Después de tanto movimiento de cajas y muebles, y de una cena bastante superficial para poder dejar el camión a tiempo, Drake decidió dar fin a la tarde bañándose.
Salió de la ducha, seco, mirando a Edna en la habitación, quien había terminado de colocar las sabanas de la cama, y estaba agachada, situando una amalgama de ropa y toallas en sus sitios correspondientes.
- Recuérdame mañana de arreglar el termostato- Dijo él, acercándose- El agua aun sale un poco fría…
Ella se enderezó para hablarle, pero en vez de eso, tosió levemente, entre nerviosa y sorprendida. Samuel estaba completamente desnudo, limpio, fresco.
- ¿Qué…?- Dijo ella- ¿Qué haces…?
- Me estoy secando- Sonrió jocosamente- Ya terminamos las "prioridades", cariño.
- Aja…
- Hablando en serio… Sé que dije que sería muy especial, que me vestiría para la ocasión… Pero… Bueno… No sé cuánto tarde eso… Si no te gusta así, dímelo. O si no te gusta verme…
La mujer se le acercó, solo para abrazarlo con fuerza, descansando la mejilla en su piel, sintiendo su espalda desnuda con las manos. Luego suspiró ampliamente, sonriendo.
- Ya te lo dije- Le susurró Edna- Tienes el cuerpo perfectamente, deja de preocuparte. Soy yo la que está en pésima condiciones.
- Claro… Y yo me enamoré de ti solo por tu cuerpo…- Dijo, sarcásticamente.
- Justamente… Ni yo del tuyo…
- Edna- Sonrió.
- ¿Qué?
- ¿Por qué tengo la sensación de que estás haciendo pasar el tiempo?
- Oh- Ella rio- Te diste cuenta…
- Mjm…
- Es porque estoy… nerviosa.
- ¿Nerviosa?- Él la separó un poco, para ver sus ojos- ¿Conmigo? Si no es tu primera vez con un hombre… Y además nos conocemos…
- Lo se… Pero tengo mala experiencia… la mayoría han sido un asco… y… ha pasado bastante tiempo desde mi último… ya sabes… Tampoco sé si seré buena en eso o no…
- Calma Edy… No hay nada que no podamos mejorar con un poco de comunicación… Si no quieres ahora, puedo esperar, hasta que tú me digas.
- No, no… Yo… quiero… No necesito esperar o después sucederá lo mismo. Tú solo… toma el mando por un momento ¿Si? Se me irá, eventualmente.
- De acuerdo- Acarició su mejilla- Tu solo dime si debo detenerme. Ten en cuenta que he pasado gran parte de mi vida aguantando mis deseos de hacértelo…
- Deja de hablar Sam, por dios…
Drake rio levemente, para luego besarla y tomar el control, desnudándola. La besó, mil veces, suave y delicado, hasta que se hubo saciado de la sed de sus labios y lengua. La acarició hasta el cansancio, e incluso mordió su oído un par de veces, todo con la suficiente ternura.
Poco a poco la sintió soltarse, pero no lo suficiente como para considerar que ella estaba cómoda. En su mente, quería liberarla antes de avanzar aún más, pero su propio cuerpo lo impulsaba a avanzar.
Acostado sobre ella, Samuel dio su estocada final, entrando en ella delicadamente, sintiéndole un escalofrió recorrerle la nuca mientras aquella primera entrada suavemente llegaba al final.
- Dios…- Murmuró, mirándola- Edna…
Comenzó a moverse, lentamente, asegurándose de que todo fuera bien.
- Voy a hacerlo… suave…- Susurró él- Como si fuera tu primera vez… ¿Si? Tú dime cuando… quieras más…
- De acuerdo…
Él no dejo de moverse, pausadamente, a pesar de tener unos inmensos deseos de hacerlo rudo. La notó levemente más libre cuando sentía las manos de la dama acariciar su espalda y cintura, mientras a veces ella cerraba los ojos y se torcía imperceptiblemente.
A pesar de saber que ella no estaba del todo libre, podía sentir lo endemoniadamente húmeda que estaba. Eso era un alivio, al menos ella estaba deseosa de aquello.
Drake se movió a penas más deprisa, besando su cuello, lamiendo su piel.
- Así…- Susurró ella- Samy…
Un fuerte gemido salió de la boca de Edna.
- Lo siento…- Murmuró ella, tapando su boca.
- ¿Qué?- Él se detuvo un momento, levantándose lo suficiente como para ver sus ojos- ¿Edy?
- Se me escapo…- Murmuró, apenada.
- Edy- Sonrió con ternura- Mi princesa… Está bien... Puedes gemir, gritar y hablar todo lo que quieras. Libérate… Además… Por dios que me excitó eso…
- ¿En serio?
- Si…- Besó su boca, suave y profundamente- Yo soy muy ruidoso… Te cansaras de oírme gemir…
- Samy…
- Dime…
- Por favor, sigue…
Él volvió a moverse lento y profundo, casi asegurándose de que su cintura siempre rozara su bajo vientre. Utilizó una de sus manos para acariciar su cintura, su muslo, mientras besaba su cuello. Un suave gemido de Shaareim atravesó su oído y cosquilleó en su nuca, obligándolo a gemir también.
- ¿Te gusta así…- Susurró él, besando su garganta- cariño?
- Dios…- Ella acarició su nuca- Me encanta… Samy… Eres tan dulce… Dame más…
Samuel se estremeció de la dicha, aplicando más fuerza y velocidad, notando que a cada avance suyo, su dama comenzaba a liberarse aún más.
Ella empezó a gemir más fuerte, usando sus propias piernas para empujarlo más dentro de él y eso enloqueció a Drake. La miró, con una mezcla de profundo amor, lujuria, ternura y dicha, en iguales dosis.
- ¿Mas… fuerte…?- Preguntó él.
- Si… Si… Más… Samy… Que delicia… por dios…
Los años de pensar en ella se hicieron patentes. Avanzó una y mil veces, sujetándola, cargado de cierta euforia, gimiendo tan alto como ella.
- Cariño…- Gimió ella con la respiración entrecortada, abrazándolo- Samy… Samy…
- Vamos princesa- Le gimió en el oído, también muy cerca, penetrándola con fuerza- Llega conmigo… Vamos… ¿Si?... Ven… Ven…
Edna se estremeció con un alarido, encorvando su espalda, con un temblor apoderándose de su vientre y piernas, mientras Samuel se movía por última vez antes de dar un largo quejido en su cuello mientras su cintura se tensaba. Lentamente ambos se apagaron, agitados aunque quietos.
Drake la miró, encima de ella, cansado, sin poder evitar reír. Ella empezó a reír también. Ambos rebosaban de agotamiento y hormonas de felicidad.
- Cielos…- Edna seguía riendo- ¿Quién… eres? ¿Un tigre o qué?
- Tu novio- Sonrió con ternura para luego besar su mejilla largamente, con todo el amor que podría caber en su pecho
- Samy- Sus ojos se humedecieron.
- Dime…- La miró- ¿Te gusto?
- Fue… lo más increíble de mi vida… Ha sido malditamente exquisito… De haberlo sabido antes… ¿Y a ti?
- Imagínate… Me gustaba tener sexo con cualquiera. Ahora piensa que hice el amor con la mujer de mi vida… Fue… indescriptible.
- Gracias cielo…- Ella acarició su mejilla- Te amo Samy.
- Yo también te amo mi princesa- Besó sus labios.
Ambos se acurrucaron en un mar de caricias, ignorando todo lo demás. Solo existían ellos, su cansancio, el sudor, la enorme satisfacción, la oleada de paz que lentamente los abrumaban. Ninguno de ellos sabía exactamente hacia cuanto que habían deseado eso, pero al fin lo habían alcanzado. La vida no podía ser más dulce.
