Todo iba bien hasta que ella se vio cara a cara con un niño rico que no le generaba confianza, buscando la mística pista de Avery.

Ella pudo haber seguido con el plan, que implicaba cubrirles las espaldas desde fuera de la prisión, a tiempo completo, pero con Rafe en el medio, desistió, quizás por única vez.

Había algo en su instinto que le gritaba que retrocediera. El mismo algo que había abrumado su pecho cuando se enteró de la muerte de su familia. El mismo algo cuando vio a su padre muerto.

Edna se acercó a los hermanos Drake, una y cien veces, alertándolos, pidiéndoles que desistieran. Pero el premio era demasiado jugoso.

Resignada, dio un paso atrás, les dijo donde los esperaría cuando salieran.

Y esa había sido la última vez que Sam había hablado con ella y mirado sus ojos cafés. Luego todo se fue al demonio. Los errores, Rafe, Nathan escapando, Samuel cayendo por quince años.

Quince eternos años donde miró el techo de su celda pensando en el estado de Nate, el tesoro imposible y su dama de peso nada ligero y ojos cafés.

- ¿Hay algo que me he perdido?- Preguntó Sullivan, mirando la perdida cara de Samuel.

- Oh si…- Rio el joven Drake- Edna es la única que ha pasado cerca de él y lo ha dejado tan enganchado. Tuvimos varios trabajos con ella y Rafe, hace años… Y esta así desde entonces.

- ¿Y c-como esta ella?- Preguntó Sam, regresando de su abstracción.

- E-está bien- Lo imitó, jocosamente.

- Lo sé, lo se… Aun me hace tartamudear…

- Lo último que supe es que luego de zafarse épicamente de Panamá, se retiró completamente del negocio y viajó a Tailandia. Después de tanto caos y de tu… muerte… era de esperarse que ni quisiera volver al tema…

- ¿Tú crees que quiera involucrarse ahora?- Preguntó Víctor- Si precisamente se fue del negocio por miedo a las consecuencias, mucho menos ahora.

- No se me ocurre nadie más con sus habilidades de observación. Estamos estancados, sabemos de qué algo nos estamos pasando por algo. Quizás no quiera participar activamente, pero quizás pueda ver algo en los dibujos, patrones… no lo sé… Y Sam necesita verla.

- ¿En serio?- Lo miró con su puro encendido.

- Bueno, pero si le debe una visita. Elena le dijo que estaba vivo, pero no ha habido contacto entre ellos desde hace 15 años… Son amigos, a pesar de que él quiera casarse con ella.

- ¿Casarse?- Víctor miró al Drake mayor, riendo- ¿Sam? ¿Tan grave es lo tuyo?

- ¿Por qué crees que sigo solo?- Sonrió, mirando la mesa- Desde que la conocí… Todo ha sido Edna. Más de una vez he levantado pesos imposibles, solo porque ella estaba ahí. Dejaría de buscar tesoros, dejaría de fumar, dejaría lo que fuera…

- Pero no tienes agallas para ir a visitarla solo…

- Estando con ella, a veces tengo tanto miedo de mandar todo al cuerno y cometer un error, que prefiero no ir…

- ¿Vendrás entonces o no?

- Dios… Obviamente…

- Entonces… ¿A dónde vamos?- Rio Victor.

- Bueno… Según me ha dicho, ha dejado los tesoros para dedicarse a la educación- Dijo Nathan.

- ¿Qué clase de educación?

- Ha fundado un par de escuelas. Una en un pueblito llamado Dikaima y otra en Poowemna. Se supone que está en esa última, como directora. Ya sabes cómo es allá, eres dueño de lo que fundas.

- ¿Nunca dijo nada de volver a su tierra natal?

- ¿A Marruecos? No, tiene pésimos recuerdos de allá. Además, seamos sensatos, Poowemna es un paraíso tropical, cualquiera querría vivir allá. Y un paraíso para que nadie te encuentre. Solo se dónde ir porque Elena le pidió personalmente la información.

- ¿Y todo lo demás? ¿Lo inventaste?

- Hablé con ella un par de veces luego de Panamá, ya cuando se había ido. Cuando me casé con Elena, empezaron a pasarse la información entre ellas, como las chismosas que son… salvo la ubicación…- Miró a su hermano, aun medio abstraído- Sam, si vas a tener un ataque cardiaco, avísanos al menos…

- Muy gracioso- Dijo él.

- Hablando en serio ¿Estas bien?

- Estoy hecho una bola de nervios, me tiemblan las piernas y me sudan las manos… Estoy bien.

- ¿Crees que te seguirá gustando después del embate de 15 años en su piel?

- ¿Y tú crees que me enamoré por su físico?- Lo miró, de mala gana- Es Edna, nunca fue la más atractiva para los ojos de nadie. Pero… es la mujer más dulce, carismática e inteligente que alguna vez haya conocido.

- Y sarcástica, peleadora…- Recordó Nathan- Un poco bruta y miedosa, de pésima puntería, lenta para correr…

- Lo sé- Sonrió, embelesado- Siempre adoré el hecho de que se llevara las cosas por delante y que se quejara de los golpes días después…

Los hermanos rieron, listos para lo que sería el viaje de sus vidas.