Amores de tejado
Un día libre para ambos
Abrió los ojos con lentitud, sentía pesados los párpados. Quiso voltearse en su cama y acomodarse mejor para seguir durmiendo, pero…
— ¡Auch! ¡Ay, ay! —había olvidado por completo su nueva herida en el vientre. Tikki despertó preocupada y voló hacia ella.
— ¿Estás bien, Marinette? —la kwami llegó a acariciar su cabeza.
— S-sí, descuida.
— ¿Quieres que te traiga algo?
— No, trataré de seguir durmiendo, después de todo, hoy no iré a la escuela.
— Es una buena idea que descanses para recuperarte bien.
— Sí, sólo espero que París no necesite a Ladybug un par de días.
— ¡Descuida, estoy segura de que Cat Noir te cubrirá! —le animó—. Bueno, eso si no está muy ocupado cuidándote aquí, jiji —comenzó a reírse pícaramente, sin dejar de ser adorable.
— ¡Tikki!
— Sólo bromeaba, Marinette. Duerme, ¿sí?
— Bien… —"Aunque… algo me dice que veré a ese gatito más seguido desde ahora".
Tikki vigiló que se durmiera profundamente y luego voló hacia la ventana para quitar el seguro; ahora, si cierto héroe de negro quería entrar, podría hacerlo sin problemas.
…
Como cada mañana, Adrien se bajó de su limusina y se dirigió hacia la puerta de la escuela, entró rápidamente y se fue directo a la parte más alejada del patio.
— Muy bien, creo que nadie me vio. ¡Plagg, las garras!
— ¡¿Agh, tan temprano?! ¿Y mi ques-? ¡Ah! —no tuvo más tiempo de reclamar.
Trató de ser veloz y no llamar mucho la atención de los demás estudiantes, una vez que logró salir se fue directo a la casa Dupain-Cheng. Una idea fugaz le sacó una sonrisa mientras saltaba por los tejados de París, asumió que ya se sabía el camino de memoria a dicha casa.
"Jé, podría llegar con los ojos cerrados".
Finalmente aterrizó frente a su ventana, para su fortuna, estaba abierto. Como notó que la chica dormía profundamente, entró de puntitas, haciendo uso de su famosa agilidad gatuna. Pero por no mirar a donde pisaba, se tropezó con una zapatilla de Marinette, cayendo estrepitosamente y de cara al piso.
La de ojos zafiro se despertó sobresaltada, pero al entender la situación, comenzó a reírse suavemente.
— Oye, gatito, sé que soy "tu princesa", pero no por eso debes besar el suelo por donde camino.
— Auch…ja ja, me alegra que al menos tu sentido del humor siga intacto, princesa —se acercó a ella, haciendo como que no estaba adolorido, lamentablemente la mala suerte ya era parte de su vida— ¿Y cómo te sientes hoy?
— Estoy mejor. Por cierto, ¿seguro que no te metes en problemas por venir a verme a esta hora? ¿No vas a alguna escuela?
— Jé, ya te lo dije, princesa, tú me necesitas más que la escuela ahora mismo. Lo que sea que requieras ahora, yo me encargaré para que no te sobre esfuerces y te recuperes más rápido— aludió él con valor y posando cual Hércules. Ella lo miró agradecida.
— Gracias, gatito.
— Descuida. ¿Quieres seguir durmiendo? No quise despertarte.
— No, ya no tengo sueño —se sentó con lentitud en la cama, Cat puso unas almohadas en su espalda para que estuviera más cómoda.
— ¿Te apetece una película?
— ¡Es una buena idea! Hay una que he querido ver hace meses…
— ¿Cuál?
A los diez minutos se había arrepentido de preguntar, estaba sentado junto a Marinette en su cama, aunque ella estaba bajo las mantas y él encima. ¡¿Cómo lo había convencido de ver "Yo antes de ti"?!, recordaba que cuando se estrenó, Chloé lo había molestado hasta el cansancio para que la llevara a ver dicha película, incluso había tratado de meter a su padre al baile para obligarlo a llevarla, por suerte logró salvarse. Él no era muy fanático de las películas románticas, y aunque fuera un perfecto galán con Ladybug. Sin embargo, ya para el final de la película, ella estaba apoyada en su pecho y él la tenía abrazaba con su brazo derecho. Marinette se limpiaba esa lágrima traidora que se le había escapado, mientras Cat sacaba el último de los pañuelos de la caja para sonarse y limpiarse por milésima vez.
— ¿E-estás bien, gatito?
— C-creo que sí —sollozaba—. Es que es…tan triste… ella lo amaba…
— Jaja, no conocía este lado sensible tuyo.
— Ni yo…
La chica apagó el computador y le hizo cariño en el pelo, con afán de calmarlo.
— ¿Quieres algo de comer?
— Interesante propuesta, princesa. ¿Qué propones?
— Mi padre horneó un pastel ayer en la mañana, todavía queda en el refrigerador.
— Mm, suena estupendo. ¿Quieres que vaya por él? No quiero que te duela la herida.
— Bien, pero no toques más cosas ni hagas un alboroto.
— Entendido. Já, ¿sabes? A veces puedes ser tan mandona como my lady —mencionó antes de irse a la cocina, mientras Marinette tragaba pesado y agradecía que el chico no hubiese hecho la conexión en su mente.
Tikki salió de su escondite en esos momentos. Marinette aprovechó de darle galletas de su bolso, para que comiera.
…
Estuvo con Cat Noir hasta la hora de salida de la escuela, él le explicó que debía hacer unas cosas, pero volvería más tarde, cuando terminara. Lo cierto es que debía hacer como que salía de la escuela y entrar nuevamente a esa limusina que lo llevaría a sus deberes del día.
Tras irse, Marinette recibió un mensaje de Alya, diciéndole que iría a visitarla a penas terminaran las clases. Y así fue, por suerte no estuvo mucho tiempo sola, y Tikki aprovechó de comer un poco más y dejarle la puerta abierta a Alya.
— ¡Marinette! ¿Cómo estás? —se acercó la morena a su convaleciente amiga, quien seguía en cama.
— Mucho mejor, tranquila.
— ¡Ay, Marinette, me asustaste tanto ayer, por un momento creí que te perdería! —la abrazó y comenzó a llorar en su pecho.
— Tranquila, Alya. Nunca me perderás, lo prometo. Lamento…no haberte dicho la verdad, pero era muy peligroso.
— Lo sé, creo que nunca me había tomado más en serio la labor de Ladybug hasta ahora. Prometo que no le contaré a nadie de tu secreto, Marinette, no quiero verte en problemas de nuevo. Aunque por otro lado… ¡estoy frente a mi mayor heroína! ¡Qué emoción!
— Vamos, sólo soy yo.
— ¡Y también la asombrosa Ladybug! No te menosprecies. Oye, ¿y sabes quién es Cat Noir en realidad?
— No, es que prometimos no revelar nuestras identidades, por un tema de seguridad. Sin embargo, él me conoce como Ladybug y como Marinette. De hecho, estuvo aquí cuidándome hace unos momentos.
— ¡¿L-lo dices en serio?! ¡¿Aquí, en tu habitación, los dos solos?! ¡¿Es tu novio acaso?!
— ¡¿Qu-qué?! ¡Claro que no! Sólo somos amigos.
— ¡¿Eres amiga de Cat Noir?! ¡Ay, es todo tan asombroso!
— Jaja, es muy inmaduro y egocéntrico en verdad.
— ¿En serio? Mm… ¿puedes compararlo con alguien que yo conozca como para hacerme la idea de cómo es él en verdad?
— Creo que no conozco a nadie igual a él, pero puedo decirte algo, es todo lo contrario a Adrien Agreste.
— Interesante…
— Y hablando de Adrien, ¿pasó algo interesante con él en la escuela hoy? Como me hubiese gustado verlo…
— De hecho, hoy no fue.
— ¿Eh? Qué extraño, ¿estará enfermo?
— Le pregunté a Nino y no sabía, así que aún no tengo información. Pero tranquila, seguro que no es nada malo.
— Eso espero…
Las chicas estuvieron hablando y riendo cerca de dos horas, luego Alya tuvo que irse a su casa, debía cuidar a sus hermanas.
Media hora después, Cat Noir volvió a golpear su ventana.
Adrien había cumplido con sus deberes luego de la escuela, así que nadie en su casa se había enterado de que hizo la cimarra; Nino lo había llamado preocupado, y él le mintió contándole acerca de un nuevo proyecto de modelaje, y que debieron probarles trajes y tomarse fotos, por eso estuvo ocupado; también se había encargado de informarle a la profesora lo mismo, para que no indagara más en el asunto.
— Hola de nuevo, princesa. ¿Ocupada? —se acercó de nuevo a la cama de la chica, quien parecía entretenida haciendo un boceto.
— No, sólo jugaba un poco con una idea —Cat Noir se sentó en sobre las mantas, cerca de ella.
— ¿Cómo te sientes?
— Bien, algo cansada.
— ¿Comiste algo? Ya son casi las 7 de la tarde.
— Pues…
— No digas más, dime qué traer y lo tendrás frente a ti.
— Jaja, bien, mis padres aún deben estar en la panadería, ¿puedes hacer unos sándwiches? Los ingredientes están en el refrigerador y el pan en el estante. Puedes ponerle lo que desees al tuyo. Yo quiero el mío con queso, jamón, lechuga y un poco de mayonesa.
— Suena rico, pero ¿sabes qué lo haría perfecto? Mostaza y pepinillos.
— ¡Wákala! Jaja pero creo que también hay en el refrigerador, para que le pongas al tuyo.
— ¿Te traigo algo de beber?
— Jugo, por favor. Hay leche también, por si quieres, gatito.
— Perr-fecto.
Pusieron otra película en el computador de Marinette mientras comían, esta vez el rubio eligió una que Nino le había recomendado hace mucho: Paul. Se rieron durante toda la película, y aunque a Marinette le dolía un poco, no podía evitarlo, se la estaban pasando de maravilla.
Nuevamente, ella quedó apoyada en el pecho del héroe, mientras él pasaba por sus hombros su brazo derecho, acercándola más a él.
Ya estaba terminando la película, cuando Adrien notó la cercanía que tenía ahora con su amiga. Una suave sonrisa inundó su rostro, tener esa confianza con ella le gustaba bastante, no recordaba haber estado así con alguien antes, menos con una chica.
"Ahora que lo pienso, me siento cómodo a su lado; me gusta su contacto, lo busco… sin darme cuenta".
Luego de las últimas risas al terminar el filme, ella lo abrazó, y con su mirada zafiro, Cat Noir sintió como le agradecía por todo lo que había hecho hoy por ella. Él le sonrió de vuelta, y estuvo a punto de decirle algo importante, algo que quería compartir con alguien hace tiempo, y Marinette parecía la candidata perfecta para ello. Sin embargo, la alarma del traje negro comenzó a sonar.
— ¡Cat Noir, debes irte!, tu transformación… —el chico se separó de ella y se levantó despacio de la cama, sin ánimo. Se dirigió a la ventana, pero frenó antes de abrirla y se volteó hacia Marinette.
— Lo sé. Pero…no sé si quiero hacerlo.
— ¡¿Cómo?!
—…No quiero. Sólo por una vez, me gustaría que alguien supiera quién soy en verdad, me gustaría que tú los supieras, Marinette.
— Cat… —el silencio reinó unos minutos. Sin que el héroe lo esperara, ella se levantó de la cama y lo abrazó por el cuello, con fuerza—. Debe ser muy difícil para ti tener que guardar un secreto tan grande e importante a todos, pienso que…debes sentirte solo, por ello… —Marinette había logrado tocar en lo más profundo del gato, y él se sintió, por primera vez, comprendido—. No puedo dejarte hacerlo, porque es peligroso para ti, y no quiero arriesgarte, no quiero…perderte… —la de ojos zafiro se hundió en su cuello—. Debo cuidarte de alguna manera, como pueda hacerlo, aunque sólo sea así por ahora "siendo Marinette".
Él no aguantó corresponderle el gesto, ahora se sentía aún más emocionado que cuando vio esa película romanticona. Definitivamente había elegido a la mejor "mejor amiga" del mundo.
— Te quiero, princesa —soltó de pronto, sorprendiendo a la Dupain-Cheng, quien luego se volvió a relajar.
— Y yo a ti, gatito —ella lo liberó finalmente, y Cat Noir se volteó, abriendo la ventana—. Vendré a verte mañana, ¿sí?
— Okey. Buenas noches.
— Buenas noches —y se fue.
Tikki salió finalmente de su escondite y llegó al lado de su amiga.
— Aww, eso fue muy considerado y maduro de tu parte, Marinette.
— Eso espero.
— Sí, ¡pero tengo mucha hambre ahora, Mari!
— ¡Oh, es verdad! No has comido desde hace horas. Ven conmigo, te daré algo rico.
— ¡Hurra!
El rubio se fue saltando de tejado en tejado, con una radiante sonrisa en su rostro gatuno. A penas puso un pie en su pieza, perdió la transformación y Plagg salió disparado a la cama, agotado. El de ojos esmeraldas lo miró comprensivo, y fue a traerle su camembert.
— ¡Yupi! —lo tomó feliz y se lo engulló en la boca.
Adrien se tiró sobre su cama, de espaldas y sin borrar su sonrisa.
Hoy había sido un excelente día para él.
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Espero que les haya gustado c: espero sus comentarios!
Saludos!
