No termino de entender tu coment, Kykyo, pero asumo que te ha gustado el capítulo.
K.E. Bueno, la verdad es que este es el capítulo final, no creí que tuviese pie para más subtramas.
Gracias Love, siempre es un placer contar contigo. ¿Aún no rula lo de la cuenta? En serio, quiero hacer algo por ti, y necesito que la tengas.
Y ahora... wow... enfrentémonos a mi primer Hater. Resulta que ya he llegado al punto de ternerlos. ¿Por dónde empezamos? ¿Por los fics que dejé inconclusos hace uno o dos años porque, literalmente, no me emocionaban y nadie los leía? Creo que comparar esos con este... es en primer lugar un golpe bajo. Cuando empecé esos fics no era la persona que soy ahora. Y perdona que te diga... pero los comentarios sí son una medida para saber si seguir o no. Hacer un comentario cuesta cuanto... ¿Dos minutos? Si no quiero seguir una historia porque me he desencantado con ella y, por lo que yo veo, prácticamente nadie la sigue, estoy en mi derecho a dejarla, del mismo modo que estoy en mi derecho a continuarla del modo que quiera si decido hacerlo. Escribir estos capítulos no lleva precisamente poco tiempo para quedar en saco roto al entregar un producto que no encaja con lo que quiero, que ya no quiero escribir y que no creo que nadie vaya a leer. En cualquier caso, este es el único fic que tenía parado, que no inconcluso, en este año. Pedirle a alguien que continúe algo que en su día vio sin sentido cuando ha cambiado su forma de escribir y su opinión con respecto a las historias, me parece cruel, si me lo permites. Y lo cierto es que "Another Side, another Story", no es una historia de la que me pueda sentir orgulloso para continuarla. Tengo treinta historias, y cuando lo valen, las sigo. Pero como toda persona, cometo errores, y no voy a estar varios meses continuando una historia que se ha convertido en un error. Algo que, afortunadamente, ya no me está pasando, porque estoy contento con todo lo que estoy escribiendo, y no pienso dejar abandonada ninguna historia. Pero el pasado, pasado es. Lleva mucho tiempo hacer capítulos, y no los voy a hacer para que me salga un subproducto del que me avergüence, precisamente porque respeto demasiado a mis lectores como para hacerles eso.
Emma Swan
Cuando mi mente se despejó, y vi a Regina, sangrando entre mis brazos, sentí que el mundo se me venía encima. La morena estaba entre mis brazos, inerte. Mis manos, teñidas del color azul de su sangre. Y de mis ojos empezaron a manar lágrimas. ¿Qué había hecho? Aurora me había dominado como si fuese un títere, y me había obligado a hacer la acción más horrible que había cometido en toda mi vida.
Ni tan siquiera cuando éramos enemigas, se me habría pasado por la cabeza hacerle daño a Regina. Y ahora, distábamos mucho de serlo. Regina había empezado a significar para mí mucho más que nadie. Y ahora no podía sentir su respiración contra mi pecho mientras la abrazaba.
_ Has hecho un buen trabajo, querida._ La voz de Aurora me sonó en principio lejana.
Apenas me dio tiempo a girar la cabeza para ver la pistola antes de que fuese disparada y el sonido de la bala, ahogado por el silenciador, fuese lo único que pudiese escuchar antes de que la bala llegase a lo más hondo de mi cerebro.
Mi mente se quedaba consumida en la oscuridad mientras mi conciencia terminaba por morir. Nadie me recordaría como una heroína. Pues había dejado de serlo mucho tiempo atrás.
_ Pues vaya mierda de final, ¿No crees?
_ Eh… ¿Qué?_ Mi mente, a punto de apagarse por completo, pareció reaccionar.
_ Bueno… tú eres la heroína, ¿Cierto? Y te vas a rendir así sin más. Eso es una mierda.
_ Pero… estoy muerta.
_ Ya… claro que estás muerta._ Dijo la voz._ Es una pena… probablemente Regina no puedo soportarlo. Ahora que estabas empezando a gustarle.
_ Regina también está muerta._ Mi voz se convirtió en un susurro.
_ Bueno… desde el punto de vista humano, sí… Pero… ¿Regina acaso es humana?
_ No…_ Dije, en un susurro.
_ Y tú tampoco… ¿Verdad? Sabes… sería una lástima que la dejaras sola. Hay mucha gente que cree que haríais una buena pareja.
Aurora
Y ya estaba. Ahora me quedaría con la fortuna de Regina, y probablemente con su puesto. Y me había quitado de encima a la única de su departamento que sabía de mis maquinaciones. El plan estaba listo. Ahora sólo restaba desaparecer. El arma ya tenía las huellas de Emma, y me disponía a tirarla cuando algo sucedió.
Emma abrió sus ojos y se puso en pie. La bala que le había disparado momentos antes, salió de su frente y la herida se cerró.
_ Emma… supongo que no estarás enfadada, ¿Verdad?
Concentré mis feromonas y las lancé en su dirección… sólo para comprobar que estas se descomponían al entrar en contacto con su piel. Eso era algo que no me había pasado jamás.
_ ¿Enfadada?_ Emma me miró, con los ojos fríos como el hielo._ No, no estoy enfadada.
Iba a suspirar con alivio, cuando escuché cómo Emma se aclaraba la garganta.
_ Pero llevo mucho tiempo sin hacer mi trabajo… y si me propaso… supongo que no se me puede culpar.
Pestañeé, y Emma pasó de estar a unos metros de mí, a estar a mi espalda. Pude sentir un leve movimiento de su mano y sentí como salía despedida contra la pared opuesta. Dejé una marca al entrar en contacto con ella, y escuché el crujir de mis huesos.
Cuando me volví, la persona que estaba tras de mí ya no era simplemente Emma. Su vestuario había cambiado, y la decisión en su mirada era muy distinta a la que pudo haber cuando la conocí como la asistente de Regina Mills.
_ Skyward Star…_ Dije, notando la sangre salir por entre mis labios._ Tú… tú eres una heroína. Tú no me matarías… ¿Verdad?
_ Tengo que proteger a los ciudadanos de esta ciudad._ Su voz sonó como un témpano._ Aunque eso pase por tener que deshacerme de personas sin solución como tú.
Lo siguiente que recuerdo es ver cómo alzaba la mano, y un resplandor que me envolvió, abrasándome como si se tratara de llamas provenientes del mismísimo infierno.
Emma Swan
Nunca antes había matado a alguien así. Pero… ¿Qué otra cosa podía hacer con una mujer así? Era imposible conseguir que la encerrasen en un lugar en el que no hiciera de las suyas, del que no pudiese escapar. Mis ojos se enfocaron entonces en Regina, que yacía apenas unos metros apartada de mí. Me daba miedo acercarme, pero finalmente lo hice, sabiendo que no había otra elección. Tomé a Regina en brazos y noté que aún estaba fría. Las lágrimas amenazaban una vez más con salir de mis ojos cuando junté mis labios con los suyos. Y fue entonces cuando noté que los suyos respondían, débilmente.
Acto seguido, noté como mi cuerpo flaqueaba y caí sobre Regina. ¿Acaso Aurora se había guardado un truco que utilizar desde la tumba?
Amy
Abrí las puertas del teatro, disparando con los subfusiles que llevaba en las manos. Realmente, esto parece un puto videojuego, y me encanta. Quizá algún día debería salir en un videojuego… aunque la verdad es que dudo que salga en nada más que este maldito fanfic, la verdad. A fin de cuentas, soy un personaje con fecha de caducidad.
_ Muy bien, señores periodistas. Hagamos esto deprisa y nadie resultará herido._ Dije, aunque mi sonrisa indicase lo contrario._ Habéis visto algo que no deberíais haber visto. Deprisa, todas las cámaras y los móviles en aquel rincón, ¡Venga!
Mi cuerpo se movía de un lado a otro, bailoteando con las armas. De vez en cuanto alguno de los periodistas soltaba algún chillido cuando lo hacía y soltaba una minicámara que tenía guardada en el bolsillo. Pillines. Mi trabajo en esta historia es que Emma y Regina no salgan pringadas… lo cual es una mierda.
¿Qué? Soy una condenada Mary Sue que no puede morir. Dame a alguien a quién dispararle en la cabeza o algo. ¿No? Vale, muchas gracias, Sombra. No voy a aparecer más por aquí, eso tenlo claro. ¡Estúpido guión! ¡Exijo una revisión!
No sé, al igual es lo que me tenía cabreada, porque le tiré una granada a las cámaras y el KaBOOM, me animó un poco, la verdad.
Emma Swan
Mientras abría los ojos, algo confundida, trataba de acostumbrarme a mi visión, que estaba algo borrosa. Reconocí el lugar como la habitación de Regina. Escuché ruidos en la cocina y me moví hacia allí. Aún me sentía algo pesada, pero ver a Regina cortar cebollas como si tal cosa, la verdad es que… me animó y me dejó confusa a partes iguales.
_ Bienvenida de nuevo al mundo de los vivos, señorita Swan._ Me dijo, con cierto retintín en la voz.
_ Podría decir lo mismo._ Dije, mientras me acercaba y la rodeaba por la espalda._ Siento haber…
_ Haberme matado… no tiene importancia._ Se rio un poco._ Yo casi te mato a ti también. Estuve bastante preocupada.
_ ¿Me drenaste la energía?_ Pregunté.
_ Era lo único que podía hacer para sobrevivir. Espero que no te importe.
_ No… no pasa nada. Está bien._ Dije, con una sonrisa atolondrada.
_ Y tampoco te preocupes por tus poderes. Los tendrás de vuelta en unas horas._ Me dijo, mirándome como si se culpase de algo._ Siento habértelos quitado la primera vez. Yo…
_ No te disculpes._ Le dije, mirándola a los ojos._ Necesitaba darme cuenta de quién eras en realidad. Y no lo habría hecho nunca siendo Skyward Star. A lo que tengo que preguntar… ¿Cuánto hace que lo sabes?
_ Pues… desde el principio, la verdad. Admito que he sido bastante mala, jugando contigo… _ Sonrió un poco._ Pero soy la villana, después de todo.
_ Eres la alcaldesa._ Le dije, atreviéndome por fin a besarla, como estaba deseando. Ella me correspondió._ Y yo tu guardaespaldas de acero.
_ Me gusta cómo suena eso._ Reconoció, manteniéndose pegada a mí._ ¿No es todo más fácil cuando estamos del mismo lado?
1 semana después
Zelena Mills
Me habían despojado de Aurora, pero no de mi libertad. Y mi venganza iba a ser terrible. Todas las personas de la ciudad de Storybrooke iban a pagarlo con su vida. Mi piel, teñida del verde que a partir de aquel día sería conocido como el color de la venganza, era un reflejo de mis intenciones. Cuando cogí un coche y lo lancé por los aires, tenía intención de haber empezado, nada más. Sin embargo, cuál sería mi sorpresa al ver que el coche se estabilizaba en el aire y se posaba delicadamente en suelo.
_ ¡Maldita seas, Regina!_ Exclamé, dispuesta a lanzarme a por ella.
_ No, Zelena. No es a mí a quién tienes que enfrentarte hoy._ Dijo, negando.
_ ¿Y quién se supone que va a ser mi rival, entonces?_ Me reí._ Y más vale que aparezca pronto… porque si no, ese coche va a ser el menor de tus problemas.
_ Mira arriba.
Por un momento me resistí, pero cuando lo hice, pude ver una estela dorada que atravesaba el cielo a velocidad vertiginosa.
_ ¿Qué es eso?_ Preguntó un hombre, desde un edificio de oficinas.
_ Esperanza._ Fue Regina quien contestó. Aunque probablemente lo hiciera sólo para que yo lo escuchase._ Esta estrella fugaz no concede deseos, Zelena.
La estela ralentizó su movimiento hasta descender a una velocidad controlada. Su capa dorada ondeaba lentamente mientras descendía hasta quedarse frente a mí. Apenas dio un par de pasos, quedándose frente a mí. Skyward Star. Creía que Regina la había matado, y sin embargo, allí estaba.
No me lo pensé demasiado antes de lanzarme en su contra y proyectar mi puño en su dirección. Sin embargo ella lo atrapó en el aire y ante el apretón de su mano empecé a sentir un dolor atroz. Y fue entonces cuando Regina me atrapó por la espalda y empecé a notar como mis energías bajaban. Caí al suelo, sintiendo que era incapaz de volver a activar mis poderes. Estaba vencida.
_ Nada como el trabajo en equipo, Skyward Star.
Emma Swan
_ Mira, Gina. Somos noticia._ Dije, pasándole el periódico.
Ella lo cogió, poniéndose sus gafas y ojeándolo un poco.
_ Más bien tú eres noticia._ Dijo, un poco molesta._ "El gran retorno de Skyward Star"
_ Pero a ti también te mencionan._ Me quejé, enseñándole el artículo._ Si vamos a empezar a trabajar juntas, no podemos estar picándonos.
_ Vale, cielo… tienes razón._ Dijo, besándome en los labios._ Supongo que tengo que refrescar mi imagen.
_ ¿Qué tal un traje nuevo?_ Le ofrecí._ Deberíamos llevar trajes a juego.
_ ¿Llevar un traje como el tuyo?_ Se echó a reír_ Antes muerta.
Alcé una ceja, y luego me eché a reír yo también. Estaba claro que cuando ves a alguien a punto de morir, y te das cuenta de lo que sientes por esa persona, cualquier cosa es un buen motivo para reír. Hasta que suene una alarma, como en aquel caso, y las dos nos pusiéramos en marcha, pues había trabajo que hacer.
Anzu
Misión completada
Aquellas palabras albergaban muchos significados para la especie humana. Para mí, sin embargo, representaba la extinción de mí misma. Y de todas las proyecciones que hubiese podido llegar a crear. En este caso… la única proyección respondía al nombre de Amy. Cumplió su objetivo y como tal debía desparecer.
Por mi parte, debía volver a la nave de Regina, ahora que mi destino estaba cumplido. Ella era una heroína. Como siempre debió haber sido. Me senté en el asiento de la nave y cerré los ojos, apagando todos los sistemas. Este es el final de esta historia. Pero tan sólo el principio de la larga y feliz vida que esperaba a Emma y Regina.
