Decididamente, los sitios que escogía Yaxley para esconderse eran cada vez peores. Tuvo que invocar un Lumos, para dislumbrar lo que parecía ser un antiguo refugio antiaéreo de la primera guerra mundial.

Avanzó unos metros y se topó con un cuerpo tumbado en el suelo al que golpeó suavemente con la punta del pie. Era un cadáver. Se cerró a cualquier pensamiento al respecto y siguió avanzando.

Yaxley estaba sentado en el suelo, recostado sobre la pared. Parecía cansado y malherido.

_Yaxley_ le llamó mientras se arrodillaba a su lado.

El mortífago se aferró a la manga de su túnica mientras Severus, le curaba las heridas con un potente conjuro.

_Has... venido_ tosió y escupió un poco de sangre_. Pensé que no lo harías, pensé que nos abandonarías...

Snape gruñó. ¿Realmente estaba curándolo?¿Por qué? Porque era un compañero de armas, habían luchado juntos en otras ocasiones. Yaxley no era una buena persona, y a lo mejor se merecía morir desangrado en ese agujero... pero Snape no se sentía capaz de abandonarle sabiendo que su curación no requería ni de mucho esfuerzo por su parte.

_¿Le has matado tú?_ dijo refiriéndose al cadaver con el que se había tropezado.

_ No sé, no sé... ha sido confuso.

_¿Estás solo?

_No, hay más.. ahí dentro, de los nuestros... yo me quedé atrás protegiendo la entrada.

Yaxley señaló hacia atrás, Snape miró la entrada que alguien había cerrado de manera mágica dejando a Yaxley sin escapatoria posible.

_¡Abrid la puerta!_gritó, añadiendo en voz baja_ Inútiles.

Siete magos, siete mortífagos igualmente heridos y demacrados esperaban... ¿qué esperaban ahí dentro? Parecían ratas callejeras, mojadas y exangües. Snape habló casi susurrando con una voz de ultratumba escapando entre los dientes torcidos.

_ Os dije que os escondíerais. Que os dispersárais. No sois más que animales descabezados, reunidos en manada, esperando que os maten.

_Nos reunimos para irnos de esta maldita tierra, aquí ya no tenemos nada que hacer_ explicó Rabastan escupiendo las palabras.

_Todos juntos como buenos hermanos...

_¡Ahórrate el sarcasmo, Snape! Somos hermanos, ¡lo éramos! Deja de una vez tu maldito aire de superioridad, ¿acaso tú no luchaste con nosotros, por lo mismo que nosotros? ¿Acaso tú no llevas nuestra misma marca? Muestra un poco de respeto, Snape.

Snape levantó una ceja y arrugó el labio.

_ No os mereceis mi respeto. Miraos. Sucios y andrajosos. Haríais bien en desaparecer, cada uno por vuestro lado y buscar una nueva vida.

_Eso has hecho tú, ¿no?_ ahora era Rodolphus el que hablaba_ ¡Qué pronto has abandonado nuestros principios! Creíamos en las mismas cosas no hace mucho, Severus, ¿o es que fingías?

Severus miró en su interior. Hubo un tiempo en el que creyó en la superioridad de los magos y dentro de ella era lógico pensar que los magos nacidos de magos serían mejores que los magos nacidos de muggles y, por supueso, de los mismos muggles. Lo creyó hace tiempo, en el periodo entre que Lily le abandonó a su suerte y fue luego asesinada.

_No he fingido nada, creí que esas acusaciones se habían acabado ya_ dijo mirándole retador.

_¡Entonces! No voy a renegar de mis principios, los magos deben dominar a los muggles, el depredador debe cazar a la presa, no esperar escondido poder alimentarse de sus despojos... Hemos fallado, nuestro señor nos ha fallado, condenándonos en pos de una venganza personal. No puedo vivir en un lugar en que se proteje a los muggles y se persigue a los magos. Nos vamos. Yaxley dice que aún podemos vencer si tenemos paciencia y obtenemos ese poder. Según él, te necesitamos. Decídete de una puta vez, nada de venir aquí a insultarnos y mandarnos a esconder como cobardes. O vienes con nosotros o no. Me da igual, pero deja de entretenernos.

Snape sacudió su brazo, lanzando a Lestrange al suelo. Había escogido el movimiento, era un conjuro del propio Voldemort.

_No vuelvas a hablarme así_los ojos negros de Severus ardían bajo una cejas juntas y una frente fruncida_. Si os insto a que os vayáis es porque no quiero conmigo a nadie que vaya a volverse atrás. ¡Si alguien no quiere seguir con esto, que lo diga ahora!, que se largue igual que los que faltan ya.

Los mortífagos se miraron entre sí, Snape calculaba el grado de temor que había inspirado su gesto. Iba a ser uno contra siete, ocho contando a Yaxley. Si quería que las cosas fueran bien, es decir, con el mínimo riesgo para su integridad física, debía controlarlos. Voldemort, le había enseñado algo de eso. Dolor..., recompensa y castigo. Uno de ellos se retiró, dió un paso atrás.

_Yo creo que.. ya hemos pasado bastante, no es el mejor momento para alzarnos de nuevo.

Snape asintió con una cabezada. Sabía lo que tenía que hacer y tenía que hacerlo pronto, antes de que se desapareciera. Sacó su varita.

_Avadakedavra.

El rayo fulminante segó la vida de uno de los que antes se habían llamado "hermanos". Sanpe sintió un profundo asco al ver el cuerpo inerte caído en el suelo, aún tenía los ojos abiertos por la sorpresa. Ahora eran seis contra uno, siete contando a Yaxley.

_¿Alguien más cree que tiene que abandonarnos?_espetó Snape_ Recoged lo que os queráis llevar de aquí.

Snape se volvió hacia Yaxley. El mortífago guardaba su varita.

_¿Tenías que hacerlo tú?_le preguntó enfadado_ viste que me estaba preparando para...

_Lento, Severus, siempre has sido lento para lanzar un Avada. Tienes demasiados remordimientos. No te preocupes, creo que lo han captado. Tu mandas, yo soy tu perro. Entre los dos, no habrá obstáculos para lo que estamos destinados.

Poco a poco los demás mortífagos se fueron reuniendo en torno a los dos hombres y Yaxley hurgó en los bolsillos de su túnica sacando una petaca.

_Es un traslador. Agarraos todos.

Snape aguantó la respiración mientras sentía el tirón de su ombligo. Cayeron como enormes sacos oscuros en un suelo de tierra.

_Uno doscientos metros al norte hay una posada. El sombrero de pico. El dueño es uno de los nuestros, él nos alojará y nos atenderá mientras encontramos lo que hemos venido a buscar.

Snape arrugó la nariz al entrar. Por lo visto, un antro era un antro en Inglaterra y en Albania. Las mismas maderas renegridas, la misma barra sucia, el mismo ambiente corrupto. Un mago de unos cincuenta años, calvo y de aspecto hosco recibió a Yaxley como a un viejo amigo. Invitó a todos a entrar y luego ordenó a una chica delgada con el pelo largo hasta la cintura, que protegiera la zona y cerrara la puerta. Cuando lo hubo hecho, le ordenó que sirviera algo de comer y de beber y que subiera a preparar los cuartos.

La trataba del mismo modo que hacía Malfoy con sus elfos domésticos, y ella, pese a ser una maga competente, tras ver los hechizos con los que escudó el lugar, le obedecía con la cabeza gacha y el cuerpo encorvado.

La comida, una bazofia, transcurrió en silencio y poco a poco, los seis hombres se retiraron. Yaxley se quedó sentado frente a Snape.

_¿Qué te ha hecho cambiar de idea?

_¿Por qué supones que esta no es mi idea desde el principio?

Podría ser, pensó el mortífago mientras bebía lentamente.

_Cuéntame, Yaxley, que estamos buscando aquí exactamente.

_ Cuando el Lord murió entendí que poner distancia de por medio sería lo mejor, y viajé. Ya te dije que seguí el rastro mágico de Quién-tú-sabes hasta este lugar. Hay unas piedras, unos... monolitos o cómo se llamen... un lugar mágico. Ella se apareció allí, me preguntó por ti. Me dijo que te esperaba un gran poder.

_Me cansa siempre el mismo cuento.

_No sé más.

Yaxley le miraba por encima del borde de su copa. Snape se sentía observado, analizado.

_Supongo que tendremos que volver allí y esperar que ella aparezca y te diga lo que sea.

_¿Nos has traído aquí por un "supongo"?

Snape lanzó un legeremens y penetró en el cerebro del mago como si fuera mantequilla. No mentía, eso fue lo que pasó. Lo único que veía más de eso era que debía hacerse un ritual y que la persona sometida a ese ritual debía acudir a él voluntariamente. Snape acabó su copa torciendo el gesto. Presentía que el que tendría que someterse a ese ritual era él. Por eso le necesitaba tanto.

_Cuando encontremos ese lugar, cuando hables con ella, se despejarán tus dudas, estoy seguro.

_Más te vale, Yaxley. Me voy a buscar un cuarto. Espero que no haya demasiadas doxys.

Snape no pudo tumbarse en la cama, le repelían las mugrientas sábanas, el olor a cerrado y a viejo de... todo.

Así que, esta iba aser su vida durante... un tiempo. Esperaba que corto. Y seguramente este antro estaría a años luz de algún teléfono. Sacudió la colcha y se tumbó encima, sobre su capa. Protegió la puerta. Su pensamiento fantaseó un rato con encontrar o más bien, recibir, un don extraordinario. Y luego su pensamiento voló a Londres, y besó a Demons en la frente antes de quedarse dormido.