_Arthur...

El inspector la abrazó en un gesto muy poco profesional.

_Paula, me alegra que hayas podido venir. La verdad, sé que no es muy ortodoxo llamarte así, me he saltado toda la cadena de mando, pero creo que es él, creo que es el hombre que vi en las fotografías de tu apartamento.

Hablaba en voz baja al pasar por las oficinas donde otros agentes llevaban sus casos.. o fingían llevar sus casos mientras les miraban con curiosidad al pasar.

La llamada de Arthur no había conseguido sacarla totalmente de su estado catatónico. Su mente seguía bloqueando cierta información que de pasar a la zona consciente de su cabeza, le haría gritar y llorar y arrancarse el pelo en lugar de caminar tranquilamente por la comisaría mientras la llevaban a identificar... a alguien.

_Le encontramos en un callejón, no sabemos cuánto tiempo llevaba ahí. Tenía la ropa destrozada, ensangrentada y la cara desfigurada, parecía que le hubieran dado una paliza.

Paula asentía en silencio, le estaba hablando de alguien ajeno, desconocido, no era... no podía ser...

_Paula, frena_ la sujetó del brazo y la detuvo un momento, su actitud era demasiado fría, demasiado... antinatural_ .Sólo quiero prepararte para lo que vas a ver. No va a ser agradable. Si quieres, podemos dejarlo hasta mañana.

¿Mañana? ¿Habría cambiado algo mañana? El tiempo que estaban perdiendo hablando era precioso. Albania estaba muy lejos y ella debía ir a buscarle. Paula negó con la cabeza.

Se aferró al asa de su bolso como si fuera lo único en el mundo que la sostuviera. Se obligó a caminar despacio y erguida al lado del boy scout recorrirndo con los ojos el vestíbulo y el pasillo que conducía a unas oscuras escaleras por las que bajó con él ("Tenemos ascensor pero casi es más rápido a pie"). En el piso inferior parecía haberse hecho el silencio. Los murmullos amortiguados de las conversaciones o los timbres de los teléfonos que sonaban arriba no querían descender y, más bien, chocaban reberberando creando una manta de sonido ininteligible sobre su cabeza que acentuaba la sensación que tenía Paula en ese momento: que estaba descendiendo a los infiernos.

Los azulejos de las paredes, antiguos y deteriorados reflejaban la luz fluorescente mostrándose descarnados. Cada grieta, cada fractura, cada desconchón la conducía un piso más abajo de su mente consciente, dónde habitaban los demonios que pretendían hacerle creer que Severus no existía ya.

Llegaron a un rellano y el inspector entró en la puerta de la izquierda. "Voy a ver si el forense ha terminado con él"

Forense. Odiosa palabra.

Le vió desaparecer por la puerta y acto seguido, para negar que Arthur iba a buscar a un forense, para no saber si habían acabado de examinar... al señor Crow, miró hacia el lado contrario volviendo la cara a aquella puerta, dando la espalda a la realidad, sin saber lo que encontraría al otro lado.

De haberlo sabido, se hubiera arrancado los ojos.

La puerta de la morgue era acristalada como si alguien hubiese pensado que los muertos no necesitaban intimidad, que cualquiera podría asomarse y verlos, sin necesidad siquiera de abrir, de llamar. Aguien que pensara que lo que había en esa habitación era simplemente una camilla de aluminio y un bulto sobre ella cubierto con una sábana.

La mano de Paula actuó por cuenta propia abriendo y sus piernas la condujeron hacia ella sin que su pensamiento tuviera que intervenir en ningún momento. Un mechón de pelo negro asomaba mal tapado por la sábana perfectamente blanca, como las de su cama. Si ese era su cuerpo, era entre las blancas sábanas de su cama dónde debía estar. No allí. Y era culpa suya el no haberle frenado, el dejar que fuera, que se fuera... lejos de ella.

Tocó el cuerpo que se ocultaba bajo esa sábana con ambas palmas de sus manos y cerró los ojos, cerró el corazón a la culpa, cerró la mente al dolor. Estaba helado, rígido, pétreo..(Nunca más) Las palabras que nunca dijo aquel maldito cuervo sino en su cabeza la acompañaban desde que visitó al señor Prince, a él y a su macabro árbol genealógico.

_Paula, no deberías estar aquí. Sígueme, el forense dice que ya ha terminado con él.

Un poco confusa, disculpándose con la mirada con aquel desconocido bajo las sábanas, caminó de nuevo tras el policía un poco más adelante por el pasillo, más oscuro y vacío, en el que resonaban sus pasos. Arthur abrió una puerta y la dejó pasar primero, otro policía, este de uniforme, la saludó pero, antes de enfocarle siquiera, su mirada se desvió hacia el fondo de la sala.

Era un cuadrado oscuro de azulejos tan sucios que era imposible adivinar su color. Justo en el centro un hombre apoyaba sus codos sobre las rodillas abiertas y ocultaba el rostro son sus manos mientras el pelo negro caía sobre ellas. La espalda encorvada, cubierto con lo que parecía ser una túnica negra desgarrada y sucia. Ante él, delimitando los bordes de ese cuadrado, unas rejas. Sin esperar invitación alguna Paula caminó hacia la reja. El oficial que lo custodiaba habló desde la puerta.

_ Eh, tú, levanta la cabeza...

Paula intuyó los dedos crispándose bajo el pelo mientras se aferraba a los fríos barrotes. Ella compartía su indignación. No tenía derecho a hablarle así.

_ Abre la puerta, Arthur, por favor...

_Paula, le encontramos muy mal, agredió a varios policías, gritaba que había matado a una mujer. Es peligroso y ni siquiera sabes si es él.

¿No lo sabía? ¿Por qué? ¿Porque no había visto su rostro? Era el cuerpo de Severus, el pelo de Severus sobre su cara, la postura en que se desesperaba aquellas lejanas noches en Hogwarts cuando no dormía y sufría antes de que compartieran la cama.

_ Es él.

Paula le miró suplicante y el inspector ordenó al guardia que abriera la puerta aunque se aseguró de entrar con ella, por si tenía que intervenir.

Demons se acercó vacilante, y se arrodilló frente a él, vagamente recordó haber hecho eso unos días atrás con otro Severus...

_Severus..._ susurró_ Severus...

Todo su ser se revolvía al recordar que le habían dicho que Severus estaba muerto, ¡estúpidos!, ¡estúpidos!... ¿Por qué no la miraba? ¿Por qué no hacía alguna seña de que la reconocía?

_ Severus...

Apartó el pelo de su cara. El hombre levantó el rostro en un rápido gesto y apartó las manos, mirándola con el ojo izquierdo. El derecho estaba tan hinchado que no era capaz de abrirlo, su cara estaba cubierta de hematomas y sangre seca.

_Su estado es deplorable, no nos ha dejado acercarnos o curarle. Tómate tu tiempo, Paula. ¿Es él?, ¿es Crow?

La pupila del hombre se contrajo al ser herida por la luz, miró al inspector y luego a ella y otra vez al inspector y luego volvió a cubrirse con las manos.

Paula asintió.

_ Sácale de aquí, Arthur, voy a llevarle a casa.

El inspector se negó.

_ Está detenido, tiene que verle un juez y aún así, seguramente decrete prisión preventiva sin fianza, se ha inculpado de un asesinato y eso hay que investigarlo. Creí que... _ suspiró levevemte_ te había matado a ti. Cuando no cogiste el teléfono...

_No me ha matado_protestó Demons_ , no ha matado a nadie, Arthur.

_Eso no lo podemos decidir nosotros. El forense ha tomado muestras y, bueno, si declarara... a lo mejor...

El hombre seguía en la misma postura, Paula se levantó y sacó su móvil del bolso marcando rápidamente un número.

_Draco_ habló al aparato_, ha aparecido. ¿Cómo que quién? Tu padrino.

Se abstuvo de dar nombres, para el inspector era Crow y para Malfoy, Snape. Le dió la dirección de la comisaría y le pidió que viniera inmediatamente.

_ Trae a tu padre, Draco. Cuando lleguéis decid que queréis hablar con el inspector Blinde, que representáis al señor Crow. Os espero aquí_ se volvió al policía_ Su abogado está de camino, él le sacará de aquí.

Paula se acercó de nuevo al hombre que permanecía en silencio y en la misma postura, con la cara cubierta y encorvado. Haciendo caso omiso de las indicaciones de su boy scout que pedía que se apartara, Demons puso sus manos sobre los hombros del preso y luego enredó los dedos en su pelo.

_ Has vuelto_ dijo en un susurro. Así le recibía siempre cuando llegaba a ella tras jugarse el tipo, enunciando una verdad, la única verdad importante para ella_ Has vuelto.

Pasos resonaron en el pasillo y al momento, Lucius Malfoy entró en la sala, arrugando visiblemente la nariz. Estiró aún más su espalda al pasar junto al policía y tendió su mano para presentarse al boy scout que no creía cómo podían haber llegado tan rápido, mientras Demons soltaba a Severus y se aproximaba a él. Con un gesto le llamó para hablar aparte mientras Draco saludaba ahora al inspector y examinaba con curiosidad al hombre de la celda.

_ ¿Se puede saber qué quiere de mí?_susurró Lucius tras musitar "muffliato"_ ¿Por qué ha convencido a mi hijo para embarcarnos en esto?

_Necesito que saque a Severus de aquí.

Malfoy miró al hombre de la celda y luego alrededor.

_Y ¿cómo? ¿Lanzando hechizos hasta llegar a la puerta?

_ Por supuesto que no, ¡no sea ridículo! ¿Qué clase de Slytherin es usted?_ Lucius la miró desdeñoso como si ella pudiera darle clases de como ser un Slytherin, pero ella continuó_ Hechícelo con un Imperius, que le deje salir. Luego que reuna a todos los que le han visto, haga que le olviden y que destruyan toda la documentación que tenga que ver con él.

_¿Quiere que someta a un Imperius a un muggle y que lance un obliviate a unos cuantos más? Está loca...

_ Eso ya me lo han dicho...

_ No me voy a jugar el pellejo, el ministerio a duras penas me ha dejado en paz sin cargos...

_¡Es por Snape!¡Es un héroe de guerra, hombre por Dios!

Draco distraía al inspector mientras ellos hablaban.

_¿Por qué no lo hace él mismo?_ se excusó.

Paula comenzaba a impacientarse.

_¿Crees que si estuviera en condiciones hubiera dejado siquiera que te llamara?_y le daba igual que se ofendiera por llamarle de tú, ya le estaba tocando las narices.

_Está bien _ acabó por ceder el mago.

Lucius habló con su hijo un momento y luego entró en la celda levantó con su la punta de su varita el rostro de Severus, que se dejó mirar solo un segundo antes de volver a hundirse. Arrugó el gesto impresionado (¡por Melín, Severus..!.) realizó unos pases sobre él curando parte de sus heridas. Le dió su abrigo a Demons, señalando a Snape.

_ Sáquelo ya de aquí, nosotros nos encargamos.

Tiró de Severus, tuvo casi que arrastrarle comisaría arriba hasta la salida. Como a un sonámbulo le metió en el coche. Quedó muy cerca de él al ponerle el cinturón pero, Snape parecía no verla. Arrancó el coche.

_Iremos a un hotel,_ explicó al vacío_ creo que estaremos más seguros.