En la habitación del hotel, Edna se mantuvo pensativa un buen rato, incluso se tomó un momento para meditar, cosa que no pasó desapercibida para Samuel. Algo se maquinaba en ella y él no sabía si era debido a su secreto revelado o si algo más la preocupaba.

Varios minutos después ella se acercó a Sullivan, con paso lento.

- Víctor- Ella se paró junto al hombre, con un semblante un tanto extraño.

- ¿Mmmm?- Él la miró, mientras los hermanos Drake hacían lo mismo- ¿Qué ocurre pequeña?

- ¿Es muy complicado pedirte que te desvíes de la ruta?

- Depende a donde, pero puedo ir a donde pidas… ¿Por qué lo preguntas?

- Quiero aprovechar el hecho de que pasaremos cerca… Y que necesitas una parada… Para ir a Marruecos. Quiero presentar mis respetos a… ellos…

- Edna- Samuel se acercó- ¿Estas segura? ¿Estas preparada para eso?

- Tengo que ir- Lo miró- Debí haber ido hace años pero nunca tuve el coraje. Quiero intentarlo ahora que al menos iré acompañada.

- ¿Al menos sabes dónde están?

- Si- Ella caminó, pensativamente- Lo busqué hace años. Mi padre se tomó la molestia de poner un papel con sus nombres encima de sus cuerpos, así que están enterrados con ellos. Él es el único que no tiene nombre en tu tumba.

- ¿Por qué no?- Preguntó Sullivan.

- Porque para cuando murió, tanto él como yo, éramos ilegales. Incluso, aun si hubiese querido volver a Marruecos, papá no hubiese podido. Era un desertor, escapamos el mismo día en el que le dieron la orden de atacar a un grupo de civiles. Ashumn Shaareim, el traidor a la patria… Por no querer asesinar a sangre frio… Y yo aún sería una ilegal si Sam no hubiese falsificado los papeles, que luego volví legales…

- Nunca…- Sam hizo una pausa- Nunca nos dijiste sus nombres ni nada de ellos. ¿Por qué ahora?

- Ya soy lo suficientemente grande como para haberlo superado- Lo miró, con una sonrisa triste- O eso creo al menos… ¿Quieres saber sus nombres?

- No lo sé… No quiero que te atormentes por eso.

- Estoy bien, Sam… Pero bueno… Allá están las siete tumbas restantes. Kalisha, mi madre y mis seis hermanos. Pehik, que era solo un pequeño bebe, Nuifa, mi hermana menor y Zuhili, que era un año menor que yo. Tenía epilepsia y una personalidad muy parecida a Nathan, en su momento.

- Por eso me volví tu nuevo hermano menor- Sonrió Nate, suavemente.

- Si. Y luego Dareima, mi hermana mayor, Rouja, el segundo más grande y Buhuka, mi hermano mayor. Él era igual a Sam, en el sentido de que siempre nos cuidaba y nos enseñaba cuando nos quedábamos solos. Todos esos Shaareim están allá y al menos quiero dejarles una flor.

- No piensas volver nunca más- Dijo Sullivan- ¿Cierto?

- ¿A qué?- Medio rio ella- ¿A encontrarme con el resto de mis familiares vivos? ¿A que me juzguen como traidora y oveja negra? ¿A vivir en un país que no me gusta, y a donde ya no pertenezco? Prefiero ser apátrida… Entonces… Víctor… ¿Podrás?

- Si pequeña- Asintió, tomando su hombro- No hay problema.

- Gracias- Le sonrió suavemente.

- Tenía que hacer una parada obligada de Nuakchot hasta Monrovia. Marruecos queda perfectamente de paso. Ven, dime donde tengo que parar…

Sullivan se acercó al plano, con ella.

- Por aquí- Dijo Edna, señalando cerca de la costa sur de Marruecos- Diabat. Tiene un aeropuerto, ínfimo, pero lo tiene. Te mostraré la zona con mi teléfono.

- Bien.

Teniendo todos los datos necesarios, solo restaba pulir los detalles y prepararse. Dormir completamente y juntar todas las energías para volar durante cuarenta horas.

Por suerte las paradas intermedias les permitían estirarse, bañarse, comer algo, tomar aire, tomar una siesta, pisar un poco de suelo firme, chequear el estado del avión.

Tras unas quince horas de dormir en las nubes, jugar a las cartas y hablar tonterías, Víctor al fin divisó el objetivo.

- Prepárense- Dijo Sullivan- Vamos a bajar, estamos en Diabat.

- Dios…- Shaareim suspiró, comenzado a sentirse ansiosa.

- Edy- Samuel se sentó a su lado- Estamos contigo.

- Si- Dijo Nate, desde el asiento del copiloto- No te preocupes, estarás bien.

- Gracias muchachos- Sonrió ella- Aunque el problema es más interno que externo…

El aeropuerto de Diabat era tan solo una pista de aterrizaje de arena, con un hangar poco cuidado. Diabat mismo era un pequeño y típico pueblo pobre de Marruecos, plagado de casas de barro, separadas, esparcidas por el seco suelo desértico, casi carente de toda vegetación.

Allí tuvieron que pagarle a un grupo de soldados de poca monta para que vigilaran el avión mientras el dueño del lugar lo llenaba de combustible, y con el cual debieron regatear a la antigua usanza. Si bien Edna hizo todas las transacciones en idioma árabe, el sujeto, que se había negado de negociar con una mujer, había obedecido eventualmente, más que nada por miedo a los extranjeros.

Después de todo, los tres hombres salieron del avión como ella se los había indicado, con rostro serio y las armas a la vista. Las armas y el dinero eran la mejor fuente de recursos.

Sullivan se quedó con su aeronave, por seguridad, a pesar de tener una enorme curiosidad respecto a la tierra natal de Edna. Mientras, los hermanos Drake caminaron a ambos lados de Shaareim, casi como una escolta. Su familia no era bienvenida y no era demasiado extraño que algún loco por la patria decidiera exterminarla.

Edna no lucía para nada feliz. Las calles habían cambiado poco y los recuerdos comenzaban a amontonarse en su mente.

Ella se detuvo en las afueras del pueblo, frente a una pequeña casa en ruinas, con los muros de barro, derruidos, aun con huecos de metralla en el suelo de concreto polvoriento y desquebrajado.

- Aquí nací- Murmuró ella- Y la última vez que estuve aquí, la casa estaba en pie, y el interior, repleto de mi familia…

Ellos miraron todo, en perspectiva. Edna había tenido un comienzo tan o más complicado que el de ellos, con su sombra perseguida por las balas de una guerra inútil que la llevó a escapar como una traidora a la patria. Vivir en un país ajeno, aprender un idioma nuevo, a vivir la vida de nuevo, perderlo todo una vez más con la muerte de su padre. Y aun así, estaba de pie, años después, con dulzura en su voz y sonrisa en los labios.