El apartamento no parecía tan acogedor al volver.
Las velas bajo la luz encendida asemejaban cadáveres amarillentos, la cama deshecha un campo de batalla arrasado.
Entre ambos se había levantado un muro invisible, pero infranqueable. Snape no se atrevía a tocarla, ella no se acercaba a él.
Silencio.
_Así que, finalmente, me he convertido en él.
Cada sílaba que pronunciaba sin ningún rasgo de emoción se le clavaba a Paula como un cuchillo. Agitó las manos, como tenía por costumbre cuando no encontraba las palabras.
_ No eres él, ni te has convertido en él, sólo estas usando sus mismos medios..._ recalcó.
Snape encogió un hombro mientras sopesaba su varita entre las manos. Habló con desprecio, se habló con desprecio.
_ Tienes razón, no soy capaz de controlarlo. Ni siquiera sabía que te estaba tocando con... eso.
_Eso ya lo sé, ¿crees que de pensar que era intencionado hubiera reaccionado de la misma manera?_ Demons le miraba como si fuera estúpido y se sintió estúpido_ ¿Qué hechizo era ese? ¿Dónde lo has aprendido?
Snape miraba su pequeña guarida posando sus ojos en los muebles, las fotos, pasando las manos por la mesa, tocando el cristal de las copas... a Paula no le gustaba su expresión, las miraba como si quisiera recordarlo todo.
_No es un hechizo, no hay que pronunciar nada, simplemente pensarlo y... ocurre sin más.
_¿Como quemar la ropa... ?
Snape asintió con voz grave.
_Como quemar la ropa.
_ Entonces debe ser ese libro.
El mago alzó una ceja.
_Y supongo que ahora, querrás que yo te enseñe mi particular fin de la humanidad.
Pronunciaba lentamente, arrastrando las palabras.
_Lo justo es lo justo, señor Snape, aunque no le haga mucha gracia.
Paula contuvo el aliento cuando él la agarró por el hombro antes de transportarse, últimamente, solía darle la mano cuando se desaparecían.
La casa de Snape, sus besos lentos, su cuerpo pegado al tuyo... despejó de su mente el recuerdo de aquella despedida. Snape avivó la chimenea y la invitó a sentarse mientras iba a por él. Demons se preguntó cómo hubiese sido ella si se hubiera criado ahí, en esa casa oscura desde los cimientos, con estrechas ventanas como rendijas que ocultaran algo. La tapicería gastada de los sillones, floreada y (hortera) antigua y visillos y cortinas tapando aún más la luz que pudiera entrar. ¿Qué tipo de vida podía crecer aquí, en un hogar que parecía vivir hacia dentro?
_Aquí está.
Severus le tendió una caja sacándola de sus pensamientos. Observó el recipiente, dándole vueltas sin saber cómo abrirla. Snape la miraba visiblemente incómodo, era evidente que no quería mostrársela. Ni bisagras, ni cerradura. No, señor Snape, no voy a rendirme. Puso las manos sobre lo que parecía la parte superior y cerró los ojos. Se abre con la mente, supo, ¿cómo había dicho él? " simplemente pensarlo", se visualizó a sí misma con la caja abierta en las manos. Al abrir los ojos no miró la caja, miró lo que quería ver, exactamente la cara de sorpresa de Snape.
_Esta... cosa... está viva y habla... y toca con los mismos tentáculos viscosos que...
_¿Que yo?_ Demons prefirió no contestar a eso_ Adelante, señorita Demons, se lo ha ganado, lea.
El libro le daba repelús, parecía haber miles de patas ahí dentro, venció sus escrúpulos y levantó la deteriorada tapa y comenzó a leer. "Bienvenido..." parecía que aquellas palabras estaban escritas para ella. Pasó las páginas con avidez, se sentó con el cuerpo tenso en el filo del sillón. No veía las palabras, era como si le hablaran directamente a la cabeza, como escuchar una lección magistral de un sabio maestro. Le picaban un poco los ojos, soltó el libro para frotárselos.
_Paula...
Levantó la cabeza de las páginas para mirarle. Parecía cansado, ojeroso, incluso una sombra de barba cubría sus mejillas, la miraba con preocupación.
_Creo que debes parar un poco.
Paula miró la habitación, que parecía más luminosa con un sol en lugar de la mortecina luna entrando por aquellas estrechas ventanas y sus cortinajes, mientras Severus le quitaba el libro de las manos y volvía a guardarlo en aquella caja. Desapareció de su vista, suponía que para ponerlo a buen reacudo y volvió con café y unas tostadas.
_Están frías, _se disculpó_ pero deberías comer de todas formas. ¿Quieres que prepare otras?
A Paula le costó hablar, tenía la boca seca. Negó con la cabeza. Severus le sirvió un zumo.
_ Es como si regresara de otra dimensión.
_Llevas muchas horas leyendo. Me sorprende, la verdad, que hayas avanzado tanto. Yo tardé toda una eternidad en leer las primeras diez páginas.
_Te dije que era lista, parece que más que tú.
Snape resopló gesticulando una media sonrisa mientras le servía el café.
_ Lo creería más si no te empeñaras en... demostrarlo...con tanto ahínco.
Por un momento sólo se escuchó el tintineo de las cucharas y el crujido del pan.
_Severus, este libro es...
_¿Alucinante? ¿Ha hecho que lo flipes?_¿Se burlaba de ella?
Sonreía, estaba tan guapo cuando sonreía.
_¿Cómo demonios has podido entenderlo? Este libro habla de magia oscura , ¿cómo siquiera has podido abrir la caja?
Paula comenzó a hablar con la boca llena pero paró al ver la mano en alto de Snape y su mirada severa. Tragó rápidamente con ayuda del zumo.
_ Ese bicho dijo que me reconocía. Buscó algo en mi cerebro, supongo que algún rastro de "¿maldad?", fue escalofriante. Todo es gris en distintos tonos. Se ve que le parecí suficientemente malvada.
Demons le miró con intención "¿lo ves?" parecía decirle. Él alzó una ceja.
_ Llegaste a ser mortífaga sin ser bruja, me rescataste de las garras de la muerte, supongo que debo esperar casi todo de ti. Aunque últimamente no es que te lo haya dicho mucho, yo...
Paula tapó sus labios con los dedos, demorándose un poco sobre ellos. Snape cerró los ojos, sujetó su mano y besó la serena yema de sus dedos.
_Te aseguro que es mucho más difícil entenderte a ti que a ese libro_explicó ella_ Pero...
Su rostro se iluminó con entusiasmo casi infantil.
_Es alucinante. Podría haber seguido leyendo hasta desmayarme.
_Has estado a punto un par de veces_ dijo divertido, luego su rostro se ensombreció_ Paula esto es serio, este libro habla de magia muy oscura.
Demons negó con la cabeza.
_Esto no habla de magia oscura, ni siquiera de magia... _volvió a maravillarse_ es ciencia. Habla de la materia... de la composición de la materia, de átomos y moléculas y de los enlaces entre ellos. ¿Sabes de qué estamos compuestos?¿de qué está compuesto todo el universo? En un mayor porcentaje de vacío, espacio perdido entre pequeñísimas, diminutas partículas de materia unidas por fuertes uniones magnéticas, iónicas... Te suena a chino, ¿no?.
_Recuerdo algo de eso del colegio.
_ Este libro, lo que contiene revolucionaría la física tal y como la conocemos. Habla de una prodigiosa fuerza en la mente humana capaz de modificar imperceptible u ominosamente esas partículas y el vacío entre ellas..._Paula miró la cara de extrañeza de Severus_ ¿Qué has entendido tú?
_ Que el poder de un mago para dominar y transformar la materia reside en su voluntad, hablaba de energías y cómo dirigirlas..._Snape usó su voz de profesor_ ¿Crees que el libro habla de distinta manera según la capacidad del lector?
_El libro habla... el libro... explica, más bien, según el marco de comprensión del que lo lee ¿no? Ahora, ¿cómo lo hace?, ni idea.
Severus sonrió.
_ Es magia.
Demons se sintió invadida por la nostalgia, ¿por qué no podían estar siempre así?
_Entonces, doctora Demons, según su clara mente científica este libro no es una fuente de poder oscuro.
_Correcto, profesor Snape, es una piedra angular de un conocimiento novedoso y revolucionario. Ya sabes lo que dicen, el conocimiento es poder.
Severus juntó sus cejas, pensativo, siempre pensaba mejor cuando hablaba con ella. ¿Cómo lo había olvidado? En estos momentos se sentía como en sus habitaciones de la mazmorra de Hogwarts, cuando todo estaba por delante. Ahora... ahora estaban en un momento, digamos, delicado.
_ Si la naturaleza del libro no es, según tú, oscura ¿Por qué sí lo es la caja? De eso no tengo la menor duda.
_No, la naturaleza del libro no es oscura, es como la energía atómica... una reacción capaz de dar electricidad o calefacción a medio mundo pero... también capaz de borrar de la faz de la tierra al otro medio. La capacidad de la que habla no es destructiva de por sí, depende del uso que se haga de ella. En cuanto a la caja, eso sí es maligno. No me cabe duda._ Demons meneó la cabeza y su voz sonó entristecida, un poco lúgubre_ No olvido la sensación que me causaba tocar al Perturbado. A veces, sueño con ello. Es... angustioso, opresivo. Esa caja me provoca la misma sensación, incluso esos tentáculos...
_Ya_ convino Severus agachando la mirada.
_¿Crees que es posible que esa caja no tenga nada que ver con el libro sino, que alguien deliberadamente metió el libro ahí como para asegurarse de que ese poder sólo se usara para... propósitos malintencionados?
_Tengo esa sospecha, sí. Es muy probable. O incluso puede que sea peor_ Severus buscó sus ojos_ ¿Crees que es posible que la intención fuera que cada vez que alguien quisiera leer el libro y tuviera que tocar la caja se "contaminara" de alguna manera, que se corrompiera por el contacto con ese.. "bicho"?
La palabra "oráculo" se repetía en su cabeza, de un modo casi obsesivo y el maldito Yaxley estaba en el centro de ese misterioso meollo. Tenía que mencionárselo a Paula, justo después de que consiguiera que ella le exigiera un beso. Sus labios se fruncían muy provocativamente cuando pensaba. Suspiró, esperaba que imperceptiblemente para su fino oído. Todo estaba bien cuando estaba con ella. Paula le hacía ver las cosas de una forma más sensata, sin dramatizarlas. Tenía que recordarlo la próxima vez que se empeñara en alejarse de ella.
_¿Como si se infectara con él?_preguntó esperanzada_ ¿Es eso posible en tu mundo?
_ En mi mundo, no hay casi nada imposible, señorita Demons_ sonrió maliciosamente.
Ella devolvió la sonrisa, satisfecha y segura. Triunfante.
_No eras tú. Nunca has sido tú.
Severus en cambio se puso más serio y contestó secamente.
_Destrocé tu piso antes de encontrar el libro.
Demons suspiró y cerró los ojos, se estiró sobre el sofá como un gato, desperezándose, y sus castaños ojos encontraron los negros con una risa burlona en ellos.
_ Eso fue sólo una... pelea de enamorados, Severus. ¿Crees que eres el primer tipo que me rompe la vajilla?
Severus fingió ofenderse.
_¿Tipo?
_ Aunque eres el primero que arregla los destrozos antes de abandonarme, _ pronunció provocadoramente _ huyendo como un cobarde.
Severus se acercó, inclinando su cuerpo sobre ella, lentamente, lentamente, dándole la oportunidad de apartarse.
_Tengo que confesarle algo, señorita Demons,_dijo contra sus labios_ usted da mucho miedo cuando se lo propone.
Paula mordió suavemente su boca, hundió los dedos en su pelo acercándole más y Snape sintió un bramido familiar en el pecho.
Es una loca insensata, aún tenía las marcas de esos tentáculos en su piel y sin embargo...
