Amores de tejado
Promesas
"¡Voy tarde, voy tarde, voy tarde!"
Marinette corría a toda velocidad a la escuela, bastante atrasada pero decidida a llegar de igual manera. Cuando al fin cruzó el umbral de la puerta de su salón, la profesora acababa de llegar, lo que le valió un pequeño regaño y un par de burlas de Chloé y compañía.
Avergonzada, llegó finalmente a su asiento y ocultó su cara entre sus brazos, mientras Alya la animaba.
— Descuida, todos lo olvidarán para el recreo. ¿Por qué llegaste tan atrasada hoy?
— Es que anoche me quedé hasta tarde jugando videojuegos con… "¡un momento! No puedo decirle que estuve con Cat Noir! ¡Pensará que algo sucede entre nosotros!" —. Con papá.
— ¿Con tu papá? ¿Y hasta tarde? ¿Y tú madre no los regañó? —Alya comenzaba a sospechar, por desgracia para Marinette, su mejor amiga era muy astuta.
— N-no, es que…ya sabes, salió de nuevo con uno de sus discursos de que necesitábamos más tiempo padre-hija y bueno, tenía este juego y bueno…
— Hm… creo que hay algo que no me estás diciendo.
— N-no, ¿c-cómo crees? M-mejor pongamos atención a clase, ¿sí? No quiero otro regaño.
Alya la miró perspicaz, pero no dijo más. Por otro lado, Adrien finalmente podía relajar los hombros, había oído toda la conversación y por un momento temió por su pellejo.
"¿Sería buena idea que Alya supiera que Marinette y Cat Noir son amigos? Porque…si lo postea en su blog, y si Ladybug lo ve, tal vez piense que somos algo más y pierda mis pocas chances con ella". Definitivamente no le gustaba como sonaba eso.
Al término de las clases, Adrien quería continuar con su plan "conocer mejor a Marinette", sin embargo, no alcanzó ni a hablarle cuando notó como Alya se la llevaba volando del lugar.
Las amigas llegaron a un lugar apartado de la escuela, ahí se sentaron a hablar en una banca.
— Muy bien, has estado muy extraña estos días y no me has hablado en lo absoluto. ¿Qué es lo que te sucede, Mari?
— N-no es lo que crees, Alya —últimamente se le hacía más difícil ocultarle las cosas a su mejor amiga, comenzaba a desbordar culpa—. Son ideas tuyas.
— ¿Acaso…? ¿Ya no confías en mí?
— ¡¿Qué?! ¡No, nada de eso!
— Es que ya no me cuentas nada, Marinette. Tengo que estar adivinando que ocurre entre tú y Adrien, y ya ni siquiera nos juntamos después de las clases. Creo…que me siento algo olvidada —reconoció cabizbaja, mostrando su fragilidad.
Marinette se sintió fatal, deseaba contarle todo lo que pasaba en su vida, pero tenía miedo de que ella prefiriera publicar toda la verdad en su blog, que guardar sus secretos. Era peligroso para todos ellos saber la verdadera identidad de Ladybug, pero a su vez, se sentía la peor amiga del mundo.
"¿Qué debo hacer?"
— Alya, eres mi mejor amiga, ¡nunca podría olvidarme de ti! Es sólo que…hay algunas cosas que…no puedo contarte.
— ¿Por qué?
— Porque…si se llega a filtrar…
— ¡¿Qué?! ¡¿Crees que iré por ahí contando tu vida personal?!
— Alya, no lo entiendes… —"Y no es como que nunca lo hayas hecho antes, con otras personas…"
— ¡No!, entendí todo perfectamente, ¡no confías en mí! Bien, pues entonces yo tampoco confiaré más en ti —se paró indignada.
— ¡¿C-cómo?!
— Adiós, Marinette —se fue del lugar, a paso seguro y molesto.
— ¡E-espera, Alya! —Pero era inútil, esta vez sí que estaba molesta—. Oh no… ¿qué voy a hacer ahora? —se tomó la cabeza, angustiada. Tikki salió de su bolsito para acariciarle la cabeza.
— Descuida, Marinette, todo se arreglará. Sólo habla con ella cuando esté más calmada —la de ojos zafiro suspiró agotada.
— Espero que tengas razón. Pero no lo sé, tal vez…ya sea hora de decirle la verdad.
— No tomes esa decisión ahora. Ve como se dan las cosas.
— De acuerdo, gracias Tikki.
…
Ya en la tarde, Marinette estaba recostada sobre su cama pensando en todo lo ocurrido, aún no tenía claro qué decisión tomar.
— ¡Marinette, algo extraño está ocurriéndole al cielo! —le informó Tikki, ella corrió a la ventana. Parecía como si se hubiese obscurecido por nubles negras, distintas a las normales. Y de pronto, comenzaron a llover nada menos que espadas.
— ¡Oh, no! ¡Debemos detener esto antes de que lastimen a alguien! ¡Tikki, motas!
Rápidamente avanzó hasta el centro de la ciudad, en donde vio a la persona akumatizada, quien llevaba dos grandes espadas en sus manos y una armadura. Pero no pudo reconocerlo.
— ¡Ya basta! ¡Deja de hacer que lluevan espadas! ¡¿No entiendes lo peligroso que es?! —le reclamó Ladybug.
— ¡Nadie es mejor con el uso de espadas que yo! ¡Les he dado a todos la oportunidad de tomar una espada y desafiarme, y nadie se ha atrevido, porque saben que no me pueden superar!
— ¡Entonces yo me encargaré de que muerdas el polvo!
La dura batalla comenzó y se prolongó bastante, era un duro oponente, y lo peor era que seguían lloviendo más y más espadas, una casi le cae en la cabeza.
"Esto se está complicando. ¿Dónde estará Cat Noir?"
En ese momento, Ladybug notó como Alya se estaba acercando más, con su celular en la mano, pendiente de ella.
— ¡Alya, aléjate, es peligroso! —le advirtió, pero el villano ya la había visto y lanzó dos espadas en dirección a la morena, la heroína pudo desviar una con su yoyo, pero no la segunda, que era más grande. Así que rápidamente se lanzó a Alya, corriéndola de la trayectoria del arma.
— ¡Auch…! —lamentablemente, Ladybug no salió ilesa, el costado de su vientre comenzó a sangrar.
— ¡La-Ladybug, estás herida! —Alya estaba a punto de llorar— ¡Todo esto es mi culpa!
— Descuida, estoy bien —mintió con confianza—. Ocúltate hasta que acabe con él —con toda la fuerza y voluntad que le quedaban, saltó hacia él, dispuesta a terminar con esto. Pero él no cedería fácilmente, y cubrió todo el lugar con una espesa niebla que, de la nada, podía realizar pequeños cortes.
"Es muy fuerte…"
Luego de varios intentos y buenas ideas, lo logró finalmente, purificando a la oscura mariposa— ¡Ladybug milagrosa! —como hubo tantos heridos por la lluvia de espadas, y a ella no le quedaba mucha energía, sólo logró curar al resto y volver las cosas a la normalidad; sin embargo, no alcanzó para que el costado de su vientre se sanara, y este seguía sangrando sin parar.
Ladybug cayó al suelo, al límite, Alya era la única que estaba por el lugar (el resto seguía refugiado). La morena corrió en su auxilio, nunca vio a su heroína tan herida antes.
— ¡Ladybug, estás perdiendo mucha sangre, debo llevarte al hospital! —Alya estaba ya sollozando. Los aretes le dieron la última señal, estaba a punto de perder su transformación y ya no le quedaban fuerzas para volver a su casa.
— Alya, escúchame bien. No permitas que nadie más que tú se entere de mi verdadera identidad —dijo como pudo—. Sólo puedo confiártela a ti… —susurró antes de desmayarse. Y la máscara se esfumó junto con el traje.
— ¿Ma-Marinette? ¡N-no puede ser! — la morena no cabía en su impresión ¡Todo este tiempo su mejor amiga era también su máxima heroína!
Tikki apareció a su lado.
— Hola, Alya. Me llamo Tikki.
— ¡Ah! Ho-hola…
— Escucha, yo debo ocultarme para que nadie sepa que Marinette es Ladybug; si no, irían tras ella, su familia y amigos.
— Lo entiendo, descuida, la llevaré al hospital.
— Confío en ti, Alya —se escondió en el bolsito de siempre, antes de que la niebla terminara de disiparse. La morena observó de nuevo a su amiga, se sentía tan culpable.
— No puedo creer todo esto… discúlpame, Marinette —la abrazó, llorando.
— ¡¿Alya?! —la llamó una voz masculina desde atrás.
— ¿Cat Noir?
— ¡¿Es Marinette?! —se apresuró a llegar a su lado.
— ¡Está herida, hay que llevarla al…! ¡Oye, espera! —antes de que pudiese terminar la frase, el chico gato ya corría y saltaba a toda velocidad camino al hospital, con Marinette en sus brazos, como si fuera una auténtica princesa.
— ¡Te veo allá, Alya! —le gritó antes de desaparecer con la chica en brazos. Cuando llegó, la internaron de inmediato para revisarla. A Cat no le quedó otra que sentarse en la sala de espera. Se sentía terrible, su padre lo había obligado a permanecer hasta el final de esa estúpida ceremonia en la cual él sólo era un inútil invitado de honor, y no pudo sacárselo de encima para poder ir a ayudar a su lady, a pesar de que sabía que ella estaba luchando con quizás quien.
Cuando llegó ya era tarde, no había rastros de Ladybug, y peor, su amiga ahora estaba mal herida. "¡Yo debí estar ahí, protegiendo a Marinette y ayudando a Ladybug! ¡Agh! Soy un fracaso…"
Finalmente Alya llegó corriendo, muy angustiada.
— ¿Cómo está ella?
— Aún no me han dicho nada, la están…
— ¡¿Y dónde rayos estabas tú?! ¡Se supone que eres el compañero de Ladybug ¿y no apareces en su batalla más difícil?! ¡Si hubieras llegado a tiempo, Marinette no estaría herida!
— Lo sé… —bajó la cabeza, avergonzado, culpable. Era cierto. Le había fallado a su lady y también a su mejor amiga—. De verdad lo lamento…
— Y deberías —Alya estaba indignada, pero en verdad era la preocupación hablando por ella—. Yo… no se qué haré si pierdo a Marinette… —se quebró finalmente y comenzó a llorar desconsolada, tapando su cara con las manos. Cat se acercó a ella y puso sus manos en los hombros de la morena.
No lo había pensado, ¿y si Marinette no sobrevivía y la perdía para siempre por no llegar a tiempo, por no protegerla? Una fuerte punzada atravesó su pecho, un dolor agonizante se posicionó en su corazón y en su estómago.
"No…no puedo perderla. Marinette, por favor resiste", sus ojos comenzaron a llenaron de pequeñas lágrimas, el miedo comenzaba a invadirlo. De pronto, notó como el doctor venía hacia ellos. Llamó la atención de Alya y ambos fueron a su encuentro.
— ¿Ustedes vienen con Marinette Dupain-Cheng?
— ¡Sí! ¿Cómo está, doctor? —preguntaron ambos, ansiosos.
— Ella está estable ahora, perdió mucha sangre, así que tuvimos que hacerle una transfusión, y requirió algunos puntos para el corte de su vientre; pero no hay daño en ningún órgano. Ella se pondrá bien, necesito que firmen unos papeles o que llamen a sus padres para que lo hagan, si es que ninguno de ustedes es mayor de edad. Pero ella podrá irse en una hora más.
— Gracias, doctor —se lanzó a abrazarlo la morena, sin poder contenerse. Mientras Cat volvía a sentir ligero el aire en sus pulmones.
"Ella estará bien, estará bien, estará bien…", se repetía una y otra vez el rubio.
Alya llamó a los Dupain-Cheng y a Nino, y mientras esperaban, volvió a sentarse junto a Cat Noir, que seguía sin tener buen semblante.
— Oye, tranquilo, Marinette estará bien.
— Sí… pero…no pude hacer nada por ella, no pude estar ahí para protegerla.
— Yo…lamento haberte gritado hace un rato, estaba muy molesta. De hecho, si de alguien es la culpa, es mía.
— ¿Eh?
— ¡Ah! Es que…y-yo le pedí a Marinette que me acompañara a grabar a Ladybug en acción, a pesar del peligro —mintió para guardar el secreto—. Es mi culpa que esté herida.
— No, Alya. Yo soy el compañero de lucha de Ladybug, debí estar a su lado, cubriéndola y protegiéndola a ustedes. A propósito, ¿la viste? ¿Ella también estaba herida?
— Eh… bueno, se veía muy agotada, por eso se fue rápido, no pude decirle nada.
— Ya veo, espero que esté bien.
— Descuida, es Ladybug de quien hablamos, seguro que estará bien —le animó ella.
Llegaron los preocupados padres y Nino, tras ellos. Alya les explicó que ambas estuvieron en el momento y lugar equivocados, y que a pesar de los esfuerzos de Ladybug y Cat Noir, no pudieron protegerlas totalmente. Pero que Marinette estaba bien ahora. Los padres abrazaron a Alya, y luego a Cat Noir, para gran sorpresa de este.
— Sabemos que tú y Ladybug se esfuerzan al máximo por proteger a todos —habló su madre.
— Y además la trajeron al hospital y te quedaste con ella hasta que llegamos, muchas gracias —hablaba su padre ahora. Logrando que el héroe se sintiera aún peor.
Esto no podía volver a pasar.
Se despidió de los chicos y prefirió irse, dio unas vueltas a ver si divisaba a su lady, seguía preocupado; pero fue en vano, de igual forma lo presentía. Sin darse cuenta, volvió al balcón de Marinette, notó como ella estaba recostada en su cama, y sus padres la arropaban y le dejaban una bandeja con comida, estuvieron a su lado un buen rato. Marinette notó de reojo al gatito, mirándolos por la ventana.
— Papá, antes de que bajen, ¿podrías abrir un poco la ventana? Quiero algo de aire.
— De acuerdo, hija —el chico se escondió, y cuando los adultos se fueron finalmente, él tocó la ventana, pidiendo permiso para entrar. Marinette asintió y Cat entró a su pieza.
— Hola, princesa, ¿cómo te sientes? —Se acercó a ella, sentándose en la orilla de su cama, ella trató de incorporarse un poco— ¡No te esfuerces, no quiero que te duela!
— Tranquilo, gatito, estoy bien, en serio, sólo fue un corte.
— Un feo y gran corte que requirió puntos. Quédate ahí, yo te ayudaré con la comida.
— ¡¿C-cómo dices?! N-no es necesario que… —pero él no la escuchaba, ya tenía la cuchara llena de sopa para ella.
— Di "ah…"
— ¡Cat, basta, no tengo heridos los brazos!
— Que digas "ah…" —insistió.
— ¡P-pero, Cat…! —y él aprovechó esa instancia para darle la comida. Marinette no tuvo otra opción que tragar; él se veía serio, decidido, no iba a ceder. Pero ella se sentía avergonzada, ni siquiera dejó que sus padres le dieran de comer como si fuera una niña de dos años. Pero por más que trataba de razonar con él, diciéndole que estaba exagerando; él parecía no oírla y seguía concentrado en su tarea.
Así se acabó la sopa.
— ¿Lo ves? No fue tan difícil —le sonrió orgulloso el chico de negro. Ella lo miraba con los brazos cruzados, cual bebé al que obligan a comer su puré de espinacas.
— Insisto en que esto era completamente innecesario.
— De nada, princesa, cuando quieras.
— Ash… "contigo no se puede"—se llevó una mano a su frente—. Ahora que lo pienso, hoy no te vi peleando con Ladybug…
— Ah, sí, no alcancé a llegar —sus ojos volvieron a mostrar culpa y angustia, se levantó y llegó hasta la ventana, apoyándose en ella. Marinette pareció entenderlo.
— ¡P-pero no importa, la próxima vez podrás pelear junto a Ladybug, como siempre! —le animó.
— No es sólo por no haber podido ayudar a my lady en el combate, sino que…no pude protegerte, princesa —sus ojos esmeralda mostraron una fragilidad que Marinette jamás había visto en él, al punto que quería correr a abrazarlo y consolarlo.
— Cat…
— Perdóname, princesa —bajó la cabeza avergonzado, y sólo la volvió a levantar cuando sintió los tibios brazos de Marinette envolviéndolo por el cuello. Había salido de la cama para ir a consolarlo.
— No hay nada que perdonar, gatito, deja de atormentarte, ¿sí? —finalmente él le correspondió el gesto, pero no del todo convencido. La tomó entre sus brazos, con suavidad y volvió a depositarla en la cama.
— Marinette, te prometo que desde ahora en adelante, siempre voy a protegerte, pase lo que pase, yo te cuidaré —le dijo mirando sus grandes ojos azules, logrando que ella se sonrojara mínimamente.
Ya antes se le había dicho algo parecido un par de veces, pero siempre en tono de broma y juego; ahora sonaba como una promesa de sangre. Obviamente estas palabras tenían mucho peso para él.
Para ambos.
— G-gracias…pero no tienes por qué hacerlo, Cat…
— Es una promesa. Desde hoy y hasta que sea necesario, vendré a cuidarte todas las noches.
— Eres muy ti- ¡¿Qué?! ¿Todas las noches?
— Sin falta.
— Pe-pero ¿y Ladybug? Debes ayudarla a combatir el mal.
— ¡Y lo haré! Y luego vendré a visitarte en las noches para asegurarme de que estés a salvo.
— Pero estarás agotado luego de pelear, no quiero forzarte a… —pero no pudo seguir hablando, Cat se acercó más a ella y le besó la frente con dulzura.
— Es una promesa, mi princesa. Y comenzaré hoy mismo —se dirigió a la silla del escritorio de Marinette y se sentó, apoyando su mentón en el respaldo de esta.
— Ay gatito… —suspiró resignada, parece que ya no se echaría para atrás—. Bien, ya que estás aquí, ¿quieres otra partida de videojuego?
— ¡Estaba esperando que me lo preguntaras, esta vez sí que te venceré, princesa!
— Jé, no creas que esta herida te dará alguna ventaja, gatito, seré más ruda que nunca.
— Así me gustas…
— ¿Eh? — ¿había oído bien?
— ¡Di-digo, que así me gusta, me refiero a tu actitud fuerte, ya sabes…! ¡Me-mejor comencemos!
Marinette lo dejó pasar, más que nada porque su celular la distrajo, era Alya, preguntando cómo estaba, disculpándose por todo lo ocurrido y diciéndole que mañana iría a visitarla luego de la escuela, y que "su secreto estaba a salvo con ella". Aún tenían asuntos pendientes, pero al menos Marinette estaba más tranquila. Podía confiar en su mejor amiga, ahora lo sabía.
— Entonces… ¿mañana no irás a clases, verdad?
— No, tengo dos días de descanso.
— Bien, creo que vendré a visitarte entonces, así no te aburrirás.
— ¿Pero…y tú no tienes que ir a la escuela?
— Ñe…algo se me ocurrirá. Mi princesa me necesita más que la escuela ahora.
— No quiero que te metas en problemas por mi culpa, gatito.
— Descuida, soy un gato audaz, sigiloso y astuto. Escabullirme es mi especialidad. Tú sólo preocúpate por recuperarte y por evitar que te de una paliza en esta partida —volvió a tomar la consolar para comenzar a jugar.
— ¡Hey, no seas tramposo!
— ¿Qué? Tengo que usar algún método contra tu buena suerte en el juego.
— ¿Ah sí? —de pronto, Marinette se acercó un poco más a Cat Noir y lo besó en la mejilla, lo cual fue suficiente distracción para que él quedara petrificado, y perdiera magistralmente.
— ¡Sí, gané! —celebraba ella.
— ¡Oye, eso sí que es trampa!
— Ya sabes lo que dicen, ojo por ojo y diente por diente.
— ¿Y qué tal beso por beso? —le preguntó coqueto y acercándose a ella. Pero ella le corrió la cara con su mano.
— Já, olvídalo gatito, demasiado cariño por hoy.
— Ouh…que mala eres, princesa mía —fingió un puchero, que ella ignoró. El rubio no pudo evitar sonreírle. Le encantaba estar con la autentica Marinette, la que no se ponía nerviosa, ni se escapada de él; la que no se asustaba de su éxito y fama, ni quedaba tan deslumbrada por su falsa armadura.
Con aquella que se había transformado en su genial y maravillosa mejor amiga.
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hasta aquí el cap! desde ahora en adelante Marinette y Cat Noir comenzarán a acercarse mucho más y a vivir más cosas juntitos jiji
espero que les haya gustado c: y si quieren dejar un comentario estaré feliz de leerlo (L) gracias a los que leen y apoyan!
Nos vemos pronto!
