_¡Venga ya, nena! ¿Cuánto tiempo hace?_ Deborah gritaba para hacerse oir.
_Cinco días_ Cinco días, doce horas, veintitres minutos...
_¿Ves? Hace un siglo ya, cambia esa cara.
_ No es por eso, Deborah, es la falta de costumbre, hace mucho que no venía a bailar.
El ruido ensordecedor, las luces y sobre todo la cantidad de cuerpos moviéndose por todo el local.
_No me engañas, lo de esta mañana te lo ha recordado y ahora no puedes dejar de pensar en él.
Lo de esta mañana fue una visita a la comisaría. El inspector Blindy o Prindle o como quiera que se llamara, la había citado.
"_Buenos días señorita Demons,... o Garthclyde, realmente no sé como llamarla."
"_Paula estará bien."
El despacho estaba ordenado y sobrio, la mesa despejada y un grueso dossier con su nombre sobre ella.
"_Usted dirá_" dijo dedicándole una magnífica sonrisa.
"_Quisiera hacerle unas preguntas para tratar de esclarecer una desaparición. Usted misma estuvo desaparecida hace poco, ¿Cierto?"
"_En realidad se trató más de una confusión que de una desaparición."
"_Según mis informes, Harry Simons denunció su desaparición mientras estaban de acampada, en unas circunstancias sospechosas."
"_Cierto, Harry y yo estábamos de acampada. Parece ser que no éramos tan expertos en setas como pensábamos y sufrimos una extraña alucinación: barreras invisibles, gente alrededor... cuando terminó mi "viaje" me encontré sola en el lugar que yo creía que estaba la tienda. Pensé que Harry se había marchado sin mí, me enfadé muchísimo y me fuí. Busqué la carretera más cercana e hice autostop."
"_ Pero no llegó a casa hasta meses después."
"_ Bueno, el conductor que me paró resultó ser un hombre de lo más interesante que trabajaba en Escocia, me invitó a ir con él."
"_¿Y usted fué?,¿le parece eso un comportamiento lógico? Su familia estaba muy preocupada, no llamó..., nada..."
"_ Seguro que el montoncito de folios que tiene usted ahí hay documentación suficiente como para deducir que no soy una persona lógica_dijo sonriendo de nuevo_ Me encapriché de ese hombre y estuve con él el tiempo de mi excedencia, hasta que volvimos a Londres. En cuanto a mi familia, la verdad, nuestra relación es casi inexistente, llevaba años sin hablar con ellos, si no se hubiera presentado denuncia, no me habrían echado de menos. Realmente lo siento por las complicaciones que le creé a Harry_ entonces parpadeó preocupada_. ¿Tiene eso algo que ver con la desaparición que están investigando?"
El inspector... algo, jugaba a ser Colombo, haciéndola hablar y hablar hasta ver si podía encontrar alguna incongruencia. Con su aspecto, joven, bien afeitado, con la camisa perfectamente planchada, parecía más bien un boy scout.
"_ Sí, estamos investigando la desaparición del señor Joseph Crow."
_ ¡Hay demasiada gente aquí, no se puede ni bailar!_ Dijo casi gritando Paula también, perdiendo un momento el hilo de sus recuerdos.
_ Y quién quiere bailar, nena, ¡aquí solo con rozarse es suficiente..!
Deborah sonreía de oreja a oreja, habían bebido demasiado tequila, José Cuervo, a la salud de un gilipollas. Un gilipollas desaparecido. El amable inspector boy scout le explicó que su prima Lola había denunciado su desaparición porque no contestaba a su teléfono desde hacía cinco días, y comentó de pasada la discusión que habían tenido en casa de sus padres.
"_¿Discusión? Creo que está mal informado, no discutí con él, ni siquiera alzamos la voz... jugamos al billar, canté- horrorosamente- una canción al piano y me fui."
"_¿No ha vuelto a verle ni a hablar con el desde entonces?"
"Todo lo que diga, será utilizado en su contra" pensó entonces Demons volviendo a sonreir lo más encantadoramente que sabía.
"_No, lo siento."
"_¿Y no le ha echado de menos?"_ eso era una pregunta capciosa_ Quiero decir, en falta estos días.
"_¿Después de comerse a mi prima Lola con la mirada en la casa de mis padres, delante de un montón de invitados... ? No, no me apetecía volver a hablar con él. Tal vez haya vuelto a Escocia."
"_ ¿No se ha puesto en contacto con usted?¿Una llamada, una nota?"
"_No, nada, lo siento."
_Esa nota..._ comentó Deborah casi leyéndole el pensamiento_ tienes que hacerle caso, ¡vive, Paula, vive!
Una sonora carcajada de ambas siguió a la exclamación.
_ Es verdad que a veces nos ponemos muy melodramáticos. No debiste leerla.
"_¿Teme por él?"
"_Sinceramente, inspector, creo que Joseph, el señor Crow, se ha visto un poco superado por las circunstancias y ha huído tanto de mi prima Lola como de mí. Verá,..."
...
"_Gracias por su colaboración, Paula, realmente no creo que le demos curso a esa denuncia, no hay motivo según lo que nos ha explicado_ Severus estaría orgulloso de ella, le había subyugado por completo_ Tenga, mi tarjeta."
"_¿Es para avisarle si sé algo de él?"
"_Bueno, sí, también. Realmente, _ el inspector boy scout se azoró tímidamente_ es mi número personal,... por si alguna vez quiere hablar, tomar un café..."
Entonces tuvo que hacerlo, ¿verdad?, como una gata traviesa que no podía resistirse ante un buen ovillo de lana, o ante un pájarillo herido.
"_ ¿Dejando la pelota en mi tejado?, eso es muy poco caballeroso_ y le volvió a ofrecer una radiante sonrisa, era lo menos que podía hacer tras haberle metido tal sarta de mentiras y convencerlo de no investigar_ Mejor, tenga el mío. Por si alguna vez le apetece... un café. "
Demons se concentró y le prestó a Deborah toda su atención, dejando el repaso mental de la entrevista en la comisaría para otro momento.
_¿Entonces para qué llegaste exhibiéndola ante mis narices?_ Sí, seguía hablando de la nota_ "No eres una mujer, ¡eres una fuerza de la naturaleza!"
Paula tomó un largo trago de su copa disimulando el pellizco que se le cogía en el corazón, su amiga declamaba el texto como una antigua actriz de teatro, impostando la voz, tratando de hacerla reir de nuevo. Paula en cambio, sentía que las palabras de Snape carecían de sentido si las pronunciaba ella, perdían su intimidad, ella las había leído imaginando el tono grave y preocupado de Snape, con el que la reñía, ese que empleaba siempre que estaba disgustado con ella o con él mismo. Deborah las parodiaba.
_Vale, nena, reconócelo: sois unos exagerados, ¡los dos!. Sois tal para cual. "No te prometo que volveré" ¿Qué significa eso?
Demons se encogió de hombros, lo pronunció en voz alta "No te prometo..." y entonces se le cambió la cara (¡estúpida, estúpida!) y rió con ella.
_Tienes razón, somos unos exagerados.
Pero Deborah no le escuchaba, miraba extasiada a un latin lover que bailaba con su camisa blanca más que abierta sobre su pecho.
_Dios bendiga las clases de salsa, ¿le quieres tú?_ dijo señalándole con la cabeza.
Paula negó, mientras apuraba su copa.
_Me voy ya. Quédate con el.
La imponente mujer de color alzó su copa una última vez antes de dirigirse hacia la pista.
"No te prometo, no te prometo... " Demons repetía una y otra vez esas palabras como un mantra hasta que llegó a su casa.
Entró eufórica a su piso, corriendo hacia la ventana para asegurarse que seguía abierta. "No te prometo..".
Podría haber escrito "te prometo que no volveré" o "no sé si volveré" pero escribió "no te prometo..." y ella lo había leído cientos de veces, en bucle, y no se había dado cuenta cegada por la ira y el desengaño. "No te prometo..." Era una no-promesa. Severus volvería, tarde o temprano, cuando lograra encajar la nueva situación, cuando solucionara lo que tuviera que solucionar. Volvería con ella.
La cabeza le daba vueltas, el tequila, seguramente, no podía marearse sólo de saber que volvería. Se duchó, se metió en la cama. Pensó en Severus, en su pelo cayendo como cortinas negras sobre sus mejillas mientras la besaba al tenderse encima de ella. Pensó en el pelo recién cortado del boy scout y en la bobería de haberle dejado su teléfono, por último, bostezando, pensó en el pecho descubierto de aquel latin lover y de como movía sus caderas... mejor dormirse, no debía dejarse llevar por los malos pensamientos.
Paula cambió de postura, poniéndose bocarriba en la cama. No quería despertarse, aún tenía sueño, volvió a caer en el mullido limbo de un entresueño y sintió unos dedos acariciando su rostro. Apretó los ojos, nada de despertarse, estaba soñando. Soñaba con que alguien apartaba el pelo de su cara, y pasaba la yema de lo que parecía un pulgar por su mejilla y luego sobre los labios, entreabriéndoselos.
_("hermosa..., eres perfecta...")_
Nada de despertarse, nada de despertarse, quería apurar ese sueño. Esa era la caricia de Severus, el pulgar en su boca, que ella trataba de atrapar con sus labios. Notó un particular hormigueo en el cuerpo, era como si sintiera en su piel, otra piel, una piel sin cuerpo, sin peso, pero una piel caliente que la envolvía. Una sensación muy agradable la recorría mientras el afanoso pulgar abría sus labios para dejarle captar tras él la humedad de una lengua que la buscaba y el tacto de unos labios sobre los suyos. Su cuerpo ondeó buscando un contacto inexistente.
_( "Sigue soñando, pequeña descarada, no te muevas")_
Las sensaciones que tenía sólo podían provenir de un sueño en el quelas caras de Severus, y el boy scout y el bailarín se alternaban y se mezclaban mientras ella sentía qua la besaba una boca sin rostro y en su cuerpo estallaran miles de pequeñas pompas de jabón.
Las minúsculas burbujas se hicieron sólidas en torno a su pezones, sintió como se endurecían bajo la presión de unas pinzas que la pellizcaban y los hacían girar. Paula, no quería moverse, no quería despertarse, era como aquella vez en el coche de Harry: una sensación tan real que su cuerpo reaccionaba. Abrió las piernas a ese amante invisible, incorpóreo, que solo jugaba con su boca y sus pezones. Esa lengua flotante bajó por su garganta, la singular espuma que la cubría alzaron sus pechos hacia esos labios. Era como flotar en el mar, acariciada por las olas. Notó la línea afilada de unos dientes cernirse en sus areolas y la lengua torturadora enroscarse en torno a ella para llevarla a unos exigentes labios. Succionaron de ella, extrayéndole suspiros. De uno y otro seno. Qué no hubiera dado entonces por asir la cabeza propietaria de esos labios.
Inconscientemente, alzaba el cuerpo, era como moverse en una bañera cuando el agua resbalaba por su cuerpo sin darle presión, sin sostenerla. Sólo esas diminutas burbujas crujientes estallando sobre su pubis. Demons, jadeante, abría la boca y las piernas. La lengua la buscó de nuevo, una boca voraz sobre la suya y más abajo, entre sus ingles, sintió otros labios abriéndose, allanados, asaltados por una dureza invasora en torno a la cual sí podía contraerse. Fue penetrada a la vez, su sexo y su boca, ahogando un gemido alzó las caderas
_("no te despiertes, no te despiertes")_
percibiendo a la marea que la rodeaba cobrar robustez: un vientre sobre su ombligo, un pecho contra su busto, esa lengua que la asaltaba tomando su boca, la punta de una nariz cerca de su mejilla, hilos de pelo haciendo cosquillas en su rostro.
Quiso abrazar ese cuerpo de agua, hundirle las uñas en la espalda.
_Severus..._llamó.
_("aquí estoy")_
No podía ser otro, no quería que fuera otro el hombre de su sueño.
_Severus..._ rogó.
_("ya voy, mi ama y señora")_
Y el agua que la rodeaba se hizo sólida mientras le aprisionaban las manos, esa boca perfecta devoraba la suya y los secos golpes de una pelvis hacía que el paraíso se le clavara en las entrañas. Gimiendo contra esa lengua que la acometía, su cuerpo se tensó y abrió los ojos.
¿Le había visto? Por un segundo, ¿había visto la sonrisa maliciosa de Severus y sus ojos ardientes?¿ antes o después de despertarse?
Se sentó en la cama abrazándose a sí misma, devolviéndose el calor que había desparecido de repente de su piel.
_Severus Snape..._ pronunció con la respiración agitada_ ¡Cómo te odio... !
Mientras se levantaba para cruzar al baño ni lo vió, ni fué capaz de adivinarlo. Mientras ella protestaba, una niebla oscura y espesa se deslizó pícara y satisfecha por la ventana entreabierta.
