Debido a la enorme cantidad de nieve acumulada, les tomó un par de horas a Drake y Shaareim llegar hasta la torre de vigilancia. Los dos hombres restantes se sintieron aliviados al verlos llegar, sanos y salvos.
- - ¿Están bien?- Preguntó Nathan al tenerlos cerca.
- - Perfectamente- Dijo Sam.
- - Yo estoy muy vieja para estas mierdas- Edna se apoyó en una de las patas de la torre.
- - ¿Necesitas descansar?- Le preguntó él.
- - Solo un momento… Me está dando esta porquería de dolor… Por cierto, Nate, tu que llevas toda la comida encima ¿Puedes darme algo de comer?
- - Y a mí- La secundó Samuel- Comimos un par de chocolates anoche, pero nada más.
- - Yo les avisé- Nathan empezó a buscar en su mochila- Que cada uno llevara partes iguales. Pero todos estuvieron de acuerdo en eso. Menos mal que tenían refugio, por que Sully tiene la tienda de campaña…
- -Es más práctico así- Dijo Víctor- Así sabemos quién tiene que.
- - En parte…
Tras comer un par de bocadillos y descansar levemente, el grupo entero se dio la tarea de seguir caminando por la ladera de la montaña, prácticamente dándole la vuelta y bajando muy levemente. Sabían que la cueva estaría en algún lugar por encima de un lago, pero pocas otras indicaciones había.
Tras caminar casi todo el día, pudieron divisar el lago montaña abajo. Estaban en la zona. Pero todo lo que veían era nieve, a donde alcanzaba la vista.
- - ¿Y ahora?- Preguntó Samuel.
- - Debe estar aquí…- Nate miró por todos lados- En algún lado.
- - Si es una zona tan poco transitada…- Pensó Víctor- La entrada puede estar debajo de cualquier montículo de nieve… Cuidado al pisar.
- - Y debemos apresurarnos- Edna miró el cielo- Esta anocheciendo.
Pero decirlo era mucho más fácil que hacerlo. La pendiente estaba llena de montículos de nieve en un mar blanco y blando, todo parecía importante, aunque todo eran piedras enterradas. Peor aún, la luz empezaba a escasear.
Shaareim comenzó a sentir un aroma peculiar que empezó a seguir lentamente, ladera abajo. En cuanto sintió el olor más fuerte, súbitamente se enterró hasta los hombros, quedando con los brazos en alto.
- - Mierda- Masculló ella, antes de alzar su voz, intentando moverse- ¿Muchachos? ¿Sam?
Pero nadie respondió, lo cual la asustó.
- -¡Sam!- Gritó.
- - ¡Edna!- Sonó Samuel, en la oscuridad creciente.
- - ¡Aquí!
Poco a poco, entre indicaciones, Samuel la encontró.
- - ¿Princesa?- La miró enterrada, acercándose- ¿Estas bien?
- - No te acerques- Lo detuvo- Te hundirás. Creo que encontré la cueva.
- -Vaya modo de encontrarlo- Sonrió antes de buscar a los demás.
Los tres hombres empezaron a desenterrarla, descubriendo que realmente era la entrada la cueva que estaban buscando. Lugar que parecía de origen natural, pero que en cuya entrada había un par de pilares tallados en la roca.
- - ¿Cómo demonios diste con la entrada?- Preguntó Víctor.
- -Apesta a azufre- Dijo ella- ¿No lo hueles acaso?
- -No… Terrier…
- -Cierto…
- - Oigan- Llamó Nathan, desde el fondo de la cueva, con una linterna- Vengan a ver esto.
Al final, había un pequeño pasillo que daba a una habitación de piedra, de paredes bastante lisas, llenas de palabras chinas colocadas por todos lados.
- - Wow- Murmuró Edna.
- -Otra pista- Sonrió Samuel- Vamos bien.
- -Esto…- Tosió Sullivan- ¿Alguien aquí lee chino?
- - Ou…- Murmuró Nathan.
- -¿Edna?- La miró Victor.
- -Se Tailandés, y bastante poco- Ella empezó a revisar su mochila- No chino.
- - Mierda- Susurró Sam.
Shaareim sacó un teléfono celular, lo encendió y tras buscar algo, empezó a enfocar cada palabra con la cámara.
- -¿Qué haces?- Le preguntó el joven Drake.
- - Recurro a la tecnología- Dijo ella- Y felicito a mi yo del pasado que se le ocurrió descargar un programa de traducción por imágenes a su teléfono.
- - Eres un genio- Palmeó su hombro.
- - Gracias. Y si dejas la luz quieta en los símbolos sería realmente fantástico.
- - Oh- Apuntó- Lo siento.
- - Bueno…- Ella miró el teléfono.
- - ¿Qué dice?- Víctor se apresuró a tomar nota.
- - Blanco.
- - ¿Blanco?
- - Es la palabra blanco. La que está encima la reconozco, es suerte. La de debajo también, es loto.
- - ¿No era que no sabías chino?- Preguntó Samuel.
- -No se chino- Ella siguió mirando las paredes y escaneando los dibujos- Pero practico meditación, y son palabras bastante usuales.
- - ¿Meditas?
- -Sam… Vivía en Tailandia. Es casi obligado saber meditar. Además es un excelente recurso… Ahora, concéntrate ¿Quieres?
- -Está bien, relájate.
- - Estamos en una cueva tétrica, claustrofóbica, con olor a inframundo, en una tierra plagada de fantasmas… Me relajaré cuando nos vayamos.
- - Los fantasmas de nuevo no- Suspiró.
- - Dos más- Ella miró a Sullivan- Escuchar… Ordenar…
- - Esto no tiene ningún sentido- Bufó Víctor.
- -Oigan- Nathan pensó- Hemos estado caminando todo el día. Estamos cansados, congelados, hambrientos, y es tarde. Propongo dormir, descansar nuestras mentes y analizar todo esto mañana.
- -Te secundo- Dijo Sullivan.
- - Si… Buena idea- Murmuró ella.
Los cuatro decidieron detenerse por el día. Un poco de comida, una buena fogata y un sueño reparador posiblemente trajeran la solución de un acertijo un tanto extraño pegado en la pared.
