Paula se apoyó en su pecho, dibujando con la punta de sus dedos las líneas blanquecinas de sus cicatrices. Las palabras pugnaron con su garganta que parecía no permitir su paso.

_Yo también te quiero.

Dijo al fin.

Severus rió haciendo temblar su cabeza.

_ Vaya, sólo has tardado una media hora en contestar.

Paula besó su pecho. ¡Pues que no hubiera tardado tanto en terminar de...! Nada de excusas. Para ella era difícil hablar de amor.

_¿Recuerdas de qué son las cicatrices?

_¿Todas?_ preguntó Snape alzando una ceja. Luego habló con serenidad_ Imposible, Paula. Algunas son de luchar en la primera guerra, otras son castigos del Lord. Estas me las hice yo mismo.

Paula miró las cicatrices de su brazo, de dónde extraía la sangre para su poción gaseosa.

_Muchas_ dijo con voz más grave_ son tan antiguas que no las recuerdo claramente.

Demons supo que mentía, recordó aquellas cicatrices del tamaño de la yema de sus dedos en el vientre del mago, motivo suficiente para que dejara de fumar... pero entendió que no quería hablar de ello.

_ Esta me la hiciste tú_ Dijo señalando el centro de su pecho.

_¡¿Yo!?_ en esa zona había un par de cicatrices, ¿a cúal se refería?_ ¿Cuándo?

Severus volvió a reir.

_¡Oh, Severus!_protestó cayendo en que se había señalado el corazón_ No hagas eso, no te soportaré si te pones pasteloso conmigo. En serio, no te soportaré.

_¿Ah, no? Mi querida señorita Demons,_ dijo irónico_ con lo que me ha costado abrirle mi corazón y a usted sin importarle mis sentimientos. ¿Qué ha sido de eso de que las mujeres disfrutan conociendo y diseccionando los sentimientos de su amante? Cómo han cambiado los tiempos... ¡Y yo que pensaba que usted iba a pedirme desgranar mis pensamientos y contarle cuáles de sus lamentables defectos son los que me han enamorado!

_ ¡Yo sé por qué me quieres!

_¿Ah, sí? A ver, demuestre su perspicacia. ¿Por qué te quiero, Paula?

_Básicamente, porque te aguanto_ Paula sonrió satisfecha al oirle reir de nuevo_ y porque no me das miedo.

_ Ha sido un resumen muy... ilustrativo.

La mano de Severus acariciaba su pelo, sosteniéndolo en mechones para dejarlo caer de nuevo sobre sus hombros.

_ Pero es verdad.

_ Es verdad_ convino_ pero eso no son más que pobres muestras del carácter que tienes.

_¿Eso es un halago, señor Snape?

_De ese condenado carácter que tienes.

Ahora reía ella. Severus enlazó sus dedos con los de Paula. Tenía las uñas pintadas de color carmín.

_Bonito color. Esta pintura no es de la que cambia según sus emociones, ¿no?_ bromeó.

_No, pero da igual. Así es como me haces sentir la mayor parte del tiempo.

_Lástima, así podría saber cómo se siente cuando hablamos de amor.

Demons resopló. ¿De dónde había salido este Severus?

_Incómoda.

Severus se puso rígido.

_ No, no, a ver Severus... Yo pienso que...

Snape se temía lo peor.

_Respire hondo, señorita Demons, es más fácil decir la verdad de un tirón.

Ella le miró sonriendo.

_ El amor no se habla, no se... discute. Se hace_ Severus enarcó una ceja, incrédulo_ El amor no se piensa, se siente. Se sabe.

_¿Y ya está?

_Y ya está_ Severus no parecía conforme con la explicación_ ¿Recuerdas las fresas del otro día?¿Las que no te comiste porque te quité justamente la que querías? Dime, Severus, ¿por qué querías esa fresa y no te valia ninguna otra? Eran todas fresas transgénicas de vivero, iguales en color, sabor y tamaño, perfectas.

Ella y sus metáforas.

_Seguro que no sabrías explicarme por qué tenía que ser precisamente esa fresa. ¿A que no? Pues eso. Me podrías explicar hasta la saciedad por qué me amas y seguro que te creería pero, ¿por qué todas esas razones harían que me amaras tú, sólo tú y no ningún otro? Pues eso. Me amas y ya. Ya está.

Severus apretó una sonrisa meneando la cabeza. Esta extraña mujer...

_ Entonces_ dijo seriamente el mago_ renunciaré a que me des una explicación satisfactoria de por qué me amas. Porque me amas, ¿..?

Demons sonrió mordiéndose el labio tras presentir más que oir el interrogante del final de su frase. Su mente jugó con la posibilidad de dejarle en ascuas... "Dios se apiade del hombre que se enamore de usted", ...bueno, no seré tan malvada, al menos hoy.

_ Te amo. No pensé que necesitaras oirlo, ahora te lo diré cada minuto que estés conmigo.

_¡Oh, Dios! ¡He creado un monstruo!_ dijo en un tono que no parecía broma, ni de lejos.

_Si tengo que decirte por qué... es porque... eres como eres, Severus. Porque ... existes.

Su mirada se perdió soñadora acariciando la piel entre las cicatrices, incapaz de encontrar otra explicación más satisfactoria para el mago. Podría intentar explicarle todo lo que pensaba mientras le miraba en la ducha, pero... ¡ahrg! las palabras se le quedaban atragantadas.

Snape repitió mentalmente sus palabras, "porque existes", ("¿y que motivo tienes para castigarme a mí?"; "Simplemente, es que existes") Vaya. Suspiró.

_O sea, que soy tu fresa favorita de un plato de fresas iguales...

No la engañaba con esa voz de decepción y enfado.

_Exacto. Mi fresa..._ ¿había destacado suficientemente lo de "mi" como determinante posesivo?_ ...y no me comeré ninguna otra.

Recalcó su afirmación mordiéndole los labios. Snape gruñió placenteramente y se recostó.

_ No sabría darte una explicación lógica de por qué te amo_ ahora Demons hablaba en un tono íntimo, casi susurrante. Severus quiso pararla. Era evidente que le costaba hablar de ello, no pretendía que se sintiera incómoda, ella no se lo permitió y continuó hablando_ pero te amo. Lo sé tan certeramente como sé que no he amado nunca antes. Si te vale con eso, bien y si no, señor Snape, tendrá que conformarse, soy inexperta en el tema: es la primera vez que amo a alguien de esta forma.

_No se preocupe, no lo está haciendo mal del todo.

Demons abrió la boca entre sorprendida y enojada. Severus rió y ella se acurrucó contra su pecho sintiendo el eco reconfortante de su risa.

Él la abrazó. Ella suspiró. Él le tocaba el pelo. Ella frotaba las piernas contra él. Ese era todo su diálogo ahora. Gestos, caricias, miradas,... silencio.

_ ¿Es ahora cuando me dices que te vas?_Snape frunció la boca cuando Paula pronunció eso_ La marca debe dolerte horrores. No, no basta con que la ocultes con la colcha.

Severus se puso muy serio, frunció las cejas, todo su cuerpo se tensó.

_¿Desde cuándo...?

_ Desde que me sacaste a tirones de la ducha.

Continuaba acariciándole el pecho. Si se sentía defraudada o apenada, no lo demostró. Ella era dura. Otro rasgo de su condenado carácter.

_ Te agradezco la despedida_ dijo ella sonriendo mientras le besaba sugerentemente el cuello_ y la conversación.

Demons se aovilló como un gato en el pecho de Snape. Reacia igual que el mago a separarse. Le oyó murmurar algo.

_No digas que no quieres ir, como un niño pequeño que no quiere ir al colegio. Sé que no quieres ir, pero sé que si no vas... Es tu obligación, ¿No? Como un bombero o un policía. Tienes que ir. Tienes que protegernos de los malvados.

Ella y sus metáforas... Impostaba la voz al decir eso, bromeando. Luego lo dijo llanamente.

_Tienes que ir. No lo demores más por mí. Estaré bien, estaré... esperándote.

Snape besó sus labios y su rostro con ternura. Salió de la cama y se desapareció rápidamente.

Demons alucinó brevemente. Ya no es que se hubiera ido rápido, es que ni siquiera se había vestido. Pero no le había dado tiempo a asimilar su partida cuando volvió, imponente con su túnica y capa negras como la noche, y la caja misteriosa que contenía el igualmente misterioso libro.

_ Es la segunda vez que me desaparezco desnudo..._ dijo simulando un repelús por lo inadecuado de haberlo hecho, luego continuó con su voz de prrofesor, seria y severa_ No olvido mis promesas..., ni mis no promesas. Lea con cuidado, señorita Demons.

Hizo amago de entregarle la caja pero la aprensión en su mirada cortó su gesto y la dejó sobre la mesa.

El libro. Ese extraño y maravilloso libro.

_ Pon una alarma, Paula, no dejes que te abstraiga de todo lo demás. No sé cuando...

_... volverás?_ ella sonreía, continuó con tono cansino, como si se hartara de repetírselo_ Te esperaré, no te preocupes.

Él la agarró amenazante por el brazo.

_ Nada de clases de salsa_ ella negó seria con la cabeza, pero sus ojos chispeaban de burla_ ni de citas con policías.

La besó con desesperación, casi clavándole los dedos en el brazo.

_ Dime otra vez que me amas_ volvió a besarla_ Es igual, no me lo digas.

Tapó su boca con un último beso. Suspiró, se despidió con una seca cabezada que a Demons le recordó sus días en Hogwarts y tras retener sus dedos milésimas de segundo, se desapareció.

_ Te amo, Severus Snape.

Dijo al aire, repentínamente frío... vacío... desierto...