A pesar de la felicidad de los hombres, Samuel notó que Edna estaba demasiado pensativa. Y además de amarla, confiaba ciegamente en ella.
Él vio a su hermano avanzar, pero lo sujetó del cinto y tiró de él, haciéndolo retroceder de inmediato.
- ¿Qué demonios?- Nathan lo miró- ¿Sam? ¿Qué haces?
- Espera- Lo detuvo él.
- ¿Qué?
- ¿Edna?- Samuel la miró- ¿Qué pasa? ¿Qué crees?
- No lo sé- Pensó ella, mirando alrededor- No me cuadra… Algo… Quizás no es nada, quizás me he vuelto paranoica con los años…
- Confío en tu intuición. Tú dime.
- Ese tesoro me parece falso…
- ¿Falso?- Víctor miró con más fuerza.
- No huele a metal del valioso, mucho menos oro- Dijo ella- Huele a hierro… Hierro viejo y oxidado… Menos el demasiado obvio cofre del centro… Que sin dudas debe ser una trampa.
- ¿Entonces?- Preguntó Víctor- ¿Dónde está?
- Nauhky Lee era demasiado insistente con transformar el oro en objetos prácticos, como copas, cruces, adornos y espadas. No es de su estilo dejar monedas… Aun en esa época había tesoros más valiosos, menos manipulables.
- Es un tesoro falso para engañar a los ladrones- Pensó Nathan- Solo Nauhky Lee podría llegar al real.
Shaareim caminó hacia la cueva contigua, iluminando, animándose a dar un paso.
- Ten cuidado Edy- Samuel tomó su mano, por precaución.
- El suelo parece seguro- Ella lo revisó- No parece que lo hayan tocado… De todos modos, que nadie toque nada…
El grupo entró, cauteloso. No había nada exceptuando figuras toscas, talladas en la piedra, con formas de animales, cosas, líneas, palabras, todo completamente aleatorio. Y en la mayoría, puestos delicadamente en la piedra, esferas de cristal, de color opaco.
- Eso sí es trampa- Víctor iluminó un cristal, que semejaba el ojo de un dragón.
- Si aquello no era el tesoro…- Pensó Sam- ¿Esto qué es?
- Aquello era una trampa con forma de tesoro- Dijo Nathan- Esto debe ser el tesoro con forma de trampa…
- Es Nauhky Lee…- Dijo Edna- No todo es tesoro…
- Oigan- Sullivan iluminó una figura- Miren esto… Un cazador matando un oso… ¿Les parece lo suficientemente Nauhky Lee?
- Orion y La Osa Mayor…
- ¿Quién tiene las bolas para esto?
Nathan se acercó. La figura tallada tenía unas cuantas esferas de vidrio en ciertos puntos casi obvios. En el cazador había una en su cinto, en su mazo, en cada pie, y en su cabeza. En el oso se veía una en el ojo y en su lomo.
Él suavemente tomo la esfera del cinto, tirando imperceptiblemente, atento al sonido de cualquier mecanismo activarse. Pero el cristal salió, con dificultad, pero completo. Iluminó el hueco restante, por curiosidad, pero no había nada.
Luego miró la esfera y la sacudió levemente. Se oía hueco, pero con algunas cosas duras en su interior.
- El tesoro esta en las estrellas- Dijo Edna- Rómpelo…
Nathan colocó la primera esfera de cristal ahumado dentro de una tela y bajo la curiosa mirada de los demás, lo golpeó un par de veces, hasta oír el vidrio romperse. Lentamente abrió el trapo. Allí, entre los vidrios sucios, brillaban como estrellas un generoso puñado de diamantes y gemas no precisamente pequeños.
- Virgen Santa- Suspiró Sullivan, tomando uno tan grande como una canica.
- Siete esferas- Murmuró la mujer- Como la Osa Mayor…
- Lo logramos…- Samuel la abrazó por el cuello, sonriendo, antes de besar su frente- Gracias a ti.
- Yo no hice nada…- Sonrió ella.
- Me importa una mierda tu opinión.
Los dos viejos amigos rieron, mientras veían a Nate buscar otra esfera y hacer lo mismo, para obtener otro puñado de piedras rojas y verdes.
- Rubíes y esmeraldas…- Sonrió Nate- Con solo esos dos, ya tenemos un dineral…
Lentamente las siete esferas se rompieron, revelando un interior increíble de diamantes, esmeraldas, zafiros y rubíes, de todo tamaño y calidad. Víctor colocó todo dentro de un recipiente resistente, para evitar cualquier pérdida antes de dividirlo en partes iguales, y lo colocó dentro de la mochila de Nathan.
- Muchachos…- Sullivan sonrió- A casa…
- Elena va a quedar fascinada- Rio Nate.
Samuel sintió un leve salto en su pecho. La aventura estaba a punto de terminar, y eso solo significaba el ultimátum de su hermano.
Pensando en eso, salió de esa gruta mal diseñada. Pero cuando su pie hubo salido y pisado, se hundió levemente en una roca.
A todos se les heló la sangre al oír el suave traqueteo de un mecanismo.
- Oh Dios…- Murmuró Sam, sin moverse- Dios no…
- ¿¡Que!?- Nathan se acercó- ¡Pero si yo pisé eso antes y no se movió un milímetro!
- Hay que pensar, rápido- Dijo Víctor.
- Es un mecanismo de dos tiempos- Reaccionó Edna, asustada- Avanzará más deprisa si dejas de pisarlo…
Ella apartó a Samuel, lo cual aceleró momentáneamente el mecanismo hasta que ella puso ambos pies en la roca.
- ¿¡Que haces!?- Le dijo él, mirándola.
- Pienso bajo presión… Eres más fuerte que yo, si hay un mecanismo que detener, es más posible que tú lo logres. Yo haré peso. Muévanse.
Las paredes comenzaban a desquebrajarse, el techo bajaba centímetro a centímetro, sin detenerse y no había forma de encontrar el mecanismo. Estaba dentro de la misma maldita tierra.
- ¡Hay que hacer algo!- Gritó Víctor, apareciendo- ¡Todos los pasillos están colapsando!
- ¡Tenemos que salir!- Nathan se apresuró.
- ¡Edna!- Sam estiró su mano- Vamos…
- ¡No!- Ella se quedó quieta- ¡A esa velocidad nos aplastará a todos antes de salir!
- Solo necesitamos peso- Samuel intentó mover una piedra, pero nada ocurría.
Se detuvo, mirando alrededor, pero por más que buscara, no había roca que mover.
Shaareim empezó a notar que la piedra del techo empezaba a caer, rota, lentamente. Sabía que no había retorno, y que si los demás se quedaban allí, seguirían su mismo destino.
- ¡Nathan!- Lo llamó ella, viendo al menor de los Drake- ¡Llévatelo!
- ¿Qué?- Sam intentó avanzar, pero parte de la cueva comenzaba a ceder en sus pies- ¿Edna?
Nathan sujetó a su hermano con fuerza y lo obligó a retroceder, evitando que cayera por un hueco que crecía.
- ¡Sam! ¡Sam!- Él intentó despertarlo- ¡Tenemos que movernos!
Edna miró sus ojos marrones, tan perdidos y desolados, mientras Víctor y Nate tiraban de él y lo arrastraban hacia la salida.
