Poco tiempo permanecieron los tres frente a las ruinas de aquella casa. Era ciertamente doloroso pensar que en ese mismo recuadro de concreto habían perecido siete inocentes, al mismo tiempo. Lo era para los hermanos Drake, que no lo habían vivido, por lo que ciertamente era más doloroso para Edna.
Pronto dejaron detrás la construcción y caminaron el poco trayecto que restaba hasta el cementerio. El cementerio local era más de lo mismo. Calor, arena, desierto, soledad. Lo único que había plantado eran lápidas, cruces y estacas. Demasiadas en realidad para el tamaño de Diabat. Era como si la muerte se llevase más gente cada vez. Y gracias a las guerras continuas, realmente así era.
Lentamente avanzaron entre filas de montículos, hasta que Shaareim se detuvo frente a una fila que apenas si tenían nombres grabados en cruces de maderas rotas.
- Salam Alaikum- Dijo ella, tocando su pecho con los dedos, luego su boca y su frente- La paz sea con ustedes…
Pero ella se quedó quieta, sin saber en realidad que hacer luego. Había eludido ese momento, por tanto tiempo, que desconocía como proseguir.
Samuel miró a su hermano, ambos un poco detrás de ella, dándole su espacio. Nathan le hizo señas para que avanzara.
- Edy…- Sam se paró a su lado y frotó su espalda- Yo… No lo sé… No tengo una oración en árabe… ¿Te molesta que… diga el Padre Nuestro?
- Nadie les debe haber dicho una sola oración… Por favor…
- De acuerdo… In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti… Amen…- Se persignó, al igual que Nathan, quien acompaño la oración en voz baja- Pater Noster, qui es in caelis. Sanctificétur nomen Tuum. Adveniat Regnum Tuum. Fiat volúntas tua. Sicut in caelo et in terra. Panem nostrum cotidiánum. Da nobis hódie. Et dimitte nobis débita nostra. Sicut et nos dimittímus. Debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentationem. Sed libera nos a malo. Amen…
Edna colocó una flor blanca en cada tumba, lentamente. Luego se detuvo en la que decía "Kalisha" y clavó en la tierra, levemente, siete sahumerios encendidos, para luego inclinarse ampliamente, con las palmas juntas, reverenciando con todo su respeto.
- Namasté… Madre- Dijo ella, enderezándose, triste- Espero estés en la luz más brillante… Disculpa por no haber venido antes… No podía… Estaba demasiado enfadada con el destino como para venir. Tú siempre quisiste que siguiera mi propio camino, y eso he hecho… Espero que todos estén allá… juntos…
Samuel se acercó más al notar que la voz de Shaareim estaba comenzando a temblar, pasando su brazo por sus hombros, intentando darle un poco de fortaleza.
- Espero que padre los haya encontrado…- Continúo, con voz quebrada y lágrimas en los ojos- Que Pehik haya podido caminar… y que Zuhili se haya curado… Dile a Buhuka que… que soy grande ahora…
Edna comenzó a llorar, tratando de continuar, con todas sus fuerzas.
- Te extraño… mamá…- Gimoteó ella- Pensé… Pensé que con mi edad… Esto no pasaría… Pero no puedo… No voy a volver… Este… es el adiós… que nunca pude darte… Lo siento… De verdad… Lo siento…
Nate se acercó levemente al ver que ella se había quedado estática y llorando, y que su hermano también estaba bastante afectado por eso.
- Está bien, Edna- Dijo Nathan, frotando su brazo- Donde sea que este, ella te entiende. Y si te quiere solo la mitad de lo que tú la quieres a ella, estará feliz de verte sana y salva.
- Edy- Sam apretó suavemente su hombro- Has venido… Cumpliste… Pero este es tu pasado… Debes dejarlo atrás…
- Vamos- Nathan tomó su mano, con cariño- ¿Si?
Shaareim tomó a ambos hombres del cuello y los abrazó, sollozando. Ellos le devolvieron el abrazo, atrapándola en una masa de afecto al estilo Drake. Incluso Nathan palmeó imperceptiblemente la espalda de su hermano, mirando tristemente sus ojos, sabiendo que él era el que más estaba sufriendo de los dos.
- Gracias…- Gimió ella, sin soltarlos- Muchachos… Gracias… Son mi familia… ¿Lo saben?… Los quiero tanto…
- Lo sabemos…- Murmuró Sam.
- Y también te queremos…- Continuó Nate- Los dos…
- Vamos Edy… Vamos…
Ambos se movieron, haciendo que ella empezara a caminar, alejándose poco a poco del lugar.
Para cuando llegaron con Víctor y su avión, Edna estaba más calmada, aunque lejos de estar feliz o a gusto.
Sullivan vio el semblante de los tres, intuyendo inmediatamente de que no había sido una incursión fácil en las entrañas de Diabat. Y por supuesto, no preguntó absolutamente nada. Ya tendría algún momento a solas con Nathan para averiguar los detalles.
- ¿Estamos listos para partir?- Preguntó el joven Drake, acercándose.
- El tanque está lleno y mi vejiga vacía- Dijo Victor, con su cigarro en la boca, intentando levantar los ánimos.
- ¡Lo sabía!- Dijo una voz masculina.
Un sujeto árabe, de barba pronunciada y ropaje blanquecino se acercó de la nada.
- ¡Tú eres la Shaareim que queda!- La señaló, hablando con marcado acento árabe- ¡Te vi en el cementerio!
- ¿Algún problema con eso?- Samuel se infló con mala intención, automáticamente.
- ¡Deben entregármela! ¡Es una traidora!
- ¿Para que la quieren?- Nathan también se tornó bélico.
- ¿Para qué más creen? Para lapidarla ¡Como corresponde! ¡Es una mujer traidora!
- Yamut bik- Bufó Edna, cansada.
- ¡Traeré a los hombres del pueblo para lapidarte! ¡Y a ellos los castigaremos por proteger a una mujer!- El árabe se acercó a Shaareim- ¡Blasfemia!
- Un paso más y te romperé la cara- Siseó Sam, listo para intervenir.
Al sujeto poco le pareció importarle que alguien la estuviera defendiendo. A penas avanzó un paso, Samuel se paró frente a Edna, dejándola detrás, y en cuanto lo tuvo en la distancia correcta, le propinó un poderoso gancho derecho en la mandíbula, que lo hizo caer como una bolsa de patatas, rebotando levemente en el suelo de polvo.
- ¿Q-que?- El desconocido comenzó a pararse, aturdido y adolorido.
- Y ese solo fui yo, siendo amable- Sam dio un paso, con mirada asesina- Somos cuatro, y cada uno tiene peor humor que el anterior.
- ¡Están locos!- Escupió un poco de sangre, ya de pie- ¡Los lapidaré con ella!
Edna, ya sin paciencia, se le aproximó solo para darle dos golpes rápidos. Un gancho izquierdo en el estómago y de inmediato, otro derecho, exactamente en el mismo punto donde Samuel lo había golpeado. Si bien ella tenía tendencias budistas, también tenía mal genio con gente como esa, y un entrenamiento militar temprano, que luego se potenció con un entrenamiento estilo Drake. Quizás sus puñetazos no eran tan fuertes, pero precisamente por eso, había aprendido a dar combinaciones rápidas. Mucho más cuando estaba tan malhumorada como en ese momento.
- Te lo dije- Dijo Sam.
- Nos vamos- Bufó ella, mirando a Víctor- He tenido suficiente de Marruecos…
El avión despegó dejando atrás una zona polvorienta llena de recuerdos y un sujeto árabe que tendría problemas para comer más tarde.
Yamut bik puede traducirse como "Muérete" en árabe
