Hemily llegó al hospital como una luz, encontrándose a la familia de su paciente, la bebe sana y fuerte, y un Drake que dificultosamente se recuperaba del impacto emocional.
Se acercó a Edna, que estaba estable, pero que la ignoró tanto como a su hija. Luego reunió a solas con él, se puso al día con su estado.
- Por dios… Samuel- Murmuró Stefson, leyendo la nota en el teléfono.
- Lo se…- Besó a su hija- Estaba dormido, no pensé que pasaría…
- Ella no quiere hablar conmigo… Vas a tener que intervenir tú mismo. Pero si mañana mismo no mejora mentalmente, hare que la internen, aunque hayas dado información falsa.
- Ya no sé qué decirle.
- Cambia de estrategia- Le devolvió el teléfono- Ten en cuenta que primero que nada, te ama. Haz que tenga miedo de perder eso, cambia su foco. Ella está pensando en que lo que hace, es para ayudarte.
- ¿Enojarme podría ayudar?- La miró.
- Vale la pena intentarlo- Ella salió de la sala de espera.
Él suspiró, volviendo a ver a su hija. Mañana Edna volvía a casa, sería el momento de actuar de una vez.
Drake subió las escaleras, para dejar a su pequeña en la cuna. Pensó mucho en el viaje, trayendo a ambas mujeres en su auto, en silencio. Bajó, mirando a Edna, aun de pie en la sala, frotándose la venda del brazo. Él siguió de largo, hasta la cocina, tomó una preciosa taza que ella le había regalado poco después de comprar la casa y caminó hacia ella. A penas Shaareim subió los ojos hacia él, este le mostró la tasa y la arrojó furiosamente contra la pared, haciendo que se rompiera en cientos de pedazos. La vio, ella tenía los ojos como platos y lo siguió con ellos mientras él se acercaba a la caja de vidrio que contenía la copa de cristal y oro que tanto valor emocional tenía.
- ¿Q-que?- Murmuró ella, asustada- ¿Qué haces?
- ¿Qué?- La miró, muy serio- No te oigo.
- ¿Por qué… porque rompes…?
- ¿Qué? ¿No puedo? Creí que estabas dispuesta a morirte para dejarme. Solamente estoy limpiando.
- Lo… Lo siento, Samy… Yo…
- ¿Lo sientes? ¿¡Lo sientes!? ¿¡En serio!?
- No grites… Yo…
- ¡Ahora no quieres que grite!- Gritó- ¡Voy a gritar si se me da la maldita gana!
- Vas a… despertar a Kaly...
- ¿¡Y a ti que mierda te importa!?- La enfrentó.
- ¿Samy?- Se preocupó, dando un paso atrás.
- ¿Tienes idea lo cerca que estuve de que me la quitaran? ¡Les dije que te habías cortado cocinando! ¡Si llego a decir la verdad, me la quitarán! ¡Todo por tu estúpida culpa!
- Yo me esforcé… En serio…
- ¡No mientas Edna! ¡No hiciste nada! ¡Hace un mes entero que estas llorando en la cama! ¡Un mes entero donde vivo para Kaly, para mí, para ti! ¿¡De que maldito esfuerzo me hablas!?
- Lo dices como si me gustara estar así…
- ¡Parece que sí!- Caminó un momento- Además ¿Quieres dejarme solo con Kaly? ¡Bien! ¡Pero pídeme el maldito divorcio! ¡Pero no me arruines la vida! ¡Que es más fácil volverme a casar siendo divorciado, que un viudo con su ex esposa suicida! ¡Idiota!
- No quiero dejarte solo…
- ¡Intentaste suicidarte! ¡Ibas a dejarme solo! ¿Y sabes cómo llegué a tiempo? ¡Por que Kaly empezó a llorar! ¡Nuestra maldita hija está más atenta que tú!
- Deja de gritar…
- ¿Por qué debería dejar de gritar?
- Me das miedo…
- ¡Te doy miedo! ¡Perfecto! ¡Ahora podrías pensar en el miedo que tuve yo! Podrías pensar en qué pasaría si te hubieses muerto… ¿No? ¡Para variar!
- Es que… Yo… Extraño como era todo antes…- Bajó los ojos.
- ¿Y solamente tú? Yo no puedo dormir hace un mes ¡Un mes! ¿Y sabes que más extraño? ¡Mi maldita esposa!
- Estoy aquí…
- No, no lo estas. No sé quién demonios eres, pero no eres mi esposa. Mi esposa es inteligente, es graciosa, es todo… ¡Menos esto! ¡Y la quiero de vuelta!
- ¡No sé cómo hacer eso!- Edna lloró.
- ¡Esfuérzate! ¡Deja de llorar sola, en los rincones! ¡Deja de auto complacerte! ¡Deja de ignorarme e inclúyeme! ¡Empieza a actuar como Edna Drake! ¡No soy un adorno! ¡No soy una sirvienta o una niñera! ¡Esta es una maldita familia! ¡No puedo yo solo! ¡Y si no quieres hacerlo, vete!- Señaló la puerta- ¡Vete y déjame criar a nuestra hija!
- ¿Qué?- Lo miró, llorando.
- ¡Pero si sales por esa puerta, no regreses! ¡No quiero tener que explicarle a Kaly, dentro de diez años, que su madre quiere verla!
- No…
- ¿No? ¿¡Entonces que!?
- ¡No lo sé!
- ¡Vete entonces!- La tomó del brazo, con fuerza, llevándola a la puerta- ¡Vete! ¡Déjame solo! ¡Como tan mal lo intentaste hace dos días!
- ¡No! ¡No!- Lloró con fuerza, tirando- ¡Samy!
- ¡Si no quieres ser una Drake, te vas!
- ¡No me quiero ir! ¡Por favor!
- ¿¡Por qué no!?
- ¡Por qué te amo! ¡Samy! ¡No me dejes! ¡Por favor!
Él la soltó, viéndola sentarse en el suelo y llorar con fuerza junto a sus pies. Él se arrodilló, a su lado, casi odiando el modo en que se había comportado.
- No hace mucho me prometiste algo- Dijo Drake, con voz más suave- Dijiste "Prometo que cuando nadie más este para ti, a tu lado me tendrás, siempre"… Poco antes de que yo te prometiera cuestionarte y regañarte, ser tu faro que te mantenga a flote. ¿Tan pronto olvidaste eso?
- No- Gimió ella.
- Quiero a Edy de vuelta ¿Me oyes? Necesito a mi Edy de vuelta. Mi esposa. No quiero que vivas en un mundo aparte del mío.
- Perdóname…- Lloró la mujer, mirando al suelo- No te enojes… por favor… Samy…
- No estoy enojado contigo- Besó su cabeza, con fuerza- Mírame…
Edna subió sus ojos, rojos de tanto llorar, observando a su esposo.
- Sonríeme, por el amor de dios- Le pidió él- Por favor…
Ella sonrió auténticamente, entre lágrimas. Era la primera sonrisa verdadera que Samuel veía desde antes de que Kalisha naciera. Los ojos de él también se llenaron de lágrimas, mientras le sonreía de vuelta.
- Ahí está…- Gimió él- Mi Edy…
Automáticamente la apretó en un abrazo totalmente fuerte, sintiéndola apretarlo contra su pecho, llamarlo entre sollozos. Su esposa estaba de vuelta.
