Amores de tejado

Dar y recibir

Adrien Agreste, el bombón y sex simbol número 1 de su escuela, yacía ahora en el piso, besando el suelo y tratando de levantarse algo adolorido. Nino llegó a auxiliarlo.

— ¡Hey, amigo, ¿estás bien?! Te dije que no pasaras por ahí porque el piso estaba mojado, incluso hay un cartel de advertencia.

— Agh, lo sé, no estaba prestando atención —por suerte no estaba herido. Siguieron caminando hacia la sala.

— Andas algo distraído hace días, viejo. ¿Seguro que está todo bien?

— S-sí, descuida —sus mejillas se tiñeron levemente al recordar como hace dos días estuvo a escasos milímetros de besar a Marinette, ¡por una barra de chocolate y un estúpido juego!

— Hm… no será que me ocultas a alguna chica, ¿o sí? —bromeó Nino.

— ¡¿Qu-qué?! ¡N-no! ¡Yo…! —pero se calló al entrar a la sala y divisar a una alegre Marinette conversando animadamente con Alya. Tanta fue su distracción que no se fijó que a alguien se le había caído un lápiz y resbaló con este, quedando nuevamente de cara al piso— R-rayos. "No de nuevo, ahora sí que quedé como un idiota frente a todos".

— ¡Wuo, ¿Otra vez?! —Nino comenzó a ayudarlo a ponerse de pie, de nuevo.

— ¡Adrien! —escuchó una dulce voz que ya conocía a la perfección, la Dupain-Cheng corrió preocupada hacia él. Pero el rubio, por instinto se levantó como un resorte antes de que la chica llegara a su lado— ¿E-estás bien? —lo miró con esos brillantes zafiros gentiles que siempre tenían calidez para él, y para Cat Noir. Un sonrojo inundó las mejillas del Agreste.

— S-sí, eso no fue nada, en esgrima las caídas son mucho peor —le bajó el perfil. "Genial, ahora parezco un presumido". Sin embargo, la de cabello azulado no lo miraba con desprecio, sino que nuevamente tenía esos ojos de admiración hacia él, como si fuera una estrella de Rock famosa o algo así.

"Me gusta más los ojos que me dedica como Cat Noir", pensó con algo de nostalgia, refiriéndose a esos ojos dulces y confiados.

— ¿Estás seguro? Se vio como un golpe feo —consultó Alya, extrañada de la actitud de Marinette y Adrien últimamente, sobre todo de este último. "Es casi como si hubiesen cambiado el rol".

— Adrien anda muy distraído últimamente —le susurró Nino a su novia, pero el de ojos esmeralda los escuchó.

— ¡N-nada de eso! Sólo fue un pequeño accidente —miró a la Dupain-Cheng con la esperanza de que no oyera, y así fue. Ella seguía con la misma sonrisa para él.

— Bu-bueno, me alegro que no te haya pasado nada malo, Adrien —confesó sonrojada. El rubio no pudo evitar recordar ese delicado roce de labios, inevitablemente se fijó nuevamente en esa suave boca color rosa. Su pulso se aceleró y sus mejillas ardieron.

"Estuve tan cerca de…"

— ¡Chicos, vayas a sus asientos, la clase está por comenzar! —informó la profesora tras ellos, esperando que la dejaran pasar y logrando que al rubio casi le diera un infarto. Aunque por esta vez, sentía que lo había salvado.

Las clases pasaron rápido y tranquilas, el timbre sonó liberándolos a todos finalmente.

— ¡Recuerden repasar el capítulo 8 para mañana! ¡Ah, casi lo olvidaba!, esta tarde hay una función de teatro al aire libre en la plaza de la ciudad, es basada en una novela llamada "Orgullo y prejuicio". Los invito a todos para que vayan a verla y enriquezcan su cultura y sentido crítico —sin embargo no vio muchas caras interesadas en la clase, suspiró resignada—. Es una novela con drama romántico — ¡Bingo! Varias caras femeninas se encendieron.

— ¡Suena divertido! ¿Qué te parece si vamos, Alya? —preguntó Marinette.

— Claro, no tengo nada más que hacer esta tarde. ¿Te nos unes, Nino?

— Por supuesto —llegó junto a su novia.

— ¿T-te gustaría a-acompañarnos, Adrien? —preguntó tímidamente la de ojos zafiros.

— Lo lamento, Marinette, pero tengo algunos compromisos previos que atender.

— O-oh…entiendo… ¡Que tengas suerte con tus cosas! —le animó lo mejor que pudo. Él le sonrió agradecido, se despidió y se fue.

La verdad irónica de todo esto, es que por haber estado tanto tiempo con ella últimamente, había dejado muchas de sus obligaciones de lado, incluso se había escapado de algunas. Quería evitar que su padre le llamara la atención por ello, así que debía volver a su vieja rutina estos días y no levantar más sospechas.

Los chicos se estaban divirtiendo en la plaza, mientras Adrien atendía su trabajo de modelo y sus múltiples actividades extracurriculares.

Sin embargo, un actor secundario fue akumatizado en medio de la obra, y fue momento para que Ladybug apareciera en escena y salvara a las personas en peligro. El chico era demasiado fuerte, y podía convertir a todos en utilería para el teatro. Cat Noir llegó al rato después y juntos pudieron derrotarlo y purificar el akuma.

— ¡Ladybug milagrosa! —y todo volvió a la normalidad. Pero el traje rojo estaba al límite

—. Debo irme, gatito. No quiero perder mi transformación aquí.

— Descuida, yo también debo regresar a mi clase de esgrima. ¡Adiós, my lady! —le guiñó el ojo y se fue saltando de ahí. Pero la heroína quedó mirándolo mientras se iba. No tenía idea de que Cat Noir practicaba esgrima.

"¡Tal vez va a las mismas clases con Adrien! ¡Pero qué suerte tiene ese gato negro!"

Dejó ahí el asunto y se fue a su casa. Estaba bastante cansada, pero tenía trabajo que hacer, este fin de semana sería la boda de su prima, y aún no tenía afinados todos los detalles de vestuario para ella misma y para Cat Noir, su acompañante.

Así, la noche avanzó hasta cerca de las 12 pm. Cat Noir llegó a la ya tan recurrida ventana de Marinette, la cual estaba abierta. Entró cuidadosamente, creyendo que la chica se levantaría de su escritorio a recibirlo, pero pronto entendió que estaba profundamente dormida, con sus brazos haciendo de almohada sobre unos cuantos papeles.

"Jé, parece que de nuevo se emocionó con sus bocetos", pensó enternecido. Él admiraba mucho las habilidades y talentos de Marinette, le hubiese gustado tener siquiera la mitad de sus muchas virtudes. Se sentó en la cama a esperar un rato, a ver si despertaba, pero no parecía que eso fuera a pasar. "Debe estar muy cansada".

Optó por cambiar el plan y tomarla con cuidado entre sus brazos, la acomodó sobre la cama, le quitó los zapatos y la arropó. El rubio se quedó sentado al lado de su cama, mirándola dormir. Toda su personalidad astuta, divertida y tímida a la vez, quedaba aplacada por esa imagen angelical y frágil ante sus ojos. No supo cuando tiempo estuvo así, pero pudo despertar de su ensoñación cuando entendió que miraba fijamente sus labios, de nuevo, y que también se había acercado más a ella. Pero no por darse cuenta dejó de hacerlo.

"¿Por qué no puedo dejar de mirarla? Sus labios… ¿acaso quiero…besarla? Pero… no debo. Ella… yo sólo quiero a…", todo ese debate mental sin fin se realizaba mientras él acortaba más distancia entre ellos. De no ser por un suave ruido que vino desde escritorio de Marinette, quizás en qué hubiese terminado la situación. Pero no pudo identificar de donde provino el sonido. El miedo de que aparecieran los padres de Marinette de la nada, lo angustió y prefirió irse.

"Además, sería algo egoísta de mi parte aprovecharme de ella si está durmiendo".

Antes de retirarse, tomó un trozo de papel y un lápiz del escritorio de la chica. Le dejó una nota en su velador, y se fue saltando de vuelta a su casa.

Tikki salió finalmente de su escondite.

— Oh no, creo que arruiné el momento sin querer —le sonrió a Marinette con algo de vergüenza, mientras le acariciaba el cabello. Después de todo, ella se movió y causó ese ruido que alertó al rubio—. Dulces sueños, Mari.

Al día siguiente, sus ojos zafiros se abrieron despacio. Se sentía genial, había dormido estupendo. Pero…

— Que extraño…no recuerdo haberme acostado anoche.

— Es que no lo hiciste —llegó Tikki a su lado.

— ¡¿Eh?! —se miró bajo las mantas— ¡Es cierto, estoy vestida! Pero ¿y entonces…?

— Fue Cat Noir.

— ¡¿Ah?!

— Llegó anoche a verte, pero tú estabas dormida sobre tu escritorio. Él te puso en la cama para que no te enfermaras.

— ¿E-en serio? —sus mejillas comenzaban a colorarse de a poco.

— ¡Así es! Oh, y te dejó una nota en aquí —señaló el velador. Marinette tomó el papel y sus mejillas ardieron el doble, mientras una dulce sonrisa adornaba su rostro ahora, y su pulso se aceleraba sin poder evitarlo.

"Te ves linda cuando duermes, princesa".

— Ay gatito…

— Creo que le gustas, Marinette.

— ¡¿Qué?! ¡C-claro que no, Tikki! Él sólo ama a Ladybug.

— ¡Tú eres Ladybug! Tal vez ya ha comenzado a ver el parecido entre ustedes.

— ¡No digas eso, Tikki! Sabes que es peligroso que él conozca mi identidad.

— No lo sé, tal vez podrías confiar un poco más en él. Después de todo, te ha cuidado mucho últimamente. Se nota que te quiere de verdad, Marinette.

— P-puede que tengas razón… —reconoció nerviosa y sonrojada—. Tal vez podría agradecérselo de alguna manera.

Al día siguiente y como ya era costumbre, Cat Noir llegó a su ventana, esta vez al atardecer.

— ¡Buenas tardes, princesa! —pasó a su habitación— ¿Cómo te encuentras hoy?

— Hola, gatito. Estaba esperándote.

— ¿Ah sí? Pues eso en verdad me alaga, princesa. ¿Acaso tus bellos ojos extrañaron ver a este fuerte, valiente y encantador superhéroe? —alardeaba haciendo poses varoniles. Ella se rió rodando los ojos.

— De hecho… —se dirigió a su escritorio y tomó lo que parecía ser una cajita de regalo—. Tengo algo para ti.

— ¡¿Para mí?! —de inmediato fue hacia ella, y hacia el objeto, y comenzó a analizarlo y tocarlo con su mano como si esta fuera una pata de gato— ¡¿De veras?!

— ¡Por supuesto! Te has portado muy bien conmigo, me cuidas y me ayudas siempre que lo necesito. Esta es mi forma de agradecértelo —le entregó el regalo. Cat Noir lo abrió y sus ojos brillaron como diamantes al divisar un pequeño pastel de fresas con chocolate y crema, con el dibujo de un gato negro con cascabel en el centro.

— ¡Es genial, me encanta! —lo dejó de nuevo en la mesita y la abrazó con fuerza, dándole unas cuantas vueltas en el aire.

— ¡P-pero si aún no lo pruebas!

— ¡No importa! ¡Huele estupendo y sé que su sabor será aún mejor! ¿Tú lo hiciste?

— Sí, espero que haya quedado bien, yo… ¡ah! —y no pudo seguir hablando pues él la había vuelto a abrazar dándole más vueltas.

— ¡Muchas gracias, princesa! —nunca nadie le había sido tan detallista con él, se sentía querido. Había un exquisito calor en su pecho y en sus mejillas que no quería dejar de sentir nunca más— ¡Tengo una idea! ¡Ven! —la hizo tomar el paquete en sus manos y luego saltó con ella en brazos.

Ya no estaban en la casa de Marinette.

— ¡C-cat Noir, ¿qué estás haciendo?!

— ¡El mejor postre de París merece la mejor vista!

— ¡¿Eh?! —luego de unos minutos estuvieron en uno de los tejados más altos de la ciudad, frente a la hermosa e iluminada torre Eiffel. La vista era simplemente espectacular.

— Listo —la dejó en el "piso"— ¿Me acompañarías a comer este exquisito pastel aquí, princesa mía? —ella se rió divertida y consentida.

— Será todo un placer, súper-gato.

— ¡Já! ¡Sabía que mis chistes de gato se te pegarían algún día! ¡Es que son lo máximo!

— Jaja no te ilusiones mucho, aunque me salen mejor a mí —aludió coqueta y confiada.

— ¡¿Qué?! ¡Retráctate!

— Ouh, que mal perdedor eres, gatito —le sacó juguetonamente la lengua.

— Tú… te has hecho de un poderoso enemigo esta noche, princesa —le advirtió con una maligna sonrisa, para luego lanzarse a hacerle cosquillas para castigarla.

— ¡N-no! Jaja ¡Ya p-para…! Jaja —no podía hablar de la risa, ni liberarse— ¡P-por favor! —le rogó con lágrimas en los ojos. Logrando que él se apiadara y la soltara. Al fin podía volver a respirar, sin embargo la derrota no era fácil de aceptar para Ladybug. Así que abrió la caja con el pastel, y con la punta de su dedo índice sacó un poco de crema, para luego embetunarle la punta de la nariz con esta. Cat Noir quedó turnio al notar sus acciones, mientras ella se reía.

— ¡Hey!, ¿quién es la mala perdedora ahora?

— Jé, aceptaré el empate sólo por esta vez, gatito —el rubio se sacó la crema de la cara con dos dedos, que luego se llevó a la boca.

— ¡Mm! ¡Esto está exquisito! ¡Quiero más!

— ¡¿Eh?! —pensó avergonzada— ¡Oh, pastel! ¡Claro, s-sentémonos a comer! —disimuló su sonrojo y sus malos pensamientos. Lo que Cat Noir no entendió, fue que su gesto de llevarse esos largos dedos a la boca, de manera tan sensual mientras disfrutaba lamiendo la crema, causó un par de estragos en el cuerpo de Marinette. Después de todo, ya había hormonas ahí dirigiendo algunos asuntos.

"N-no sabía que Cat Noir podía ser tan sexy a veces… ¡Un momento! ¡¿Yo pensé eso?! ¡No! ¡Marinette retira eso de tu mente en este instante!", se ordenaba a sí misma; pero parecía ser peor, pues la imagen se repetía una y otra vez en su cabeza.

— ¿Ocurre algo, princesa? —le preguntó extrañado de que no comiera con él, mientras que este ya tenía la boca llena de pastel y las orillas de esta con crema. Eso la calmó.

— No, descuida. Lo probaré también.

— ¡Ay, está riquísimo, princesa! ¡Tienes manos de ángel!

— Gracias, me alegra que te gustara, gatito.

Para Marinette, Cat Noir seguía siendo el verdadero héroe de la situación, después de todo lo que había hecho por ella.

Así pasaron los minutos…y las horas, mientras comían y conversaban a la luz de la luna y de la torre Eiffel. Ahora las estrellas se habían apoderado del firmamento.

Había quedado un trozo de pastel para que Cat se lo llevara consigo, ya estaban muy satisfechos.

Una ráfaga helada hizo que Marinette se abrazara así misma. "Debí traer una chaqueta", pensó arrepentida. Pero no fue necesario seguir lamentándose, porque Cat Noir se había acercado a ella y ahora la abrazaba; él pasó uno de sus fuertes brazos por la cintura de la chica, y así el cuerpo femenino quedó apoyado en el pecho del de ojos esmeralda.

Ella se sonrojó mínimamente por el contacto, pero le agradeció con la mirada. Ya no tenía frío. El silencio reinó entre ellos por unos segundos, pero no era incómodo en lo absoluto, sino que más bien era armónico, ideal para sentarse a apreciar el momento, aunque sólo fuera un instante.

— Cat…

— ¿Sí?

— Gracias por…todo. Sin ti, no sé que hubiese hecho estos días. Y también…por dejarme acostada ayer, hubiese amanecido enferma de no ser por tus cuidados.

— No fue nada, princesa.

— Lo fue…para mí —lo miró con firmeza y profundidad, tanto que las mejillas de Cat Noir se encendieron de inmediato, y no pudo evitar quedarse observando esos hermosos zafiros; había algo en ellos, algo familiar y cálido que lo hacían sentir en su hogar.

— Oye, princesa…

— ¿Sí?

— Ahora ya no estás durmiendo…

— ¿Eh?

Marinette PoV

De pronto, noté como el héroe de París se acercaba más a mi rostro, sin despegarse de mis ojos. Y por alguna extraña razón que aún no puedo explicar, no me alejé, no intenté alejarlo tampoco. Sólo me dejé llevar por la corriente guiada por esos hermosos y potentes ojos esmeraldas y traviesos.

Sólo no quise evitarlo.

No estoy segura de cómo pasó, sólo sentí el roce de los labios de Cat Noir, mientras presionaban despacio los míos, muy lento, como si tuviera miedo de romperlos, y así comenzaban a bailar al mismo compás.

No fue nuestro primer beso, después de todo, como Ladybug ya lo había besado más de una vez.

Pero yo sí lo recuerdo como el primero, el más real y especial que he tenido hasta ahora con él. Uno que quería que nunca terminara.

::::::::::::

¡Hola! Espero que les haya gustado el capítulo c: espero sus comentarios y opiniones!

El próximo trataré de subirle antes del domingo c:

Saludos!