ADVERTENCIA: Esto contiene situaciones de violación explícita. No apto para personas sensibles.

Miraculous pertenece a Thomas Astruc y anexos.

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DEBO PROTEGERTE, QUIERO PROTEGERTE

CAPÍTULO I

TRAGEDIA

Un año había transcurrido desde el incidente de Stone Heart por lo que en la hermosa Paris se llevaba a cabo un hermoso festival en nombre de los héroes de la ciudad. A lo largo de una semana se habían celebrado distintos eventos, desde proyecciones de documentales sobre la pareja heroica, talleres para que los niños diseñaran sus propios personajes heroicos e incluso exposiciones de artes plásticas inspiradas en la mariquita y el gato negro.

Para el último día, el alcalde se había reservado lo mejor: una firma de autógrafos con Ladybug y Chat Noir a los pies de la Torre Eiffel. Los dos jóvenes habían prometido atender a los fanáticos hasta que la última persona obtuviera lo que deseaba. Claro que en este evento habría una serie de reglas que se debían llevar a cabo por todos los asistentes para que todo sucediera sin contratiempos ni problemas.

La hora acordada de aquel primer sábado de octubre, llegó. La seguridad del sitio era espléndida y el staff apoyaba a las figuras a sobrellevar la carga que era convivir con tantas personas al mismo tiempo. A su disposición estaba una gama de bebidas y alimentos ligeros que les permitían llevar a cabo su labor, además de contar con ayuda médica para ellos y los asistentes si era requerido. Las atenciones que se estaban teniendo eran las mejores para todos los ahí presentes.

– Entonces pequeña, ¿cuál es tu nombre? – Preguntó la de traje moteado a una niña de nívea piel que cargaba en sus brazos.

– ¡Carolina! Carolina Chevalier. – Exclamó ella emocionada.

– ¡Todos digan queso! – Pidió el rubio que posaba junto a las dos mujeres para la foto.

El flash delató que ya había terminado aquello, así que con cuidado bajo la pequeña para que enseguida le dieran su fotografía con las firmas de ambos.

– ¡Ladybug! – Un joven un poco rechoncho apareció abrazando a la mencionada con fuerza. – ¡Es un placer conocerte!

– Gracias por venir. – Era natural que se pusiera un poco nerviosa por muestras de afecto tan grandes. – ¿Te gustaría una foto?

– ¡Claro!

El chico se dio cuenta que había invadido mucho el espacio personal de la heroína, por lo que prefirió salir en la foto con sus manos sujetándose entre sí. Para Marinette, sabía lo difícil que podía llegar a ser el expresar la admiración de una persona sin parecer una loca, después de todo esas cosas le pasaban a menudo.

Pidió un momento al camarógrafo y se decidió a abrazar al chico simulando que le da un beso en la mejilla próxima. Se sorprendió, pero respetó la acción de la salvadora de la ciudad luz. Fue un momento agradable para ambos, así que era momento de pedir una foto con su compañero. Ahora los héroes chocaron los puños junto al muchacho que sonreía complacido por el maravilloso trato que estaba recibiendo. Ellos eran personas muy amables y comprensibles.

– ¿Cuál es tu nombre? – Preguntó Chat esta vez.

– 'Azzâm Hadi De La Foint. – Notó que ambos no sabían cómo se escribía, por lo que sacó una credencial. – Pe-perdón, mi madre es musulmana y mi padre francés, así que mi nombre es un poco extraño.

– No tienes que disculparte. Mi madre proviene también de otro país, así que en mi identidad diaria llevo con orgullo su apellido extranjero. – Tal vez le había dado una pista a su compañero sobre su identidad, pero al no revelar mucho le parecía insignificante. – ¿Puedo saber qué significa tú nombre?

– Bu-bueno es algo así como el decidido que guía por el buen camino de la fuente. – Hizo reír a ambos chicos por su forma de decirlo. – Lo sé, suena extraño…

– Creo que es algo muy adecuado. – Aseguró el ojiverde. – ¿Qué profesión te gustaría tener?

– M-me gustaría… Ser profesor de pre-escolar.

– ¡Lo vez! Eres alguien que guiará a otros. – Respondió feliz el de traje negro.

– Creo que los profesores y los padres tienen los mejores oficios. Enseñar y guiar a otros para ser mejores personas. – La azabache le estaba entregando la mercancía que habían firmado para él.

'Azzâm estaba al borde de las lágrimas. Ladybug y Chat Noir lo había elogiado y motivado a ser una persona de bien, persiguiendo un sueño que se sentía inseguro de poder cumplir. Ellos de verdad eran ejemplares, no sólo como héroes, sino también como seres humanos.

– ¡Oye gordo! – Detrás de la línea de espera una rubia le comenzaba a gritar. – ¡Llevas mucho tiempo ahí!

– L-lo siento…

– ¡Para ya de tus escenitas!

– ¡Chloé! – Ladybug le llamó por su nombre en forma de regaño.

– ¿Qué? Todos aquí estamos formados esperando pacientemente y él ya ha pasado del tiempo establecido en las reglas. Incluso yo, siendo la hija del alcalde, vine a esperar mi turno como era debido.

– Y-yo… – El chico musulmán comenzó a llorar. – Lo siento mucho. De verdad.

– ¡Ya lárgate!

El varón salió corriendo, abrazando lo poco que pudo llevar para que le firmaran. La Bourgeois se cruzó de brazos satisfecha pues era la siguiente, pero no pudo avanzar pues el chico gatuno pidió un tiempo retirándose a la parte de atrás junto a su compañera de acciones heroicas. Chloé bufó irritada por lo que vio.

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No paró de correr por un par de calles hasta que encontró un pequeño callejón donde se tiró al suelo y lloró de forma descontrolada por las palabras de esa chica mal educada. Él quería mucho a Ladybug y el trato que había recibido de ella lo había hecho sentir como alguien especial, que debía de esforzarse y mostrarle que tanto podía mejorar. Pero si no cumplía una normativa tan sencilla, ¿cómo era posible que pudiese llevar a otros por el buen camino?

– Cómo me gustaría poder hablar con ella todo lo que yo quiera. Mostrarle todo lo que siento por ella. – Observó una postal que le firmaron. – Ladybug…

Oh… Claro que puedes… – En lo profundo de su mente sentía la voz de alguien. – Yo puedo darte ese tiempo que necesitas, a cambio de algo.

– ¡Lo haré!

Así me gusta, Fanaticator.

La ropa del chico cambió a un traje similar al de Antibug, pero esta vez llevaba una especie de logo con su nombre de akumatizado en el pecho y las motas rojas tenían una ligera forma de corazón.

El ahora villano fue avanzando con lentitud por el camino que había recorrido hacía unos minutos. Apuntando con su mirada, detenía el movimiento de personas, animales o cualquier objeto. Incluso al detener las partículas del aire podía darles un efecto de solidificación para sostenerse sobre esa sección. A su paso, cada persona cercana estaba destinada a quedar completamente paralizada.

Lógicamente los gritos de los pocos que aún podían realizar con normalidad sus acciones permitieron que se tomaran las precauciones necesarias en el evento de firmas. Los civiles comenzaron a ser evacuados lo más pronto posible mientras los héroes salían a ser la primera línea de defensa, pero apenas intentaron ir al ataque, ambos fueron detenidos junto a los policías del lugar.

Fanaticator tomó a Ladybug de la cintura para salir caminando por los aires de ahí. Su compañero estaba sorprendido por la habilidad de este, pero no había tiempo de pensar en las curiosidades, lo primero era liberarse e ir en busca de su compañera que ahora era una rehén.

– ¡Al fin podemos movernos! – Algunos de los transeúntes que había sido afectado gritaban felices por regresar a la normalidad.

– ¡Es cierto! – El jefe de policía lo confirmaba.

– Eso quiere decir que su rango de efecto debe de ser de poco más de 500 metros. – Afirmó el de melena dorada. – Debo de pensar como contrarrestar su habilidad… ¡Un espejo!

No había tiempo de buscar, así que tomó su arma para verificar si podía reflejar a la perfección la mirada de otros; observó sus ojos felinos y se dispuso a ir tras el akumatizado que ya debía llevarle mucha ventaja a pesar de ser lento para movilizarse. Usaría eso mismo para esconderse mejor contra su enemigo que al parecer desconocía que las armas de los miraculous de la pareja podían rastrearse entre sí.

Disculpándose con los presentes, fue en dirección a donde su dispositivo iba marcando. Desconocía el lugar al que iba, pero entendía que debía ser cauteloso si no quería ser descubierto. Sabía que el objetivo de todo villano era el quitarles los miraculous, pero había algo que le recordaba un poco el caso con Evillustrator que sólo quería sorprender a Marinette.

Si aquello era cierto, probablemente Ladybug podría mantenerse a salvo por un rato siempre y cuando cumpliera con las demandas del villano. Ella era lista, no se arriesgaría a hacer las cosas sola, mucho menos con esa habilidad.

Las indicaciones lo llevaron prácticamente a las afueras de la ciudad, por lo que se mostraba cansado. La distancia que recorrió fue bastante y el tiempo invertido igual lo era. El lugar por fuera parecía una fábrica abandonada hacía poco tiempo; estaba rayada por fuera con murales de grafiti, pero cuando entró notó que algunas de las maquinas del lugar tenían poco de haberse usado. Había papeles de embargo en el piso y algunos estados de cuenta junto a ello, se notaba que de a poco estaban sacando algunas de las cosas mientras eso fungía como una bodega improvisada.

– ¿Cómo sabía de este lugar? – Agitó su cabeza. Tenía otras cosas en las que pensar. – Veamos…

Agrandó la imagen que se daba en pantalla para obtener un punto más preciso de la ubicación de su compañera. Aunque marcaba que estaba muy cerca de él, debía de reinterpretarlo, pues no sabía si era en el mismo piso, el de arriba o alguno inferior que existiera. Respiró profundamente y pegó su oreja a la pared más cercana, con sus habilidades gatunas podría deducir si había pasos y más a o menos de dónde podían provenir.

– Arriba.

Subió intentando no hacer ruido. Quería emboscar al villano para cubrirle los ojos, luego escaparía con la azabache en brazos. Llevaba en sus manos un sacó negro con cuerdas a los extremos, eso debía de bastar para atrasarlo lo suficiente, si estaba de frente, igual tendría ventaja, pues con su bastón reflejaría la mirada dejándolo inmóvil. Algo como el mito de Medusa.

– Se encuentra tras esta puerta. – Susurró. – Yo puedo… Hacerlo.

Colocó su arma frente a sus ojos, intentando desviar la habilidad de su enemigo, para entrar a aquel sitio. Se dio cuenta tarde de que ni siquiera le prestaba atención, estaba intentando retirar el traje mágico de Ladybug mientras ella estaba recostada en una cama muy sencilla. Al parecer era la habitación que correspondía a la enfermería del lugar.

– ¡Deja de interrumpir! – Fanaticator lo congeló fácilmente ya que se había quedado estupefacto con lo que veía.

Ahora si se encontraban verdaderamente en aprietos. Los dos héroes sin poder moverse, a merced de lo que el malvado quisiera hacer.

– Según Hawk Moth, sólo necesito retirarte los aretes para ver quién eres. – Se relamía. – Así podré quitarte todo.

Lamió la mejilla de la fémina que se encontraba llorando, intentando hablar, pero sólo conseguía dar pequeños susurros. Él se acercó a su oreja para casi arrancar los aretes dejando a la vista a una Marinette temerosa de lo que le pasara a partir de ese momento.

Por su parte, Chat Noir se sentía como un idiota tanto por no darse cuenta del hecho de la persona que era y por el descubrimiento. Lo que estaba por pasar parecía ser algo secundario en ese momento. Pero era comprensible, había estado demasiado tiempo esperando esta oportunidad. No se sentía molesto o decepcionado de la persona que se trataba, después de todo su compañera era ejemplar, con puntos buenos y malos tanto en su vida civil como en la de heroína.

No podía decir que estaba enamorado de ella a pesar de ser quien se encontraba detrás del antifaz moteado. Ahora comprendía el por qué Plagg siempre le decía que no debía enamorarse de Ladybug, después de todo era sólo una faceta de una persona así como Chat Noir lo era para él. No podía decir que las dos contrapartes de la franco-china eran completamente distintas como en su caso, ella estaba más cerca de ser un complemento una forma de la otra; ¿pero porque aun así no podía llegar a amarla de la misma forma? ¿Era imposible?

Hasta donde sabía ambas partes no eran tan diferentes la una de la otra, haciendo a una chica llena de virtudes y errores como cualquier otro ser humano. Aunque claro, con muchos más puntos positivos gracias a las enormes observaciones que solía hacer con ella.

– Ayuda…

El rubio escuchó el pedido de auxilio, algo que lo llevó al momento actual y dejar los pensamientos triviales para otro momento. Los ojos azules de la jovencita estaban fijos sobre él, esperando que le pudiera ayudar o por lo menos que no presenciase lo que estaban a punto de hacerle a su cuerpo. Regresó a los esfuerzos por mover su cuerpo, liberarse de aquella prisión que parecía asfixiarle, pero nada bastaba; ni siquiera sus párpados eran capaces de cerrarse.

Los chillidos de la azabache comenzaban a llenar de a poco la habitación mientras sus prendas iban siendo retiradas con violencia. El cuerpo femenino se llenaba de marcas rojas y saliva por el contacto que hacía el villano con su boca.

– ¡Agh! – Fanaticator sujetó su cabeza con fuerza, separándose un tanto de la chica. – ¡No! ¡No voy a parar!

En pequeños intervalos, las habilidades del enemigo se debilitaban. Esto permitió al héroe rubio mover un poco sus brazos y sus párpados, pero no demasiado; para la chica era un caso diferente, estaba tan asustada que no reaccionaba como esperaba.

– ¡Ya tengo los aretes! Solo falta el anillo, pero antes debo de…

¿Acaso Hawk Moth intentaba arrebatarle sus poderes para que se detuviera? Parecía algo sin sentido, pero después de todo seguía siendo un ser humano, ¿o no?

Ahora los gritos y llantos de la fémina desgarraban en lo más profundo a su compañero que seguía luchando por moverse. Ya no le quedaba ninguna prenda para cubrirse ni al villano tampoco. Si no fuera por el gran cuerpo del akumatizado, habría visto el cuerpo desnudo de ella en esa situación tan desagradable.

La franco-china rogaba por piedad, exigía que parase de profanar su cuerpo. Cada grito era más doloroso que el anterior. Su intimidad se rasgaba ante la entrada del miembro viril del malvado. Sus senos dolían al ser sujetados con tal rudeza a modo de sujeción para penetrarla continuamente.

Su interior dolía, ardía. Sentía como se rasgaba, una sensación que era similar a ser partida a la mitad. No sólo su cuerpo estaba mal. Su mente, sus emociones, su orgullo como mujer. Todo estaba siendo destrozado y pisoteado por la oscuridad del corazón de alguien que no tenía la culpa. Sabía bien que los deseos oscuros que yacían en el corazón de aquel joven, florecieron al límite con el poder que el principal villano de Paris le otorgó.

¿A quién debía de culpar de ser ultrajada de esa manera? Tal vez era tan simple como ser la que se había equivocado al permitir tener tanto contacto con aquellos que se decían sus fanáticos. Incluso podía ser a causa del traje tan ajustado que su miraculous le otorgaba; es decir, más de una vez notó lo visual que podía llegar a ser, pero nunca se preocupó demasiado por ello. Pero incluso, el ser débil para enfrentar estos verdaderos riesgos, podía ser la casa de todo.

No importaba cuanto gritara, cuanto rogara porque pararan de hacerle daño. En ese momento era imposible que algo bueno sucediera. Chat Noir estaba a escasos metros de ella, cerrando sus ojos con fuerza para no verla en aquel estado. Estaba agradecía con él de alguna forma, pues sabía que la cuidaría cuando todo eso acabara.

¿Acabaría en algún momento?

Su mente se desmoronaba, quedando sólo pensamientos negativos, de soledad, de simple tristeza y lástima hacía ella misma. Era invadida por la idea de nunca poder ser salvada por nadie. Por llegar a morir aquí después de ser usada como un objeto de placer por alguien que prácticamente era un desconocido para ella hasta hacía unas horas.

Un dolor aún mayor se depositaba en su vientre. La falta de lubricante natural, el hecho de ser aún joven a pesar de encontrarse ya en una etapa reproductiva…Había llegado tan profundo de su vagina que dolía cada embestida que recibía. Ya no podía hablar, sólo gruñir por el horrible sentimiento que experimentaba junto a los maltratos en el resto de su cuerpo. Las uñas enterradas en hombros, pecho y caderas a modo de sujetarla para continuar con el acto.

Aquel hermoso cuerpo se estaba volviendo algo desagradable, lleno de marcas no deseadas, derramando la lujuria pura. Con rapidez se iba alejando de la hermosa idea de entregarse en un futuro a su pareja, a ese alguien que la haría feliz y se detendría a explorar con amor y paciencia la sexualidad que ambos descubrirían. Sus dulces sueños ideales, ahora manchados con todo tipo de fluido corporales no sólo de su violador, sino también de ella que poco a poco se iba acostumbrando a aquel maltrato.

¿Estaba disfrutando de ser herida?

¡No! Eso era claro que no. Era una simple reacción natural y una que en cierta forma agradecía que sucediera, pues el dolor se veía ligeramente disminuido en su sexo, aunque no bastaba para calmar las sensaciones sanguinolentas que surgían de su cavidad.

Adrien procuraba distraer su mente de lo que sus oídos percibían, algo imposible para él que estaba percibiendo tantos sentimientos negativos dirigidos al villano y el akumatizado. Ya no soportaba más, precisaba sacar de ahí a la joven que usaba diariamente el sobrenombre de Ladybug. Tenía que parar ya.

Una especie de gemidos se escuchaban, era Fanaticator que estaba llegando a su límite.

– Vamos Ladybug… – Intentaba besarla, pero sólo pasaba su lengua por los labios cerrados de la chica. – Te daré todo… De mi… Engendra un hijo de los dos.

El cuerpo de Marinette se tensó. No debía terminar dentro de ella. No podía estar embarazada de alguien como él, quien no conocía, quien le había obligado a hacer acto tan sucio.

– No, no, no, no, no… – Imploraba con su débil voz. – No, no termines… Dentro… No, por favor…

Sus ruegos no llegaron a ninguna parte. Había expulsado su semen en el interior, provocando que un grito desgarrador ensordeciera a los presentes. Ella no podía… No debía de tener un hijo. No era justo, no lo merecía sólo por recibir el semen de alguien tan desagradable.

Sintió como el chico regordete caía prácticamente desmayado sobre su pequeño cuerpo. La lastimaba, el peso era demasiado. Intentaba quitarlo, moverse, pero dolía.

– Moverse… Puedo moverme.

El de traje negro comenzó a realizar movimientos, verificando que fuese real. Estaba libre y eso le iba a permitir hacer lo que estaba deseando con todo su corazón. Abrió los ojos, rogando que la hija de los Dupain-Cheng no mostrase demasiado su cuerpo; fue directo a golpear al inconsciente akumatizado, provocando que al instante este cayera y se hiriese la cabeza contra el piso. No dudo en continuar, propinando un puñetazo tras otro en el rostro del violador.

– ¡Para! ¡Chat! – La pobre chica intentaba llegar a él y detenerlo, pero apenas le tocó fue empujada por el rubio. – ¡No lo hagas!

– ¡Cataclismo!

Activando su habilidad especial, estaba dispuesto a hacer uso de ella en el hombre hasta que vio que una mariposa negra comenzaba a volar. Hawk Moth al fin había decidido actuar y él también lo haría; tomando el insecto entre sus garras lo hizo polvo a modo de destruirle sin piedad alguna.

Tras aquello se giró para observar a la de ojos cielo cubrir como pudo con lo que quedaba de su ropa. Arrancó la sábana sucia de la cama y envolvió a la chica en ella para salir de ahí. Necesitaba llevarla con urgencia a un hospital. Él no podía atender la hemorragia que se formaba en la entrepierna femenina y mucho menos, curarla del trauma tan grande que recién había vivido.

Continuará…

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¡Al fin he concluido con el capítulo uno! Créanme que fue muy difícil escribir una escena de violación y no tanto por no tener información o datos, sino porque llegué a tener tres diferentes versiones de esa parte ya que ninguna me convencía demasiado. Al final combine las tres y creo que ha quedado bastante decente. Originalmente quería describir el cómo fue violada, pero al ser una historia más psicológica quise hablar de los pensamientos y sentires de Marinette en ese momento, de lo otro después se puede hablar.

Déjenme sus comentarios sobre esta historia que realmente sirven de mucho. Los quiero y gracias a todos por su apoyo 3 ¡Saludos!