Demons se peleaba con las bolsas, no comprendía por qué le daban bolsas diminutas para paquetes grandes y bolsas enormes para paquetes pequeños. Alguna compras, tenía que reponer la camisa que le quemó Snape, y otras cosas, algunas para él (pasta de dientes, gel de baño, cuchillas de afeitar)...) para cuando volviera. La gente se apiñaba en las salidas de las tiendas y recibió algunos incómodos empujones.
_¡Tenga cuidado, señora! Me ha pisado la muy..._ esa voz le resultaba familiar_ ¡malditos muggles!
Muggles.
Demons se giró. Sus ojos se iluminaron al localizar a la persona que había hablado.
La verdad, no le resultó difícil, la mole barbuda sobresalía medio cuerpo por encima de la mayoría de los transeuntes.
_¿Hagrid?¡Hagrid!
Demons corrió, o intentó correr entre la multitud que parecía ir toda en sentido contrario, abriéndose paso a base de empujes y codazos adornados de "disculpe" y "perdone"
Tiró de las ropas del semigigante. Hagrid se volvió rápidamente para increpar a quién fuera por el tirón pero tan rápidamente como la vió , su boca se distendió en una sonrisa.
_¡Por Merlín! ¿Será posible? ¡Paula! Creía que no volvería a verte nunca...
El hombreton la estrechó en un apretado abrazo de oso que casi la deja sin respiración.
_Hagrid, ¡me alegro tanto, tanto, tanto de verte!
La gente seguía chocándose con ellos.
_Vámonos de aquí,_ propuso Demons.
_ Iba al Caldero Chorreante, ¿por qué no me acompañas?
Demons arrugó la nariz, nada de lugares mágicos, al menos de momento.
_Mejor ven conmigo, conozco un lugar aquí cerca donde cocinan el mejor guiso de cordero de Londres, ¡incluso te invitaría a una botella de tinto español! Te aseguro que no has probado nada tan bueno...
Lo que más le gustó del restaurante a Hagrid, más incluso que el cordero y casi tanto como el vino, es que las mesas eran anchas y las sillas robustas. Estaba cómodamente saboreando el cordero, con la salsa chorreando casi por la barba y charlando muy animadamente con Demons acerca de lo que le había traído al Londres muggle y de lo extraño que le parecía todo. Demons reía, había sido un gran apoyo cuando estuvo en Hogwarts, le debía la vida, y le alegraba poder agradecérselo de alguna manera.
_Dime, ¿cómo están todos? Minerva, Pomona, Flickwit...
_Bien, muy bien... muy atareados reconstruyendo el castillo, preparando todo para que comiencen de nuevo las clases, cuanto antes. Pero.._ Hagrid se puso muy serio_ Nadie te recuerda, Paula. Cuando volví, pregunté por ti, sobre todo después de... bueno y nadie te recordaba. Fue muy extraño.
A Demons también le sorprendía, Severus no le había explicado nada.
_Hablé con todo el mundo y sólo un chico de Griffindor, te recordaba, Neville. Los demás, los profesores, no tenían ni idea de lo que estaba preguntando. Supuse que les habían borrado la memoria. Pensé que habías muerto en la batalla.
Aunque no tenía ni idea de quién era ese chico, Demons asintió comprensiva. Snape debía haberles hecho olvidarla cuando la sacó de allí, igual que trató que ella olvidara.
_Bueno, no te preocupes. Me alegra que estén bien.
_Sí, todo lo bien que se puede estar después de que esos desalmados...
_¿Los mortífagos?
_ Arrasaron con todo, se llevaron a muchos por delante. ¡Cobardes! Algunos se marcharon antes incluso de la muerte de quién tú sabes. Muchos murieron en la batalla... Bellatrix...
_¿Bellatrix? No puedo decir que lo sienta _ tendría que pedirle a Severus que le explicara qué pasó exactamente en la batalla de Hogwarts.
_Sí, Molly acabó con ella _Demons se abstuvo de preguntar quién era Molly_ La mayoría huyeron pero muchos están pagando por sus crímenes en Azkaban. Otros siguen desaparecidos, aunque los aurores no dejan de perseguirlos.
Demons supuso que los aurores serían como los policías de los magos.
_No va a quedar impune ninguno de esos mortífagos. Todos eran...
Hagrid limpia su barba antes de seguir hablando , hace una pausa y le dedica una mirada dolorosa antes de continuar.
_Todos no. El profesor Snape...
_¿Ahora es el profesor Snape? _preguntó Demons divertida_ ¿Ya no es el "malnacido de Snape"?
_Lo siento mucho, Paula. Supongo que entonces tú sí sabías de qué lado estaba, por eso le defendías tanto. Yo.. Yo... lo siento mucho. Harry me explicó, nos explicó a todos, lo que hizo por él. Cuando escapó de Hogwarts, él y Minerva pensaron que iba a reunirse con los de su bando. Supongo que iba a enfrentarse a quién tú sabes. Al final, la confianza de Dumbledore no era infundada.
_Dumbledore lo había preparado todo,_explicó con un poco de rabia_ para que Severus fuera el dueño de la varita de saúco. Supongo que quería que se enfrentara con el chico para que este le derrotara (Snape no se enfrentaría a él con todo su poder, quería protegerle) pero Voldemort encontró primero la varita y...
_No, no, no_ interrumpió Hagrid_ la varita no fue nunca de Severus: Draco desarmó a Dumbledore cuando llegó a la torre de astronomía, y Harry desarmó a Draco, luego la varita pasó a su poder aunque estuviera en las manos de quién tú sabes.
_Supongo que Snape no sabría eso..._ aventuró Paula.
_¡Claro que sí! Estuvo presente. Incluso, según se ha sabido, alabó a Draco por ello.
Paula no comprendía. Si sabía que no era el dueño de la varita, ¿por qué no le dijo simplemente a Potter lo que tenía que decirle y se largó con ella sin dejarse matar? Lo único que se le ocurría es que pretendía que Lord Voldemort pensara que el dueño de la varita era él y no Draco; el que lo mató, no el que lo desarmó. No solo quería proteger a Potter, también a Draco. A Potter, a Draco, a ella y a todo Hogwarts... lo de no haber podido proteger a Lily, le caló bien hondo.
_Tuvo un funeral muy digno, aunque no quedó nada para enterrar. Te hubiera gustado estar allí. Hubo discursos sobre su valentía y su entrega.
Hagrid se calló de repente. Ella se había puesto muy seria. Paula no sabía que Bellatrix había muerto. A lo mejor, tampoco sabía que el profesor Snape había... se había ido.
_Paula... ¡Yo y mi maldita bocaza! Lo siento, niña...
Paula se había quedado muy callada: sopesaba el contarle a Hagrid o no que Snape seguía vivo. La decisión fue rápida, necesitaba a alguien en el mundo mágico para que le informara sobre lo que pasaba allí, Severus no era demasiado comunicativo al respecto. Necesitaba ojos y oídos, aunque fueran torpes como los de Hagrid.
_Hagrid, si te digo algo, un secreto, ¿estarías dispuesto a jurar por lo que más quieras que no lo contarás a nadie?
_No soy muy dado a guardar secretos. Por experiencia sé que acabaría soltándolo en el momento menos oportuno. No soy de confianza.
_Jamás pensaría eso. Yo te confiaría mi vida, de hecho ya me salvaste una vez_ dijo cogiéndole la mano.
El hombretón sonrió y apretó la pequeña mano de Demons entre su gruesos dedos. Demons se mordió las uñas y resopló. No quería intervenir en la decisión de Severus de no volver al mundo mágico como un resucitado, pero... le preocupaba y mucho lo que le había contado de los mortífagos y... En fin, era necesario, Hagrid era el único medio que tenía para saber qué ocurría en el mundo mágico.
_ Te lo voy a decir de todas formas_ suspiró_ Snape está vivo.
Hagrid se atoró con el vino, tosiendo y escupiendo cuando oyó lo que Paula le decía.
_No es posible, Harry le vió. Y Ron y Hermione... los tres atestiguaron que murió a manos de quién tú sabes... ellos no mentirían.
_Y no han mentido_ la cara del mago reflejaba su confusión_ Voldemort, (¡oh, venga, Hagrid, ha muerto, puedes dejar de retorcerte al escuchar su nombre!) Voldemort le atacó con Nagini. De hecho murió, estuvo muerto unos minutos, pero pudimos traerle de vuelta.
_Lo que me cuentas es increíble.
_ Pero es cierto.
_Y ¡¿por qué no ha dado señales de vida?! Le han condecorado y todo, es un héroe ahora. Podría...
_Podría, pero no lo hará. Le conoces, es orgulloso y rencoroso. No quiere ahora lo que no tuvo antes.
_¿Y qué quiere? Harry podría...
_Quiere vivir tranquilo, sin nadie que le acuse de traición. Sabes que habrá gente que le siga mirando así_ Hagrid asintió_ No le digas nada a nadie. Especialmente a Potter. Severus no me perdonaría.
_¿Está contigo?
_ A ratos. Temo por él_ confesó_ algunos mortífagos saben que está vivo y han ido a buscarle.
_ Esas alimañas no pararán si quieren vengar a quién... pero los aurores acabarán con ellos_ Hagrid frunció las cejas_ Snape es un hombre enérgico. Seguro que se defendería bien. ¿Está en peligro?
_ Él cree que no. Yo no estoy tan segura. ¿Podrías tú...? Si oyes algo, si sabes algo de los mortífagos... decírmelo.
_De los únicos que sé algo es de los Malfoy, que siguen viviendo como si la guerra no les hubiera afectado en su mansión de Wiltshire. Además, ¿cómo podría decírtelo? ¿Puedo mandarte una lechuza?
_No sé por qué no podrías. Te daré mi dirección,... siempre dejo la ventana abierta.
