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¡Buen día a todos! Lo sé, lo sé... No esperaban que actualizara tan pronto este fanfic *SarcamoModoON*, sobre todo porque tengo otros que actualizar XD Well... Creo que tengo que aclarar unas cosas antes de comenzar con el capítulo:
1. Todos los personajes tienen alrededor de 16, tal vez un poco más.
2. Tienen las hormonas demasiado alborotadas, es por ello que les entra por momentos la desesperación y les dan sus locuras sexuales.
3. Ya sea que lo kwamis recuerden o no lo que hacen sus portadores, yo usaré la temática de que eso no sucede _
Y pues ya :B Es momento de leer el capítulo :3 ¡Disfrútenlo! ;)
Llegaron al poblado francés, yendo directamente al pequeño hotel del lugar. Para no perder tiempo, solo fueron a dejar las maletas generales y fueron directo al lugar que aprovecharían para las fotografías. Se trataba del Arboreto de La Roche-Guyon, un lugar que actualmente estaba cerrado por problema económico del mantenimiento.
– Seguro mi padre pagó una buena suma. – Exclamó para sí mismo mientras bajaba del vehículo.
– Adrien. – Fue llamado por su asistente.
– ¿Sí?
– Las fotos se tomarán en la entrada principal, por favor cambiate en el pequeño camerino cuando terminen de armarlo.
– Claro. – Giró el rostro para ver si ya estaba preparado el sitio que le indicaron. – ¿Hay algún tema en especial para esta sesión?
– Es una nueva línea de ropa hecha de algodón orgánico. – Nathalie sacó su tableta para explicar con mayor detenimiento el objetivo. – Su padre busca que se muestre el contacto con la naturaleza y de que la industria de la moda no busca dañar el planeta como muchas personas lo creen. La mayoría son prendas de uso cotidiano, pero también tenemos algunas con formas experimentales.
– Entiendo.
Cuando al fin estuvo listo pasó a cambiarse y comenzó con su trabajo. Por la cantidad de prendas se dio cuenta que esa sesión si era necesaria dividirse en dos días. Torció la boca, si quería poder salir por la noche debía de hacer todo excelente y rápido.
Todas las fotos serían tomadas aprovechando la luz natural, sobre todo la del atardecer. Ese fue el momento más cansado, pues tenía que ser todo más rápido porque el tiempo aprovechable era muy poco.
Al finalizar no dijo demasiado, tenía ganas de regresar al hotel y darse una buena ducha, pues entre cambio y poses sentía que estaba sudando bastante bajo todas las prendas de ropa. No regresó a su ropa habitual, se quedó con el último conjunto que modelo que constaba de una camisa de botones y bermuda; no le quedaba tan bien como su padre seguro imaginaba, pero si quería llevar a cabo su idea, necesitaba descansar lo suficiente.
– Tengo sueño. – Habló al acostarse en el asiento de la limusina.
– No sé cómo algo tan simple te puede cansar tanto. – Plagg salió de alguna parte para molestarle. – Absurdo.
– Como digas. – Rebuscó en el gabinete bajo el asiento para acercarle una cajita con su queso favorito. – Voy a dormir. Cómelo en un lugar donde no te vayan a ver.
– Últimamente te has vuelto un perezoso de primera.
– Mira quien me lo dice...
Pudo escuchar que abrieron la cajuela para meter la mayoría de las cosas que había llevado, por lo cual supuso que su kwami se había escondido por algún lado. No tenía muchas ganas de descubrirlo, así que simplemente se dejó llevar por el cansancio.
Se llevaron casi una hora en terminar de desmontar y guardar, tiempo suficiente en que Adrien descansó para que en el camino de regreso fuera viendo por la ventana aun dormitando un poco. Tanto era el sueño que sentía que cuando le pareció ver a Marinette llegando al mismo lugar donde se hospeda juró que era sólo su imaginación, por lo menos hasta que se la encontró en el pequeño restaurante un rato después.
– ¿A-Adrien? – Estaba nerviosa por lo que había hecho más temprano pensando en su amigo. – ¿Qué haces aquí?
– ¿Eh? – Aún seguía dormido.
– Señorita Dupain. – Intervino la secretaria de Gabriel Agreste. – Es curioso encontrarla por aquí.
– Bueno, estoy de visita familiar. Estamos hospedados mis padres y yo en una habitación ya que no había lugar en casa de mi tía.
– Comprendo.
– ¿Así que aquí era donde venías? – El rubio poco a poco se despabilaba. – Perdón, estoy cansado.
– No te preocupes, entiendo. – Sonrió Marinette con dulzura.
– Supongo que no es necesario que les pida no verse tarde, ¿no es así? – La mayor quería que el trabajo del modelo saliera adecuadamente.
– N-no...
– No te preocupes Nathalie. Es seguro que Mari tiene otras cosas que atender.
– A-así es.
– Comprendo. Por favor tomen su cena.
La mayor se retiró de ahí, dejando al rubio con la familia Dupain-Cheng. El joven Agreste tuvo una conversación amena con su amiga y padres, junto a un banquete rústico muy agradable; encontrarlos había sido divertido.
Por un momento pensó en decirle a su amiga si quería avanzar un poco con lo de la última vez que se vieron, pero no quería alejarse de sus ideas, además de que aún se sentía fatigado. Eso era un poco extraño, ¿podría estar enfermándose? No tenía ni idea, pero prefirió retirarse de forma anticipada del comedor para ir a su habitación. Se disculpó como es debido con sus acompañantes y trabajadores.
Apenas llegó se hecho en la cama mullida, cayendo enseguida en un sueño profundo.
Por otro lado, la joven franco-china notó lo raro que se encontraba su compañero, no dijo nada, sólo espero a retirarse a la habitación del hotel. Sus padres saldrían por un rato ya que ayudarían a la hermana de su padre a terminar unos pedidos urgentes, es por ellos que tendría suficiente tiempo para comunicarse con el modelo. Se despidió con prisa de sus progenitores y se dispuso a mandar una variedad de mensajes, pero ninguno era respondido. Hizo un mohín, seguro estaba muy cansado.
– Soy tonta... – Frotó sus sienes, tratando de calmar ese deseo que apareció al verlo unos momentos atrás.
No le importó mucho y acomodó unas almohadas en su cama, como si ella ya estuviera dormida debajo de la enorme colcha. Fue al baño y se transformó en la heroína de Paris. Necesitaba un respiro, dejar ir la tensión sexual que ese chico generaba en su cuerpo; eliminar el cosquilleo que tenía con algo de ejercicio.
Avanzar por aquel poblado era muy diferente al de su ciudad natal, casi todo debía de hacerlo solo saltando, sin usar su yoyo mágico pues no había tantos lugares para sujetarlo.
Sus pensamientos comenzaban a divagar mientras sólo daba vueltas por el lugar una y otra vez. Ese chico la traía de cabeza en cualquier cosa, fuera algo visto desde el punto sexual o romántico, Adrien representaba todo lo que quería en su vida, pero no estaba segura que fuera cien por ciento aceptada como Marinette Dupain-Cheng. Él gustaba de cada parte de ella de forma muy diferente y eso no le hacía del todo gracia; es más, podía llegar a deprimirla.
¿Ella podría hacer algo así con Chat Noir? Seguramente no, ya que ella no sentía nada especialmente fuerte por su compañero de batallas, aunque tampoco podía hacerse tonta. Él era un varón fornido y atractivo en un traje ajustado de algo similar al látex. No podía negar que de vez en cuando ver su parte trasera era algo que le encantaba.
Es más, sino fuera porque lo tuvo que besar para deshacerse del hechizo de Dark Cupid, ella no habría tenido el valor de besar hace unos meses a su crush. Tener a ese gato tonto de amigo tenía más ventajas que desventajas. Y...
– Debería tener más ventajas...
En algún momento se había hecho de note y el sonido de un cascabel se hizo presente bajo el resplandor de la luna. En el techo del castillo de la ciudad pudo notar que aquel en el que tanto estaba pensando se había hecho presente. ¿Una coincidencia? Muy probablemente.
Con sigilo escaló al lugar, evitando que la viera. Lo que sus ojos se toparon fue algo que no esperaba en absoluto. El joven de traje negro estaba tocando su miembro por sobre su traje, mientras que con la mano libre bajaba el cierre del mismo. Desde donde ella se encontraba estaba tendiendo una vista exquisita de lo que este hacía. No podía creerlo, sin ningún pudor estaba masturbándose en un sitio público, aunque siendo sinceros era casi improbable que lo encontraran por el punto en que se ubicaban.
La azabache podía escucharlo gruñir por la satisfacción propia que se daba, interrumpiendo esos sonidos con la pronunciación de su nombre heroico. Sin darse cuenta ella ya estaba tocándose también, maldiciendo un poco que no pudiera quitarse el traje como su compañero. Bajó su mirada, notando como sus pezones se remarcaban tanto en su ropa.
Todo eso la estaba excitando demasiado, su cuerpo ardía con lo que sus ojos captaban de su compañero y los escalofríos la recorrían por como la tocaba. Se estaba volviendo loca y su razonamiento se estaba yendo por la borda.
– ¿Podre... Acercarme?
Su mente en blanco no razonaba y como pudo se escabulló hasta que Chat la divisó. Asustado se ocultó de su lady, cerrando las piernas e intentando voltearse, pero eso fue peor. Ella parecía poseída por una simple idea en su mente.
Comenzó a rodearlo con su yoyo, dejando los brazos del chico junto a su cuerpo y dejando libre la entrepierna del mismo.
– ¡La-ladybug!
– Cállate gato tonto. – Ella se arrodilló frente a él. – No arruines esto... – Susurró.
No dudo en meter el miembro masculino en su boca y comenzar a proporcionarle sexo oral al ojiverde que rechinaba los dientes del placer tan grande que estaba recibiendo.
Para ambos esto parecía una especie de sueño, pero la adrenalina de lo que pasaba y el deseo carnal era lo que los mantenía de esa forma, realizando ese tipo de cosas entre ellos. Marinette no creía lo que estaba haciendo, pero no le importaba mucho, después podría disculparse con él. Ahora necesitaba dejar ir todo ese placer en el héroe.
Adrien no entendía del todo lo que estaba pasando, pero su simple idea de masturbase al aire libre con el traje tan ceñido que usaba había cambiado a algo mil veces mejor. Tenía frente a él a la mujer de sus sueños, haciéndole una felación mientras se tocaba a sí misma. Intentaba con todas sus fuerzas contenerse, no dejarse llevar y ser alguien grosero eyaculando en la pequeña boca de su amiga, pero era tan difícil. Sobre todo, si llevaba como veinte minutos de masturbación previa junto a los recuerdos de cierta chica.
– M-my lady... – Sostenía la respiración a modo de control, pero no parecía tener mucho control.
– Mmmm... – Ella no parecía querer separarse.
– Ya... No aguanto más...
No parecía obtener una respuesta certera de aquello, sólo seguía sintiendo que ella quería que soltara todo y así fue. Descargó por completo su ser en la boca de la fémina que intentó no retirarse. Para la ojiazul era algo que había decidido tragar, pero salía con fuera, golpeando hasta el fondo su garganta, cosa que le provocó toser un poco y lagrimear.
Se retiró con cuidado, tragando lo que restaba en su boca con rapidez. Era algo bastante viscoso, caliente y un poco difícil de tragar. No era un sabor tan desagradable como se lo había imaginado de hecho, sentía que tenía un sabor dulce con un toque de picor, ¿o eso lo sentía por lo que?
Aflojó la cuerda que usó en su compañero y sin decir ni una palabra se retiró del lugar, no sin antes permitir que el gato negro viera su rostro sonrojado con una enorme sonrisa.
Sus mentes en ese momento eran un desastre, pero sus cuerpos se sentían ligeros, agradables y extrañamente suaves.
Este capítulo suena a que tomé LSD XD Todo va muy rápido creo, pero es que me duele mucho la cabeza y quería terminar rápido con él :( Lamento si no quedó muy bien, pero disfrútenlo mientras :'v Los amo y gracias por esperarme 3 ¡Buen día!
