- Entonces…- Edna se puso seria- A lo que vinieron. ¿Qué necesitan?
- Como te dijimos antes… un par de ojos- Le dijo Nathan mientras tomaba un bolso que había llevado- Tenemos mucha información en realidad, pero sin orden. Estuvimos analizándolo por días enteros, incluyendo a Elena, pero… nada…
- Bien- Ella colocó un pequeño bolso en la mesa- Veamos que tienes. Yo traje mi instrumental ¿Y a quien estamos cazando, por cierto?
- ¿Recuerdas la historia de Nauhky Lee?- Preguntó Samuel.
- ¿Nauhky Lee? ¿El ladrón Chino fanático de los diamantes?
- El mismo. Como bien sabes, juntó diamantes durante toda su vida, incluyendo el gran premio, la colección de Mathews Romuald.
- ¿El seudo pirata totalmente enamorado de los perros?
- Nauhky Lee mató a Mathews, robó los diamantes y se fugó, pero lejos de estar tranquilo, escondió el tesoro en algún sitio, plagado de trampas, acertijos y mecanismos los cuales solamente se pueden pasar teniendo uno de los perros entrenados por Mathews que oportunamente robó. No sabemos dónde está, pero, obviamente, esos perros no están vivos. Lo que es probable, es que todos los obstáculos y pistas necesiten del oído y olfato de un perro. O al menos así decían las historias que encontramos…
- Y yo soy el perro.
- Básicamente.
- Bueno… No por nada me llamaban Terrier.
Nathan comenzó a sacar la montaña de papeles que había traído. Planos, mapas, las copias de las extrañas hojas con huecos, notas, frases, ideas sueltas.
La mesa pronto se llenó de material.
- Wow- Dijo ella- Sí que tienen cosas… Es como…
- ¿Demasiado?- Preguntó Sam.
- Exacto… Cuando la propina es grande, hasta el santo desconfía.
- ¿Es decir?- Preguntó Victor.
- En ese entonces usaban poca información. Tanta me parece una obvia manera de confundir- Ella tomó las copias de las hojas con huecos y miró a Nathan- ¿Esto es todo?
- Todo- Respondió él.
- ¿Lo dibujaste todo?
- Sí.
- ¿Todos los puntos? ¿Todas las líneas?
- ¡Sí!
- Bueno, no te enojes…
- De todos modos los puntos solo eran decorativos.
- Mjm…- Miró los dibujos y todas las hojas.
- Déjala trabajar Nate…- La defendió su hermano.
Edna se vio cara a cara con una veintena de hojas que constaban de puntos aleatorios y líneas de todos los tamaños y direcciones. Las desparramó por la mesa y se quedó quieta, mirándolo todo.
Los hermanos Drake se quedaron en silencio. Ella solía necesitar un par de minutos con la mirada perdida, sin observar nada fijamente ni pensar. Era su método, su inusual pero efectivo método. De esa manera toda la información pasaba directamente a su cerebro, casi de manera inconsciente. Y así, eventualmente, la idea surgía.
Tras otro par de minutos, una chispa pareció correr por la mente de Edna. Velozmente abrió su bolso y sacó una carpeta llena de papeles varios, incluyendo una buena cantidad de hojas plásticas, transparentes.
- ¿Qué viste?- Preguntó Sam, sonriendo.
- Algo- Ella le dio un rotulador a cada uno y un puñado de hojas transparentes- Empiecen a copiar las líneas y puntos, una hoja en cada uno. Ya veremos si vi algo o no…
Poco a poco, empezaron a plasmar las líneas en las hojas transparentes. Todo para que, al final, la mujer pusiera uno encima del otro, superponiéndolos, buscando correlaciones.
- Son más de 30 hojas- Dijo Victor- Las variaciones son demasiadas…
- Veo- Bufó ella, moviendo las hojas, sin orden aparente.
- Hace falta algo que de un punto de partida- Dijo Nate.
- ¿Cómo cuál?
El joven Drake suspiro. No tenía demasiadas ideas.
Nuevamente estaban atascados.
- ¿Cómo dijiste que era el lema?- Edna palmeó el brazo de Sam, a su lado.
- "Toda mi fortuna y mi legado, es lo que es y siempre será"…- Recitó.
- Dios… Que obvio…- Rio ella.
- ¿Lo encontraste?- La miró Víctor.
- Es simple…- Ello los miró- ¿Dónde consiguen su fortuna los piratas?
- Pirateando- Dijo Nathan.
- ¿A quiénes?
- ¿A barcos?
- ¿Dónde?- Sonrió ella.
- ¿En el mar?
- ¿Cómo encuentras algo en el mar?
- Con cartas de navegación.
- ¿Y cómo te guías?
- ¿Por qué no lo dices y ya?
- Porque es divertido- Ella se encogió de hombros- ¿Y bien? ¿Cómo encuentras el norte en el mar?
- Con las estrellas.
- Exacto… En el lema, tanto la obtención de la fortuna como el legado, son metáforas de las estrellas. Seguían por ellas y aspirar "ser" una.
- Algo que es y siempre será…- Recordó Sam.
- En esa época no había nada más eterno que las estrellas.
Ella comenzó a mover las hojas, hasta que ciertas líneas tomaban la forma de una estrella. La mujer enganchó las hojas para dejarlas quietas y comenzó a mover algunas más. Poco a poco se formaron una triada de soles, mientras las líneas alrededor comenzaban a tener el diseño de un mapa de buen tamaño.
- ¿Soles?- Pensó Sullivan.
- Tres- Sonrió ella- La única cosa en el cielo, de a tres, fácil de ver…
- ¿El cinturón de Orión?
- Exacto. Y en la mitología, Orión, el cazador, era un diseño básico para dejar en claro buena fortuna. Lo que fuese que Orión cazara, seria cazado. Donde tiraba el mazo, caía la presa.
- Sobran puntos- Dijo Nate, mirando el mapa.
- Orión y su presa. Otra constelación conocida, fácil de ver, la presa máxima.
- La Osa Mayor…
Ella unió los puntos en orden. Formando a Orión y la Osa Mayor, cuya cabeza estaba en contacto con el mazo.
- La cabeza de la Osa Mayor es el premio…- Dijo Nate- Pero aún no sabemos en qué parte del planeta esta eso…
- Bueno…- Murmuró Edna.
La mujer sacó un libro bastante pesado y lo dejó burdamente sobre la mesa, haciendo que los vasos rebotaran.
- Sutil- Rio Sam- ¿Qué es?
- Mapas antiguos- Respondió ella, empezando a hojear- Del siglo XVI. Debe concordar con alguno…
- Nauhky Lee era de China…- Pensó Víctor- Y el mapa tiene aspecto de ser una zona grande con un rio.
- ¿El Rio Yangtsé?- Preguntó Nathan.
Edna empezó a mover el mapa extraño por encima de varios mapas antiguos de China, tratando de superponer el rio más importante del país, de manera tal de que quedara perfecto. Lentamente lo desplazó, de lado a lado, hasta que pareció concordar con la zona montañosa de Qinghai. Las constelaciones prácticamente estaban apuntando a una montaña única.
- Ya tienen el donde- Ella se estiró, sonriendo- Gané.
- Nadie lo dudaba- Samuel levantó su vaso de whisky.
Nathan y Víctor también levantaron sus copas, festejando. Al fin todo tomaba su rumbo.
