_ Pues yo te veo perfectamente.
Harry no estaba por la labor de hacerle ninguna prueba.
_ Pero no me siento perfectamente. Tengo insomnio...
_Como siempre...
_ Y palpitaciones, y.. no puedo comer nada, me tiemblan las manos y me sobresalto por cualquier cosa...
Harry cruzó los brazos sobre el pecho mirándola con una sonrisa en su rostro.
_¿Y cuánto tiempo dices que hace que Severus se fue?
Demons suspiró. Era eso, ¿no?. No. La falta de Severus no podía causarle ese malestar. Era algo físico, seguro, pero Harry no quería creerla.
_ Dos semanas.
Cayó derrotada en la silla que Harry le había ofrecido nada más entrar en la consulta. Tal vez sí era eso.
_Creo que lo que tienes se llama "mal de amores"_ Demons meneó la cabeza vocalizando ridículamente la respuesta de Harry mientras hacía el gesto de parlotear con la mano_ Severus se ha ido, estás preocupada por él y le echas de menos, eso es todo.
Paula pensaba que Harry podía haberse ahorrado ese tonito de "no es para tanto". Un amigo no hace eso. No hace leña del árbol caído.
_Pero me siento taaaaan mal...
_Lógico, nunca te has preocupado taaaanto por alguien._ Paula le disparó con la mirada y él contestó un poco más serio_ ¿Crees que hará falta que cojamos el resucitador y vayamos a buscarle a alguna parte?
Demons bufó.
_Si supiera dónde está, iría a buscarle.
Eso era lo que le pasaba, que no podía hacer nada salvo esperar y ella, ¡demonios!, ella era más de hacer que de esperar.
_¿No tienes una pista?
_ Albania
Harry rió casi contagiosamente.
_Redondeando, son casi 30.000 km cuadrados de nada...
Demons sonrió resoplando ¿cómo conseguía recordar esos datos?
Harry observó su ceño fruncido y la expresión de preocupación en su juvenil rostro. Surcos oscuros sombreaban la parte inferior de sus ojos y la piel lucía opaca y cansada. Incluso sus pómulos parecían más afilados que de costumbre.
_Nena, lo que tienes se llama ansiedad. Te puedo mandar algunos ansiolíticos o quizá relajantes, pero preferiría no hacerlo, crean adicción y tu personalidad es demasiado dada a incoporar adicciones. Duerme, descansa, come bien, come fruta y bebe mucho. Agua, no alcohol. Toma el sol..._ Demons se frotó la frente, para eso iba a ver al mejor cirujano de Londres, para que le recetara "vida sana"_ ... y ten fe. Severus es inteligente y sabe hacer las cosas bien.
_¿Desde cuándo conoces tú tan bien a Severus?
_Hemos hablado mucho, nena, ya hace casi un año que nos tratamos. Y un hombre necesita algo de compañia masculina de vez en cuando, testosterona, ya sabes...Hemos visto algún partido de fútbol algunas veces y gritado improperios al árbitro delante de unas cervezas. Incluso alguna vez se animó a venir al gimnasio. No le gustó demasiado, pero me ha acompañado a correr algunas mañanas y, no creas, me ha costado seguirle el ritmo... No podría decir que seamos exactamente amigos, es un tipo... difícil... y siempre me mira hostil si pronuncio tu nombre, pero nuestra relación supera el grado de conocidos. Creo que en cierta manera me he ganado su confianza...
Paula se asombró tanto que abrió la boca. Nunca hubiera esperado eso de Severus. Así que, no siempre la había esperado en casa o en sus misteriosos negocios cuando ella trabajaba, se quedaba hasta tarde en el laboratorio o salía con Deborah... había muchas cosas que aún desconocía de él.
_ Voy a conseguirte una baja... por gripe, ¿vale? Y me vas a prometer que te vas directamente a casa, a dormir. O duermes por tus medios o cuando vaya esta tarde a verte te pincho algo, pero no puedes seguir así. Pareces a punto de caer redonda al suelo. Ya no me pareces ni... sexy.
_¡Harry!_dijo apesadumbrada.
_Es broma, es broma... serías sexy hasta moribunda... Ya le doy yo los papeles a Deborah. Largo.
Arrastrando el cuerpo se levantó de la silla y enfiló hacia la puerta.
_Nena, _la llamó Harry cuando su mano tocó el pomo_ no te preocupes, él estará bien y volverá a ti. Ya verás.
Estará bien, volverá a mí. Repetía una y otra vez las palabras de Harry para terminar de creérselas. Lo hizo durante todo el camino a casa.
Dormir, claro, como si fuera tan fácil.
Si dormir, en realidad, se dormía pero, se despertaba sobresaltada envuelta en un sudor frío. Tenía pesadillas aunque, para su frustración no lograba recordarlas y en cuanto a comer... no le entraban más de unos bocados. Severus (¡oh, Severus!) le reñía a menudo en Hogwarts, por no comer lo suficiente. Será que las situaciones de estrés le cerraban el estómago.
Al llegar a su edificio, vió al conserje estirar su cuello por encima del mostrador para ver quién venía y al reconocerla, suspirar aliviado.
_ Señorita Demons, tiene visita...el... caballero... no ha querido venir luego, ha preferido esperar.
¿Visita?
_Si tiene algún problema no dude en decírmelo.
¿Problema?
Sus ojos investigaron el recibidor y saltaron de alegría al descubrir a Hagrid. Era comprensible el nerviosismo del conserje con semejante especimen enorme y barbudo ocupando dos sillas.
_No, no, ningún problema.
Tiró del mago hacia el ascensor en el que el semigigante se sintió bastante... incómodo. Paula no le habló considerando la cara de pánico y el puño fuertemente cerrado apretando su paragüas. Sólo se relajó cuando pisaron "tierra firme" y entraron en el apartamento.
Paula le abrazó.
_¡Me alegro tanto de verte! ¿cómo es que has venido?
_No me he atrevido a mandarte una lechuza, así que he decidido traerte yo mismo el mensaje. Paula, ¿te encuentras bien?
Si era evidente hasta para Hagrid, es que su aspecto delataba demasiado bien sus malas noches.
_Sí, _mintió rápidamente_ ¿Qué es eso que querías decirme?
Ofreció algo de beber a grandullón pero este negó con la cabeza.
_ Ayer estuve en el callejón Diagón ultimando unas compras y encargos para el colegio cuando me topé con los Malfoy. Padre e hijo paseaban por las tiendas tan campantes...Parece mentira que el ministerio les dejara sin ninguna acusación al final. Parece que su influencia seguía teniendo peso tras la guerra..._ Demons carraspeó y Hagrid se centró de nuevo en su relato_ No es que estuviera espiando, ni nada, pero Draco... Draco dijo algo como: "Entonces no vamos a participar, claro, pero podríamos avisarle, es mi padrino" y entonces intenté escuchar lo que decían, porque el padrino de Draco es Snape.
_¿Sabían que Severus estaba vivo?
_Lo imaginaban, o al menos, alguien les había hablado de esa posibilidad.
_¿Y creían que estaba en peligro?, ¿de qué quería avisarle Draco?
_De que iban a matarle.
Tuvo que sentarse. Tuvo que beber agua para poder tragar saliva de lo seca que se le había quedado la boca.
El discurso incoherente y bienintencionado de Hagrid, sus innumerables excusas por su falta de tacto, no consiguió aliviar la preocupación de Paula.
Así que era cierto. Su ansiedad, sus malos pensamiento sí correspondían a un peligro real después de todo.
Hagrid había supuesto que Snape seguía con ella, que ese plan de los mortífagos aún no se había llevado a cabo y se avergonzó por haber llegado tarde. Finalmente, hastiada de sus torpes disculpas y sus intentos de ¿animarla? fue Paula quien tranquilizó al mago y le obligó a irse más rápido de lo que la cortesía hubiera requerido.
Dormir.
Y una mierda.
Echó alguna ropa en una mochila y comió rápidamente un bocadillo bebiendo a grandes sorbos un refresco de cola.
¡Oh, sí! Eso era lo que necesitaba para estar bien. Ponerse en movimiento. Hacer algo.
Wiltshire.
Allí era donde Hagrid había dicho que vivían los Malfoy.
Encontraría la casa. Hablaría con ellos. Descubriría todo acerca de ese plan para matar a Severus.
¡Oh, sí!
¡Vaya si lo haría!
