— ¿Lo hueles?

Sin detener su caminata, dirigió la mirada hacia Adrien, luego de aspirar ese aroma que le gustaba mucho y que solo en determinadas condiciones aparecía. Su novio negó con la cabeza.

— Huele a petricor —Declaró Marinette con los ojos cerrados volviendo a aspirar por un momento ese aroma— Me gusta mucho porque me recuerda al día que me enamore de ti —Adrien la miró extrañado sin saber a qué se refería.

— ¿A que huele? —Preguntó al rato, ya que por más que aspiraba, no olía nada. Más que nada haciendo esa interrogante con la intención de que repita su nombre y le diga su significado.

— A petricor, es el nombre que recibe el olor que produce la lluvia al caer sobre los suelos secos —Adrien tomó con más fuerza el mango del paraguas.

— ¿Y te gusta mucho? —Ella asintió, sus ojos brillando.

Esa contestación y la manera de hacerlo, ocasiono que Adrien se detuviera y la abrazara provocando que sus corazones estén en compas con las gotas de lluvia que caían.

— ¿Y no huelo mejor yo? —Cuestionó sintiendo ridículamente celoso.

Marinette rió mientras comenzaba a aspirar con sus fosas nasales el aroma de su piel combinado con su fragancia.

— Siempre.