Samuel se había vuelto a acostar, luego de atender a Kalisha. Suavemente se acomodó detrás de Edna, abrazándola por la cintura, suspirando, cerrando los ojos.

Estaba medio dormido cuando un estremecimiento lo despertó del todo. Prestó atención, sintiendo una de las manos de Edna dentro de su calzoncillo, apretando suavemente un pene que se había despertado mucho antes que él.

Por un momento fingió que seguía dormido, solo para poder saber que haría ella luego. La sensación de su glande frotado profundamente por la palma de su mano lo obligó a gruñir suavemente.

- Edy…- Besó su cuello- ¿Qué haces princesa?

- Te necesito…- Murmuró ella.

- ¿Estas segura?- Le susurró en el oído- ¿Tu cuerpo no necesita más tiempo?

- No… He contado los días…- Acarició un poco más- Te necesito Samy… Extraño tu cuerpo…

- Mi preciosa- Empezó a acariciar su cintura, besando su hombro, sintiendo el aire volverse denso- Yo también te necesito… Hace varios meses que no me descargo…

- ¿Quieres… que te vacíe primero?- Empezó a masturbarlo.

- Si… Si… Sino te lo haría… muy fuerte…

- Cariño…

- Ven aquí…

Ella quedó boca arriba, y Drake, luego de quitarse el calzoncillo, a su lado, de canto, permitiendo que ella lo masturbara. Así pudo mirarla a los ojos mientras recibía placer, besar su boca lentamente, estrujar sus senos y rozar su piel.

- Princesa…- Gruñó, totalmente excitado, viéndola trabajar en él- Así…

- Te gusta más así- Usó sus dedos para masturbar su glande- ¿Cierto?

- ¡Mierda!- Gimió, temblando- ¡Dios! ¡Cómo me conoces!

- Shhh- Sonrió Edna- Vas a despertarla…

- Mierda… mierda…- Trató de gemir más bajo- Fuerte… Mas fuerte… Edy…

Shaareim estrujó su glande, hasta que lo vio cerca de llegar. Fue cuando comenzó a masturbar su tronco, sabiendo que así el orgasmo le sería más largo y placentero.

- ¡Dios! ¡Si! ¡Ahhhggg!- Se aferró a si mismo mientras una enorme cantidad de líquido caía en las piernas de Edna- ¡Mierda!

- Eso es- Sonrió ella, apretándolo- Ahí se fueron esos días…

- Que delicia… Por Dios- Suspiró, cansado- Sigue, princesa… No dejes que se baje…

- Se cómo hacer eso- Frotó nuevamente su glande enrojecido- Vamos…

- Si…- Tembló, sensible.

Tan solo le tomó un par de caricias firmes para que su pene se volviera a endurecer.

- Eres casi demasiado hombre para mí- Le murmuró ella.

Edna se colocó de lado, dándole la espalda, colocando sus nalgas justo en su cintura, frotando su pene con ambas, en el pequeño espacio entre ellas.

- Este trasero…- Gruñó él, excitado.

Samuel abrazó su cintura con el brazo del lado de la cama, y frotó sus nalgas con su miembro.

- Voy a hacerlo suave- Le susurró, en su oído.

- Samy- Tembló suavemente.

- Eres una mami sexy ¿Lo sabes?- Acarició sus senos con su mano libre- Eres una mami hermosa y sexy…

- Dámelo… Papi…- Ella movió su cintura, buscándolo- Dámelo…

- ¿Quieres esto?- La penetró suavemente, entrando- Dios… Extrañaba esta mami…

- Vamos… Dame…- Edna subió su mano libre hasta su cabeza, tomándolo de los cabellos y tirando.

- ¡Princesa!- Comenzó a penetrarla con fuerza- ¡No hagas eso! ¡Me obligas a hacerlo fuerte!

- Eso quiero… Samy… Así…- Oyó el satisfactorio sonido rítmico de su cintura chocando con la suya- Que rico…

- Oh…- Escondió el rostro en su cuello- Tira más fuerte… Más fuerte, linda…

Shaareim tiro más fuerte de sus cabellos, sintiendo que su propia mente divagaba en nubes de placer. Estaba embriagada por la sensación de sus manos, su respiración en el cuello, el calor de su cintura cada vez que chochaba contra ella, y más aún, el delicioso sentimiento de su pene frotándola desde adentro. Por un momento ella pensó que su deseo sexual había aumentado. Dudó si la maternidad no la había sobre excitado con su esposo, o si Samuel cada vez lo hacía mejor.

- Samy… Samy…- Gimió- Creo… Creo que… el sexo contigo… me gusta… más… más que antes… ¡Dios! ¡Me encanta!

- ¡Mierda!- Sonrió, dichoso- ¡Si! ¡Edy!

- ¡Hazlo duro! ¡Por favor! ¡Estoy cerca!

- ¡Te voy a hacer gritar!- Gruñó, penetrándola frenéticamente- ¡Soy tu hombre! ¡Maldición!

- ¡Diooooos!- Tiró de su cabello, estrujándolo con sus músculos internos- ¡Eres un maldito dios del sexo! ¡Más!

- ¡Siiii! ¡Adoro tu vagina! ¡Por Dios! ¡Sigue apretándome!- Lo hizo aún más duro.

- ¡Samy! ¡Siii!- Sus piernas empezaron a temblar- ¡Ah! ¡Estoy…!

- Aguanta… Aguanta… ¡Me queda poco!

- Dios… No… No puedo…

- Si… Si…-Él también empezó a temblar- ¡Ahí! ¡Edna!

- ¡Saaaamy!

Ambos gritaron, explotando en un leve frenesí que los arrojó a una masa de placer y espasmos.

- Oh Dios…- Él la abrazó completamente, besando su cuello y espalda, regocijándose de felicidad- Oh Edy… Edy… Dios…

- Wao- Rio ella, agotada- Wao…

- Exacto… Wao…- Besó su hombro- Mami volvió… Más increíble que nunca…

- Samy…- Ella se giró para quedar de cara a él y poder abrazarlo- Te amo…

- Yo también te amo, mi princesa- La sintió en su pecho- Por cierto… ¿Kaly no despertó?

- Debe estar acostumbrada a nuestros gritos… Después de lo que hicimos durante el embarazo… De todos modos, iré a ver que este bien…

Ella velozmente se levantó de la cama, desnuda.

Samuel la miró, sonriendo, feliz. Su esposa quizás aún estaba unos kilos excedida tras el embarazo, y le habían quedado estrías en su estómago, pero le importaba una mierda. Cada día la amaba más.

Pronto la vio regresar, al trote suave.

- Duerme como una maldita piedra- Rio ella, metiéndose entre las sábanas.

- Te extrañaba- La abrazó por la cintura.

- Amor mío- Se acurrucó con él.

Ambos se quedaron quietos, descansando, felices de tenerse.