La otra cara de la muerte (Amigos)
Estando en el ascensor del hospital con un ramo de flores que pretendía usar para arreglar las cosas con Dipper. Tal vez desde el principio tuvo que haberlo rechazarlo o pedirle que terminaran cuando se dio cuenta que le gustaba Beatriz, la chica pelirroja de la otra clase… pero no pudo hacerlo. No quería terminar con Dipper en esos momentos, no en esa situación.
Había pasado una semana desde que habían discutido ¿Seguiría enfadado?
Mientras pensaba en ello vio a la amiga de la infancia de Dipper parada a mitad del pasillo, recostada de una pared.
- Wendy – saludo estando cerca – hace tiempo que no… no nos veíamos…
- Y hubiera deseado no verte nunca más – gruño la pelirroja – ¿No has hecho suficiente daño, Wirt?
- S-solo quiero arreglar las cosas con Dipper…
- Si te importara Dipper realmente entonces no jugarías con él.
Wendy lo había descubierto más de una vez junto a Beatriz. Muchas de esas veces habían sido después de decirle a Dipper que se marchara porque sus padres llegarían a casa o porque tenía algo que hacer… Wendy había sido la primera en descubrir los engaños de Wirt.
- Realmente me importa Dipper – no mentía, y no decía la verdad – No quiero lastimarlo.
- Haces un mal trabajo.
- Lo sé… pero… ¿Crees que decirle la verdad en estos momentos es lo correcto? ¿No crees que decirle que quiero terminar con él porque estoy enamorado de Beatriz solo lo lastimaría más? ¡Perdió a toda su familia en un accidente!
- ¡Y tu solo lo haces sufrir más! – el golpe de Wendy en la pared se escuchó en todo el hospital – s-solo… dime una cosa… ¿Alguna vez estuviste enamorado de Dipper?
Esa pregunta. Se había hecho miles de veces esa pregunta. Cada vez que estaba con Beatriz se hacía esa pregunta, durante esos momentos en los que estaba con Dipper y le veía sonreír se hacía esa pregunta, todas las noches en las que pensaba en Beatriz y Dipper se hacía esa pregunta. La respuesta siempre era la misma…
- Y-yo…
Pero su frase quedaría incompleta para siempre. El sonido de los altavoces llamando a enfermeras y doctores a una habitación en específico. Wirt y Wendy se quedaron de piedra al escuchar el número de habitación. Habitación A113. La habitación de Dipper.
Dejaron su discusión a medias, ambos corrieron para saber que estaba sucediendo. Tal vez hubiera sido mejor quedarse donde estaban en lugar de ver como todo el cuerpo médico presente trataban de resucitar a su amigo quien se encontraba bajo el agua en la tina del cuarto de baño del hospital. Pero incluso los doctores sabían que aquello era en vano, estaba muerto.
Wirt no pudo soportarlo, cayó de rodillas con los ojos llenos de lágrimas y un dolor insoportable en la boca del estómago.
- Y-yo… - continuaba tratando de recitar la respuesta a la pregunta de Wendy, pero en su lugar salieron otras palabras – Y-yo… yo… te-tengo… l-la culpa…
- ¡Maldito! – grito Wendy golpeando a Wirt en ese instante. Sus ojos estaban llenos de lágrimas y en su rostro la tristeza se mezclaba con la ira en un sentimiento que no podía ser nombrado – ¡Todo esto es tu culpa!
- ¡Señorita, mantenga la calma! – trataban de tranquilizarla un par de enfermeros.
- ¡Todo esto es tú culpa, maldito bastardo!
Pero las palabras de Wendy no era lo que más le importaban en ese momento. No sentía los golpes que había recibido de la pelirroja, no escuchaba las palabras de las enfermeras que trataban de ayudarlo, por unos segundos… pensó que quien estaba muerto realmente era él.
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Dejo el ramo de rosas frente a la tumba como lo había hecho día tras día desde hacía casi una semana. ¿Por qué llevaba todas las flores que nunca le dio en vida a aquella fría tumba? tal vez porque solo quería recordar la sonrisa que siempre le mostraba cuando mostraba algún gesto de afecto, tal vez solo quería eliminar su culpa a través de regalos que ahora no tenían ningún significado.
Tal vez con el tiempo todo se olvidaría. Tal vez podría continuar con su vida como otros lo hicieron. Habían pasado cinco años desde entonces después de todo… Marco había entrado a la universidad y se había mudado a una casa junto con Tom hacía ya un par de años. Spencer también se había mudado a otra ciudad y ahora estudiaba en una academia de artes. Beatriz, después de salir un tiempo con él oficialmente, se había marchado a casa de su familia en el campo y ahora estaba comprometida con un chico que la haría feliz (no como él). Wendy simplemente había desaparecido…
- ¿Por qué todos pueden seguir con su vida? – pregunto en un susurro – ¿Por qué?
- ¿La culpa te está matando?
Se sobresaltó al escuchar aquella voz familiar. Se giró de inmediato y el nombre de aquella mujer fue a penas pronunciado, primero callado por el sonido del arma que había sido disparada, después por la sangre que subía a su boca ahogándolo y, por último, por el sonido de un cuerpo cayendo al suelo.
- Oh… lo siento – susurro Wendy mirando a Wirt – yo fui quien te mato…
Wendy se alejó lentamente mientras lo último que le quedaba a Wirt de vida se escapaba de su ser. Recordó la pregunta que le había hecho Wendy aquella tarde en el hospital ¿Alguna vez estuvo enamorado realmente de Dipper? La respuesta que nunca pudo pronunciar y que, después de mucho tiempo descubriría, era si… siempre lo estuvo y tuvo miedo de admitirlo.
FIN
Well... solo me queda decir que aun tenia esto pendiente. Ahora si... espero que hayan disfrutado del fic, nos leemos pronto.
