Amores de tejado
Cambio de roles
Un "estresado" rubio caminaba en círculos en su propia pieza, mientras balbuceaba algunas palabras a medias. Plagg lo miraba aburrido, llevaba cerca de media hora así, y aunque trataba de hablarle, Adrien lo ignoraba.
Y peor, ¡aún no era capaz de darle su queso!
— Mari… ¡Marinette! Yo… lo lamento, ¡sí, eso suena bien! he sido descortés contigo estos días… por no decir que te he dejado hablando sola, dos veces… ¡agh! Soy un tonto. ¡¿Cómo puedo gustarle?! Ni siquiera la he tratado como… como…
— ¿Cómo Cat Noir la trata?
— Sí, ¡no! —corrigió sonrojado—. Eso es distinto, Plagg. Ella y Cat Noir sólo son amigos.
— ¿Y entonces por qué es distinto con Adrien y Marinette?
— Pues… porque ella no se da conmigo, con Adrien.
— Eso es probablemente porque se pone nerviosa, creo que sólo pones excusas y no le has dado la oportunidad.
— ¿Oportunidad?
— Sí, estás tan obsesionado con Ladybug, que no te has tomado la molestia de conocer un poco más a esta niña a la que le gustas.
— Pero yo… yo sólo amo a Ladybug.
— Y aquí vamos de nuevo…
— Sé que Marinette es estupenda, es muy dulce y gentil, se preocupa por los demás sin esperar nada a cambio, es inteligente y graciosa, y…
— Ejem… ¿y dices que no te gusta? —le molestó con cara coqueta.
— ¡E-exacto! ¡Es que ella no puede reemplazar a my lady!
— Hm…pues a Cat Noir no parece molestarle estar con ella ni tratar de conocerla más.
Esa frase dejó helado a Adrien. Era verdad, ¿cómo no lo había notado?
"Tal vez Plagg tenga razón y deba tratar de conocer mejor a Marinette, y no sólo como Cat Noir, sino también como Adrien".
"Agh, se siente raro darle la razón a Plagg"
— Está bien. Pero lo primero que debo hacer es disculparme con ella. Tal vez si me apresuro pueda hablarle antes de las clases.
— O tal vez si te apresuras, llegues a clases.
— ¡¿Qué?! —Miró la hora y el pánico lo invadió— ¡Demonios, Plagg, ¿por qué no me avisaste antes?!
— ¡¿Eh?! ¡No me has alimentado ¿y más encima me recriminas tus errores?! ¡Já, de seguro Ladybug trata mejor a su kwami que tú, mocoso!
— ¡No es el momento! —tomó sus cosas rápidamente.
— Creo que pediré una reubicación…
Milagrosamente llegó a clases, pero ya había perdido su oportunidad de conversarle hasta después de las lecciones. La miró de reojo, buscando algún saludo, pero ella se veía absorta en lo que parecía ser un dibujo.
— ¡Adrien Agreste! —Llamó la profesora—. Ya que tiene tiempo para distraerse, puede venir al pizarrón a resolver este ejercicio.
Por suerte para el rubio, pudo resolverlo sin problemas y se ahorró una vergüenza. Mientras que la de ojos zafiros suspiraba enamorada. Alya la miró con algo de compasión. Al parecer su plan de "desenamorarse de Adrien" tenía algunas fallas técnicas.
"¿Cómo es que todo lo hace bien?", se preguntaba Marinette. "Ash…es inútil, alguien como él no se fijaría en alguien como yo. Creo que lo mejor es que nunca sepa de mis sentimientos".
Adrien le dirigió una mirada antes de darle la espalda y sentarse, y alcanzó a notar sus tristes ojos perdidos en la mesa, lejos de sus esmeraldas. Eso lo desanimó, tenía que arreglar pronto las cosas, o podría perder a Marinette.
Cuando comenzó el recreo se levantó con firmeza y agilidad, se volteó y se acercó a Marinette.
— Necesito hablar contig-
— Adrien Agreste —llamó la misma profesora de matemáticas. El rubio suspiró resignado.
— Ahora vuelvo —le dijo a una sorprendida Marinette, mientras él iba a la mesa de la maestra.
— ¡Vaya! —llegó Alya a su lado—. Adrien parece muy ansioso de conversar contigo, ¿me perdí de al-? ¿Mari? —la de cabello azabache estaba congelada, no se esperaba esto. ¡Definitivamente no se esperaba nada de esto!
— Y-yo… ¡debo irme!
— ¡¿Qué?! ¡Espera, Mar-! —pero fue muy tarde, ella corría a toda velocidad fuera del salón. La morena la miró preocupada, ¿qué le estaba ocurriendo? Pensó en ir tras ella, pero Adrien se le adelantó al notar que ya no estaba en la sala, y salió en su búsqueda.
"Tal vez sea mejor que los deje hablar tranquilos. Bueno, eso si el modelo logra atrapar a mi amiga". Alya entendía lo escurridiza que podía llegar a ser su compañera, sobre todo cuando ella la invitaba a ver a Ladybug para grabarla.
Y a Adrien no le fue nada sencillo, pero finalmente la encontró en una banca, un poco escondida, del jardín de la escuela. Estaba sola y mirando sus rodillas.
— ¿Puedo sentarme? —llegó a su lado.
Marinette se sobresaltó al oír su voz, sus mejillas ardían con fuerza y sentía que algo explotaría en su estómago. Pero él seguía ahí, esperando su respuesta.
— E-esta b-bien.
El rubio se acercó finalmente. También estaba nervioso y algo sonrojado, pero decidido a cumplir su misión esta vez. Sin embargo, el silencio reinó en todo su esplendor. El rubio comenzó a ceder a sus nervios e inseguridad, al igual que ella.
El Agreste seguía con la idea de que ella se esforzaba por esquivarlo, cosa que en verdad no quería creer, pero su curiosidad gatuna podía más.
— ¿Por qué te fuiste del salón? —preguntó sin mirarla.
— ¿Eh? Y-yo… ¡fui al baño! Y…lu-luego quise algo de a-aire fresco antes de entrar al salón de nuevo.
— Ya veo… —"buena escapada", pensó.
— ¿Y…t-tú por qué estás aquí, Adrien? D-dijiste que querías hablar c-conmigo.
— Sí. He tratado de hacerlo antes y no lo he logrado, yo no… —la miró por fin. Y ella le sonreía tímidamente y tenuemente sonrojada. De pronto recordó la noche anterior, cuando ella le confesó a Cat Noir que le gustaba Adrien, y sus propias mejillas reaccionaron ahora—. Y-yo… —los nervios lo obligaron a desviar de nuevo su mirada de los potentes zafiros, ahora que conocía los sentimientos de Marinette hacia él, se le hacía más difícil tratar con ella. Además, se sentía un idiota al "traicionar su confianza", aunque fuera con él mismo.
Marinette lo miró preocupada, ¿desde cuándo Adrien tenía problemas para decirle algo? Siempre era al revés.
"¿Acaso…quiere decirme algo malo? ¡Oh no! ¡Tal vez ya se dio cuenta de mis sentimientos y quiere rechazarme! ¡No puede ser, ¿qué hago?!"
El timbre sonó potentemente, era hora de volver a entrar a clases. El tiempo se había terminado para Adrien. Marinette se levantó por reacción, "salvada por la campana".
— Debemos irnos, Adrien, o nos regañarán.
— P-pero… —trató de detenerla, pero sabía que ella tenía razón. La joven comenzó a caminar lejos de la banca, mientras el rubio se levantaba desanimado. Plagg asomó su cabeza un momento, mientras ella les daba la espalda.
— Bien hecho, Romeo, ahora perdiste otra oportunidad.
Adrien volvió a esconderlo, molesto, pero no con el kwami, sino que con él mismo. ¡No podía permitir dejarla ir otro día más sin sus disculpas! Era momento de ser valiente y actuar como un hombre.
Corrió un poco para alcanzarla, antes de que ella abandonara el jardín, la tomó de la mano para detenerla.
— Marinette, espera por favor.
— ¿Adrien? Ya sonó la campana, es hora de irnos. Ha-hablaremos otro día.
— No —sentenció, sorprendiendo a la de ojos azules.
Adrien dejó de lado su razonamiento y actuó por puro instinto. La observó fijamente, mientras la tomaba de los hombros hasta acorralarla contra la pared. Se acercó a ella, sin soltar sus zafiros. Marinette sentía como el aire se escapaba de sus pulmones y su cara arder con furia, ¡estaba entre los brazos de Adrien Agreste!
— ¿A-Adrien?
— Te debo una gran disculpa, Marinette —se sonrojó un poco.
— ¿Eh?
— Ese día de San Valentín, y también hace poco, te dejé hablando prácticamente sola cuando chloé apareció. Lo lamento mucho, no quise pasarte a llevar.
Ella se sorprendió visiblemente, ni siquiera le había dado mucha importancia a ese detalle por pensar en sus sentimientos no correspondidos. Pero era verdad, y él lo notó antes de ella. ¿Cómo podría no disculparlo si era tan gentil como para no dejar pasar esa "herida"?
— Adrien, descuida. Yo…entiendo. No fue tu culpa.
— Lo fue —reconoció, acercándose más a ella. A él parecía no importarle esa cercanía que le estaba mostrando, pero Marinette tenía miedo de desmayarse en cualquier momento—. Y lo lamento. Tendré más cuidado desde ahora en adelante.
— G-gracias…por preocuparte por mí —le dedicó una tierna y sincera sonrisa que alivió el corazón del rubio. Pero, por alguna razón, esta se vio aplacada una vez más y Marinette desvió su mirada de esas esmeraldas.
Pareció como si alguien le estrujara el pecho a Adrien, en un segundo todo se fue al otro extremo. ¿Acaso ella no podía perdonarlo ahora? ¿Se había tardado mucho? "No quiero verla triste…". Esa era su única línea de pensamiento.
Nuevamente y sin medir sus acciones, llevó su mano al mentón de Marinette para obligarla a mirarlo, y acortó todavía más la distancia entre ellos; atento a cualquiera de sus gestos para poder leerlos correctamente. Para Cat Noir no era tan extraño tener esa cercanía con ella, por tanto el rubio seguía igual de cómodo. Pero ella no entendía nada ni podía reaccionar con firmeza. Es más, parecía que había perdido el control de su cuerpo.
— Mari-
— ¡¿Qué hacen ustedes dos aquí?! —le interrumpió el profesor de deportes, logrando que ambos se separaran de inmediato— ¡La campana ya sonó, vayan a clases de inmediato!
— ¡Sí! —y los dos corrieron al salón, sin lograr entender todo lo que había ocurrido recién. Se sentaron en silencio y aún nerviosos.
Adrien suspiró agotado. "Al menos logré disculparme y arreglar las cosas… Pero, ¿qué fue todo eso? No podía dejar de acercarme a ella, quería…seguir… ¡No! ¡¿Qué rayos estoy pensando?! Creo que me faltó dormir anoche. Aunque podría jurar que la vi algo triste. ¿Por qué habrá sido?". Nuevamente, su curiosidad gatuna lo atormentaba.
Mientras que la Dupain-Cheng se esforzaba por volver a recobrar la compostura y a regularizar su pulso. "¡¿Qué acaba de pasar?! ¡A-Adrien estaba tan cerca de mí que…por un momento creí que…! No, no te hagas ilusiones, Marinette. ¡Recuerda tu misión, debes olvidarte de Adrien! Porque Adrien…ama a alguien más…". Este último pensamiento logró bajar su adrenalina y desanimarla. Esa era su triste realidad.
Al terminar las clases, Adrien se levantó velozmente y se dio vuelta para hablarle a Marinette, quien ordenaba sus cosas para irse.
— Oye, Marinette, ¿te acompaño a ca-? —pero su celular lo interrumpió, lamentablemente le estaban informando que la sesión de fotos se había adelantado para dentro de 15 minutos. "¡Rayos, ¿por qué justo ahora?!".
Marinette entendió las intenciones de Adrien, una ola de alegría y de nervios la invadió, pero no duró mucho, pues asumió que estaban esperando a Adrien para su trabajo de modelo o algo así. Al ver su cara de aflicción, ella le sonrió comprensiva.
— Descuida, Adrien, está bien. Nos vemos mañana —y se fue de ahí, muy calmada.
— ¡P-pero yo…! —suspiró resignado—. Si, adiós —al voltearse, notó las sorprendidas caras de Nino y Alya tras él, incluso tenían la boca abierta— ¿Qué?
— ¿Desde cuándo tú y Marinette cambiaron de roles, amigo?
— ¿Eh? ¿De qué hablas, Nino? Sólo la iba a acompañar a casa, es todo.
— Muy bien, Adrien Agreste, esto me huele muy raro. ¿Qué planeas hacer con mi mejor amiga?
— ¿Eh?
— Antes con suerte la saludabas ¿y ahora quieres una cita con ella?
— ¡N-no busco una cita con ella! S-sólo iba a acompañarla, ¿qué tiene de malo querer conocer mejor a Marinette?
— Wuau, pues me alegra oírte decir eso, amigo —Nino le pasó un brazo por hombros—. Marinette es genial y ustedes se verían muy bien juntos.
— ¡¿C-cómo?! Y-yo no… —pero su celular comenzó a sonar de nuevo, lo estaban esperando—. Tengo que irme, chicos. Nos vemos.
Nino quedó sonriente, junto a Alya que no dejaba de mirar a Adrien con los ojos entrecerrados.
— Hay algo extraño aquí.
— Oh vamos, Alya. Tú querías que ellos estuvieran más cercanos y ahora lo están.
— No, Marinette lo está esquivando, y él actúa como si quisiera reparar algo.
— Vamos Sherlock, ellos estarán bien —le tomó la mano— ¿Qué te parece si tú y yo nos vamos ahora?
— Hm, supongo que tienes razón.
…
Ya estaba oscureciendo y Adrien estaba acostado sobre su cama, con las manos en su nuca, pensando en lo que había ocurrido hoy en la escuela. Ya había asumido que le costaba mucho más soltarse con Marinette cuando era Adrien, que llevando una máscara.
Sin meditarlo más, se levantó. Quería estar con ella aunque fuera unos momentos, se divertía a su lado, al menos siendo mitad gato. Además, podría llegar a encontrarse con Ladybug recorriendo la ciudad, lo cual no estaría nada mal.
— ¡Plagg, transfórmame!
— ¡¿Qué?! ¡¿Y mi ques-? ah! —ya era muy tarde, otra vez.
Saltó de su ventana, dio un par de vueltas extras por si divisaba a su lady, pero no tuvo suerte. Finalmente llegó al balcón de Marinette. Pero antes de poder hacer su entrada triunfal como el galán que quería demostrar que es, una imagen bloqueó su mente y detuvo su corazón unos instantes, quedó frente a la ventana de la chica, petrificado. Ella lucía un espectacular y radiante vestido azulado, que combinaba a la perfección con sus ojos zafiro.
"Hermosa…"
Parecía que ella estaba hablando sola y se miraba frente al espejo haciendo algunas observaciones.
— ¡Me encanta! Al fin lo terminé, estuve mucho tiempo trabajando en esto. ¿Se me ve bien? —le preguntó a Tikki, pero antes de que ella pudiese responder. Cat Noir resbaló de donde estaba, logrando hacer ruido con su caída. Tikki voló a esconderse, mientras Marinette se sobresaltaba, y corría a ver qué sucedía.
— ¿Cat?
— ¡H-hola, princesa! —se incorporó rápidamente, posando despreocupado.
— ¿Qué haces aquí?
— Sólo pasaba por el lugar y pensé en saludarte. Espero no haber interrumpido nada.
— No, descuida. Pasa, pero no hagas tanto ruido, ¿sí? O mis padres se preocuparán.
— Entendido —la siguió, y no pudo evitar volver a fijarse en lo radiante que se veía—. Wuau… —se le escapó. Ella lo miró sin entender, y al verlo embelesado, sintió vergüenza—. Te ves hermosa, princesa.
— G-gracias. L-lo terminé hoy…
— ¡¿De veras?! ¡¿Tú lo hiciste?! —"Bueno, a estas alturas ya no debería sorprenderme, pero ¿cómo no hacerlo?" Era incluso mejor que cualquier otro que hubiese visto en una de sus colegas modelos, el talento de su amiga parecía crecer cada día más—. Eres increíble, Marinette.
— No, vamos, no es para tanto.
— ¡¿Estás bromeando?! —se acercó a ella, le tomó la mano y la hizo girar para lucir más el vestido—. Es genial, y te ves fantástica en él.
— Gracias, Cat Noir —le sonrió sonrojada.
— ¿Y…lo hiciste por algún motivo en especial?
— Una prima se casará dentro de una semana.
— Oh, ya veo, una boda.
— Sí, ya tengo el vestuario listo. Ahora tengo que decidir si le pediré a alguien que me acompañe o sólo iré con mis padres —se sentó en la cama, debatiéndose.
— ¿Y…a quién se lo pedirías? —nuevamente aparecía su curiosidad incontenible.
— No lo sé —reconoció—. Tal vez, antes me hubiese animado a preguntarle a Adrien, pero ya no es opción.
— ¿Por qué no? ¿No lo consideras tu amigo? —preguntó serio y expectante.
— Claro que sí, aunque no sé si él me ve como su amiga. Creo que sólo soy una compañera más para él.
— ¡Eso no es cierto!
— ¿Eh?
— B-bueno, me refiero a que…alguien tan linda y divertida como tú no pasa tan desapercibida, princesa.
— No bromees, Cat. Él jamás se ha fijado en mí, no lo hará ahora tampoco —una punzada de dolor y culpa atravesó el pecho del rubio
— No lo sé, princesa. Todos cometemos errores, tal vez juzgamos mal a ese tal Adrien, y merece otra oportunidad.
— Hablas como si yo lo hubiese rechazado a él. Te recuerdo que fue al revés.
— Pero él nunca te rechazó en verdad.
— Y… ¿cómo sabes eso?
— E-eh…p-ues…tú me contaste, ¿no lo recuerdas? A menos de que hayas omitido ese titánico detalle.
— No, tienes razón, explícitamente no lo ha hecho.
— ¿Lo ves?
— Pero lo hizo indirectamente. Admitió que otra chica le gusta cuando Chloé le pasó sus chocolates, y eso sí es real —Cat no supo qué decirle, no podía mentirle. "Es verdad, yo amo a my lady, y no puedo negárselo a mi mejor amiga". El silencio reinó unos momentos—. Tal vez podría pedírselo a Nathaniel…
— ¡¿Qué?! —su indignación no se hizo esperar— ¡¿Y por qué a él?! Digo…no lo habías mencionado antes, ¡Y no sabía que te gustaba!
— No me gusta, antes éramos amigos. Y hace unos días me dijo que le gustaría que volviéramos a acercarnos, por eso pensé que podría ser una buena oportunidad para…
— No —le cortó él, decido y acercándose a ella.
— ¿Qué? ¿Y por qué no? —lo miró enfadada, era su decisión, no de él.
— Pues…porque nadie lleva a un "no tan amigo" a una boda, se malinterpretaría.
— ¿En serio?
— Así es, debes llevar a alguien de más confianza, y por eso es que yo te acompañaré.
— ¡¿C-cómo?!
— ¡Está decidido, princesa!
— P-pero… —estaba nerviosa, ¿qué debía decirle ahora?— ¿N-no tienes cosas de súper héroes qué hacer? Digo, no quisiera sacarte de tus tareas.
— Descuida, me haré el tiempo. ¿Y cuándo eso? —Marinette suspiró resignada, parece que no había de otra.
— El próximo sábado, a las seis de la tarde.
— ¡Per-rrfecto!
— Ahora sólo debo pensar qué les diré a mis padres.
— ¿A qué te refieres?
— ¿No crees que le extrañará que el gran Cat Noir vaya como mi pareja?
"¡¿Pa-pareja?! ¡Es verdad! Aunque pff, ella sabe que aunque vayamos "en pareja" sólo somos amigos, así que no hay nada de qué preocuparse. Jé, ni que Ladybug fuera a estar ahí también"
— S-sí, puede que les sorprenda un poco. Pero no creo que les moleste, ¿verdad? —preguntó algo dudoso, acercándose a ella.
— Claro que no, se sentirán felices de que haya un gatito tan valiente cuidándome —le acarició el cabello, como si fuera un minino, logrando que el rubio sonriera—. Y entonces… ¿Cat Noir tiene traje para ir a la boda?
— Pues…no —razonó él—. No puedo ir con otro traje, no tengo más. "No para Cat Noir al menos" —ella se rió, lo entendía perfectamente.
—Descuida, yo me encargo.
— Gracias, princesa.
— Oye, ¿quieres ver mi nueva adquisición?
— ¿Eh? ¿A qué te refieres? —Marinette se levantó y fue a su escritorio.
— ¡Acabo de comprar un nuevo videojuego: "Super Mario Odyssey"!
— ¡Wuau, ¿de veras?! —saltó entusiasmado— ¡¿Qué esperamos?, vamos a jugar!
— Así se habla, gatito. Aunque te advierto que soy muy buena y no te dejaré ganar.
— Jaja, lo sé.
— ¿Eh? ¿Cómo que lo sabes?
— Am… "¡demonios!" e-es que…tienes cara de ser buena jugadora, m-mi instinto animal nunca falla —a Marinette le rodó una gotita por la nuca.
— ¿Tú entiendes que en verdad no eres un gato, verdad? —pero el rubio ya estaba embelesado eligiendo su personaje.
— ¿Dijiste algo, princesa?
— Olvídalo. ¡Vamos a jugar!
Se pasaron un buen rato divirtiéndose, conversando y riendo. Era fácil estar con el otro. Se sentían cómodos y libres.
— ¡Sí, gané! —festejó Marinette.
— ¡Oh, no puede ser! ¡Quiero la revancha!
— La tendrás, gatito. Acabaré con cada una de tus nueve vidas, si es necesario.
— Jé, mira quien hace chistes de gato ahora.
— Rayos, eres contagioso…
— Querrás decir "fabuloso", "poderoso" ¡Oh, ya sé, "gatotástico"!
— Sí, claro, como digas. Menos charla y más acción, gatito.
— Querrás decir: más "gatoacción" —comenzó a reírse de su propio chiste, mientras Marinette rodaba sus ojos— ¿Qué sucede, princesa? ¿El gato te comió la lengua?
— Ay, no puede ser, ¿dónde se apagan tus malos chistes? —comenzó a picarle con un dedo en el abdomen, mientras el rubio se retorcía con las cosquillas— ¡Já, gané otra vez!
— ¡Hey, eso fue trampa!
— Tú empezaste, gatito.
— ¡Exijo otro juego, no me iré de aquí hasta ganar!
— Jaja, entonces creo que será una larga noche para ti… —nuevamente comenzó otra partida, debía admitir que le gustaba mucho ese lado confiado y competitivo de Marinette.
"Debería sacarlo más seguido"
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¡Hola! espero que les haya gustado el capitulo. Lamento haberme tardado en escribir, unos días después de año nuevo falleció un familiar muy querido y cercano, y no han sido días fáciles. No había ánimo, ni siquiera para escribir. Espero que comprendan...
La historia va lento pero seguro c: espero sus opiniones al respecto.
Nos vemos pronto!
