Fueron nueve días donde no quedó sitio en Giethoorn donde no lo hubiesen hecho, o por lo menos, que no los hubiesen escuchado hacerlo. Debajo de varios puentes, cerca de varias casas, dentro del baño del restaurant, en el bote, debajo de los sauces. Hicieron el amor con dulzura y suavidad, tuvieron sexo de maneras muy bestiales. Si Edna no había quedado embarazada después de eso, entonces ya era demasiado tarde.
Viajaron de vuelta a Nueva Orleans, donde debían pasar por casa de Nate, ya que la mayoría de las cosas que habían comprado en su luna de miel, estarían allí.
Ambos también pararon en tres farmacias distintas, para comprar una prueba de embarazo en cada una, y pararon directamente en la casa de Nathan.
- ¡Hey!- Saludó Nathan, abrazando a los dos visitantes- ¡Regresaron!
- ¡Hola muchachos!- Saludó Elena- ¿Cuándo volvieron?
- Recién- Dijo Samuel- Vinimos directamente.
- ¿Edna?- La miro Fisher- ¿Has adelgazado?
- Puede ser- Rio ella- Después de lo que hemos caminado…
- Y el maratón de nueve días de sexo- Dijo Sam.
- ¡Cierto!- Shaareim tomó velozmente una bolsa- ¡Voy al baño!
- ¡Espera!- Samuel tomó su mano- Un beso de buena suerte.
Ambos se dieron un beso largo y fuerte, antes de que Edna corriera al baño.
- ¿Qué demonios?- Nathan los miró- Ustedes dos son tan raros…
- Paciencia- Sonrió Samuel- ¿Elena? ¿Todo bien ahí dentro?
- Si- Dijo Fisher- Están empezando a aparecer síntomas.
- ¿¡Oíste cariño!?- Gritó Sam, mirando hacia el baño- ¡Elena ya tiene síntomas!
- ¡Soy un maldito Terrier, Samy!- Gritó ella, de vuelta- ¡Puedo oír desde aquí! ¡Comienza a darle los regalos, esto me tomará un rato!
- ¡Te extraño!
- ¡Te amo!
El mayor de los Drake buscó las cosas que habían llegado de su luna de miel, dándoles cosas que habían encontrado, regalos, tonterías, suvenires.
Rato después, Shaareim salía del baño, con rostro serio.
- ¿Edy?- La miró, Samuel, poniéndose de pie, menos eufórico- ¿Qué? ¿Qué pasó?
- ¡Tres de tres!- Rio al fin, abrazándolo.
- ¡Dios mío! ¿¡En serio!?- La estrujó con fuerza- ¡Edy!
- ¿Qué?- Dijo Nathan- ¿Tres qué?
- ¡Oh Dios!- Elena se puso de pie, entendiendo- ¿¡Estas embarazada!?
- ¡Si!- Ella la abrazó.
- ¿¡Sam!?- Nate tomó el brazo de su hermano- ¡Vas a hacerme tío!
- ¡Voy a ser papá!- Sonrió, comenzando a llenar sus ojos de lágrimas- ¡Voy a ser papá! ¡Por Dios!
- ¡Samy!- Edna lo abrazó al notarlo muy emocional- Cariño…
- Lo siento…- Gimió- No se… No sé qué me pasa… Yo no creí… Que me pondría así…
- Está bien, cariño- Ella secó su mejilla con su mano- Papi Sam…
- Edy…- Apoyó su rostro con el de ella.
- ¿Cuándo decidieron todo esto?- Preguntó Fisher.
- Cuando estábamos en Giethoorn- Murmuró Samuel, apartándose solo un poco.
- ¿Recuerdas que te mandé una foto a penas llegamos?- Dijo Edna- ¿Y te pregunté cómo estabas? Bueno, eso me hizo pensar en nosotros, así que lo discutimos brevemente y decidimos que era un buen momento.
- Muy brevemente…
- Él estaba muy obsesionado con la idea de dejarme embarazada allá… Por eso tuvimos sexo a cada rato.
- Sin detalles por favor- Pidió Nathan.
- Cumpliste como el mejor- Ella acarició su mejilla.
Samuel sonrió, antes de arrodillarse frente a ella, luego levantó levemente su blusa y besó suavemente su bajo vientre, con mucha ternura.
- Hola bebé- Dijo él, con la voz levemente temblorosa- Soy yo… papá. Vas a oírme… todos los días… hasta que pueda verte…
- Sabes que no puede oírte ¿Cierto?- Dijo Nate, viendo a Edna acariciar el cabello de su hermano- Es solo un montón de células.
- Déjalo- Lo defendió Shaareim- Yo sí puedo oírlo.
Él besó nuevamente su vientre, antes de levantarse.
- Hey, Elena- Edna se acercó a ella.
- ¿Qué?- Sonrió Fisher.
- Mira- Apoyó su estómago con el de ella- Así se conocen.
- Que boba eres- Rio.
- Quédense quietas- Nathan sacó el teléfono- Voy a mandarle una foto a Sully.
- ¿Luego me la mandas?- Preguntó Sam.
- Claro- Fotografió- Listo.
- Ponle "tus nietos te saludan"- Sonrió Elena.
Los cuatro rieron ampliamente.
Edna y Samuel al fin volvían a casa. A pesar de que el viaje había sido increíble, también estaban sumamente felices de regresar a su hogar, cargados de maletas y cosas.
- Hola casa- Edna respiró profundamente, redescubriendo el aroma peculiar de su nido de amor.
- Hola- Samuel colocó una voz muy delgada, como si él fuera la casa.
- Tonto- Rio ella- Es media tarde ¿Quieres que haga un café?
- ¿Sera bueno para él bebe?
- Tranquilo, en estas instancias, nada le hará demasiado daño.
- Debemos buscarte una buena ginecóloga… y un pediatra…- Comenzó a caminar- ¡Y empezar a arreglar la habitación!
- Samy- Tomó su mano- Detente. A penas si tiene una semana, o menos. Hay nueve meses aun, así que relájate. Ve a acomodar algunas cosas, yo hare café.
- Primero lo primero…
Él se arrodilló frente a ella, otra vez, para besar su vientre, suavemente.
- Hola bebe- Dijo Samuel- Te va a gustar nuestra casa.
Y luego volvió a besarla, profundamente, con los ojos cerrados, mientras acariciaba sus piernas.
- Samy…- Ella lo llamó, acariciando su cabello.
- ¿Mjm?- No se detuvo.
Él bajó levemente su pantalón, para poder besar más abajo, introducir su lengua en el fin de su vientre.
- Demonios- Gimió ella, con el corazón galopando en su pecho- Me excitas tan rápido…
- Mjm…- Él desabrochó su pantalón.
- Espera… Extraño nuestra cama…
Drake se puso de pie para besarla, meter sus manos libidinosamente por debajo de su ropa. Edna acarició su entrepierna, aquel bulto duro que tan apetitoso le era.
Luego subieron, a su cama, para festejar la noticia con una buena dosis de sexo.
