Miraculous pertenece a Thomas Astruc y anexos.

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DEBO PROTEGERTE, QUIERO PROTEGERTE

CAPÍTULO II

DOLOR

Apenas pudo dejar a su compañera en el hospital central sin que descubriesen su identidad. Estaba obligando a Plagg a comer rápido, lo cual no fue tan difícil… Necesitaba regresar a la sala principal y explicar que era lo que había pasado.

Transformándose nuevamente en héroe, salió del baño en búsqueda del doctor que recibió a Marinette el cual ya lo esperaba cerca del área de urgencias. Se tensó al ver una ligera expresión de desagrado, no comprendía que era lo que estaba cruzando por la mente del médico.

–Chat Noir –le extendió la mano a modo de saludo –, gracias por traerla enseguida.

–No es algo de agradecer –aclaró nervioso–. Es parte de ser héroe.

–Lo entiendo… Por cierto, soy el internista Joshua Chevallier, seré quien lleve el tratamiento de la señorita…

–Marinette.

–Entiendo. Pasemos donde la están atendiendo para que me expliques que sucedió y…

–Antes de eso, deberíamos hablar en privado.

El mayor no comprendió mucho, pero tras un ademán de aceptación se dirigió a una pequeña oficina que citaba era del jefe del hospital que por alguna razón no se encontraba ahí. Sin tomar asiento, el de traje negro revisó que no hubiese personas espiando o algún dispositivo que pudiese grabar lo que estaba a punto de decir.

–Comprendo que un médico siempre debe de estar al tanto de toda la información del paciente –estaba tenso–, por lo que no dudaré en ser franco con usted. Pero quiero pedirle que, aunque usted no tenga relación con lo sucedido a esta chica, deberá solicitar trabajar en esto.

–Esto suena muy serio.

–Lo es –tomó aire–. Esa chica que tiene es Ladybug. Desgraciadamente el akuma que atacó el evento en el que estábamos la secuestro y la violó. No estoy seguro si la persona que fue afectada por ese akuma haya sido realmente la culpable, pero le golpeé y ahora mismo está inconsciente en un edificio abandonado a unos cuantos minutos de aquí. Soy el único testigo de lo que pasó, ya que fui obligado a ver las atrocidades que le hacían a mi compañera. Estoy al tanto que llamará a la policía y tal vez deba explicar esto mismo al jefe de dicha fuerza.

Se detuvo un instante pues su voz ahora no quería salir de lo quebrada que estaba. Llevándose una mano a la boca y con la otra abrazando a la primera intentó tranquilizarse sin éxito alguno.

– Lo entiendo perfectamente –respondió el de bata blanca–. Cuando la policía venga, veremos el cómo manejaremos mejor este caso, de momento iremos a la sala de urgencias y comentarás que la encontraste en el momento en que la estaban violando. Con respecto a la persona que cometió esto… Mandaré a un conocido a buscarle y lo atenderemos como un posible sospechoso.

No hablaron más, regresaron al sitio donde la heroína era atendida por un grupo de enfermeras que al instante fueron notificadas con la terrible noticia de atenderla por violación. Una de ella sería quien administraría un anticonceptivo desde vía intravenosa, mientras otra debía llamar al equipo de ginecología para evaluar el estado en que la intimidad de la joven. También se asegurarían de tomar radiografías y hacer un encefalograma para descartar problemas por golpes o contusiones que eran visibles en su cuerpo.

Para su suerte, mientras los dos hombres hablaban en privado, las mujeres ya habían curado los rasguños que tenía en sus caderas, espalda y pecho; ahora mismo trataban el resto de marcas que sobresalían de su nívea piel.

Sin decir ni una palabra, el gato se acercó a la camilla e hincándose, tomó la mano de la jovencita para acariciarla contra su rostro mientras las gotas salinas rodaban velozmente por su bello rostro juvenil. El dolor y la impotencia que sentía no serían comparables a todo lo que la azabache sentiría al despertar. Ella no merecía ese tipo de trato de ninguna persona.

–Te protegeré, así como tú nos proteges a todos –prometió en un susurro.

Por el momento lo mejor era retirarse de ahí, esperando la llegada de la fuerza armada y la de los padres de la chica que seguro ya venían en camino, pues había entregado toda la información de contacto de ella.

Haciendo caso a las indicaciones de los trabajadores de la salud, fue a tomar asiento en la sala de espera. Se encontraba con los codos sobre sus rodillas, de tal modo que su cabeza reposara en las manos, con la mirada fija en la maceta que tenía al frente. No era como que ese objeto fuera tan importante para tener toda su atención, pero su cuerpo sólo había definido un punto al cual observar mientras su mente sólo seguía dándole vueltas al asunto.

Si debía de buscar un culpable, su mente le decía que ese era HawkMoth, pero su corazón señalaba a Fanaticar ya que, hasta donde sabía, las expresiones de poderes que otorga el akuma son relacionados al dolor que sientes o a algo que desean muy en su interior y es oscuro. Eso le hacía pensar que el joven de familia extranjera ya poseía ese tipo de deseos por su amiga. Con astucia, los recuerdos de la violación se colaban entre el resto de sus pensamientos.

Recordar los gritos de la de ojos cielo, sus suplicas porque parara, el ver su cuerpo desnudos y herido por un completo desconocido… Le revolvía el estómago, causando un par de arcadas que lo regresaron nuevamente al baño a desechar lo poco que había comido en la firma de autógrafos. Él también estaba mal por la situación, pero no podía ser peor a lo que le pasaba a ella.

Abrió el grifo a su máxima capacidad para que todo se esfumara de su vista que luego levantó para observarse en el espejo. Su rostro se veía normal, pero algo en sus ojos denotaba sus fuertes emociones que podía definir como negativas. Enjuagó su rostro dispuesto a salir y volver a tomar su lugar.

Casi al mismo tiempo que abría la puerta, sus ojos verdes notaban la presencia de los padres de la franco-china. No quería salir y afrontarlos, se sentía mal por no haber podido hacer nada para detener lo que le habían hecho a la joven, pero no servía de nada esconderse, en algún momento debía de enfrentar la situación.

Apenas se acercó a ellos, fue abrazado por ambos adultos que lloraban por la grave situación de su pequeña azabache.

–Gracias por encontrarla a tiempo –sollozaba Tom.

–De verdad, no sabemos cómo recompensarte –agregó Sabine soltando al rubio–. ¿Podrías aceptar por lo menos estos dulces que hemos traído?

–No es necesario…

–Vamos, es lo mínimo que podemos darte ahora mismo –insistió el hombre bonachón–, seguro tú también estás preocupado y no has comido nada. Son caramelos de lavanda con un toque de chocolate, nos ayudarán a todos a relajarnos.

–Gracias –con una diminuta sonrisa tomó uno y se lo llevó a la boca–. Está delicioso.

–Son case…

–¿Señores Dupain-Cheng? –El doctor Chevallier apareció frente al trío–. Por favor, acompáñenme a la sala de espera. Chat Noir, la policía acaba de llegar.

Dirigiendo un ademán a los mayores se movilizó con los del orden público a modo de explicar a detalle lo mismo que había hablado con el médico. Tenía miedo de saber que era lo que dirían sobre el hecho de que Marinette, una joven menor de edad, fuese quien porta el traje de Ladybug cada día, arriesgando su vida por su ciudad de origen. Pero era momento de hablar si deseaba aclarar todo esto y pedir que el caso salga a la luz otra forma más adecuada.

. . .

–¿No crees que está es una gran responsabilidad? Suponiendo que tengas la misma edad que tu compañera –interrogaba el padre de Sabrina, líder de la policía de Paris–, debe de ser riesgoso para ustedes ser los super héroes de Paris.

–No es algo que decidiéramos, sólo se nos otorgó la oportunidad–explicó nuevamente con pesadez–. Yo sólo quiero saber si habrá una posibilidad de manejar este caso como lo hemos llevado el doctor y yo.

–Si, es lo mejor. Así evitaremos ponerles en riesgo con HawkMoth, además de que evitaremos que la noticia salga ahora mismo para que los casos no sean ligados. Bueno, más bien intentaremos que nadie fuera de la familia y amigos sepa.

–Comprendo –nuevamente en felino estaba cabizbajo.

–Nosotros seremos quienes les expliquen a los padres lo sucedido –recibió una mirada suplicante del de traje negro–. Y no, no les diremos que su hija es Ladybug. O no por ahora, los tres evaluaremos la situación para decirles eso o no.

–Entendido –se levantó del sillón en que había estado la última hora–, si me permite me retiro. Necesito atender otros asuntos personales.

–Claro, estaremos en contacto desde aquí o la estación de policías.

–Sí.

Salió con un poco más de calma de la misma oficina en la que horas atrás había estado. En la recepción trató de buscar al médico que lo había estado ayudando, pero al no verlo cerca prefirió salir de aquel sitio por la puerta principal. Apenas tocando la acera hizo uso de su bastón para llegar a los tejado e ir a toda prisa a su hogar.

Ya estaba cerca el atardecer y eso significaba que irían a buscarle a su habitación para verificar que habría terminado con sus deberes escolares que por suerte había terminado la noche anterior para tener ese día libre.

Apenas entró por el enorme ventanal, deshizo su transformación para dejar salir a un Plagg completamente exhausto y mostrando una cajita de madera similar a la que aquella vez contenía el anillo gatuno. Tomándola entre sus manos, la abrió para observar un par de aretes.

–Son los aretes de Ladybug –recitó su kwami recostado en el sofa–. ¿Acaso se los quitaron?

–Sí, pero pensé que no los había tomado… ¿Por qué los tengo yo?

–La kwami de Ladybug debió tomarlos y meterlos en tu traje, ahora que has regresado a ser un civil, están en esta forma. Deberás cuidarlos hasta que sea el momento de regresarlos.

–Entendido.

Cerró la cajita de madera para buscar donde podría ocultarla entre sus pertenencias. Mientras realizaba dicha acción, tocaron a la puerta.

–Pase –señaló.

–Joven Adrien, sólo para notificarle que su padre no vendrá a la mansión por unos días. Parece ser que enfermó en Italia y tendrá que quedarse ahí debido a que no puede salir del país por lo mismo –La mujer parecía un poco irritada–. Me encargaré de sus horarios como siempre y veré que se puede hacer por su padre ahora mismo. Hoy me iré un poco más tarde, estaré en la oficina.

–Entendido, gracias Nathalie.

Tal vez mañana podría ser un buen día para hacerle una visita a su compañera de salón que por obvias razones se perdería las clases de toda la semana o tal vez más.

Continuará…

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Gracias a todos los que esperaron pacientemente la actualización de esta historia. Nuevamente les recuerdo que no tengo fecha para el siguiente capítulo, así que les pido de favor que no insistan. La historia no está abandonada, sólo será actualizada cada que me sea posible.

Déjenme sus comentarios sobre esta historia que realmente sirven de mucho. Los quiero y gracias a todos por su apoyo 3 ¡Saludos!