5. Hey ho, let's go- Ramones
Luego de lo ocurrido en la noche de furia - como Alfred la había denominado- lo mejor para la convivencia del grupo era hacerse los tontos. Al menos ellos dos podían y querían hacerlo. Porque Mad seguía mandándose mensajes con el alemán albino y Lovino y Antonio se ponían nerviosos cada vez que cruzaban miradas en el trabajo y eso era ridículo; Rose sabía de primera fuente que se habían revolcado en el departamento del jefe, imaginaba que eso era suficiente para romper el hielo entre dos personas.
Afortunadamente para ella, el pendejo Jones no estaba haciendo un drama del besuqueo del viernes. Porque eso había sido todo, se habían emocionado por la borrachera y la adrenalina de la pelea y habían desahogado eso en un breve atracón en el baño. Había tenido que contarle a Mad sobre la pelea para explicar el moretón en su cara y la herida del labio, pero nadie tenía que saber de lo otro que francamente no tenía importancia.
Se seguían encontrando en la biblioteca a veces, saludándose con la mirada; de reojo, Rose pudo observar como el hermano de Lovino molestaba al chico con bromas adolescentes, seguro sobre ella. Luego de cuatro días, Mad propuso que fueran todos a comer Tai y la inglesa, como siempre, no se había podido negar a la comida gratis, más si esta tenía picante. El grupo que se reunió fue mayor al que estaba acostumbrada. Estaba Gilbert rodeando con el brazo a su amiga y hablando acerca del nuevo juego que había comprado para play station. Luego estaba su hermana Gretta que se ponía de todos colores ante los avances que Feliciano intentaba hacer con ella. Lovino, por supuesto también estaba allí y a su lado Antonio. Rose no se sentía tan cómoda con eso de salir en su tiempo libre con el jefe, pero tampoco era tan grave. Antonio era relajado y no era como si no supiera que ella era una grosera.
No habían tenido mayor contacto con el hermano de Mad hasta ese momento, luego de avanzada la velada él se había sentado al lado de ella a secundarla en sus pesadeces hacia los demás, pero luego habían terminado discutiendo entre ellos sobre cómo - a opinión de ella- los americanos arruinaban todas las películas extranjeras que eran perfectas en su versión original. Él se veía terriblemente insultado e insistía que las versiones modernas siempre eran mejores por los efectos.
Una vez terminada la noche todos se habían despedido y habían acordado repetir la cena en otra ocasión. Mad, Jones y ella caminaron juntos hacia los dormitorio; Mad se había despedido de su hermano instándolo a que se abrigase mejor, que era invierno y Rose solo le había mirado de reojo diciendo desinteresadamente "Ahí te ves, Jones".
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Con los parciales ya aprobados y la temporada de Lacrosse a punto de comenzar, Alfred estaba más enfocado en el entrenamiento que en sus estudios. Eso le ayudaba porque así podía agotar su energía en la cancha y no pensaba en tonterías. En Rose, por ejemplo.
Afortunadamente no vivían en el mismo edificio, eso hacía que al menos en los pasillos del dormitorio, camino al baño o en su habitación no tenía que preocuparse por encontrarse con ella. Pero a quien engañaba; él buscaba pretextos para verla. Se decía a sí mismo que quería pasar tiempo con su hermana, pero eso nunca había sido un tema antes; se decía también que la cafetería Aragón era un buen lugar para beber café y estudiar - lo que era en parte cierto -, se decía a sí mismo que un buen lugar para estudiar era la biblioteca o mejor aún, la habitación de su hermana y aunque eso sí fuera cierto, se encontraba odiándose a sí mismo, porque él sabía las verdaderas razones tras todas esas actitudes.
Toda la vida creyó que le gustaban las mujeres curvilíneas de pechos grandes, que fuesen señoritas, simpáticas y que, como todas las que habían salido con él, se esforzaran en complacerlo. Pero ahora estaba prendado de una chica flacucha, mal vestida, con pésimos modales, que siempre le llevaba la contra y siempre tenía algo que decir para hacerlo quedar como un imbécil. Que aparte de todo eso sabía golpear como una bestia, y estaba seguro de que de alguna manera, Rose tenía más testosterona que todo el equipo de Lacrosse junto cuando se ponía a despotricar contra el machismo y la homofobia y eso podría ser matapasiones para cualquiera. La única explicación es que se estaba volviendo loco.
Incluso en ese momento se encontraba mirándola, mientras ella indiferentemente cantaba con esa voz ronca y los audífonos puestos una canción de Siouxie and the banshees, como ella le había dicho ¿De dónde carajo sacaba música tan rara? Cómo podía escuchar, cantar, leer y tomar apuntes al mismo tiempo. Y sobre todo, ¿por qué tenía esa molesta afinidad con el novio de su hermana?
Habían salido juntos un par de veces a mirar estudios de tatuajes, porque el albino quería hacerse una cruz teutona en la espalda y ella le había prometido ayudarle a escoger un buen artista que trabajara con buenos materiales. Maddie ni siquiera estaba celosa, así que se guardó sus protestas, porque de haberlas emitido, habría quedado en ridículo.
"No eres su tipo", le había advertido Maddie, tan perceptiva, una vez que él se quedó mirándola en una salida grupal a jugar bolos. Y él lo sabía perectamente, porque era cosa de verlos. Él siempre andaba bien peinado con su cabello ambarino bien cortado, oliendo perfume y jabón, con su ropa de marca bien combinada y en perfecto estado, su piel tostada sin marca alguna; ella, en cambio tenía su cabello masticado por tijeretazos que ella misma se hacía, todas las semanas aplicaba un tinte nuevo irregularmente, olía a cigarrillos, tenía la piel marcada por tintas y metales y su ropa siempre estaba rasgada o con aplicaciones metálicas que ella hábilmente agregaba.
Aún así no podía permitir que eso lo desanimara. Porque ella despertaba en él un cúmulo extraño de deseos que nunca sospechó sentir.
Quería que ella lo mandonera, que lo agarrara bruscamente e hiciera de él lo que quisiera; aunque doliera, no importaba.
-Tu turno, niño bonito - le gritó ella para indicarle que lanzara la bola. Alfred era bastante bueno en el bowling, por eso había decidido armar equipo contrario con ella. Se concentró y aplicó el balance y fuerza necesarias para tirar todos los pinos, ella le miraba con rencor y con una chispa belicosa y exclamó.
-Esto es guerra, Jones.
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Rose estaba segura que el celibato era lo que la tenía mirando a Jones. Porque ella no tenía gustos tan vainilla. Además en ese país no había muchas opciones; los tipos más aceptables que conocía eran homosexuales, luego venían los perdedores, incultos, los emparejados y lo único que iba quedando en su círculo cercano, era el hermano desagradable de su amiga.
Siendo objetiva, Jones no era nada tonto. Cuando hablaba de ciencias o de mecanismos parecía un genio; aunque claro, seguro daba esa impresión porque ella de ciencias no sabía nada. Además le gustaba discutir con él aunque la llevara al borde de la exasperación; o tal vez por eso mismo. A ella siempre le gustaron las relaciones belicosas, esa fue la razón por la que estuvo tres años con Francis. No podía concebir una relación sin conflictos.
Jones a simple vista era un chico ejemplar con su peinado de chico bueno, su piel inmaculada, su cara infantil y esa actitud de chico de boyband; pero no era precisamente un príncipe, lo supo cuando lo vio agarrarse a golpes en la discoteca y cuando lo observó empujando a sus rivales en la práctica de Lacrosse. Vale decir, cuando lo vio mientras pasaba casualmente por allí.
Luego venía y le decía algo como "Kurt Cobain era mejor músico que Sid Vicious", "No hables de fuerzas desconocidas, Jones", "Sid ni siquiera cantaba", "Lo que importa es el mensaje", "Kurt tenía incluso un mejor mensaje", "Ya te daré yo un mejor mensaje".
Cuando llegaron a los bolos, el muy gandul había declarado abiertamente que jugaría en el equipo contrario a ella solo porque quería derrotarla. Y ella no era muy buena en eso, porque no lo había jugado jamás en su país, pero no podía evitar querer competir. Perdió estrepitosamente, por supuesto, y eso solo había aumentado su resentimiento y magnetismo hacia él.
Para Halloween, su presencia se hizo más insoportable; estaba entusiasmado como un niño pequeño, quiso que salieran en grupo disfrazados, pero finalmente nadie había tenido tiempo ni ganas de hacer el disfraz; Lovino había salido con que los católicos no celebran fiestas paganas, Gretta era demasiado seria para aceptar, Feliciano había echado pie atrás por darle el gusto a la alemana. Cuando Jones intentó convencer a su hermana, Mad dijo que no iría de fiesta porque tenía que viajar esa noche en bus por seis Allegheny National Forest a hacer un sondeo de la población de ciervos de cola blanca y por supuesto, Gilbert había decidido acompañarla.
-Supongo que quedamos solo tú y yo - había propuesto el yankee con una expresión de oveja degollada y Rose quiso decirle que no, solo para desilusionarlo. Pero a quien engañaba; ella quería un motivo para beber.
El día de la fiesta había escogido un simple disfraz de estudiante de Hogwarts con una falda muy corta; cuando golpearon la puerta del dormitorio, Mad ya se había ido , y al abrirla vio a Jones con un traje ajustado de cuero negro y verde oscuro, una antifaz negro que cubría sus ojos y un carcaj y arco colgando en su espalda.
-¿Eres Robin hood en versión gótica?
-Soy Oliver Queen...
Rose puso cara de no entender sus idioteces.
-Green Arrow... ¿Justice League? ¿DC comics?
-Eres un nerd.
-Lo dice quien lleva puesto una versión sexualizada de Draco Malfoy
-Soy una estudiante de Slytherin y tú eres más nerd que yo, señor comics de niñito
En la fiesta de la facultad estaba lleno de personas bebiendo, bailando y sacándose fotos; nadie del grupo de amigos de ellos presente, así que estuvieron juntos todo el tiempo. Hicieron una competencia de shots de vodka, bailan entre ellos. Al principio era solo un movimiento torpe entre amigos que se tienen mucha confianza, dando saltos y agitando las manos, haciendo pasos ridículos para avergonzarse mutuamente, incluso hacieron una versión propia del baile de pollo (1); pero luego sonó "Work it harder, make it better / Do it faster, makes us stronger / More than ever, hour after / Our work is never over" y comenzaron a bailar en serio, como si en verdad estuviesen coqueteando, ella se acercó más de la cuenta porque se había tomado la vida en vodka y el roce con el estúpido americano se sentía muy bien, en especial porque se veía rudo con ese traje de cuero.
Las manos de Alfred daban roces fantasmas sobre su cintura, su aliento estaba sobre la frente de la inglesa, sus ojos lucían muy azules en contraste con los antifaces negros y Rose pensó en los bailes de máscaras, lo que significaban, la permisividad de estar tras un disfraz, el poder ser quien se quiera, hacer lo que uno quiera. Se enganchó sus brazos del cuello de él mirando a sus ojos, pero luego echó su cabeza hacia atrás para pretender que todo era un juego casual, cuando volvió a levantarla, él le estampó un beso. Y a la mierda todo.
Cuando ingresaron a los dormitorios nadie estaba vigilando, porque hasta los prefectos estaban en algo oscuro. Había gente repatingada besuqueándose en todos los rincones y por eso mismo nadie reparó en que entraban a la habitación de Rose y Mad en el edificio de las chicas.
Alfred la sostuvo de la corbata mientras se echaba sobre la cama de la inglesa, ella siendo atraída hacia él mientras desabrochaba el top de cuero del presuntuoso disfraz del americano. Nunca lo confesaría, pero le encantó cuando descubrió su torso y vio que estaba marcado, pasó su lengua perforada desde su pecho hasta la oreja del americano mientras con las manos deshacía su pantalón. Otra cosa que ella apreciaba bastante era cuando le dejaban estar al mando, Alfred solo se preocupó de abrir su blusa para poder tocar su pecho pero luego ella había inmobilizado su manos y le había ordenado que la estimulara con su boca. Le ordenó que se levantara con ella encima para poder sacarle ella los pantalones y luego le ordenó que se sentara en la silla del escritorio para que ella se lo pudiera follar cómodamente. Y era glorioso, porque Alfred era grande, fuerte y le daba gusto en todos sus caprichos silenciosamente, pero justo cuando estaba llegando al climax, él la agarró y la hizo levantarse; ella gruñó de frustración, pero él le dijo que él también quería desahogarse con ella; entonces la había tirado de vuelta a la cama y volvió a entrar, pero de forma brusca intuyendo que en el fondo, muy en el fondo, ella siempre era una bestia dominante porque se moría de ganas de que alguien alguna vez demostrara que tenía poder sobre ella. Y había intuido bien, porque Rose estaba hecha un desastre de gemidos y lo arañaba mientras le ordenaba que fuera más fuerte y más rápido, como en la canción.
Al otro día el americano despertó al lado de ella sintiéndose culpable. No estaba arrepentido, pero estaba seguro de que si ella lo veía, se pondría odiosa, lo echaría, le haría decir que no había pasado nada y él se sentía muy sediento y la resaca martilleaba en su cabeza, como para soportar ese drama; así que decidió salir de la habitación.
Cuando Rose despertó y vio el cuarto vacío, se contentó pensando que era otro sábado normal en que no había nada de qué preocuparse salvo del té a preparar para matar su resaca. Entonces reparó en el antifaz de cuero en su cama y una caja de preservativos abierta en su mesa de noche y toda la noche anterior flasheó en su cabeza en cosa de segundos.
"Mierda... me he follado a Jones"
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(1) Si quieren ver esto vayan al video The New Girl chicken dance, es una idiotez
La canción que dice más fuerte y más rápido es Harder, Better, Faster, Stronger de Daft Punk
