_¿Vaqueros?

Snape la miro incrédulo, debía estar bromeando.

_No creas que hay mucho más donde elegir en la tienda del hotel. Y un traje con corbata no me parece apropiado para ir a perseguir mortífagos pero, si lo prefieres, puedo subirte un chándal.

Snape puso los ojos en blanco.

La ropa muggle, salvo los pantalones de pinzas y las chaquetas o, mejor aún, las levitas, le había parecido siempre zafia y vulgar. Al mirarse en el espejo con la camiseta oscura de algodón y los terribles vaqueros, con el pelo largo cayéndole sobre la cara, hizo un gesto de desagrado. Parecía uno de esos hippies, un desocupado sin oficio ni beneficio. Gruñó.

Paula vino a rescatarle de su mal humor abrazándole y pasando descaradamente las manos por la parte baja de la espalda.

_A mí no me parece que estés tan mal.

Sin darle la razón se sentó frente al copioso desayuno que habían encargado al servicio de habitaciones.

Aunque Paula se lo había presentado de la mejor manera posible enfatizando el amor de su madre que le hizo cambiar de idea incluso antes de que naciera, esperaba que el café y los huevos pudieran hacerle digerir mejor toda la información recibida. Siempre había pensado ser un fruto no deseado, sobre todo por la manera en que le trataba su padre. Este nuevo conocimiento parecía aportar una perspectiva distinta de la actitud de su madre y una concepción más trágica, si era posible, de la muerte de sus padres. Si creyera en el destino le achacaría toda su miserable existencia desde su concepción, cada una de las desgracias que había vivido...Si creyera en el destino, pensaría que era un hombre maldito desde la cuna. Pero ya estaba bastante curtido en asimilar nuevos conocimientos así de destructivos y, entre todo ese enrevesado asunto, la noticia de tener un familiar con vida le confortaba en cierta medida.

_¿Dónde crees que deberíamos ir primero?_ preguntó Paula_ Tal vez, debería pedirle a Deborah o a Harry que fueran al piso para recoger algunas cosas tuyas.

Snape negó con la cabeza.

_No quiero que se pongan en peligro innecesariamente mientras sigan funcionando tus tarjetas de crédito.

_ ¿Ves como tiene sus ventajas estar con una mujer rica?_ bromeó Paula_ entonces, ¿dónde pues? ¿a casa de tu abuelo o a casa de los Malfoy?

_A casa de los Malfoy _decidió rápidamente. No tenía sentido visitar a un hombre que ya le daba por muerto y, lo que menos gracia le hacía de ese encuentro era presentarse ante un mago de una antigua familia de sangre pura sin contener un ápice de magia en su organismo. Cuando toda esta locura acabara, a lo mejor..._ Si los mortifagos andan por aquí cerca, Malfoy puede saber algo de ellos.

_No es buen momento para buscarlos ahora. Deberíamos ir primero a Albania ahora que ellos ya están en Londres. _Albania seguía siendo una y otra vez la clave_ Severus, allí fue donde tu madre encontró el libro. Quién se lo diera es probablemente la misma persona que quería recuperarlo. Siempre pensaste que Yaxley decía la verdad acerca del oráculo... tal vez exista aunque tú no llegarás a conocerlo... conocerla... lo que sea.

_Entonces, tal vez deberíamos volver a casa a por el libro. Quizá allí haya alguna pista... ¿Paula?_ no le gustaba nada el modo en que ella había desviado la mirada cuando ha mencionado el libro_ Paula... ¿qué has hecho con el libro?

_Lo he destruido_ se justificó_ ¡qué esperabas después de pensar que había sido el causante de tu muerte! Lo leí entero y luego lo destruí.

¿Entero? Esa mujer nunca dejaría de sorprenderle.

Snape resopló al pensar perdida la parte que escribió su madre, lo único que realmente le interesaba del libro cuando lo encontró. Bueno, lo que no tiene remedio, no tiene remedio_ Entonces confiemos en tu memoria, ¿hay algo que de alguna pista acerca de ese misterioso oráculo?

Demons trato de recordar.

_La última persona que escribió antes que tu madre, lo hizo sobre ese tipo de magia que emplearon contigo... cómo canalizar la energía de un mago, cómo absorberla, cómo "dividir el alma"(¿te suena?), cómo extraer la magia y cómo utilizarla después. Era bastante... dramático, esa parte era mucho más oscura y malvada que las demás... _ Las demás las había entendido con su mente científica, para entender aquello tuvo que recurrir a sus "experiencias" en la mente del Perturbado_... hablaba de.. sacrificio... una y otra, y otra vez.

Demons bebió rápidamente el café, reprimiendo un escalofrío.

_Termina de desayunar, Severus, hay un largo camino hasta Malfoy Manor.

_O... puedes llamar a Malfoy con tu aparatejo muggle y decirle que venga a recogernos. Aprovechemos su reciente disponibilidad para hacer favores.

Le sorprendió el vehemente abrazo con el que Draco le saludó. Tuvo como esperaba de Narcisa un recibimiento cortés. De todos los mortifagos, ella le había parecido siempre la más sensata y la menos afectada por los ideales del Lord. Malfoy en cambio no dejo de exhibir su sonrisa de superioridad y, aunque no mencionó nada de su falta de magia, en el brillo de sus ojos claros Snape podía leer el secreto placer de verle desprovisto de tal poder.

Fue Draco también quien les llevó a casa de Snape, en la Hilandera, para recoger algunas pociones e ingredientes. Sobre todo, los necesarios para fabricar aquella niebla oscura y espesa que acostumbraba a inhalar, y luego, al apartamento, después de decidir que no era tan peligroso si ivan compañados por un mago, donde pudieron hacerse con ropa.

A Paula le divertía como el chico miraba el televisor, el aire acondicionado, el secador del pelo... y los distintos aparatos con los que los muggles solían suplir su falta de magia, examinándolo todo mientras ellos recogían a aquellos que creían importante para llevarse.

Preparo un té ante la atónita mirada del que jamás había tenido que tocar una tetera, e imprimió un mapa de Albania, (Dios bendiga Internet) extendiéndolo entre las tazas, buscando el bosque que había mencionado el señor Prince.

_Es un territorio muy extenso, podríamos tardar meses en explorarlo.

_O... puedo fabricar una poción que nos ayude a detectar la presencia de la magia, concretamente de la magia tenebrosa, en esa zona.

_No sabía que existiera eso_ murmuró Draco asombrado.

Snape levanto una ceja con orgullo.

_ ¿No prestaste atención a tu primera clase de pociones, Draco? Se pueden fabricar elixires para casi cualquier cosa si la habilidad del mago _o del alquimista en este caso_ es la suficiente.

_¿Y luego... qué?_ pregunto el rubio.

_No se te ocurrirá que vas a venir con nosotros, ¿verdad?_ advirtió Severus_ no lo consentiré, es demasiado peligroso.

Paula puso los ojos en blanco, ¡ con lo bien que les vendría la ayuda del chico! Severus y su manía de querer proteger a todo el mundo... grrr.

_¿Olvida que la varita que le he devuelto es simplemente un palo entre sus manos ahora? Creo que merezco ser tratado como un adulto.

_La mayor parte del tiempo, estaremos andando por un bosque sin saber muy bien a dónde dirigirnos_intervino Paula que adivinó una respuesta nada educada en los ojos de Severus_. Los mortífagos están en Londres ahora mismo por lo que sabemos y, siempre puedo llamarte si ocurre algo y necesitamos tu ayuda.

Malfoy la miró con sus ojos grises y fríos como el hielo, dándole a entender que no necesitaba que una muggle intentara conformarle.

_He dicho que merezco ser tratado como un adulto.

_Draco, tienes toda mi confianza y no dudaría en solicitar tu participación en esto y, de hecho, creo que tendré que hacerlo pero, de momento, es mejor que el que te quedes en tu casa y no despertemos sospechas. No es descartable la opción de que Yaxley vuelva a intentar acercarse a tu padre para ponerle de su lado. Tu ausencia sería, cuando menos, un motivo de alerta. Yaxley, puede rastrear magia. Nosotros no la tenemos pero tú sí. Estoy contigo de que, a veces, lo más difícil es no actuar, quedarse sentado esperando que se desarrollen los acontecimientos.

Esta vez el chico asintió más relajado tras haber escuchado explicación que Severus le ofrecía en un tono para nada condescendiente, sino leal, franco y totalmente exento de su habitual ironía.

Demons miró a Snape de soslayo. Su discurso le había recordado demasiado a Dumbledore.

_Además, necesitamos que nos llevéis allí con un traslador. Un viaje en coche sería demasiado largo, incluso volando tardaríamos bastante, contando con encontrar billetes...

Draco la miro sorprendido.

_En avión _a aclaró ella_ no en escoba.

_Me llamaréis...

_Por supuesto, Draco, tendrás tú dosis de aventura. En algún momento te necesitaremos_ aseguró Paula.

Draco asintió con una seca cabezada que Demons no pudo dejar de asociar a su maestro. Snape tenía esa rara habilidad de contagiar sus gestos en las personas que le admiraban, lo hacía ella y ahora lo había visto en Draco.

Su relación, la de Snape, con los Malfoy era extraña. Lucius no parecia tenerle mucha estima, se sentía molesto por su presencia (¿Celos tal vez? ), pero se guardaba mucho de demostrarlo con demasiado énfasis.

Narcissa, en cambio, le trataba con más naturalidad y cortesía. Debió ser ella la que le propuso ser padrino de su hijo y no su marido y Demons... bueno, digamos que no tenía muchas ganas de saber por qué.

Draco era de las primeras personas que había visto tratarle con respeto.

Estar de nuevo en su casa como huésped, seguía siendo raro.

_Se me hace extraño todavía estar aquí_ comentó Paula_ aunque tengo que admitir que este dormitorio es mejor que el que me adjudicaron la última vez.

Severus trato de ocultar su sonrisa lasciva al verla junto a la ancha cama con doseles.

_Más extraño se le hará a Lucius. Supongo que jamás pensó en alojar en su casa a dos personas sin magia

¿Qué era él ahora? No era un muggle, ni un Squib, no sabía como definirse pero, la falta de vocabulario, de un concepto para expresar su nueva condición, no recortaba la imagen de sí mismo. Él seguía siendo Severus Snape, con magia o sin ella. Y con magia o sin ella tendría que hacer frente a los nuevos peligros... Cuando encontraran al oráculo .. si lo encontraban... tendría muchas preguntas que hacerle.

Paula insistía en que podría recuperar su magia porque había leído en el libro que era posible, incluso sabía cómo. Si ella no había sido más precisa, más concisa, más detallista en cuanto al cómo, sería porque las circunstancias para recibirla no serían... sencillas.

Paula no le mentiría aunque sí era dada a no contárselo todo si algo iba a preocuparle.

La palabra «sacrificio» no dejaba de asomarse por un agujero en su pensamiento. Bien sabía él, que este tipo de magia requería.. sangre... la mayoría de las veces.

¿Estaría dispuesto a todo por recuperar su magia?, ¿ estaría dispuesto a pagar un precio elevado por ella? Conoces tus límites idiota, nada que le dañe a ella, nada que nos separe de nuevo.

Hasta ahí podría pagar ¿verdad?Un escalofrío recorrió su espalda y necesitó acercarse al sólido cuerpo de Paula, abrazándola, disimulando el miedo.