Ella se durmió enseguida, bendita fuera. Y bendito su sueño pesado. Bendita su mente simplificadora y bendita su fe inquebrantable en él.
Su piel fresca era un bálsamo contra la suya enfebrecida. Se abrazó a su espalda, olió su pelo. Se quedó dormido.
Volvió su recurrente pesadilla. Se veía a sí mismo o a una caricatura de sí mismo, un ser pálido y ojeroso, con garras en lugar de uñas abriéndole el pecho, sacando y mordiendo su sangrante corazón. Sólo que esta vez era más alto que él, más grande. Severus miró como de costumbre, el hueco de su pecho, pero de repente no era su pecho, ni se miraba a sí mismo. Él sostenía un corazón caliente en la mano y el hueco estaba en el pecho de Demons.
Abrió los ojos de golpe. Se aseguró de que ella estuviera bien. Paula apretó la mano que él puso entre sus senos, abrazándola. Snape contuvo la respiración un instante. Aterrado. Podía haberla matado.
Miró el destrozo del apartamento. No fue involuntario, no lo fue. Quería asustarla. Es cierto que se sorprendió cuando todo empezó a vibrar, _habla con propiedad, idiota, te agradó_ Y cuando todo empezó a estallar le invadió una euforia similar a la de surcar el aire convertido en niebla. Pero ella no se asustaba. Eso no es una mujer... Tan inconsciente, tan cabezota... que se iba a dejar explotar como un vaso por no amilanarse ante él.
Severus la estrechó aún más entre sus brazos. Podía haberla matado.
Ella protestó, no le gustaba sentirse prisionera, ni siquiera dormida. Severus la liberó y acarició en cambio su espalda.
Quiso asustarla, resarcirse de la humillación que pasó en la casa de sus padres... y casi la mata.
Soy un ser deforme y marcado, he sido malvado y podría volver a serlo.
Demons.. Demons... ¿Cuánto tiempo estuve muerto?
¿Qué fue lo que dijo? "Nada puede darte tanto miedo como para hacer tanto el tonto".
Sigilosamente se levantó y recompuso el apartamento.
Se puso las ropas de Crow. Sacó la estilográfica de Crow de su bolsillo.
" No me voy"_ Empezó a escribir.
"No me voy, señorita Demons. No es una decisión que tome libre y voluntariamente.
Huyo. Huyo lo más rápido que puedo de su furia y de su justa venganza.
Sabía que era Deborah la que te acompañaba. Os vi entrar.
Lo sabía y aún así te pregunté, te embrujé y casi te mato, sólo por ver como te rendías.
Lo que pasó no fue un accidente. Lo hice yo, porque podía hacerlo, porque quería hacerlo.
¿Conoces la sensación de poder que da rendir un alma, domeñar un cuerpo?
No lo sabes, porque tú te rindes y te entregas al mismo tiempo que dominas y conquistas.
Yo sí lo sé, era una de las ventajas de ser un mortífago. Sentirse poderoso, sentirse superior.
Doy gracias a ese Dios que tanto nombras porque fueras tú, tú y no cualquier otra.
Tú no eres una mujer, eres un fenómeno de la naturaleza. una tormenta, un terremoto. Indomable.
Doy gracias a tu Dios por no permitir que sintiera de nuevo la salvaje victoria de ser malvado.
No quiero ser malvado, he intentado evitarlo toda mi vida, pero lo soy.
No voy a permitirme hacerte daño otra vez. Quizá sólo hoy, cuando pienses que me marcho.
No me marcho, huyo. No te prometo que volveré.
Vive, Paula Demons, vive."
