Estaba dormida, bueno, no realmente.
Te estás despertando, pequeña, y seguramente sólo recordarás vagamente cómo es que has llegado allí. A lo mejor tienes una vaga idea de por qué estás desnuda. Te desperezas mientras te das cuenta de que ocupas la cama en que yo dormia antes. Comprendes entonces que yo me he despertado y puedo sentir cómo calibras si es una buena noticia.
"Severus".
¡Oh, mi nombre en tu cabeza, cuánto honor ser tu primer pensamiento al despertarte! Sigues con los ojos cerrados. No creas que no sé que quisieras quedarte ahí escondida en lugar de afrontar las consecuencias de tus actos. Siempre titubeas cuando sabes que has obrado mal, por lo menos un par de segundos antes de que tu cabezonería venga a rescatarte. Puedo saberlo, sentirlo gracias o por culpa de esta extraña red mental que el oráculo ha tejido en torno a nosotros. Tú, yo y ella, compartiendo nuestra consciencia.
Ella lee en mí fácilmente, confiada porque no puede ni imaginar que le oculto parte de mis pensamientos; no en vano soy un experto oclumante. En cambio se enfada porque tú reflejas sus intentos de sondearte como la luz en un espejo. Sólo alcanzamos a ver lo que transmite tu cuerpo inconsciente o lo que pronunciarías en una conversación normal. Ella no lo entiende, se frustra... yo me enorgullezco de esa habilidad innata tuya, esa opacidad en la que sólo mi instinto me permite bucear, adivinándote. Tal y como hago ahora cuando ella ha deslizado su mano bajo las sábanas y acaricia tu cuerpo delineando tu silueta.
Pasa la mano por tus pechos y tu respondes, culebreas ondulante por sus caricias. Si no fuera porque cada milímetro de piel que recorre provoca una intensa punzada de celos en mí, disfrutaría de ver como suspiras o te rindes a sus caricias, o la agarras del pelo para guiarla por tu cuerpo. Me muerdo el corazón cuando el aire se te escapa entre los labios.
"Severus"
Suspiras antes de abrir los ojos. ¡Oh-oh! pequeña. Asoma el terror a tus ojos cuando compruebas que no soy yo quien te toca.
¡Maldita encantadora de serpientes!. Vuelves a suspirar y sonríes a tu atacante, ¡sonríes! compartiendo con ella una mirada cómplice y maliciosa. Algo me duele dentro. ¿Qué diantres me he perdido mientras buceaba en el profundo sueño que me provocó la bruja? ¿Qué has hecho, insensata? Cierras los ojos de nuevo. Te rindes, ¿por qué te rindes? Leo en tu mente como el tacto de su mano provoca que evoques las sensaciones que sentiste antes ¿antes cuando? Leo que recuerdas su piel aterciopelada mientras imaginas que te hundes en una marea suave y deliciosa bajo la cual te ahogas. Es como si soñaras, un sueño de esos que se olvidan al despertar en los que no hay consecuencias, responsabilidades o... culpa. ¡Qué libre debiste sentirte dejando que ella tomara el control de tí!
"Despierta, niña"
Niña.
Curioso que la llame niña aparentando apenas su misma edad. ¿Cuántos años tendría esta mujer?¿cuántos siglos? Demons...¿por qué diablos gimes cuando te habla? Noto como te subyuga su presencia, su roce... todo en ella lo describes con superlativos. Su voz, ¿también su voz, como la mía?¿mejor que la mía? Por Dios, Demons, ¿cuándo te he perdido?
Regresas a la realidad, su mano te obliga a despertar tu cuerpo y abres de nuevo los ojos. Sientes que tienes dominio de tí misma, la bruja acaricia también tu pensamiento, deja que seas de nuevo tú. ¡Maldita sea, Demons! Tengo que enseñarte a aprovechar esa opacidad tuva para encubrir mejor tus pecados. Me estas dejando leer lo extraña que te has sentido siendo su marioneta, que estás intentando por todos los medios no sonrojarte mientras recuerdas lo que su férrea voluntad te condujo a hacer, que te consuelas pensando que estabas bajo los efectos de su embrujo y que eso debe considerarse un atenuante para tu pecado.
Duele, pequeña, duele contemplar cómo mordiste aquella manzana que te ofrecía, cómo mordiste todo.. todo lo que te ofrecía.
Duele no poder demostrar el dolor que me arde por dentro.
_No quería dormirme.
_"No querías dormir, no querías comer... eran muchas cosas las que no querías."
Das un respingo al escuchar mi voz en tu cabeza, mi voz y no la de ella. Me miras. Es curioso verme a mí mismo en tu pensamiento: imponente, con mi túnica negra y mis brazos cruzados y el pelo casi ocultando mis ojos en la que brilla una mirada fría como el acero. "Severus"_piensas_"en toda su severusiedad" . Me complace que me veas así, como un indómito y peligroso mago tenebroso, que incluso tiembles al esperar mi reacción porque sabes que por lo menos intuyo lo que ha pasado, en lugar de verme como me siento yo: un idiota que ha sido traicionado.
Estiro mi espalda, trato de no mirar la mano de la bruja que baja en busca de tus muslos y te dirijo mi mirada entrecerrando los ojos. Lees mi expresión que llamas la de "te estoy perdonando la vida". Miras casi ansiosa en mis ojos negros. Hay un abismo tentador e insondable, piensas, pero no encontrarás ahí perdón. Perdón no, insensata, hay cosas que nadie puede perdonar.
_"Vístete, Demons"_ exijo.
_"Pues yo creo que está muy bien así_ interviene la bruja que desliza su mano por tu vientre y asciende por tu garganta y te toca el rostro antes de abandonar tu piel_ "Podría quedarse desnuda..."
_¿Podemos, por favor, hablar normalmente? Tanto ruido en mi cabeza me aturde.
Ruido. Sí, por supuesto. Eso fue lo que me pidió aquel lejano día en que despertarte en mi casa. Ojalá me hubiera molestado en convencer al Lord que una simple muggle no merecía mis cuidados, ojalá me hubiese ido de la mansión Malfoy dejándola tumbada en el suelo. Pero no dejo que veas como me desmorono y te miro con dureza y veo, vemos la bruja y yo, que no sabes a quién dirigirte primero, si a ella o a mí.
_Os dejaré solos un momento, supongo que tenéis mucho que contaros.
Ella se va, nos deja solos... o eso dice, se queda en nuestras cabezas y permanecerá atenta a lo que hablemos. Ayer no dejaba de decirme que le pertenecía. Me lo dijo una y otra vez, intentando lavarme el cerebro, doblegar mi voluntad. Sí, también dirigía mi cuerpo como con hilos invisibles. ¿es eso lo que te ha hecho, Demons?¿una extraña clase de Imperius? Pero entonces, ¿por qué le sonreías?. Se levanta y abandona tu lado al fín, dejándome el sitio libre. Quisiera correr a tu lado, Demons, dejarme convencer de que lo que imagino sólo ha ocurrido contra tu voluntad. Antes de salir se dirige hacia mí y pasea la mano -esa con que te ha tocado- por mi pecho, por mi rostro. Me llega tu aroma como una aterradora tortura.
Ella se va y yo no puedo mirarte antes de que consiga ocultar este tormento bajo una máscara. Me vuelvo y cojo una túnica, una blanca y sencilla del montón de túnicas que hay en el armario (blanca tal vez me ayude a convencerme de tu inocencia) y te la arrojo con aspereza antes de consigas siquiera incorporarte.
Comiezas a vestirte sin salirte de la cama. Qué curioso, que sientas a estas alturas pudor de que te vea desnuda. Te hablo mientras tu cabeza se desliza dentro de la ropa.
_¿Qué demonios se supone que estás haciendo?_ Te hablo como sé, con una voz profunda y gélida, y procuro que suene aterradora, pero tú la recibes como una caricia. Tal vez haya perdido demasiado pronto la esperanza.
_Vestirme, ¿no querías eso?.
¿No hay titubeos, pequeña?¿ No hay lágrimas abrillantando la mirada en tus ojos castaños? No. Hay un mar helado en tu voz mientras me hablas como si nada hubiera ocurrido.
_ Te preguntaría qué te pasaba ayer,¿era ayer?, creo que he perdido la noción del tiempo... pero ya sé lo que te pasaba. Rumpelstiltskin_ alzo una ceja. Increíble. No has podido no ponerle un apodo _ se mete en tu cabeza y toma el control de una manera... bestial. Es como estar drogado. Es estar drogado. Ahora que lo he experimentado, no necesito preguntarlo.
Drogada, ya comprendo. Lo que no comprendo es que no lo lamentes. ¿Qué esperas? ¿abrazos y besos en tu suave pelo? No, Demons, ya no.
_Te comiste un plato de barro sin pestañear_ por supuesto, puedes intentar explicarte_ Te dormiste como un enfermo tras medicarse.
_Y tú tenías que hacer algo, ¿verdad, Demons? No podías dejar que yo...
_No. No podía.
Es infinito este espacio vacío que nos separa. La vista me engaña, imposible que sean sólo un par de metros, estamos a millones de años luz.
_ E hiciste un trato_ Reprimo mi ira azotándote con el látigo de mis palabras, uso mi tono más irónico, el sarcarmo me come las entrañas_ ¿No has aprendido nada acerca de pactar con el diablo?
Resoplas.
_No creo que le guste mucho que la llames así_¿la defiendes? mi indignación crece por momentos_ ¿No te sorprende su cambio?
_Mi habilidad para percibir lo que me rodea no ha mermado, Demons. Y no he necesitado pedir una explicación que satisfaciera mi curiosidad. Me lo ha contado todo... Todo.
Miento, obviamente, pero así puedo calibrar el grado de alarma en tus ojos y adivinar cuánto me ocultas. Preferirías un grito, una acusación, una pelea... pero no. Tendrás que conformarte con este glaciar en el que me he convertido. Te pesa mucho ese "todo".
_No comprendo tu reacción, Severus, no es tan diferente de cuando el Perturbado...
_¡Que no es muy diferente!_ alzo la voz y los brazos, en un gesto que me recuerda a tí, golpeando la túnica en sus costados al dejarlos caer_ ¡Es completamente diferente! ¡Aquí... aquí lo hiciste por propia voluntad y no creo que podamos decir que te hayan torturado!, más bien es similar a cuando nosotros..., yo...,
He perdido el control. Cojo aire lentamente tratando de volver a calmarme.
_No me sirven tus justificaciones_ consigo añadir lacónicamente.
_Sí, por propia voluntad_ escupes_, le ofrecí mi cuerpo y mi sangre a cambio de tu cordura. Y sí, tienes razón, mis justificaciones son inútiles: fué igual que cuando tú me sometiste a tu Imperius... e igualmente placentero.
Auch! Pero eso es sólo el primer aranazo, ¿verdad, querida? Veo que tu mente arde como una pira... y estás dispuesta a inmolarme.
_ Necesito que estés cuerdo porque... debes hacerlo voluntariamente.
Avanzo hacia tí. Oculto mi pánico tras la dureza de mis ojos. Tus pupilas se contraen y mi vanidad se viene arriba cuando observo esa fascinación en tu mirada.
_¿Qué, Demons, qué debo hacer?
_¿Aún no lo sabes?
¡Oh, querida! Cuánta dureza es capaz de albergar tu voz suave. Aprieto los dientes, no puedo evitarlo, giro la cabeza un momento apartándote de mi vista. No te reconozco, no sé quién eres. Te contesto, lenta y belicosamente.
_Dímelo tú.
Todavía tienes el valor de levantarte y acercarte a mí con tu impúdico contoneo de caderas, con ese andar de pantera que tanto me excita. Pones la mano sobre mi pecho..hoy parece que todo el mundo tiene derecho a tocarme... trepas con tus dedos los botones de mi túnica. Te odio, mis ijadas no comprenden de traiciones y responden a tu llamada. Disimulo mal el temblor cuando tu mano asciende hasta mi boca. Mis labios quieren besarlos, mis dientes morderlos. Cuento por segundos las pausas entre mis laatidos. Dilo, Paula, mi dueña... ¿qué es lo que debo hacer?
_Tienes que morir por mí.
Con un zarpazo, agarro la muñeca de la mano que roza mi boca y la aparto mientras con la otra sujeto el pelo de tu nuca. Sostengo tu cuello para que no puedas moverse ni un milímetro. Pero tú no quieres escapar. Me lanzo a tus labios con una violencia desesperada, te invado con mi ávida lengua buscando en tu boca la vida que acabas de quitarme en un beso que es cualquier cosa, salvo un beso. Tiro de tu cabello para separarte de mí y, contundentemente, te agarro por la garganta.
_¿Cuándo decidiste eso?_ me complace cuando mi voz susurrante traspasa tu pecho como una espada_ ¿cuando leíste el libro?.
_Suelta, Severus, me haces daño.
_Es lo que te mereces, Demons. ¡Contesta!_ exijo sacudiéndote como un saco.
_Lo pensé entonces, sí, comprendí las posibilidades_ admites. Tu voz estrangulada me causa un inesperado placer.
Continúo presionando y te hablo pegado a tu rostro, mis dientes están tan cerca que podría morderte. Quiero morderte como una fiera, destrozarte entre mis colmillos.
_ Lo decidiste cuando volví a tí sin magia, ¿verdad? Por eso te empeñaste en que viniéramos aquí.
_Eres muy listo, Severus, eso es algo que admiro de tí.
¿Me adulas? Te arrojo contra la cama, tengo que apartarte de mi alzance. No llegas a caer y te empeñas en tentar tu suerte, sigues hablando mientras te frotas la garganta. ¿No te gusta que te hagan daño? A mí tampoco, me sorprendo del daño que soy capaz de soportar por tí.
_Entonces, sí. Cuando volviste derrotado, humillado y vencido, Severus. Entonces pensé que de ahí podría sacar una ventaja. ¿Algo que decir?
¿No sangra el alma?¿Cómo es que no sangra? El filo de tu crueldad corta. Te contesto con desprecio, haciéndome una nueva herida. Me empeño en defenderme cuando lo que quiero es que cojas ya el cuchillo y lo aprietes contra mi garganta. Si vivo es para cumplir tus deseos.
_No tengo nada que decirle, Demons. De todas formas, tampoco creo que la creyera si mostrara algún tipo de remordimiento. Nunca la he visto compungida por nada de lo que haya hecho. Seguro que tiene la conciencia tan limpia como la de una criatura. Es lo que tiene ser egoísta. No debería sorprenderme, ya sabía que era una persona egoísta. Mi error fue pensar que no era... ambiciosa. Se acercó a Voldemort por su poder y también me sedujo a mí en cuanto me tuvo a tiro. Hubiera hecho lo mismo con cualquiera que se hubiera cruzado en tu camino... mire a Colagusano, él también cayó en sus redes... ¿debería extrañarme que también aquí actuara de la misma forma? Siempre ha hecho lo mismo y yo... yo he creído que me quería... como otro más de tus imbéciles amantes.
Suspiras. Parece que hace dos vidas yo rogaba por escuchar tus suspiros.
_El amor es sólo un engaño de los sentidos y está sobrevalorado. Es frágil y cambiante. Es traicionero e infiel. Nada dura para siempre.
Aprieto los puños, alargo la agonía, preguntar sólo me servirá para constatar lo que ya sé. No me quieres. Ya no.
_O sea, que ahora sólo le sirvo de víctima para un sacrificio, porque será así, ¿no? Un sacrificio.
_Tendré que hundirte un puñal en el pecho y destrozar su corazón_ tarde, Demons, eso ya lo has hecho _ si te sirve de consuelo, no creo que vaya a disfrutar con ello. Simplemente, el es precio a pagar.
Yo soy el pago, retomas el pacto que hizo mi madre, me ofreces en pago a tu deseo.
_Y entonces tú tendrás mi magia.
_Sí_ aseguras inexpresiva y cruel_ en el momento en que tu sangre toque mis manos, empezaré a sentirla, seré capaz de usarla.
_¿Y ella? ¿qué gana ella a cambio de darte lo que ambicionas?
Ya lo sabes, Snape, idiota, no preguntes, no dejes que ella entrevea tu incredulidad y tu derrota.
_ Ella me gana a mí.
¿Y yo?¿Cuándo te he perdido? ¿Acaso te tuve alguna vez?
_No has perdido el tiempo. Comienzo a tener la sensación de que Dumbledore y Yaxley acertaron contigo,... Paula.
Pronuncio tu nombre con asco, si pudiera apretaría tu corazón con él hasta que dejara de latir. Tú no eres Paula, no lo eres, devuélvemela.
_Me alegra que me conozca tan bien, Snape. Eso ahorra un montón de palabras ¿verdad? y también simplifica las decisiones que tenemos que tomar
_ Creo, Demons que nunca le he mencionado que Dumbledore me contaba sus conversaciones... Recuerdo que comentó que usted le había dicho que no moriría por mí... que no moriría por amor... Amor... yo creía que era amor...¡qué idiota! _ tuerzo el labio en un remedo de sonrisa_ Lamento decirle, señorita Demons, que el sentimiento es mutuo. No pienso morir por usted.
Miento de nuevo, no controlo lo que digo, no digo lo que quisiera decir... ¿estás confuso, idiota?
_Lo harás, Severus, morirás por mí. Morirás para mí. Porque no hay más. Es tú o yo. Y últimamente, no has sido muy capaz de matar a nadie, te pesan demasiado las consecuencias.
Me miras con ansia, no te defiendes de mis insultos, ¿qué pretendes decirme, Demons?
_Maté a Dumbledore, el mejor mago...
Pero tu cortas mi gesto orgulloso.
_ Él te dió permiso antes, ¿eso es lo que necesitarías?¿mi permiso? Te doy permiso, Severus, puedes matarme... si eres capaz. Pero no lo serás, tienes demasiado miedo a las consecuencias, tienes demasiado miedo, a secas, eres demasiado... cobarde.
Ya lo has hecho, querida, ¿estás contenta? Seguro que has podido oir el rasguido de mi alma. me he partido en dos. Uno de mí quiere arojarse en tu regazo, comprender cómo has llegado a esto, derramar lágrimas ante tu altar, mi diosa; suplicar, suplicar que me permitas seguir vivo y servirte. Te compartiré con ella, si es tu deseo, me dormiré como un perro a los pies de tu cama hasta que quieras llamarme. No me prives de tí. Incluso moriré gustoso si vuelves a decirme que me amas... El otro de mí, se mantiene de pie y se empeña en hacerte daño.
_ Pensaba que embellecía lo que tocaba, Demons, pero ¡qué falto de juicio!, ¡qué neciamente la he valorado!.
¿Qué miras, qué buscas en mí? No entiendo esa extraña mirada ¿No tienes ya bastante?
_Embelleceré tu muerte_ ironizas_, Severus. Podrás sacrificarte por amor,... igual que hizo Lily.
_No pronuncies su nombre...
_ Lily_ dices desafiante _ Lily, Lily, Lily, Lily, Lily... eso es lo que se repite en tu cabeza día y noche. Era ella, ¿recuerdas?: "Siempre". Tener que competir con ella ha sido más duro de lo que imaginaba. Siempre me has comparado con ella y siempre he salido perdiendo.
¿Qué quieres decirme? Tú nunca has tenido miedo de compararte con ella. Me haces pronunciar aquello que tantas veces dije.
_Tú no eres Lily.
_Exacto,_tus ojos se iluminan_ no lo soy. Ella y su alma blanca y pura encontraron la forma de sacrificarse y morir por amor...Mi alma tenebrosa no me permite hacer lo mismo. Sabes bien que no puedo dejarme morir como ella. Yo buscaría,... encontraría la manera de salirme con la mía.
Te miro casi por primera vez desde que empezamos a hablar. Ves que dudo, ves que me estoy perdiendo algo. Rebuscas en tu mochila y no encuentras lo que quieres.
Vienes hacia mí, me abrazas. Muero. Muero ya. No me hace falta ni la hoja del cuchillo. Tiemblo mientras te aprieto contra mi pecho con las manos crispadas. De nada valen las palabras que hemos dicho. Demons, Demons, maldita...no te entiendo, no te comprendo. ¿Quieres mi magia? ¿quieres que muera para tenerla? ¿quieres burlarte de mí, insultarme? Te aprieto y te aprieto, vertería por tí hasta la última sangre de mis venas.
Te amo, maldita sea, y tu Dios no tiene compasión de mí.
_ Te arrancaría la cabeza con mis propias manos_ afirmo_ te apretaría por la cintura hasta partirte el alma.
Tú suplicas, ¿qué suplicas?
Tú suplicas y yo me siento idiota.
