El viaje en auto fue silencioso, llevando ambas mujeres a casa. Una pequeña que dormía en el asiento especial detrás, y una grande, con la mirada en la lejanía.
Cerca de la noche, la pequeña bebe había empezado a llorar, hambrienta. Samuel cariñosamente la levantó, para asesorarse de que necesitase todo, menos leche. Suspiró para sí mismo. Odiaba tener que llegar a esa instancia de enfrentar, él solo, a Edna con su hija.
Lentamente se acercó a la cama, donde su esposa estaba recostada, mirando la nada.
- Edy…- Se sentó, con la bebe en su cuello, llorando- Kaly tiene hambre… ¿Puedes darle pecho?
Shaareim se quitó un pecho de manera casi mecánica, sin mirar. Desgarrado por esa indiferencia, él la colocó suavemente en su lugar, viendo que la pequeña empezaba a chupar velozmente. Acarició su hija, oyendo que Edna empezaba a llorar, en voz baja, con la mirada apartada.
- Cariño…- Él acarició su brazo- Esta bien… Llora lo que necesites… Te pondrás bien…
Y se quedó a su lado, tratando de darle amor a ambas, de la manera tan diferente que cada uno necesitaba.
Los días pasaron, dificultosamente para Samuel. Edna no había articulado palabra desde que había tenido a su hija, más allá de todo lo que le pudiera preguntar o decir.
La bebe a veces se despertaba en plena noche, llorando, por pañales limpios o por leche materna, a lo que él siempre se levantaba de la cama, la atendía con todo el amor del mundo, viendo que su esposa empezaba a llorar a penas eso sucedía.
La mujer comía por necesidad, y porque Drake se había dedicado a acercarle la comida cada vez que hacía falta. Ella apenas se levantaba de la cama para hacer sus necesidades o bañarse con una lentitud anormal.
El resto del tiempo estaba durmiendo o llorando allí donde se encontrase.
Por suerte Kalisha estaba bien, fuerte, vivaz, con sus enormes ojos cafés mirándolo fijamente, riendo, o sujetando uno de sus dedos mientras oía a su padre contarle mil historias. Y evidentemente ella sabía quién era su madre. A veces sucedía que Kaly comenzaba a llorar y no paraba hasta estar junto a Edna. Aun cuando no hiciera nada, su madre la calmaba.
Edna se había despertado. Kalisha, con apenas un mes de nacida, estaba recién atendida, dormida en su cuna, y Samuel, cansado, durmiendo profundamente en su cama. Y aun así, para Edna, su mundo se había apagado. Miró a su esposo, sintiendo vergüenza y culpa hacia sí misma, y amor hacia ese hombre. Se acercó a la bebe, la miró, intentando sentir algo, siquiera la mínima pizca de amor, pero nada ocurría. No sentía absolutamente nada, salvo el horror de saber exactamente eso.
Ella caminó suavemente, pero con paso pesado, bajando las escaleras, hasta la cocina. No podía creer la clase de monstruo insensible que era. Se odiaba a sí misma, con una fuerza que jamás había experimentado.
Extendió su mano para tomar un vaso, pero sus dedos siguieron de largo, hasta un cuchillo. Su cerebro se había apagado en una sola nube negra que movió su brazo hasta tomar el objeto afilado.
Subió las escaleras, con la misma lentitud. Se detuvo junto a la cuna, arma en mano, mirando a su hija. Nada aún.
Avanzó hasta el baño, sentándose lentamente junto a la tina. Tomó el teléfono de su bolsillo y lentamente comenzó a escribir una nota, casi como un ente perdido en la inmensidad.
"Lo siento tanto, Samuel. No puedo dejar que esto siga así. Tú estás viviendo para ti, para Kalisha y para mí, al mismo tiempo, y yo no hago nada más que arruinar la vida que tanto añorabas. Fue mi error, lo siento, no lo sabía. No sabía que me convertiría en este monstruo sin sentimientos. No sabía que no podría amar a nuestra hija. Y tengo miedo. Tengo miedo de que este odio que tengo contra mí misma, caiga en ustedes dos. No quiero lastimar a Kalisha, mucho menos a ti. Mereces seguir adelante sin el peso de un alma como la mía, mereces encontrar a alguien que pueda darle a ella, lo que yo no puedo. Y yo no merezco nada más que el sufrimiento que padezco. Ha sido mi culpa, y quiero solucionarlo. Quiero liberarte de esta prisión, quiero dejar de ser un estorbo para ti. Te amo profundamente. Y lo lamento con toda mi alma. Por siempre tuya. Edna".
Shaareim dejó el aparato en la tapa del inodoro, a la vista. Subió la manga de su brazo izquierdo, dejando toda su piel expuesta. Y mientras metía su brazo en la tina vacía, clavó la afilada hoja en su muñeca, subiendo unos cinco centímetros a través de su piel.
Sintió el dolor y vio como lentamente la tina se manchaba de carmesí. Colocó el cuchillo suavemente en el piso, sin hacer ruido, y se apoyó contra la pared, cerrando los ojos, esperando.
Por fin, sentía alivio. El alivio de saber que dejaría de ser la mierda más grande de su mundo. Al fin su esposo tendría libertad. Al fin su hija tendría amor.
El alivio también la adormeció levemente. Al fin podría dormir.
Un minuto después, Kalisha comenzó a llorar. Era como si la bebe hubiese intuido que algo iba totalmente mal, como si supiese que su madre se iría para siempre. Lloró con fuerza, hasta que Samuel despertó.
- Ya voy…- Murmuró él, levantándose, mirando la hora- Ya voy Kaly…
Se frotó los ojos, caminando hasta su cuna, levantándola cariñosamente en brazos, somnoliento.
- ¿Qué tienes, linda?- Le susurró él, revisándola- Comiste hace media hora… Estas limpia… ¿Qué pasa? ¿He? ¿Extrañas a papá?
Kalisha lloró un poco menos, pero de todos modos estaba intranquila.
- Ya… Ya…- La acunó suavemente, besándola- ¿Extrañas a mamá? ¿Quieres ver a mami? ¿Vamos a buscarla?
Samuel caminó escaleras abajo, buscándola, sin dar con ella. Eso le pareció extraño. Si Edna no estaba en su cama, debería estar en la sala. Miro hacia afuera, vio que las puertas estaban cerradas. Algo lo alertó. Su intuición. Y su bebe que no parecía calmarse del todo.
Subió las escaleras, dejando a la pequeña en su cuna, y caminó hacia el baño, cuya luz estaba apagada. La encendió automáticamente apenas entró. Su corazón se detuvo y por un segundo, se quedó petrificado, viéndola al lado de la tina.
- Oh Dios…
Él se arrodilló junto a ella, mirando la sangre en la tina que caía por el desagüe. Sujetó firmemente su herida con una de sus manos, temblando.
- Edy… Edy… Por Dios… Despierta Edy… No… No…- Él empezó a llorar, sacudiéndola- ¡Edy! ¡Edna! ¡Dios mío! ¡Despierta! ¡Por favor Edna! ¡No me hagas esto!
- Déjame… Sam- Murmuró ella, por primera vez en un mes.
- ¡Edy! ¿¡Que hiciste!? ¡Aguanta un poco! ¡Te llevaré al hospital! Te… Te pondrás bien… ya verás…
- No…- Ella intentó apartarlo- Déjame… Ensuciaras… el suelo…
- ¿De qué hablas? ¡Edy!- Tomó su rostro levemente pálido, con su mano libre- Voy a levantarte…
- Vete…- Edna intento colocar su brazo nuevamente en la tina- Aun me… falta…
- ¡Te estas muriendo! ¡Edna!
- Lo se… Serás… libre…
- ¡No!- Tomó una toalla con la cual envolvió su herida- ¡No!
- Kaly merece… una… verdadera… madre…
Drake la ignoró completamente. Poseído por la desesperación, su mente quedó en modo automático. No supo cómo la levantó, como la colocó en el auto, ni que camino tomó al hospital. A penas reaccionó inteligentemente para decir que se había cortado cocinando, y no anunciar que su esposa había intentado suicidarse. Mientras la atendían, como máquina, le mando un mensaje a su hermano con las palabras más simples del mundo "Estoy en el hospital. Edna se cortó". Y luego se quedó sentado, en la sala de espera, en shock, mirando el suelo con los ojos estáticos, casi temiendo respirar, en una niebla donde ningún pensamiento pasaba por su mente.
En algún punto, sintió una mano en su espalda. Miró a su lado, a los ojos de Nathan. Automáticamente empezó a llorar con fuerza, prácticamente acurrucándose en el pecho de su hermano, agarrándolo del brazo. A penas supo que él le hablaba, pero no sabía qué. Su propio llanto lo aturdía. Nate lo abrazó, e hizo algo que no recordaba haber hecho con él: besar su cabeza.
Con los minutos empezó a calmarse un poco, respirando, secándose la cara, incorporándose un poco.
Elena se le acercó, extendiéndole algo. Con sus ojos cargados de lágrimas apenas si pudo darse cuenta que era Kaly. Fisher había traído a su hija, solo dios sabía cuándo.
Samuel abrazó a su pequeña, llorando otro poco, con el resto de su poca familia a ambos lados.
