Samuel y Edna aún estaban de pie, pensando en lo que Víctor les había dicho. Una ráfaga de viento zumbó chillonamente sobre la cabaña, sonando agudo y tétrico, como un alma en pena.

La mujer miró hacia el techo, asustada, temiendo.

Por un momento él la miró, su piel se había puesto pálida de repente y estaba abrazada a sí misma. Él tocó su brazo, haciéndola dar un pequeño brinco.

- Hey… Hey- Él tomó sus manos frías, obligándola a verlo- Respira… Estas pálida, cálmate.

- Es que… Dios… Casi nos morimos… Y esto es escalofriante… Seguramente debe haber fantasmas…- Ella miró a los lados.

Drake negó. Ella podía ser muy observadora y lógica, pero creía fervientemente en los fantasmas, espíritus, apariciones, demonios y demás, y realmente les temía.

- Estamos vivos ¿De acuerdo?- Samuel palmeó su brazo, para distraer su mente- Y no hay fantasmas.

- Eso dices tú… No crees en eso…

- Edy…- Se acercó más.

Edna lo miró. Él rara vez la llamaba "Edy", y cuando lo hacía, solía usar exactamente ese mismo tonó increíblemente tranquilizante. Era su forma de llamar su atención y relajarla al mismo tiempo.

Ella asintió, entendiendo.

- Plan de acción- Dijo él, para que su mente siguiera ocupada en cosas útiles- ¿Qué es lo primero?

- Heridas- Suspiró, calmándose un poco- Chequeo general.

Únicamente habían corrido, así que era poco probable que estuviesen lastimados. Aun así, era bueno estar completamente seguros. Además establecer un plan de acción y seguir los pasos era un buen método para que Edna dejara de pensar en fantasmas y perdiera un poco de su miedo. Era un modo militarizado, pero le funcionaba.

Se revisaron a sí mismos, y mutuamente. Solamente estaban fríos.

- ¿Qué sigue?- Le preguntó Sam.

- El estado del refugio y el fuego.

- Exacto. Yo revisaré las ventanas y puertas.

Samuel recorrió las habitaciones, que no eran muchas. Una sala principal, una despensa llena de cosas y algo que simulaba ser una habitación. Revisó las ventanas del frente, junto con la puerta principal, tapados casi por completo por la nieve que había sido detenida en gran medida por el muro cercano a la entrada. Las ventanas de atrás estaban libres y la despensa tenía una puerta propia al exterior, que pudo abrir. Ya sabía por dónde salir.

Aun así, se aseguró que nada se abriera por sí solo, y atrancó la puerta desde adentro, solo por si acaso.

Edna revisó la chimenea de ladrillos que había en la sala principal. Retiró un par de troncos que estaban desde dios sabe cuándo, llenos de nieve, apartó un poco cualquier porquería inflamable y colocó unos cuantos troncos que estaban en la despensa. No había mucho, pero alcanzaría. Con su mechero encendió el fuego, que ofrecía un poco de luz y calor. Luego llamó a su compañero.

Este apareció y rápidamente se paró junto al fuego, a su lado.

- Al fin- Él se frotó las manos.

- ¿Novedades?

- El frente está tapado en nieve pero hay salida por la despensa.

- ¿Te encargas de buscar abrigo? Yo revisaré si hay agua y comida.

- Es temprano, tampoco es necesario que corras.

Ella se tocó la cabeza. Él sonrió. Shaareim no tenía prisa, solamente necesitaba seguir funcionando mentalmente.

La mujer revisó la despensa de pies a cabeza. Estaba llena de cosas, sí, pero poco útiles, entre ellas una lámpara de aceite que parecía funcional, por lo que la llevó a la sala, por si acaso.

La sala contaba con más porquería, una mesa y un sillón semi desgastado no muy grande. Drake colocó sobre el sillón el par de mantas lanudas que había encontrado. No era mucho, pero peor era nada. Además de que cada uno tenía su propia manta dentro de sus mochilas.

En la habitación también había encontrado algo útil.

- No son muchas mantas, pero también encontré esta escopeta y municiones- Él la colocó cerca del sillón- Parece en buen estado.

- Yo encontré botellas vacías, pero no hay agua- Se acercó- Aunque podemos hervir la nieve para eso…

- ¿Comida?

- Cuatro barras energéticas. Relativamente nuevas- Las dejó sobre el sillón antes de caminar a la despensa- Y conservas ya vencidas que no deberíamos comer salvo que intentemos suicidarnos.

Drake había corrido lentamente el pesado sillón unos cuantos metros más cerca de la chimenea, descubriendo que incluso tenían un compartimiento para extender la zona de los pies y que funcionase como cama. Era por eso que la habitación en si no tenía cama. Extraño.

Comenzó a sentir bastante frio, por lo que se sentó no muy lejos del fuego y comenzó a hacer abdominales para subir su temperatura.

- ¿Estás bien?- Edna lo miró, mientras colocaba una olla con nieve en el fuego.

- Si…- No se detuvo- Solo… Frio…

- Ahora es cuando estar gorda, funciona…

- No estas… gorda…

- Tampoco estoy delgada- Se calentó las manos.

- Eres… mujer… Biológicamente… estas preparada… para estos casos.

- Bueno- Palmeó su propio muslo- Muy preparada.

- Terca…

Edna se encogió de hombros, sonriendo, internamente agradecida de que Samuel jamás le permitiera insultarse a sí misma por su físico. Podía llamarla terca miedosa, pero jamás confirmaría que estaba gorda, mucho menos cuando tan solo tenía un poco de peso extra.