Edna estaba sentada frente a los símbolos, desde hacía bastante tiempo, aun mucho antes que los demás despertaran, durmiendo en la otra sección de la cueva, más cercana a la entrada. De piernas cruzadas encima de su saco de dormir, los ojos cerrados, murmurando de manera inaudible.

Pero hacía varios minutos que Samuel se había despertado y la había visto. En silencio la observó, apoyado en la roca, como si vigilara que ella estuviese bien.

Nathan se acercó a él, sonriendo al notar el modo en que él la veía. Recordó cuando eran jóvenes y Sam miraba a mujeres hermosas, siempre poniendo una expresión entre seductora y pervertida. Muy lejos de eso estaba ahora. Era seriedad, abstracción y dulzura, al mismo tiempo.

Palmeó suavemente su brazo, haciendo que él lo viera. Samuel tan solo sonrió, suavemente.

Luego se quedaron en silencio, oyendo, tratando de discernir que estaba murmurando. Lo que fuese, era extranjero y cíclico, ya que se repetía cada corto tiempo.

- ¿Qué ocurre?- Preguntó Sullivan, de improvisto.

- No…- Suspiró Nate- Nada…

- Oh- Miró a Edna- Lo siento.

- Está bien muchachos- Dijo ella, aun mirando hacia la pared- Sabia que estaban ahí.

- ¿Y que estabas haciendo?- Preguntó Sam, acercándose.

- Meditando… Intentando entender estas paredes…

- Te levantaste pronto…

- Dormí poco…- Intentó levantarse, sintiendo las piernas dormidas- Auch…

- ¿Qué ocurre?- La miró.

- ¿Ayuda?- Rio ella, extendiendo las manos hacia él- Estoy entumecida.

Él se agachó, para que ella pudiese sujetarlo del cuello, y luego se puso de pie, permitiéndole salir de la intrincada posición.

- Gracias- Edna lo soltó, moviendo sus piernas- No sé cuánto llevaba así…

- ¿Has descubierto algo?- Le preguntó Nate.

- No… Pero…- Ella sacó un papel de su bolsillo y se lo entregó- Me la pasé traduciendo con el teléfono. Son palabras totalmente aleatorias…

- ¿Aleatorias?- Víctor se acercó para ver el papel.

- Si…- Shaareim se frotó el rostro, alterada- Lo he leído cien veces, traduje todas las palabras de nuevo, intenté darle significado… ¡Nada!

- Hey… Hey- Samuel tomó sus brazos- Cálmate.

- No, no me calmo- Bufó ella- Se supone que vine a ayudar y a encontrar patrones, y no estoy haciendo nada de eso ¡Odio ser inútil!

- Edna… Para… Se supone también que somos un equipo, deja de intentar hacerlo todo tu sola.

- ¡Me frustro!- Gruñó.

- Edy…- Cambió el tono de voz y el modo de atacar- Estabas meditando ¿Qué decías mientras lo hacías?

- ¿Qué importa?

- Edy…

- Dios- Bufó- Aad Guray Nameh… Jugaad Guray Nameh… Sat Guray Nameh… Siri Guru Dayvay Nameh…

- ¿Y para qué sirve?

- Protección, relajación y visualización…

- Necesitas un poco más de lo segundo…

- Lo sé- Suspiró- Lo siento… Dormir poco me pone de mal humor.

El grupo incluso comió mirando los símbolos, pero nada resultaba. Recorrieron la zona, por si encontraban alguna entrada más, revisaron las paredes en busca de palancas, pasadizos, pistas o cualquier cosa útil, sin resultados. Todo lo que había, era esa habitación cuadrada llena de palabras.

- No- Dijo Nathan, presionando el último símbolo- Ninguno es un botón. No se mueven.

- ¿Qué nos salteamos?- Pensó Víctor.

Samuel hojeaba el cuaderno con notas, lleno de información acumulada de Nauhky Lee. Edna estaba a su lado, también mirando, mientras se frotaba la base del cuello, adolorida.

Entre las hojas que pasaban, aparecieron los puntos y líneas del libro de Naule, algo que iluminó el fondo del cerebro de Edna.

- ¡No me…!- Ella palmeó con fuerza el pecho de Sam, asustándolo y haciéndolo toser.

- Auch…- Se medio quejó él.

- ¡Qué idiota!- Se acercó a las paredes- ¡Que tonta! ¡Qué cerebro de hormiga!

- Ilumínanos- Dijo Víctor, sonriendo.

- ¡Exactamente!- Ella miró a Nathan- Tu dibujaste estos símbolos en una hoja.

- ¿Estos?- Nate le dio la hoja.

- ¡Si!- Ella lo tomó y se paró en el centro- Nauhky Lee usa representaciones de constelaciones como mapa. Estos símbolos tienen que ser estrellas.

- ¿Pero cuál constelación?- Preguntó Víctor- Suele usar a Orión y a la Osa Mayor.

- Probemos todas- Dijo Sam- Alguna tiene que ser.

Las constelaciones parecían concordar, pero tampoco orientaban nada. Las palabras que se unían aun no tenían sentido.

- ¿Y ahora qué?- Suspiró Samuel.

- Creí que lo tenía…- Se desilusionó Edna.

- Tranquila pequeña- Sullivan palmeó su brazo- Al menos estamos más cerca.

- "Toda mi fortuna. Y mi legado. Es lo que es. Y siempre será"- Repitió Nathan, tratando de pensar.

- Fortuna… Legado- Shaareim empezó a caminar, pensando, dejando fluir ideas- Es y será… Fortuna es presente… Legado es futuro… Fortuna es lo que es… Legado es lo que será… No es la Osa Mayor… Es Orión… Su fortuna, su éxito… Su legado tras su muerte… No él por completo… Sino Orión siempre seria visible por completo… Parte de él… Parte de él… Solo su legado… Su legado será brillar… en parte… en parte… Su cinto…

Ella revisó las palabras que concordaban con las que deberían estar en su cinto, mientras los hombres la miraban en silencio, para no interrumpir su revelación.

- Yuán…- Leyó ella- Ruk… Áihka… Yúan es lejano… Ruk es entrada… Áihka es grandeza… ¡Pero donde demonios esta eso! Yuán, Ruk, Áihka… Yuán, Ruk, Áihka… Yuá… Ruk… Áih… Yu… Ru… Ái… Yu… ¿YuRuÁi? ¿Existe algo llamado YuRuÁi?

- Nunca he oído eso- Se animó a responder Nathan.

- ¿YuRuái?- Siguió ella- ¿Yuruái? ¿Yuruá…? ¿Yuruá?

- Creo que es un rio…- Dijo Sullivan- En América del Sur.

- Un lugar lejano, la entrada de la grandeza…- Ella caminó a la entrada- Necesito buscar eso. Por dios, que la internet por satélite llegue…

Samuel la miró alejarse. Sonrió mientras miraba a su hermano.

- Esa es mi nerd- Le dijo Sam.

- Es un alivio que la hayas convencido de venir.

- Lo se…

Rato después Edna aparecía prácticamente corriendo.

- Tienen que escuchar esto- Ella empezó a leer- El Rio Yuruá es uno de los ríos más importantes de Brasil, bla bla bla, alimentado por el Amazonas, fluyendo hacia el sud oeste, etcétera… Cuyo nombre en lengua aborigen significa "El cazador", en él corre la leyenda de antiguas ciudades enterradas bajo la selva, abandonadas y malditas, prohibidas para los nativos…

- Niña- Suspiró Victor- Eres un genio.

- A Brasil entonces- Sonrió Nate.

Samuel la abrazó por los hombros y le regaló una enorme sonrisa, totalmente orgulloso de ella.

Aad Guray Nameh. Jugaad Guray Nameh. Sat Guray Nameh. Siri Guru Dayvay Nameh. Mantra tibetano de meditación que se traduce a: Yo saludo al Gurú primordial, yo saludo a la sabiduría de todos los tiempos, yo saludo a la verdadera sabiduría, yo saludo a la gran e invisible sabiduría.