Edna estaba descansando a todo lo largo el sofá, luego de volver de su trabajo de traductora. Leía cómodamente, con sus lentes, sus piernas retiradas sobre el regazo de Samuel, que también estaba leyendo, mientras acariciaba distraídamente su pantorrilla. Todo era silencio, tranquilidad.

La luz de la tarde entraba suavemente por los ventanales y revotaba grácilmente en los pocos cabellos blancos que ambos estaban adquiriendo, y las tímidas arrugas que se habían sumado.

Una amalgama de ruidos se escuchó en el piso de arriba. Ambos subieron los ojos, al mismo tiempo, antes de mirarse mutuamente.

Segundos después una adolescente joven bajaba las escaleras trotando, descalza, con su piel tersa de leve tono caramelo, ojo café y una larga melena oscura como una cascada de tinta. Una criatura preciosa, con aspecto tierno pero mentalidad adulta.

- ¡No saben que!- Dijo ella, alegre.

- No se… ¿Acomodaste tu cuarto sin que te lo pidiera?- Edna arqueó una ceja.

- Creo que subiré y volveré a bajar…- Ella se dio la vuelta.

- Kaly… No andes descalza por ahí- Samuel la miró.

- Si esta todo impoluto…- Se quejó- Oigan, Cassie me mando un montón de fotos.

- ¿A quién habrá salido, no?- Se rio Shaareim- Tal y como su madre.

- La cosa es…- Se apoyó en el respaldo del sillón- Volvieron de su viaje por el Tíbet. Mañana van a venir un día aquí y luego irán a Nueva York por una semana…

- Mjm- Empezó a intuir Drake.

- Nate dice que puedo ir…

- Mjm- Repitió, viendo que Edna sonreía.

- ¡Ho vamos! ¡No digas mjm! ¡Por favor! ¡Es solo una semana!- Se acercó a su madre- ¡Mamá! ¿Puedo?

- No lo sé…- Murmuró ella- ¿Cómo sé que no lo estas inventando?

- No nos olvidemos de que tienes clases- La miró Samuel.

- Si la escuela es la mierda más simple que he visto en mi vida…

- ¡Hey!- Dijeron ambos padres.

- ¡Por favor! ¡Prometo no escaparme con Cassie y lavar los platos!

- ¿Solo los platos?- Sonrió Sam.

- Además, así se quedan solos- Dijo Kalisha.

- ¿Disculpa?- La miró Edna.

- No soy tonta mamá, se comen asquerosamente a besos a cada rato…

- ¿Prefieres ver que nos peleamos?

- Obvio que no… dhu… Pero de los besos casi no han pasado… O sea… vacaciones para todos…

- Taelamun hi hadha alhaqq (Tu sabes que ella está en lo cierto)- Samuel le habló a Edna en arabe- Nastahiqquh laylat jayidat min aljins (Nos merecemos una buena noche de sexo)

- Y ya empiezan con el árabe…- Murmuró Kalisha- Menos mal que no quiero aprenderlo, a saber que groserías se están diciendo…

- ¿Kunt ealaa yaqin? (¿Estás seguro?)- Le contestó Edna.

- Sawf takun maeahum. Aftaqid, aiftaqad tasmae alssirakh mae aikhtiraq mmazduj (Va a estar con ellos. Además, yo extraño hacerte gritar con la doble penetración)- Le sonrió Samuel.

Edna pateó levemente el muslo de su esposo, con el rostro algo enrojecido.

- ¡Mamá! Dios… No sé qué están diciendo, pero… que asco- Kalisha frunció el ceño.

- Está bien- Suspiró ella.

- ¡Si! ¡Son los mejores!

Kalisha abrazó y besó a ambos padres, antes de subir galopando para empezar a prepararse. Ellos se miraron profundamente, comenzando a sentir ansias.

Ambas familias Drake pasaron todo el día juntos, hasta que, bien entrada la noche, Natan y Elena se llevaron a las dos jóvenes de viaje a la gran ciudad.

Samuel y Edna entraron a casa, al fin. Ella no hubo cerrado la puerta principal que su esposo la empujó firmemente contra la madera, besándola libidinosamente, sintiendo su lengua mojada frotarse contra la suya.

- Samy…- Gimió Edna cuando él dejó su boca para chupar su cuello.

- Dios… Dios…- Metió rápidamente sus manos por debajo de su ropa, acariciando su clítoris- Estoy desesperado Edy.

- Tenemos… tiempo…- Intentó convencerse a sí misma para refrenar su propia desesperación, mientras temblaba- Mierda...

Ambos se desnudaron como si su ropa se incendiara. Prácticamente se arrojaron al sillón, donde Samuel comenzó a penetrarla frenéticamente, encima.

- ¡Dios!- Edna gritó, feliz, con sus piernas enganchadas en su cintura- ¡Mi Samy!

- Princesa…

A pesar de los años transcurridos encima de ellos, ambos se mantenían bastante bien. Y Drako jamás había dejado de cumplir.

Para Shaareim no había nada tan placentero como tener a su hombre totalmente erecto dentro de su vagina, chocando su cintura con desesperación. Amaba el sexo con él, en todas sus formas.

- ¿Sabes qué?- Gruñó él, enardecido, haciendo rechinar el sofá- ¿Sabes qué? Voy a hacerte acabar… Cien malditas veces… Voy a… Voy a penetrarte con el arnés… Voy a hacer que grites Edy…

- ¿Si?- Lo abrazó del cuello, pegada a su boca- ¿Si? ¿Harás eso? ¿Vas a darme placer? Lo harás… ¿Si?

- Soy tu hombre… Soy tu hombre… ¡Dios! ¡Como me encanta esto!

Tan solo en esa noche, ambos habían tenido sexo tres veces, en tres diferentes partes de la casa, como si jamás hubiesen envejecido ni un año.

En una semana libre pudieron desahogarse convenientemente, usando todos y cada uno de sus pequeños juguetes, pero sobre todo la minifalda que tanto enloquecía a Drake, y el arnés doble que llenaba la casa con los gritos de Edna.

Para cuando Kalisha regresó, se los encontró notablemente relajados, y extremadamente felices.

Ella abrazó a ambos, antes de contarles mil historias en Nueva York, con sus tíos y prima.

- Por cierto- Dijo Kaly, durante la cena- Ya sé que dirán que no me meta en eso, que solo tengo catorce años, y bla bla… Pero… Por Dios, mamá… papá… cuando haga falta, envíenme unas horas a un museo…

- ¿De qué cuernos estás hablando?- La miró Samuel, confundido.

- Crudo y sin censura… Ya sé que son muy sexuales entre ustedes- Vio a Edna toser su bebida- Y que necesitan un poco de acción.

- ¡Kalisha!- Tragó Edna- ¿Qué?... ¡Dios!

- ¡No me molesta, mamá! Y sabes que me entretengo mucho en los museos. Pero prefiero que lo hagan seguido antes de tener que esperar medio año que tío Nate me saque unos días de aquí.

- Voy a matar a Nathan- Samuel se frotó la cara- A saber que te ha dicho.

- No me dijo nada, papá. Soy inteligente. Y adolescente. Ya se todo eso.

- Ya sabe todo eso- Edna también se frotó la cara.

- Solamente quiero verlos felices- Kalisha miró su comida- Sé que lo son, pero también necesitan un poco de espacio, así como me dan mi espacio. Quiero verlos así como los vi hoy, radiantes, relajados, super cariñosos, y no me toma ningún esfuerzo permitir que eso pase.

Shaareim se levantó de su asiento, para agacharse a su lado, abrazarla y besar su cabeza. Drake decidió hacer lo mismo, dejando a su hija en un emparedado de padres.

- No van a empezar a llorar ¿Cierto?- Dijo la joven- Aun estoy traumada de verlos llorando.

- No…- Rio Samuel- Y eso fue solo una vez…

- ¿Sabes que eres una bendición?- Le susurró su madre.

- Solamente les estoy diciendo que tengan sexo en paz, no que me encierren en un auto por varios días…

Edna y Samuel le dieron un beso en cada mejilla, al mismo tiempo, estrujándola suavemente como cuando Kaly era más pequeña.

- No quiero saber donde estuvieron esas bocas- Murmuró la adolescente.

Los dos padres rieron ampliamente, contagiando la dicha a su hija.

Después de todo, de tantas aventuras y penurias, alegrías, tristezas, desengaños y desencuentros, después de morir y casi morir, de llorar, de peleas con puños y cosquillas, después de cientos de premios y cientos de horas juntos, como amigos, familia, pareja, de horas de amor puro y salvajes encuentros carnales, esa mezcla de Drake y Shaareim había sido lo mejor de su vida. Esa mixtura de delincuente juvenil de años en prisión con una refugiada apasionada de los libros y la cultura. Esa niña que se estaba abriendo paso a la adultez, una perfecta dosis de ambos. Kaly y todo lo que la rodeaba, esa vida y ese momento, era la aventura máxima de sus vidas, era su tesoro final.

Fin.