Si conocía bien a Mundungus, el mago se escaparía en cuanto tuviera ocasión. Tampoco le interesaba tener un prisionero, así que al final usó el Imperius y le sometió de nuevo a un servicio inconsciente, que se sintiera a salvo y libre de salir y entrar... siempre que no lo hiciera de su casa. Mejor que buscara refugio en otro sitio, Severus necesitaba estar solo.

Cuando por fin lo estuvo, repitió los conjuros protectores y elevó un círculo de infranqueabilidad. Seguía siendo el modo más seguro de proteger su casa, lástima que olvidara levantarlo de nuevo tras hacerlo desaparecer para que Demons pudiera acceder a su casa. Demons...

Entró en su despacho musitando su nombre. Pasó los dedos acariciando el lomo de sus libros. Un ritual... Colagusano usó un ritual para darle un cuerpo a Lord Voldemort, pero él no tenía conocimiento del mismo salvo por lo que Potter contó. Aparte de que era imposible que el Lord o parte de él hubiera sobrevivido, era un profundo convencimiento que provenía de una única fuente. Paula estaba completamente segura. La conexión entre ellos era tan... intensa. Y Paula aseguraba de que el Lord no existía porque el poder que de alguna manera sustrajo de él había desaparecido por completo.

No era posible que los mortífagos que quedaran pensaran realmente que él conocía una forma de traer de vuelta al Lord. Estaban buscando otra cosa, algo que pensaban él conocía. Elucubrar no le divertía demasiado.

Se quitó el traje y se puso una de sus túnicas... ¡ah!, era agradable estar de nuevo en su propia piel. Pero era muy temprano para ir a ningún sitio y resentía el cansancio pese a estar totalmente despierto. La cena, la escena de Demons, esperarla en su piso, el estallido... todo se acumulaba en su mente.

Se tendió sobre la cama limpia, que había vestido por alguna razón con sábanas y colcha blanca. "Cuando acabe con usted, no le quedará ninguna duda". Suspiró. Ultimamente, pasaba más tiempo suspirando que respirando. Rememoró la manos de Demons enredadas en su pelo, la avaricia con que le besaba. Él no tenía dudas acerca de que ella era su dueña. Se dejó hacer. Alguna vez le había dicho que ella era un veneno, peor que cualquier otra droga, lo único que le hacía olvidar el resto del mundo. Se puso de costado imaginando, recordando, el calor de su espalda en el pecho, la redondeada forma de su cadera en su mano, el olor de su pelo... pensó en ella hasta que se quedó dormido.

Se despertó con un ímpetu impropio, excitado por la idea de enfrentarse a tres o más mortífagos. No sentía miedo alguno, sino una estimulante sensación de peligro. Usó una capa con capucha y llevó la máscara de mortífago, por si acaso. Entró en la taberna y se sentó en una mesa apartada. No había muchos parroquianos, el camarero limpiaba vasos tras la barra como en alguna vieja película del oeste. Se acercó fastidiado, pero Snape hizo un gesto rápido con una mano para indicarle que no iba a tomar nada.

_Oiga, esto no es un parque, si quiere estar aquí sentado, tiene que tomar algo.

Pidió un whisqui de fuego en un susurro, para no ser reconocido y lo bebió lentamente, esperando ver a alguien sospechoso. Mentalmente chasqueó la lengua. Tenía que haberle dicho a Mundungus que se citara allí con sus contratadores. No podía cometer ese tipo de fallos. Esperaría más. Los mortífagos eran animales de costumbres. Tres copas más tarde, dos encapuchados entraron en el bar.

Severus reconoció a Mcnair y a Selwyn, muchas horas con vosotros, compañeros. Ambos se sentaron en uno de los oscuros rincones del bar en una mesa con tres sillas más. Decidió seguir esperando. Rabastan apareció más tarde y ¡oh sorpresa! Yaxley. Snape pidió otra copa mientras se arrepentía de no haber preparado mejor su salida, en esos momentos unas orejas extensibles de Sortilegios Weasly le hubieran venido de perlas. Se quedó solo en su mesa, atento a sus gestos, su lenguaje corporal. Estaban nerviosos, Rabastan no dejaba de mirar a uno y otro lado, cuchicheaban y apretaban los puños. Yaxley era el que dirigía el grupo. En un determinado momento, Snape se levantó. No había venido sólo a mirar. Apretó el puño en torno a la varita y se acercó con pasos elásticos. Apartó la silla sobrante.

_ Yo que tú no me sentaría ahí. Esto es una reunión privada.

_ ¿Quién falta, Rabastan? ¿Tu hermano quizá?

El aludido se levantó como por un resorte, Yaxley le agarró el brazo.

_Siempre hay una silla reservada para ti,... Severus.

Los demás presentes se revolvieron y contorsionaron como al oir el nombre del señor tenebroso.

_Sabía que estabas vivo, te ví escapar el día de la batalla de Hogwarts, ella no te sacaría de allí si no hubieras estado vivo. Aunque nadie lo creía. Siéntate, Severus. Tenemos que hablar.

Snape se sentó con ellos, colocando la varita muy a mano sobre la mesa. Los mortífagos se miraron entre ellos con aprensión. Yaxley alargó sus labios en una sonrisa lobuna.

_Siempre caes de pie.

_ Bien, caballeros,_ aunque su tono no era precisamente amigable, sus palabras eran corteses_ he oído que quieren algo de mí.

_La muerte del señor tenebroso nos ha dejado un poco... huérfanos. Muchos de nuestros hermanos han caído, otros tantos están en Azkaban y algunos nos han traicionado, renegando de nuevo de su disposición_ Snape asintió lentamente_ Pero aún quedamos algunos que mantenemos los ideales por los que luchamos.

_Si pretendéis resucitar a Lord Voldemort..._ los mortífagos se revolvieron incómodos al oir su nombre_ creo que os equivocais de hombre. No sé cómo podría hacerse para que volviera. Y para ser sincero, tampoco creo que fuera oportuno hacerle volver. En los últimos tiempos fue bastante... inestable.

_ ¿Tu lealtad ha flaqueado?

Snape sostuvo la irónica mirada de Yaxley.

_ Por si no lo recuerdas, intentó matarme. Le daba igual quién muriera con tal de matar a Potter. Al final fue derrotado, Yaxley, ¿realmente te interesa volver a servir a ese amo?

_No necesariamente.

Rabastan agarró del brazo a Yaxley pidiéndole que no siguiera, pero Yaxley negó con la cabeza, quitándole importancia.

_ Necesitamos un líder, los que quedamos no podemos estar dispersos. Hemos pensado que tal y como están las cosas en Inglaterra, lo mejor sería irnos, empezar en otro lugar en que nuestros ideales sean mejor recibidos. Centroeuropa, tal vez Albania, Rumanía...

Severus cogió la varita con ambas manos, sopesó la respuesta.

_Suerte con ello, Yaxley_ dijo mientras empezaba a levantarse.

_¡Espera!... te... necesitamos_Snape alzó una ceja, esto se ponía interesante.

_Ten cuidado, Yaxley, no es de fiar_dijo Lestrange.

Severus paseó la mirada por el rostro cubierto de los mortífagos y se sentó de nuevo ante la mano extendida invitadoramente de Yaxley. Quería saber qué se estaba cociendo.

_ Tú no conociste al señor tenebroso en sus orígenes. Era un hombre muy elocuente, y con ideas muy claras y estimulantes. Era poderoso entonces, sí, pero no tanto. En una ocasión, estuvo fuera una temporada. Su destino, creemos, fue Albania o tal vez Rumanía y muchas veces desaparecía y visitaba de nuevo esos lugares. Pensamos que encontró una fuente de poder, un lugar en que la magia oscura era muy fuerte, un lugar o una persona... de la que aprendió y aumentó su poder. Tú eras su más allegado, Severus, tú debes saber algo. Si encontrásemos esa fuente de poder tal vez nosotros... o uno de nosotros, podría medrar como él y continuar con sus ideales (la pureza de sangre, el dominio de los magos sobre el resto de las especies), en un lugar que reciba con más entusiasmo esos cambios.

Cierto, cuando él conoció a Lord Voldemort ya poseía ese aura y un intenso dominio de las artes oscuras que siempre le fascinó. Pensó un momento.

_Yaxley, eso es una utopía. Un puñado de magos no podrán dominar el mundo muggle, es estadísticamente muy improbable. Si quieres ir a centroeuropa y pelear por tener un feudo allí, os vuelvo a desear suerte. Por mi parte, el mejor consejo que os puedo dar es que os separéis, dejéis pasar el tiempo e intentéis conseguir una vida tranquila, sea dónde sea.

_Mira sus ojos, Yaxley, te dije que no era de fiar. Quiere ese poder sólo para sí.

Severus enarboló su varita, pero Yaxley volvió a mediar.

_Tranquilo, Rabastan, tal vez Severus haya encontrado la paz y una bonita casa donde criar mestizos con su muñequita muggle.

_Te advertí que no la nombraras siquiera. Para tu información, estoy solo. Pero si se os ocurriera a alguno o alguno de los vuestros tocarle un solo pelo, os mataré. Ella está fuera de este mundo, me oyes Yaxley, quiero que siga así.

_No puedes hacer eso, nosotros somos tus amigos, pero hay otros que buscan venganza por lo que publicó el Profeta, le diste una información esencial a Potter para que derrotara al señor tenebroso. Crabble y Goyle, por ejemplo, incluso Rodolphus te culpa por la muerte de nuestra querida Bella.

_ Encárgate de dirigir esa venganza hacia mí, Yaxley. Es más, si le ocurre algo a ella, te haré enteramente responsable.

_ ¿Dando órdenes, Severus?,_Yaxley sonreía_ ¿ves, Rabastan?, te dije que él era nuestro hombre. Piénsatelo, Severus. Busca en tu memoria algo sobre dónde podía haber ido el Lord a encontrar esa fuente de magia oscura y piensa sobre lo que podrías hacer en el mundo con gente fiel que creyera en ti, para variar.

Snape se levantó lentamente mirando desconfiado y desdeñoso a los mortífagos. Estiró las mangas de su túnica y guardó su varita en el bolsillo.

_ Paga mis copas_ordenó_ Dame una semana. Tendrás noticias mías

Lo dijo con voz profunda y mirada penetrante, antes de darse la vuelta y salir de la taberna.

El grupo de mortífagos se quedó inquieto tras su partida. Rabastan increpó en voz baja a Yaxley, los otros tampoco estaban muy conformes.

_¿Qué has hecho, estúpido?, ese hombre es peligroso y no es de fiar. Y tú le cuentas todos nuestros planes.

_No le he dicho nada que no fuera necesario. ¿Qué querías? ¿Enfrentarte a él?, ¿en serio?_ Bebió un sorbo de su licor antes de continuar_ Aunque entre los tres le hubiéramos apresado, no nos sirve si no actúa por propia voluntad, tú mismo lo oíste. Para pescar un pez hay que poner cebo, hasta para atrapar un tiburón. Démosle coba, Rabastan. Sentirse respetado ha sido siempre su gran debilidad.

_ No me gusta esto_ afirmó Mcnair_ . Si hablara con alguno... con Malfoy, por ejemplo, lo averiguaría todo.

Yaxley apretó los labios antes de hablar.

— Entonces, atacaríamos, le capturaríamos, la usaríamos a ella para obligarle a colaborar.

El odio en su mirada le dejó claro a todos que eso era lo que finalmente deseaba.