Para cuando tenía cuatro meses de embarazo, la libido de Edna se había catapultado, hasta niveles en donde Samuel a veces no alcanzaba. Había días en donde ella necesitaba tener tres o cuatro orgasmos seguidos, varias veces al día. Él no se quejaba, pero realmente hasta le preocupaba tanta bestialidad, a pesar de que su ginecóloga le repitiera que todo estaba bien.
Y también ya estaba frente a peticiones extrañas en horarios irregulares. La última había sido una ensalada de pepinos a la una de la madrugada.
Era cerca de la hora de cenar, cuando Edna se acercó a su esposo, ansiosa.
- Samy…- Ella se acurrucó en su pecho, mirándolo- Tengo hambre…
- ¿Un antojo? ¿Quieres que pida algo? ¿Una pizza?- Acarició su espalda.
- No- Besó lentamente su quijada- Tengo hambre de ti…
- Ho- Sonrió- ¿En serio? ¿Algo en específico?
- Quiero chupártelo- Le susurró en el oído- Y mucho.
- Cielos- Gruñó, sintiendo la erección- Princesa… Ya me lo pusiste duro…
- Ñam- Sonrió ella, tomando su mano y comenzando a subir las escaleras- Y quiero mi juguete rosa.
- Lo que me pidas, princesa…
Ya en la cama, Drake le colocó la liga en su muslo y el aparato apagado, dentro de su vagina. Besó ampliamente su barriga antes de empezar a desnudarse él también.
- ¿Te has dado cuenta de que aún tenemos lubricante de chocolate?- Él terminó de quitarse la camisa.
- Wow- Ella lo miró, con ojos lujuriosos- Maldito genio.
- Mi pequeña golosa- Se le acercó, notando como ella miraba fijamente su pene- Mírate, me devoras con la mirada.
- Tengo tantas ganas…
Él se sentó en el borde de la cama, colocándole una almohada para que se arrodillara sin problemas y le encendió el aparato vibrador.
- Samy- Ella se regocijó, acariciándole las piernas- Oh…
- Eso es…- Vio sus pezones tensarse suavemente- Mírate…
- Te necesito…
- Veamos cuanta hambre tienes…- Murmuró Samuel.
Él tomó el lubricante, se colocó una gota en su dedo índice y se lo acercó. Edna comenzó a chupar su dedo, deseosa, saboreando el chocolate, con una enorme dosis de ansias.
- Wow…- Él acarició su mejilla con su otra mano- Me excita tanto saber que me harás eso…
La vio succionar con más fuerza.
- Calma- Él suavemente quitó su dedo- Deja algo para Drako.
- Oh…
Samuel colocó una gota en la punta de su propia lengua, y la dejó levemente extendida, antes de mover las cejas, llamándola. Ella inmediatamente se acercó y chupó su lengua, con lujuria, para luego besarlo largamente, sedienta.
- Mi princesa- Se separó suavemente- Voy a darte un camino.
Él tomó el lubricante y lentamente le hizo un rastro por su propio cuerpo, pasando por sus tatuajes y cuello, su pecho, sus cicatrices, su estómago, y empapaba todo su miembro.
- A comer- Gruñó, deseoso.
Shaareim empezó a besar y lamer su cuello, mientras su mano, llena de lubricante, comenzaba a acariciar suavemente la punta de su pene, haciendo que él empezara a gemir.
- Me encanta…- Ella bajó por su pecho- Cuando estás tan duro…
- Princesa…- Gimió.
La mujer se quedó chupando sus cicatrices, acariciando su vientre ampliamente con su mano libre, sin dejar de estrujar su miembro.
Y bajo más, para lamer su pene desde la base hasta la punta, como un gran helado sabor carne y chocolate.
- Oh… Mierda…- Gimió él, estremeciéndose suavemente.
- ¿Te gusta?- Susurró ella, frotando la punta con su lengua.
- Oh si… Mierda… Si…- Sonrió, extasiado- Mírate… Eres tan… preciosa… Chúpalo…
Edna comenzó a chuparlo, suavemente, muy lento, disfrutando de sentirlo tan caliente.
- ¡Oh Dios…!- Él acarició suavemente su cabello- Que bien la chupas… Cariño… Eres una delicia…
La mujer acarició sus testículos, frotando su glande con distintas partes de su boca.
- Si… Si...- Murmuró Sam- Te encanta ¿He? Eres… mi mujer hermosa… Chúpalo…
Pero su cuerpo estaba demasiado listo, ella lo sintió, por lo que aceleró un poco por un par de minutos antes de que él comenzara a estremecerse.
- Estoy…- Gimió él, tensándose un poco- Ya casi… Edy…
Ella chupó un poco más fuerte, oyendo su respiración densa y entrecortada, sintiendo el leve temblor de sus piernas, sus quejidos que aumentaban de volumen. Todo para sentir su líquido caer en su lengua, tragarlo, limpiarlo.
- Maldición…- Suspiró él- Mírame…
Edna subió los ojos, sonriendo, viéndolo agitado y sudado.
- Te amo princesa…- Él acarició tiernamente su mejilla- Te amo…
Shaareim chupó uno de los dedos cercanos a ella, para luego volver a succionar su miembro, aun levemente duro. Sabía perfectamente cuan sensible estaba ahora.
- ¡Dios! ¡Si!- Él se estremeció- ¡Princesa!
- Cariño- Ella apretó su pene con ambas manos, sintiéndolo endurecerse- Dame más lubricante ¿Quieres?
- ¡Oh mierda!- Tembló, intentando agarrar el bote de lubricante.
- Dame sabor cariño…- Ella sonrió, frotando su punta firmemente con sus dedos- Tu puedes… Vamos…
- ¡Dios!- Abrió el lubricante, torpemente.
La vio abrir la boca, sin dejar de estrujarlo, y dificultosamente él colocó un suave chorro de lubricante sabor chocolate en su pene y en la boca de ella.
- Gracias, cariño- Ella lamió sus labios.
Su boca volvió a chuparlo, con fuerza, haciendo ruidos obscenos y altamente provocativos.
- Así… Así…- Gimió Sam, a veces poniendo los ojos en blanco- Dios mío… Que placer… Que delicia… Dios…
A ella la encantaba verlo de ese modo, tan duro, excitado y completamente extasiado.
Y tras unos cuantos minutos hiper sensible, siendo trabajado con tanto vigor, su vientre volvió a cosquillearle.
- No pares…- Se quejó, casi lastimeramente- Edy… Voy… Voy a…
Ella se concentró para darle toda la fuerza que podía. Lo oyó gritar y quejarse, tensarse bajo su boca, interrumpir el sabor a chocolate con cierto sabor a él. Se aseguró de no dejar nada y suavemente lo soltó, enrojecido pero débil.
Lo miro, sudoroso, sin fuerzas. Sonriendo, Edna se sentó a su lado, apoyando suavemente su oído en su pecho, oyendo su corazón galopar y sintiendo el pecho subir y bajar rápidamente.
- Gracias por la comida- Rio ella, que se movía suavemente.
- De… Nada…- Susurró, aumentando un poco la potencia de su vibrador.
- ¡Samy!- Sonrió, dichosa.
- Te toca disfrutar- La acostó a su lado- Y me toca comer.
Suavemente le separó las piernas, viéndola totalmente húmeda, con hilos de líquido.
Se agachó en su entrepierna, pasando su lengua muy lentamente, viéndola temblar. Lamió su clítoris, despacio, oyéndola explotar en un ruidoso orgasmo.
- ¡Más!- Rogó ella, agitada- ¡Dame más! ¡Quiero otro! ¡Por favor!
Samuel colocó el aparato al máximo y empezó a chupar su clítoris con fuerza.
- ¡Sí! ¡Así!- Exclamaba, aferrada a la cama- ¡Te amo! ¡Más! ¡Más, cariño! ¡No pares!
Medio minuto después, Edna volvía a gritar largamente, esta vez calmándose del todo.
- Gracias por la comida- Sonrió él.
Ella rio suavemente, encantada por su esposo.
