vez allí se encontraron con algunas personas de la universidad. Estaban Gretta, su hermano menor Gilbert, Feliciano y su hermano que, para sorpresa del americano, era el amigo de la cafetería de Rose. Apenas la inglesa lo vio, corrió hacia él y comenzaron a cuchichear sururros ininteligibles y, entre medio, sonoras groserías.
Luego salieron a bailar y Alfred se quedó conversando con Feliciano, Elizabeta y Gretta en la barra. Gretta era una compañera de su facultad de ingeniería y hablaron un poco del examen de cálculo, pero luego Feliciano la arrastró a la pista haciendo gala de todo su encanto para que no hablaran más de temas desagradables. Se quedó solo un rato, viendo en la pista como su hermana y el hermano de Gretta de pronto terminaban bailando juntos, Feliciano por su parte "accidentalmente" llegaba al contacto físico con la alemana y, muy cerca, Lovino y Rose bailaban tan cerca y con sus caderas tan pegadas que parecía un acto sexual vertical, no que a Alfred le importara. No era como si él pudiese competir con un italiano que podía lucir de esa forma unos pantalones apretdos; igualmente se sintió mejor cuando Rose llegó a pedir una cerveza y se sentó agitada a mirar alrededor.
-Así que... tú y Lovino - enunció Alfred mirando al Italiano conversar con un tipo moreno y alto.
- ¿preguntas si estamos tirando?
-Eso parecía desde acá- Alfred intentó sonar burlesco y desinteresado.
-Oh, es por joder... verás, debe ser el mejor culo que he conocido hasta ahora en esta ciudad, pero está demasiado interesado en chuparle la pija a nuestro jefe, así que me temo que deberé buscar otro lugar donde dirigir mis armas
-Oh, lo siento... - expresó al americano.
-No lo sientas, no me gusta, no me molesta, de hecho sería excitante verlo- la inglesa dirigió su mirada a la pista, Alfred hizo un gruñido reprobatorio ante sus desviados deseos, pero ella continuó - solo míralos. Te juro que si no pasa algo esta noche es porque alguien conspira por el celibato de esta población.
-Espero así sea, mira allá- Comentó Alfred un poco cabreado. Unos metros más lejos, Maddie se besaba en medio de la pista con el hermano albino de Gretta y la situación no le hacía ninguna gracia.
- ¡Oh, no, te prohibo que arruines eso!- exclamó la inglesa.- llevamos semanas planeándolo
-¡Eso!- gritó Alfred apuntando con horror hacia donde estaba su hermana.
-No seas amargado, solo se están besuqueando, te prometo que si se pasa de listo, yo misma le cortaré las pelotas con un bisturí.
Cuando pusieron Chemical Brothers, dio un grito, se sacó la chaqueta y lo arrastró a tirones hacia la pista. La inglesa tenía una camiseta que dejaba su ombligo y cuatro tatuajes a la vista: una rosa en el hombro izquierdo, un símbolo de la reina de espadas en el hombro derecho, una pluma en un tintero en el antebrazo derecho, la marca tenebrosa de mortífagos en el ante brazo izquierdo. Alfred se sonrió, eso último la hacía ver como una niña, incluso la forma en que saltaba irregularmente al ritmo de la música con su ropa rasgada mientras reía tontamente por efecto de la cerveza.
Una hora después Gilbert y Gretta discutían, Maddie se despedía del albino y se iba a bailar con Elizabeta mientras Alfred con Rose seguían saltando en la pista desordenadamente. Ella había salido a fumar un par de veces, Lovino y Antonio bailaban cada vez más pegados y Gretta por fin logró llevarse a su hermano a la rastra. A las tres de la mañana, Maddie avisó que volvía a los dormitorios con Elizabeta en un taxi, Rose se puso a chillar "¡Booo, putas aburridas!, supongo que tú no te vas", Alfred no sabía qué contestar, Maddie con la mirada le suplicó que no la dejase sola. Rose saltaba vuelta loca con una botella de cerveza en la mano y Alfred decidió quedarse luego de asegurarle a su hermana que iría a dejar a su compañera sana y salva a los dormitorios.
Justo cuando se habían quedado solos y cuando Alfred pensó que era imposible que la británica enloqueciera más. Tocaron Ramones y ella lanzó un grito de guerra y comenzó a saltar lanzando puños y patadas en todas direcciones.
Twenty twenty twenty four hours to go
I wanna be sedated
Nothing to do, no where to go o,
I wanna be sedated
Just get me to the airport, put me on a plane
Hurry hurry hurry, before I go insane
I can't control my fingers, I can't control my brain
Oh no oh oh oh oh
Alfred quiso imitar su entusiasmo. Él no sabía mucho de punk, pero le gustaba esa canción. Sin darse cuenta, en medio de la locura, la chica pegó un puñetazo al brazo de un tipo alto y botó su trago; ella, por supuesto no se inmutó, pero él la agarró del brazo y le exigió que se lo pagara. Ella le dijo que se fuera a la mierda y él procedió a insultarla. Alfred intervino ofreciéndose a comprar el trago, pero ella gritó que no era necesario y bañó en groserías al tipo; él la empujó y entonces Alfred le dió un empujón de vuelta, porque puede que ella haya iniciado y esté loca, pero era una chica y Maddie lo había dejado a cargo de ella. Entonces el tipo se fue contra Alfred y de pronto ya estaban a puños.
En un principio Alfred llevaba la ventaja, ya sea porque era más joven o por su ejercicio constante con el equipo de Lacrosse, por lo mismo un amigo del tipo se metió a ayudar y Rose lo agradeció, siempre estaba dispuesta a enredarse en una buena pelea física, por diversión. Amarró la cadena a su puño y le asestó un golpe en el pómulo al pobre luchador que cayó sentado mirando perplejo a la chica que le dirigía una mirada fiera. Sin perder tiempo se puso de pie y se lanzó contra ella.
Alfred escandalizado, vio como ella estaba peleando a puños y patadas como una jodida amazona; por caballerosidad, más que porque ella lo necesitara, quiso ir en su ayuda, pero su contrincante aprovechó su descuido y logró darle un golpe en el estómago doblándolo en el piso; entonces ella dio una patada con su bototo de punta metálica a su oponente y con la cadena se lanzó al cuello del otro sujeto. Alfred intentaba recuperar el aliento y veía como Rose derribaba al tipo con el que él estuvo peleando; ella sola, luego de eso la policía llegó y Rose lo levantó de un tirón apresuradamente, recogieron las chaquetas a la carrera y se deslizaron por la puerta trasera.
Corrieron cuadras más allá y entre la agitación reían un poco. Tomaron un taxi al campus y una vez allá, Alfred pudo notar la mancha de sangre fresca en el labio de la chica. Sin perder tiempo la llevó al baño del dormitorio de chicas, el guardia que dormitaba en la entrada ni siquiera se dio vuelta a mirarlos. Una vez a la luz, Alfred pudo examinarla, Rose murmuraba que no era nada, pero en su pómulo derecho se estaba formando un morado y del costado de su labio se veía una partidura.
-Te han golpeado fuerte- comentó Alfred intentando limpiarle la herida con una toalla higiénica limpia que sacó de las máquinas dispensadoras.
-Ellos quedaron peor que yo- le recordó ella orgullosa.
-¡Diablos!, donde aprendiste a pelear así.
-En mis peleas de pandillas allá... y también tenía un amigo japonés que me enseñó a pegar bien, era karateka, yo solo tomé lo que me enseñó y lo apliqué para pelear sucio... tú tampoco peleas nada mall
-Juego un deporte de contacto... - le recordó él. Pero iba más allá de eso. Rose había sentido admiración por él; el hermano de Mad normalmente iba tan compuesto, tan bien vestido, amable, caballeroso, sin decir palabrotas, aguantando siempre los insultos que ella le propinaba; pero hacía un rato había desatado una fuerza bruta e irracional rompiendo normas en un espacio público. En ese momento lucía despeinado, sudoroso, con un morado arriba del ojo y la camisa sucia y desacomodada por culpa de ella. Ella había desordenado al niño dorado de la facultad y eso se sentía bien.
-Oficialmente te tengo miedo- expresó Alfred distrayéndola de sus locas reflexiones, ya había sacado la sangre pegada y observó a la inglesa. No se veía tan herida, solo un poco machucada y además ebria. Incluso así, con ese cabello macheteado y colorido, su labio hinchado y el maquillaje corrido, tenía un encanto salvaje. Ella había disfrutado la pelea de la forma en que los niños disfrutan escapar de la escuela o lanzar pelotazos a un vidrio. Además no se veía adolorida, como si estuviese acostumbrada a esa situación, lo cual era aterrador, pero aún así, esa violencia cruda la hacía tremendamente sexy.
Sin pensarlo mucho, Alfred beso sus labios y ella respondió entusiasta, seguro por el alcohol, pensó el americano. La inglesa, en la euforia del momento, se colgó de su cuello, su lengua perforada bailando alrededor de la del chico, el metal causando unos agradables escalofríos; él la apretó por la estrecha cintura desnuda debido la reveladora camiseta que estaba trayendo puesta; la prenda era ancha, así que su mano pudo subir por la espalda, pensaba detener su trayecto en el borde posterior del sujetador, cuando descubrió que no había ninguno. Entonces la apretó con furia contra él, pero ella reaccionó empujándolo agitada y diciendo, sin ninguna explicación.
-Buenas noches, Freddie.
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NOTA: A los Alfred se les dice como diminutivo Freddie, lo leí por ahí en otro fic en AO3 y no me pude resistir.
