Amores de tejado
Misión: superarte
...
Alya abrazó quizás por millonésima vez a Marinette, quería reconfortarla, y ella le sonreía agradecida.
— Gracias, Alya, por todo.
— Descuida, ¿para qué son las amigas?
— Oye ¿y qué se quedaron haciendo tú y Nino luego de que Adrien se fue?
— Em…e-eso no es lo importante, tú sólo enfócate en sentirte mejor. De hecho, ¿qué harás? ¿Piensas hablar con Adrien?
— ¿Para qué? ¿Qué saco ya con decirle que estoy enamorada de él? Adrien quiere a otra chica…
— Sí…y hablando de eso, me parece algo extraño todo esto de la chica misteriosa. Además, nunca dijo que no eras tú, técnicamente no estás descartada.
— Vamos, no me des más falsas esperanzas, Alya. Si hubiese sido yo, alguien tan correcto como Adrien ya me lo hubiese dicho, quizás.
— O quizás no, tal vez hay algo que lo frena y… —pero dejó de hablar al notar la tristeza grabada en los ojos zafiros—. Lo lamento, me dejé llevar. Si tú dices que lo mejor es olvidarte de él y dejar todo atrás, yo te apoyaré —pasó un brazo por sus hombros en una especie de abrazo, y la de cabello negro azabache le sonrió enternecida—. Aunque debo decir que te veo mejor de lo que esperaba ante esa fea noticia, cuando me lo comentaste por teléfono, temí que fueras a lanzarte de la torre Eifell.
— Jé, aunque lo intentara, se gatito no me dejaría hacerlo…
— ¿Gatito? ¿De qué hablas?
— Eh… —"¡Demonios, hablé sin pensar otra vez!"
— ¿No te referirás a Cat Noir, o sí?
— Pues…
— ¡Oh Dios, no inventes! ¡¿En serio tu "amistad" con Cat Noir ha evolucionado tanto?! ¡¿Y por qué no me lo dijiste?! —la picó con su codo, pícaramente; Marinette se sonrojó.
— ¡N-no se trata de eso!
— ¿Ah no? Dime, ¿acaso fue a verte ayer a tu casa? —preguntó suspicaz, la cara de su mejor amiga le dio a entender que había adivinado.
— Pues sí, pero…
— ¿Y también te habrá consolado quizás, y tal vez por ello es que ahora estás más tranquila de lo que esperábamos?
— Y-yo… —"No lo había pensado…"—. S-somos amigos, es todo. No confundas las cosas.
— Hm… veamos por cuánto tiempo más recuerdas esas palabras —susurró más para sí misma.
— ¿Dijiste algo?
— Nada, nada. Entonces, ¿cuál es el plan ahora?
— Pues, tengo una nueva misión: olvidar a Adrien Agreste —vociferó entristecida, tratando de auto-convencerse.
Ahora, una cosa es decirlo y otra es hacerlo, ¡y vaya que es difícil hacerlo cuando lo tienes en el mismo salón de clases! ¡Y peor aún, si tienes la mala suerte de sentarte justo detrás de él!
Ya le había costado un mundo disimular estar absorta en lo que Alya le mostraba en el celular, para no devolverle la mirada esmeralda que sentía clavándose con fuerza en su ser, seguramente esperaba saludarla. Pero no quería enfrentarlo, aún no estaba lista.
"Dios, ¿por qué tiene el cabello tan perfecto y sedoso? Quisiera tocarlo… ¡no! ¡Basta, debo apegarme al plan!". El profesor llamó al Agreste para que respondiera una pregunta, lo cual hizo de forma perfecta.
Como siempre, todo en Adrien Agreste era perfecto ante los ojos de Marinette. Y ese era el enorme problema del asunto.
"¿Cómo se supone que me desenamore del chico más perfecto que he conocido?"
Cuando las clases acabaron, rápidamente tomó sus cosas y se fue a la salida, a esperar a Alya, quien debía hablar un par de cosas con el profesor.
Marinette se fue a un rincón apartado del patio de la entrada de la escuela, su idea era quedarse sentada junto a un gran árbol y pasar desapercibida; sin embargo y para su mala suerte, ese lugar ya estaba reservado.
"¡No puede ser!", a unos metros vio a Adrien y Chloé frente a frente, hablando al parecer. Supuso que era un asunto privado y prefirió dar marcha atrás.
— ¡No esperes que acepte un "no" por respuesta, Adrien! ¡No tengo idea de quién es la arpía embustera de la que te encaprichaste, pero no pienso dejarte ir sin pelear!
Esas palabras pronunciadas por una decidida y enojada rubia, la hicieron parar.
"Chloé no se ha rendido, ni siquiera después de que rechazó sus chocolates…", se escondió detrás del famoso árbol y se dispuso a escuchar mejor, sin pensarlo mucho.
— No quiero que digas cosas malas de ella, ni siquiera sabes de quién se trata.
— No necesito saberlo, querido Adrien. No existe nadie capaz de vencerme ni superarme, y si aún no te has dado cuenta, es sólo cuestión de tiempo, bombón —se acercó coquetamente a su oreja, mientras posaba una mano sobre el pecho del rubio— ¿Qué te parece si vienes a mi casa esta noche, a cenar? Estás oficialmente invitado.
— Chloé… —hace unas semanas que sentía que la rubia ya no respetaba su espacio personal, y cada vez se portaba más… ¿provocadora? Bueno, tal vez era sólo idea suya—. Esta noche no puedo, estaré ocupado con algunas sesiones de fotos.
— Bien, entonces te espero pasado mañana. Adiós, querido Adrien —musitó coqueta y yéndose de ahí, empoderada. Marinette la miraba sin entenderlo. ¡¿Cómo podía estar así de triunfante y fresca?, Adrien volvió a rechazarla, y ella seguía confiada en que lo enamoraría de igual forma!
"¿Estaré mal yo? ¿Debería estar luchando por el amor que le tengo a Adrien, como Chloé?"
— ¿Marinette? —llamó Adrien.
— ¡Ah, ho-hola, A-Adrien!, yo…pasaba por aquí y…
— Me alegra que estés aquí, la última vez que nos vimos no pudiste terminar de decirme lo que querías, ¿lo recuerdas?
— Oh, es cierto… —"Al final no le di los chocolates, y tampoco me declaré".
— Si quieres, podemos terminar de hablar ahora.
— Y-yo…l-lo lamento, Adrien, pero ya debo irme —le contestó sin mirarlo y buscando salir del lugar, Adrien lo notó y eso lo deprimió. ¿Estaba enojada con él?
— ¿Q-quieres que te acompañe a casa? —dijo de pronto, buscando evitar que ella se fuera así.
— ¿Eh? —eso la tomó por sorpresa, y pudo notar en sus ojos esmeraldas lo que parecía ser preocupación. Por un momento sintió que tal vez estaba siendo muy dura con él, después de todo, Adrien no tenía la culpa de no poder corresponder sus sentimientos y de estar…enamorado de otra…
— No, gracias —contestó firme. No podía dejarse vencer por el encanto de Adrien de nuevo, si seguía acercándose a él, sólo sería más doloroso cuando lo viera con otra chica de la mano. Debía ser fuerte, y alejarse de él ahora ya, sacarlo de su corazón lo antes posible—. Debo irme, hasta mañana, Adrien.
— ¡Marinette, espera…! —Pero ella no volvió a mirarlo ni paró su andar/correr.
"Rayos, sí está molesta conmigo", asumió un desanimado rubio.
La de cabello azabache seguía corriendo hacia su casa, las lágrimas se aglomeraban en sus ojos y luchaban por salir, pero ella no lo permitiría. Todavía era doloroso verlo, hablarle, actuar como si nada. Y sin embargo, se sentía fuerte por haber rechazado su invitación.
De pronto, se detuvo.
"U-un momento, r-rechacé una invitación de Adrien, ¡estaba dispuesto a acompañarme a casa, y le dije que no!", se desconocía. Pero luego se formó una sonrisa tenue en su rostro.
Era un buen primer paso.
Siguió caminando hacia su casa, ya más calmada. Por primera vez desde que supo que no le correspondía, sintió que podía lograr hacer bien las cosas.
— ¡Demonios, olvidé a Alya! —su palma chocó con su frente, con frustración. "¡El premio a la amiga del año por favor!", pensó con sarcasmo. De inmediato la llamó para contarle lo sucedido y enmendar las cosas. El celular comenzó a sonar.
— ¿Alya? ¡Discúlpame, te estaba esperando, luego me distraje y…y…!
— No me digas, ¿tiene que ver con Adrien Agreste?
— S-sí…
— Jaja, descuida, de todas formas tengo que quedarme a hablar con Nino un momento. Nos vemos mañana, ¿sí?
— Okay, eres la mejor, Alya.
— Lo sé, nena, lo sé.
…
Marinette alcanzó a poner un pie en su casa, cuando escuchó la vos de Tikki alertándola, era hora de actuar.
— ¡Debemos ir a detener a ese akuma, Marinette!
— ¡Okay! —no necesitó más para transformarse y salir heroicamente a combatir el mal.
Por suerte —y curiosamente— el akuma no resultó tan poderoso —o ella estaba mejorando cada vez más— en cinco minutos logró vencerlo, y volvió a reinar el orden y la paz. Cuando estuvo lista, fue a un callejón estrecho y solitario, para deshacer su transformación. Ya con su ropa normal y con Tikki de vuelta en su bolsito, se dispuso a salir de ahí, pero no contaba con tener frente a ella a un enorme perro enfurecido y dispuesto a atacar. El can le mostraba los dientes, amenazante.
— Oh no, t-tranquilo, perrito, n-no te haré daño…
El animal corrió hacia ella, dispuesto a defender su territorio, pero no alcanzó a tocarla, pues fue atacado por una gran vara poderosa. Marinette reconoció el arma, y antes de poder decir algo, Cat Noir estaba frente a ella, cubriéndola con su propio cuerpo. Sin embargo, no se necesitó más para que el can se fuera asustado del lugar.
— ¿Estás bien, princesa?
— Sí, gracias Cat Noir —le sonrió agradecida—. Jé, quien diría que hoy vería al gran gato vencer a su enemigo personal.
— Por-rrr supuesto princesa, ¿no te he dicho ya que soy tu pr-rrotector?
Marinette rodó los ojos, ante sus malos chistes de gato, pero no dejaba de sonreír de los nervios por verse envuelta en esa situación; por un momento creyó que saldría muy herida de ahí, y luego estaba tomando el lugar de princesa en peligro para que él la rescate, siempre en el momento preciso.
— Como digas, gatito. Por cierto, ¿qué haces aquí?
— Pues supe del akuma y vine tan rápido como pude, de hecho, debo ir a ayudar a my lad-…
— Ya se fue —cortó Marinette.
— ¡¿Qué?!
— E-es que llegaste tarde, Ladybug ya arregló las cosas y se fue.
— ¿S-se fue? —Bajó la cabeza, derrotado y Marinette soltó una risita—. No te burles, Princesa, no pensé que llegaría cuando todo acabara.
— P-por lo que vi, no fue una pelea difícil para ella, así que no te preocupes.
— No es sólo por eso, yo…en verdad quería verla hoy —Marinette se sorprendió ligeramente al verlo tan desanimado sólo por eso—. Tú no entiendes, princesa. Pero no te culpo, y es que, a quién podría describirle el río de dicha y esperanza que recorre mi cuerpo cuando mis ojos retratan ese hermoso rojo carmesí con exquisitos puntos negros como mi propio traje; esas finas gemas que tiene por ojos; su sonrisa fuerte; su cabello imponente como la noche…
"Wuau… Cat…eso fue intens- ¡poético! Sí, muy poético".
Marinette se sintió un poco mal por él luego de eso, y como tampoco le apetecía volver a casa a encerrarse para pensar en todo este asunto de Adrien, y se le ocurrió una idea mejor.
— Vamos, anímate, gatito. Hm…dime, ¿tienes algo que hacer ahora?
— No, ¿por qué? —preguntó curioso y moviendo la cola, olvidando su melodrama.
— Pues…—sacó de su bolsillo dos boletos para el parque de diversiones más grande de la ciudad— ¡Tarán! Tengo dos entradas, me las gané hace una semana en un concurso de bocetos de una revista. Iba a decirle a Alya pero estaba ocupada y…
— ¡Genial! ¡Vamos! E-es decir, ejem, será un gusto acompañarte a esta potencialmente peligrosa tarde para protegerte de cualquier tipo de daño, Princesa —se inclinó hacia ella como un caballero.
Adrien quería ir hacía tiempo a ese lugar, pero su padre no lo consideraba apropiado y su agenda se lo impedía la mayoría de las veces.
— Sí, sí… —le restaba importancia ella, al menos el chico ya volvía a estar animado—. Entonces, ¿qué esperamos? —tomó la mano de Cat Noir y lo sacó de ese callejón corriendo. Entre más pronto llegaran, más alcanzarían a disfrutar. El héroe se sonrojó un poco ante el contacto espontáneo de Marinette, a pesar de que ella lo soltó cuando salieron del callejón. Pero esa sensación cálida, se había quedado. Sin embargo, tras dar unos pasos más, ambos pararon sorprendidos, frente a ellos había, lo que parecía ser un gran árbol caminando por las calles y haciendo destrozos.
— ¡No puede ser! —"creí que lo había derrotado", pensó Marinette.
— Princesa, debo irme, lamento mucho no poder acompañarte —la miró triste por abandonarla, pero esta vez debía hacer su deber—. Debes irte de aquí, es peligroso. Ve a tu casa, y luego iré a verte en la noche, ¿sí, princesa?
— S-sí, descuida. Ten cuidado —Cat Noir la miró con cariño por su comprensión y preocupación, y se fue de ahí. Dando tiempo a Marinette para volver al callejón y transformarse nuevamente.
— ¡Esta vez sí lo derrotaremos, Tikki!
— ¡Vamos!
…
Luego de derrotar —totalmente— al villano y purificar el akuma, ambos súper héroes respiraron más tranquilos.
— Vaya, estoy cansada —confesó Marinette, después de todo, fueron dos transformaciones en un día.
— Si quieres puedo llevarte en mis brazos, My lady, a donde tú quieras —propuso él, de forma coqueta. Obviamente Ladybug no lo tomó en serio y se preparó para marcharse.
— Lo siento, gatito, pero me queda poco tiempo con el traje.
— Ouh, es una lástima. Entonces supongo que jugaremos otro día, my lad- ¿My lady? —pero ella ya estaba en un tejado cercano.
— ¡Pórtate bien, gatito! —se despidió. Mientras él la veía perderse en el ocaso. Estaba seguro de que tenía una cara de embobado que podría ganar un record guinness. Cuando al fin salió de su ensoñación, emprendió rumbo a la casa de Marinette. Había prometido que iría y ahí estaría. No quería decepcionarla de nuevo, como en San Valentín.
"Un momento, tal vez pueda averiguar si en verdad está enojada conmigo, bueno, con Adrien".
Cuando llegó a su casa, notó que la chica estaba acostada en su cama, dando la espalda a la ventana. Y juraría haber visto una cosa roja, esconderse de su campo visual.
"Debió ser mi imaginación", pensó distraído aún con la figura de la chica. Tocó su ventana finalmente, ella pareció sobresaltarse un poco; luego se volteó y le dedicó una sonrisa cansada. Se paró y abrió la ventana, Cat Noir entró.
— ¡Cat Noir! P-pensé que no vendrías… —"¡lo había olvidado!"
— Dije que lo haría, ¿no? ¿Cuándo he dejado plantada mi princesa?
— De hecho hoy… —comentó pensativa, siguiéndole el juego.
— ¡P-pero eso fue porque…! —la risa de Marinette lo interrumpió.
— Jaja, tranquilo, gatito, estoy jugando. Me alegra que tú y Ladybug hayan solucionado el problema. ¿No estás cansado? —al menos ella si lo estaba, igual que Tikki, quien probablemente ya dormida.
— ¿Cansado por algo como la heroica actuación de hace un rato?, por supuesto que no —se vanaglorió—. Mis músculos están hechos de acero y valor, nunca me agotaría por algo así, jaja. Además…my lady hizo casi todo…—confesó finalmente, como amurrado—. Creo que ese akuma le molestaba en particular.
"¡Es que me engañó tantas veces, la primera vez luche con él!", se defendió en sus pensamientos, "aunque de una forma magnífica, debo admitir…", esa idea le dejó un amargo sabor en la boca. "Los akumas están tomando más fuerza".
— N-no importa eso ya… —trató de cambiar el tema para no levantar sospechas— ¿Quieres comer algo?
— No te preocupes por mí, princesa —respondió galán, aunque por dentro moría de hambre. Pero no le quedaba mucho tiempo con el traje y quería averiguar si su compañera en verdad estaba enojada con Adrien Agreste, tal vez podría hacer que ella hablara con él del tema—. Oye y… ¿qué hiciste hoy, Marinette?
— ¿Eh? ¡¿P-por qué me preguntas eso?! —comenzaba a sentirse algo paranoica.
— P-por nada en especial… —simulando desinterés y naturalidad.
— Pues…fui a la escuela, todo estuvo como siempre y luego… —pareció recordar algo, y suspiró abatida—. Pude haberme venido a casa con el chico que me gusta, pero…al final no…no se pudo.
— ¿Eh? —"entonces, ¿no quiso que la acompañara a su casa porque ya había quedado de irse con él? …ya veo", algo se removió inquieto en el estómago del héroe de ojos esmeralda. Saber eso no le gustó en lo absoluto—. Otra vez te deprime pensar en ese famoso chico al que adoras. ¿No se supone que este tipo de sentimientos debería hacerte feliz? ¿Has pensado en darle una oportunidad a…alguien más? Tal vez podrías sorprenderte, princesa. Por lo que me has contado, ese perfecto subnormal que tanto quieres, no te valora como debería.
— Lo dices como si yo fuera el premio mayor, oh vamos… hay chicas más lindas que yo, más sexys, más valientes… ¿Por qué alguien tan perfecto como él, se fijaría en alguien tan común como yo?
— Vamos, princesa, no digas eso —se acercó a ella y la tomó de la mano, para luego llevarla consigo hasta un espejo que la chica tenía en su pieza—. Mira que linda es esta chica —le mencionó con cariño, mientras ella se sonrojaba un poco—. Y no sólo es bonita, también es muy inteligente, gentil y valiente.
— Ay, Cat, basta —le pidió avergonzada pero con una sonrisa cálida en el rostro.
— Escucha, princesa… —por un momento dudó en decírselo, algo dentro de él no armonizaba con la idea de que Marinette tuviera novio, pero ya había partido—. Sólo hay dos razones por las que alguien puede rechazar a una chica como tú: O no conoce como eres en verdad, o es realmente un ciego muy, muy idiota.
— Gracias, gatito —le agradeció con un abrazo suave que sorprendió al minino, este le correspondió el gesto y de repente una efímera idea cruzó su mente, sentía que ya había abrazado esta contextura antes…
Marinette lo soltó, con mucho mejor semblante.
— ¿Quieres galletas de chocolate, y té? Mi padre hizo esta tarde.
— ¡Claro, suena per-rrrfecto! —guiñó su ojo de gato, mientras ella rodaba los ojos, mínimamente divertida.
— Enseguida vuelvo.
El joven gato se quedó callado y pensativo, su reflejo en el espejo. "Marinette es asombrosa", miró a su alrededor, admirado de notar tantas cualidades de su compañera, con sólo observar su pieza. "Yo…debería poder ser amigo de ella siendo Adrien también, y creí que lo estábamos comenzando a lograr, hasta ese día… ¡Rayos, qué torpe fui! ¡Debo disculparme con ella mañana, lo antes posible, como Adrien! Por alguna razón, me gusta su cercanía, y…tampoco quiero dejarla sola".
— Ya volví.
— Oye, ¿y tus padres sabrán que estoy aquí?
— Hm…prefiero no decirles para no preocuparlos, pero descuida, mientras no gritemos o rompamos algo, no aparecerán.
— Ya veo, te dan bastante privacidad.
— Sí, confían bastante en mí. ¿Y cómo son tus padres, Cat Noir? —Marinette pudo jurar que vio como los ojos esmeraldas perdían brillo, el semblante de su amigo se volvió vacío.
— Bueno…son…es complicado…
— Oh, descuida, no tienes que hablar de eso si no quieres, no te presionaré.
— G-gracias. ¿Oye y tú no vas a decirme el nombre del chico que te gusta?
— ¡¿Eh?!
— Yo te he confesado a viva voz cuando amo a my lady, en reiteradas ocasiones; pero tú sólo dices "el chico que me gusta", nunca le oí un nombre.
— Pues…es verdad, pero de todas formas no te lo diré —le sacó la lengua de forma juguetona.
— ¡¿Ah?! ¡¿Y por qué no?!
— Pues porque no quiero —el bajó la cabeza decepcionado, y le hizo una carita de gato con botas digna de retratarse, pero ella no cedió—. Eso no funciona conmigo, mejor suerte para la próxima, gatito.
— Rayos, ya verás qué lo descubriré, y…y…
— ¿Y?
— Pues tal vez le pida amablemente que me ayude a calcular el impacto físico exacto de mi cataclysm…
— Jaja, olvídalo, gatito, no necesito un vengador.
— Oh, princesa, no vengo a ser tu vengador… —se acercó peligrosamente a ella, tomando su mentón—. Vengo a ser tu héroe.
En ese momento, la alarma de su traje comenzó a sonar, le quedaba poco tiempo.
— C-creo que ya debes irte, ¿no? —dijo la de ojos zafiro, tratando de controlar el repentino latir rápido de su corazón, y el calor en su pecho.
— Así es, ¿te veré mañana, princesa?
— Pues…aún tenemos los boletos y tienen fecha límite mañana, así que…
— ¡Yupi! ¡Nos vemos mañana entonces! ¿Quieres que venga por ti?
— No descuida, o desperdiciarás ese tiempo con el traje, ahórralo para los juegos.
— Que considerada eres, princesa mía.
— Ya vete, no querrás que sepa tu identidad ¿o sí?
— No…todavía.
— Vamos, ya no juegues —le dio un leve golpecito con su dedo índice en la punta de su nariz, fue un gesto tierno y dulce bien recibido por un sonrojado Cat Noir.
— Bueno, buenas noches, Marinette.
— Buenas noches, gatito —se despidió ella con una sonrisa. Y él se marchó rápidamente sobre los techos de París, con el tiempo en su contra y una emocionada sonrisa en la cara.
"¡Mañana será un gran día!", saltaba de tejado en tejado.
"Sólo Marinette y yo en ese magnífico parque de div- ¡Un momento! ¿Sólo Marinette y yo…?", un cristal pareció quebrarse en su mente, y además se tropezó en uno de los tejados camino a su casa, de no ser por sus reflejos, habría terminado como un tatuaje abstracto en alguna pared.
"¡Cielos! ¡¿Acabo de acordar tener una cita mañana con Marinette Dupain-Cheng?! ¡¿E-eso está bien?! Es decir…yo…"
"¡Agh! ¡¿Y ahora qué se supone que haga?!"
::::::::::
Hola! :D me quedó un poco más largo de que lo calculé XD espero que les haya gustado! actualizaré por lo menos 1 cap por semana c:
Me encantaría que dejaran sus comentarios de lo que han leído hasta ahora c: ojalá les guste lo que venga, tengo muchas ideas para este fic! :D
Nos vemos!
