Drake se tomó un buen tiempo en quedarse quieto bajo la increíble sensación de suavidad y afecto que sentía al estar abrazado a su estómago blando.

- Cariño…- Murmuró ella, haciendo que él la mirara- Tengo sueño…

Él se puso de pie, tomando sus manos, y besándoselas, viéndola reír tiernamente.

- ¿Me acompañas?- Preguntó él, mientras caminaba hacia la cama.

Un par de minutos después ambos estaban recostados, juntos, compartiendo una cama pequeña, abrazados.

Samuel estaba acostado boca arriba, con Edna usando su pecho de almohada. El brazo más cercano a ella se dedicaba a acariciar su espalda, suavemente, mientras que con su otra mano tan solo la usaba para tomar una de las manos de ella, acariciar sus dedos, entrelazarlos.

- Me muero de sueño- Rio Shaareim, suavemente, con los ojos empequeñecidos- Pero quiero seguir disfrutando… esto…

- Lo sé- Sonrió, cansado- Estoy igual…

- Dios… y es peor si hablas…

- ¿Quieres que hable raro?- Intentó agudizar su voz, para luego toser y volver a hablar normal- Mejor no…

- Mejor durmamos…

- Perfectamente.

- Samy- Ella lo miró.

- ¿Mjm?

- Te amo.

- Edy- Se emocionó levemente- Yo también te amo…

Ambos se dieron un largo y suave beso, antes de acurrucarse y dormirse casi de inmediato.

El plan de vuelo se había dividido. Sullivan transportó a sus amigos hasta la ciudad de Sao Luis, donde los dejó para partir él solo, en un largo viaje hacia Londres, para tratar con un viejo amigo en las cuestiones de ventas de diamantes. Él estaba seguro de que conseguiría el mejor precio del mercado.

Los restantes cuatro tomaron un avión a Nueva Orleans, directo a casa.

Aun así, Samuel tenía unas cuantas ideas en mente y cuestiones que discutir con su nueva pareja.

No habían terminado de sentarse en el avión, cuando él comenzó a pensar.

- Entonces- Él la miró, girándose un poco hacia ella- ¿Qué hacemos?

- ¿Con que?- Ella se abrochó el cinturón de seguridad.

- Por dios- Dijo Nate, en el asiento frente a ellos- ¿Van a hablar todo el viaje?

- Aún estamos a tiempo de cambiar los asientos- Le dijo Elena.

- Hablaré más bajo- Dijo Sam, bajando un poco la voz- ¿Contentos?

- ¿Qué decías?- Edna le palmeó la rodilla.

- ¿Qué vamos a hacer luego de aterrizar?- Tomó su mano.

- Bueno…- Ella pensó- Buena pregunta… ¿Alguna cosa que debamos priorizar?

- Tú- Dijo, como una obviedad- El trasplante.

- Los estudios tardan un par de días, mas días para prepararme para un trasplante, meses… No es tan prioritario tampoco…

- Y…- Él acomodo un mechón de cabello marrón de ella- ¿Dónde nos vamos a quedar cariño?

- ¿En casa de Nate?- Rio ella.

- ¿En serio?- Nathan intentó mirar hacia atrás- ¿En serio? ¿Por qué demonios hice que se juntaran?

- Estoy bromeando, Nate- Ella pateó suavemente su asiento- Era para ver cuán atento estabas a nuestra charla, chismoso.

- Bruja- Murmuró él.

- Edy…- Dijo Samuel- En serio ¿Dónde quieres vivir? Tenemos que buscar una casa…

- ¿Tenemos?- Shaareim sonrió- ¿Así de repente? ¿Y si no te gusta convivir conmigo? ¿No quieres probar un poco de convivencia antes?

- Hemos convivido durante muchos años ya. Lo único que nos diferencia a antes de Panamá es que tenemos más arrugas y nos besaremos… exceptuando que hayas cambiado demasiado tus hábitos de convivencia. O…- Se puso triste- ¿O es que no quieres convivir conmigo? ¿Es eso princesa?

- Claro que sí quiero, grandísimo tonto- Pellizcó suavemente su mejilla- Recuerda, yo soy la previsora. Pero… ahora que lo pienso… quizás si necesitemos unos días en un hotel, al menos hasta que Víctor consiga el dinero.

- ¿En qué parte del mundo? ¿Finlandia? ¿Suecia?

- ¿Nueva Orleans?

- ¿En serio?

- Así tendremos a la "familia" cerca, además hay buena cultura, buena arquitectura, buen clima aunque es un poco caliente en verano. Y llueve mucho…

- Nueva Orleans será- Sonrió.

- ¿Tú no te niegas a nada?- Rio ella.

- ¿Negarte algo? ¿A ti? Claro que no- Besó su mejilla- Lo que mi princesa quiere, mi princesa lo tiene.

- Es bueno saberlo- Sonrió ella.

Edna se apoyó suavemente en su hombro, esperando el momento más estresante del vuelo: el despegue.

Ya con el avión estabilizado en el aire y debido a que el ambiente estaba bastante silencioso, Samuel tomó su teléfono, escribió algo y se lo alcanzó silenciosamente a Edna, a su lado. Ella lo miro, extrañada, y leyó.

"Están todos muy callados… Está bien que me guste ser un poco travieso, pero no tanto"

Ella lo miró, escribió y se lo devolvió.

"¿De qué me estás hablando?"

"No voy a decir aquí, en voz alta, de que estoy duro como una maldita piedra, pero es bueno que lo sepas… Eres la que lo causó"

Shaareim golpeó su brazo, con la cara roja, mientras él reía en voz baja.

"¡Sam! ¡Eres un sucio! ¡Estamos en un avión, está lleno de gente! ¡Dios!"

"Edy… Baja la vista un poco… No es que tenga el pene fuera… Pero se nota un poco. Míralo"

"No. Me niego"

Samuel tomó su mano, entrelazando sus dedos, como si fuera algo normal, pero luego suavemente la acercó para apoyarla directamente en su entrepierna. Ella podía sentir el bulto endurecido apoyado directamente en el dorso de su mano. Se atrevió a mirar de reojo, vigilando los pasajeros cercanos, para bajar su vista. Si, se notaba bastante. Lo insultó en sus adentros, él podía ser demasiado provocativo.