1. Descubriendo nuestra sexualidad
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Ahí estaban ellos, besándose en la oscuridad de aquella habitación. ¿Cuándo habían pasado de sólo decirse un simple "hola", para estar ocultos bajo el manto estrellado, en el cuarto de uno de ellos, besándose, restregándose el uno con el otro por encima de la ropa? Ni ellos tenían la menor idea. Pero ese era un secreto que sólo ellos sabían, uno que encendía la mecha hormonal que ambos tenían dentro del cuerpo.
Llevaban un año de conocerse y tras ese año ya estaban enrollado de esa forma. No sabían si existían sentimientos sinceros entre ellos, de lo uno que estaban seguros era de sentirse plenos para explorar su sexualidad el uno con el otro.
Ambos habían crecido, mejorando la figura, despertando el deseo de cada uno.
Marinette había crecido un par de centímetros, pero junto a ello habían crecido sus hermosos senos y su figura se había remarcado aún más. Una cintura casi igual a la que siempre había tenido, pero al lado de unas anchas caderas que se contoneaban cuando cumplía su deber como Ladybug. Eso era que volvía loco a su compañero de pelea. Todas esas proporciones se veían aún mejor al lado de su redondo trasero, sus fuertes piernas y el hermoso abdomen plano, toda consecuencia de su trabajo heroíco.
Adrien por su parte se había estirado, dejando algo más baja a su compañera. Su musculatura había aumentado, no sólo por su estilo de vida como Chat Noir, sino por lo que tenía que trabajar para modelar con un cierto estándar. A pesar de esos músculos marcados, seguía siendo un joven delgado, no demasiado voluminoso, es por ello que su belleza era tan angelical a pesar de verse un poco mayor. Su cabello era más rebelde y sus facciones se había vuelto un tanto más rudas de lo usual.
Todos eso cambios en el par de jóvenes eran una nueva experiencia y una oportunidad de explorar aquel océano de placeres carnales que los estaban moviendo en ese momento para comenzar a tocarse con cierto temor.
No separan sus bocas en lo absoluto, pero sus manos tocaban todo lo que estaba frente a ellos.
La azabache metía sus manos por debajo de la camisa del varón, tocando el fuerte abdomen, rozándolo con sus uñas como si deseara marcar aquel sitio. Mientras tanto el de ojos verdes sujetaba a la adolescente de los glúteos, apretándolos, obligándola a ponerse en puntitas mientras se acercaba a él.
Querían pasar de esa línea que aún les impedía retirarse la ropa, porque aun mantenían cierta cordura o eso creían ellos. La fémina levantó su blusa hasta su pecho e hizo lo mismo con su amante nocturno, juntó su parte delantera, permitiendo que hubiese un contacto entre pieles. Una corriente eléctrica recorría el cuerpo de ambos, la piel se sentía más sensible y en sus adentros el muchacho maldecía la presencia del brassier de la hija de los Dupain-Cheng.
Se arriesgó, acercó sus manos torpes a esa prenda que deseaba desaparecer y la removió un poco, bajando las copas de esta y dejando que los suaves pezones rosas fueran tocados con las yemas de sus dedos. La respuesta que obtuvo fue un pequeño respingo al mismo tiempo de que la chica suspiró entre ese beso. ¿Eso significaba que estaba bien? Volvió a rozarlos, obteniendo la misma respuesta.
– Sigue... – Rogó la futura mujer. – Por favor...
Así lo hizo. Sus dedos índice y medio se habían juntado, frotando de forma circular el punto más alto de los pechos femeninos, sintiendo como se erguían bajo ellos.
La mente de Marinette se estaba quedando en blanco, se arriesgó a tocar el miembro viril por encima del pantalón del joven. Sentía que pedía atención aquella zona, poco lo que su palma se movía de arriba a abajo. Así como ella suspiraba, él gruñía intentando ocultar lo mucho que le gustaba.
– Mari... – Él pedía más.
Ella también quería más.
Pero todo terminó abruptamente, pues fuera de aquella habitación, en esa enorme mansión se escucharon unos fuertes pasos. Acomodaron sus ropas e intentaron peinar su cabello. Tocaron a la puerta y el dueño de aquel espacio abrió.
– ¿Qué pasa, Samuel*?
El hombre con cuerpo de gorila señaló a Marinette y después fuera. Entendieron que era hora de llevarla a casa, ese día no podía quedarse a dormir ya que el día siguiente debía viajar con sus padres para visitar a la prima de su padre.
Ambos asintieron e indicaron que pronto saldrían. El guardaespaldas cerró la puerta y ellos se besaron nuevamente, con desesperación ya que estarían separados aquel fin de semana. Podían soportarlo, ¿no?
Continuará...
Muchas gracias por comenzar a leer esta historia, es nueva y espero que tenga buena aceptación como otras que he escrito. Sé que no debería escribir tantos fanfics a la vez, pero pasa cuando sucede XD
Como dije, deberán tomar en cuenta varios puntos para esta historia:
En vista de que muchos de mis lectores adoran mis lemon y que les falta educación sexual (no lo tomen personal), este será mi forma de enseñarles sobre ello.
No habrá peleas desarrolladas, todo se basará en puro sexo y los protagonistas de la serie. No más.
La trama será muy lenta al igual que las actualizaciones. ¿Por qué? Tengo un montón de fanfics XD Y de paso estoy super saturada con la escuela. Pero no se preocupen, cada capítulo valdrá la pena :3
¡Buen día a todos y por favor voten y comenten! 3
